[Minievento] El caballero blanco

Participantes: Maya, Dos, Fátima, Nicoxa y Alanna

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Moderadores: Sombra, Denna, Suzume Mizuno, Astro

[Minievento] El caballero blanco

Notapor Denna » Sab Ago 05, 2017 1:14 pm

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21 de enero de 1016 d.G.




Aguantó. Aguantó durante muchos años el asedio al Intersticio pero, al final, el Caos llegó a la Necrópolis de las Llaves Espada.

El páramo casi no se veía afectado. Quizás fuera por la ausencia de Sincorazón. Quizás por pura suerte. El viento helado levantaba una nube de polvo, densa como una tormenta del desierto. El silencio reinaba en el lugar.

No os confiéis —advirtió Nanashi al grupo. Su voz se perdió entre las filas de Llaves muertas, clavadas en su sitio—. Si nosotros hemos recibido la señal, es muy probable que Xihn también. Podría ser una trampa.

La señal, sí. Había empezado apenas hacía veinte minuto, el tiempo justo para que Nanashi reuniera a un pequeño grupo de entre los Caballeros disponibles y partieran hacia la Necrópolis. Era la primera vez que el mundo caía en alerta. Los Maestros estaban desconcertados. Nanashi mantenía una expresión pétrea y se negaba a dar explicaciones. Puede que fuera porque, por una vez, no tenía ninguna.

El Santuario de la Reminiscencia estaba a veinte metros de ellas. Nanashi cogió aire. El edificio —para las que ya lo conocieran— parecía igual que siempre, con la excepción del Caos que se arremolinaba a su alrededor. Rodeaba las columnas, la escalinata y la cornisa con volutas negras y grises. Parecían intentar atrapar a los Caballeros que decoraban los relieves de la fachada.

La única parte que permanecía más o menos intacta era la entrada. Las puertas estaban abiertas de par en par, y del interior del templo sólo se adivinaba oscuridad.

O bien la prueba ha desaparecido o ya hay un Caballero dentro. —La Maestra apretó los dientes—. Sea como sea, nuestra misión es averiguarlo.

Garuda apareció ante la llamada de Nanashi. El ave batió las alas una vez y se posó en el brazo de Alanna, mirando a las chicas.

Fátima, Maya, quedáis al mando. Internaos en el Santuario y averiguad qué está ocurriendo. Garuda os acompañará; así, si la situación se complica dentro, acudiré. Yo me quedaré fuera. Si Xihn aparece, va a tener que pasar por encima de mí para acceder a este lugar.

Algo en su voz les afirmaría que hablaba en serio. La mirada de Nanashi destilaba una profunda rabia.

Además, alguien tiene que mantener a raya la corrupción. Este mundo no va a caer —prometió.

Nanashi no aceptó quejas y apenas se detendría a responder preguntas. El tiempo corría, y no precisamente a su favor. El Santuario de la Reminiscencia y lo que fuera que se escondiera dentro esperaban.

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La oscuridad se disipó en cuanto cruzaron las puertas. La Necrópolis desapareció a sus espaldas, y dejaron de ver y oír a Nanashi. Su aislamiento era tal que las ventanas se volvían opacas cuando intentaban mirar fuera.

Aunque la salida seguía abierta, la sensación de estar atrapadas era muy real. Garuda se revolvió, y una nota triste escapó de su pico.

Por dentro, el templo sí que se había visto afectado. No había vestigios de Caos visibles, pero la sala en la que se encontraban estaba deformada por completo. Restos del suelo sobresalían del techo, cuyo dibujo vidriado antaño había sido hermoso. Trozos de una antorcha aparecían esparcidos por todos lados... Una de las paredes se retorcía en una espiral y se perdía en el espacio.

Pero lo que más llamaba la atención era ese símbolo que brillaba en el suelo. Trazado con lo que parecía ser fuego, un círculo perfecto atraería sus miradas.

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El fuego no quemaba, pero quizás no fuera buena idea acercarse demasiado a él. Pues pronto, titilante como un fantasma, un hombre apareció encima del símbolo.

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Una figura, vestida con una armadura, giró la cabeza y miró directamente en su dirección.

Acto seguido, cayó sobre sus rodillas.

Sangraba. Una mancha se extendía por su pecho y costado, y empapaba de rojo el guantelete blanco. Bajo el casco, unos ojos azules, muy abiertos, se clavaban en las chicas casi con desesperación.

El caballero clavó la espada en el suelo e hizo ademán de levantarse. Parecía querer dirigirse hacia ellas.

Ahora bien, ¿para qué? Estaba herido y débil, pero seguía portando un arma. Y había emergido de la nada. ¿Sería un aliado de Xihn? ¿Una nueva manifestación del Caos? ¿Debían dejarle acercarse, atacarle o huir sin más? Sólo había un camino disponible —aparte de la salida, de vuelta con Nanashi—, y era hacia arriba, por unas escaleras de caracol.

Eran cinco contra uno... Aunque quizás era correr un riesgo demasiado grande.

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Fecha límite: 9 de agosto


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¡Bienvenidos a El caballero blanco! Vaya, vaya, quién será, eh, vaya, qué hype, uff.

Ejem. Copypasteo el mensaje de Sombra. Este minievento durará unas seis rondas y, por ello, no tendrá muchas peleas (aunque eso dependerá de vosotros). El objetivo es descubrir parte de la historia, que aprendáis más o menos de cara a la próxima saga dependerá de lo que ocurra aquí. Así que nada, sin presiones <3.

Recordad que podéis actualizar vuestra ficha para este evento, pero que no es necesario. Cualquier dato que deba tener en cuenta, me lo podéis comunicar por privado.

Pasadlo bien~
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Denna
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Re: [Minievento] El caballero blanco

Notapor Suzume Mizuno » Lun Ago 07, 2017 7:46 pm



No os confiéis —dijo Nanashi. Fátima no pudo evitar estremecerse ante el silencio que parecía que fuera a devorar su voz—. Si nosotros hemos recibido la señal, es muy probable que Xihn también. Podría ser una trampa.

Asintiendo con la cabeza, registró los alrededores con la mirada. La Necrópolis seguía tan vacía como de costumbre, pero el frío y saber que el Caos andaba cerca la volvían todavía más siniestra y hacía que perdiera parte de su digna monumentalidad. Trató de no buscar las Llave Espada de sus compañeros caídos y concentrarse en su misión.

Si es que había alguna. Hasta ahora, cuando los mundos se veían afectados por el Caos y la oscuridad, no habían logrado más que retrasar lo que empezaba a parecer inevitable. Pensar que hasta iban a perder el lugar de reposo de la Orden le dieron ganas de romper a llorar. Se reprimió con un gruñido. Por culpa de los efectos del embarazo todavía seguía ridículamente sensible y no era el momento. Al menos en esta ocasión habían tenido tiempo de actuar. No hacía ni veinte minutos que Nanashi se presentó en su habitación y le dijo que la necesitaba. Fátima se apresuró a ponerse su protector y a salir detrás de ella. Hacía tiempo que había dejado claro que iba a seguir yendo a las misiones que fuera necesario, al menos hasta que estuviera a punto de romper aguas, y todavía estaba del octavo mes. Con algo de suerte, le quedarían otros treinta días.

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Treinta valiosos días que no podía permitirse pasar sentada. No mientras otros luchaban por proteger las tumbas de sus seres queridos y el Santuario.

Nada a la vista…

Era extraño. ¿Y los Sincorazón? ¿Dónde estaban los subordinados de Xihn? Con un estremecimiento, apretó el paso para que las demás no la dejaran atrás mientras se dirigían al Santuario de la Reminiscencia. Experimentó un pinchazo de añoranza y recordó lo mal que lo pasó en su interior. Ahora… Ahora a su alrededor había Caos. Lo estaba devorando. Quería borrar todo lo que el Santuario había significado alguna vez. Se acarició la protección del vientre y apretó las mandíbulas. No iba a permitirlo si estab en su mano.

Sin embargo, se quedó desconcertada al ver que la puerta estaba abierta.

O bien la prueba ha desaparecido o ya hay un Caballero dentro. —Nanashi expuso su teoría con tensión—. Sea como sea, nuestra misión es averiguarlo.

Invocó a Garuda y lo situó en el brazo de Alanna. Fátima asintió en su dirección, esperando que la novata —aunque ya no tanto, tenía dos años de experiencia— aceptara su protección.

Fátima, Maya, quedáis al mando. Internaos en el Santuario y averiguad qué está ocurriendo. Garuda os acompañará; así, si la situación se complica dentro, acudiré. Yo me quedaré fuera. Si Xihn aparece, va a tener que pasar por encima de mí para acceder a este lugar.

Nanashi, ¿estás segura de que…?

Cerró la boca. Los ojos de Nanashi, repletos de una furia como solo había visto cuando Ryota fue herido, hablaban por sí solos. No tenía sentido protestar. El tiempo no estaba de su lado.

Además, alguien tiene que mantener a raya la corrupción. Este mundo no va a caer.

Fátima respiró hondo y asintió con la cabeza.

Ten cuidado, por favor.

Invocó su Llave Espada y penetró despacio al Santuario, sin poder evitar echar un vistazo a la placa que había al lado de la puerta.


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Rechinó los dientes y se sumergió en la oscuridad con decisión.

****


Fue como la otra vez, casi como si entrara a otro mundo. Hasta la luz se tamizaba, aunque no sabía si era efecto del Caos o de las propias ventanas. Echó un vistazo hacia las puertas. Aunque estaban abiertas, daba la sensación de que se hubieran quedado encerradas dentro. Garuda emitió un sonido lastimoso. Fátima ignoró el inicio de claustrofobia y se concentró en controlar que no se cerraran. Si comenzaba alguna prueba, estarían en problemas.

En especial si la prueba empezaba a funcionar… mal. Igual que la sala deforme. Parecía un cuadro recién pintado al que se le hubiera echado agua por encima, deshaciendo las formas hasta tomar una apariencia casi grotesca.

Por suerte, se mantenía un camino. Una escalera de caracol que subía a lo alto. Si querían comprobar cómo estaba el resto del Santuario y dónde se originaba el Caos, entonces no tenían otro remedio que subir.

Maya, sería mejor que te quedaras atrás para poder curar si… ¿Qué es eso?

En el suelo había aparecido un extraño círculo de fuego. No tenía ni idea de a partir de qué había podido crearse, más allá de la antorcha rota. Lo contempló con cierta fascinación. A pesar de ser siniestro era… hermoso.

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Nada más acercarse comprobó que no desprendía calor. Con todo, no intentó acercarse. No hasta que investigaran y… Retrocedió, con la Llave Espada preparada y a punto de levantar una barrera cuando algo titiló en su interior y, de pronto, apareció un hombre en el centro.

Un hombre joven, vestido con una armadura ligera blanca, que casi parecía salida de un cuento de hadas.

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Las miró con unos ojos azules preciosos antes de caer sobre una rodilla. Fátima se sorprendió al comprobar que el blanco se veía devorado por sangre en el pecho y en el costado. Parecía desesperado, a punto de sucumbir al pánico, pero se esforzó por incorporarse clavando su espada en el suelo para usarla de apoyo.

Miró a las chicas y vio cómo Dos —cómo no— se apresuraba a ir a ayudarlo. Preparó un Hielo + por si intentaba atacarlas y, algo más reticente, se acercó todavía con la Llave en mano. No le sonaba que fuera ningún aliado de Xihn pero tampoco pertenecía a la Orden. Y había ilusionistas al servicio de este. ¿O sería un nuevo elemento del Santuario?

Titubeante, sacó una Poción y se la mostró, pero todavía no se la cedió.

¿Quién eres, qué haces aquí y, más importante, cómo has llegado… en ese estado? Este no es un mundo de paso. Es nuestro territorio—dijo con un tono neutral.

Si las demás querían hablar, escucharía tanto a las aprendices como al caballero. Sin embargo, si intentaban curarlo antes de saber nada, intervendría para impedirlo. No podían actuar hasta que supieran qué era lo que estaba sucediendo.

Si el joven ofrecía su espada, Fátima se la apartaría y se mantendría atenta con su hechizo, pero le cedería la Poción, a menos que Dos o alguien quisiera hacer un hechizo, claro. Ella se mantendría atenta por si tenía que contraatacar.

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¡Ayyy qué ganas!

¡AYYY QUIÉN SERÁ ESE HERMOSO SEÑOR QUE ME LO COM-!*se la llevan^*

Pues eso, que tengo muchas ganas y aquí dejo las acciones de Fátima:

Hielo + por si Griff… El Caballero Blanco intenta hacer daño a Dos o a cualquiera y la Poción si cede su espada tras darles alguna explicación.

▪ Hielo+ (HM) [Nivel 15] [Requiere Hielo; Poder Mágico: 16]. Proyectil de hielo más grande y lineal, con ciertas posibilidades de congelar y más potente.
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¡Gracias por las firmas, Sally!


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Re: [Minievento] El caballero blanco

Notapor Drazham » Mié Ago 09, 2017 12:20 am

Alanna lo supo desde el primer momento que puso un pie allí, en aquel erial rocoso y sin vida. Habría oído hablar varias veces de aquel sitio, pero acababa por negarse a visitarlo debido al uso que se le daba: un cementerio. El tema de los difuntos siempre le había dado un poco de respeto, y tampoco es que tuviese un motivo de peso cuando le dijeron que el lugar era un vasto páramo polvoriento y solitario, lleno de las Llaves Espada que se quedaron sin dueño.

Una lástima que se enterase tarde de que el mundo también contaba con cierto lugar de interés para aquel que quisiese saber más sobre la historia de los Caballeros. Una lástima que no se decidiese a visitarlo antes por su miedo a los muertos.

No os confiéis. Si nosotros hemos recibido la señal, es muy probable que Xihn también. Podría ser una trampa.

Al final, acabó yendo, pero no por voluntad propia. Se asustó un poco cuando Nanashi se presentó ante ella y la instó a que se preparase para acompañarla, sin darle ni un dato más. Después d un par de años ya se acostumbraba a ese carácter tan reservado de su tutora, aunque sabía que podía contar con su sabiduría cada vez que necesitase hacerle preguntas. Que no dijera nada la intranquilizó.

El otro factor que la intranquilizó fue Fátima. Ni mucho menos que la joven Maestra fuese en sí el problema, la tenía en muy buena estima. Pero es que verla allí, formando parte del equipo, y con un vientre ya considerable, la hacía pensar en lo mal que tenían que estar en la Orden para que una mujer encinta saliese a luchar.

Y allí, a unos pocos metros de donde se situaban, estaba el famoso Santuario de la Reminiscencia, o lo que supuso que sería. Seguro que esa aura desagradable y sucia que lo rodeaba sería la razón de que Nanashi las llamase. Le entraban escalofríos con tan solo verla. Desde los últimos meses no hacía más que escuchar “Caos esto” o “Caos lo otro”. No tenía muy claro si fue suerte o no que, hasta ese momento, no presenciase en persona los efectos de esa fuerza que estaba en boca de todos.

O bien la prueba ha desaparecido o ya hay un Caballero dentro. —No se le pasó por alto el gesto crispado de Nanashi. Rara vez la veía inmutarse por algo. Otro detalle que la intranquilizó—. Sea como sea, nuestra misión es averiguarlo.

Entonces apareció una vieja conocida que no veía desde hace mucho. Alanna dejó que Garuda se posase en su brazo como si de un gesto tan familiar se tratase y le dedicó un asomo de sonrisa. No era mucho, se sentía un pelín más segura con su “guardiana” al lado.

Fátima, Maya, quedáis al mando. Internaos en el Santuario y averiguad qué está ocurriendo. Garuda os acompañará; así, si la situación se complica dentro, acudiré. Yo me quedaré fuera. Si Xihn aparece, va a tener que pasar por encima de mí para acceder a este lugar.

Nanashi, ¿estás segura de que…?

Fátima calló de súbito. Y Alanna hubiese hecho lo mismo nada más fijarse en la ira contenida de Nanashi. Empezaba a hacerse una idea de lo importante que sería ese sitio para los Caballeros.

Además, alguien tiene que mantener a raya la corrupción. Este mundo no va a caer.

Ten cuidado, por favor.

Nosotras también lo tendremos —le aseguró, tratando de sonar convincente. Más bien lo dijo aquello para tranquilizarse a sí misma que a su tutora.

Miró una última vez a Garuda antes de seguir a Fátima a las puertas del santuario, abiertas de par en par y sin una mísera mota de Caos sobre ellas. Era tan irónico que pareciese que la mismísima corrupción las estuviese invitando a pasar… Se fijó entonces en la deteriorada plaquita que descansaba al lado.

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«Zephyr…»

***


¿Zephyr? Sí, fue él quien erigió el Santuario de la Reminiscencia, entre otras cosas más que hizo… —dijo Nikolai, alzando una ceja—. Últimamente te ha dado por estudiar la historia de la Orden.

Bueno, sí. Un poquito. Es solo que… —Torció la boca y se rascó la coronilla—. No quiero parecer una ignorante delante de todos. Ya bastante tengo con tener que estudiar a un paso más acelerado que los demás por todo lo que está ocurriendo.

A Nikolai se le escapó una risa y dejó caer los brazos sobre la mesa del salón.

No tienes de que preocuparte. Es más, eres la primera aprendiza que conozco que se interese tanto por la historia. Te sorprendería saber la de Caballeros que andan por ahí sin tener la más remota idea del pasado de la Orden.

¡Exageras! Si eso fuese verdad, Nanashi ya se hubiese encargado de que no quedase títere con cabeza —alegó, divertida, e inclinándose hacia la mesa con las manos apoyadas en ella—. Por cierto, ¿no sabrás de alguien más aparte de ella que pueda contarme algo más sobre Zephyr? Hace días que la veo tan ocupada que…

Nikolai se llevó una mano a la barbilla, ladeando los ojos hacia un lado. Entonces, dijo:

¿Has probado a preguntarle a Nith?

¿A Sir Nithael? —preguntó, sorprendida—. ¿Él sabe sobre Zephyr?

Conocía esa sonrisilla pícara que dibujó en sus labios después de tanto tiempo juntos. Sin dudas, aquello prometería.

Más de lo que te imaginas.

***


Tuvo que voltearse y asegurarse de que las puertas siguiesen abiertas, porque fue entrar en aquel lugar y sentir las ansias de haberse quedado encerrada. ¿Cómo podía estar teniendo paranoias justo al principio? Es solo que la sensación fue tan real… Y Garuda debió sentir lo mismo de lo inquieta que estaba.

Alanna le acarició el plumaje con las yemas de los dedos para calmarla y le susurró:

Tranquila. Te prometo que iremos con todo el cuidado del mundo. —Lo cierto es que ella misma estaba aterrada. Muchos decían que los animales eran los primeros en sentir el peligro.

Se quejó del exterior, pero lo que albergaban las paredes del santuario era muchísimo peor. Dioses… Era como estar en un mundo patas arriba. Le recordaba a los garabatos que haría un infante en un papel. Inocentes vistos desde fuera, pero desde dentro resultaban hasta grotescos.

Maya, sería mejor que te quedaras atrás para poder curar si… ¿Qué es eso?

Eso mismo se preguntó ella. Yacía en el suelo, formando una circunferencia casi perfecta con su luz anaranjada. Fuego, hipnótico por alguna razón que se le escapaba. De todo lo meramente posible y tenía que ser fuego.

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Fátima se acercó a comprobarlo y Alanna la siguió, apretando los puños por si ocurría lo peor. Entonces, el círculo centelleó sin previo aviso y Alanna alzó las manos en señal de peligro. En cuanto la luz se disipó, reveló a una figura encima del círculo.

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Un caballero con armadura blanca, idéntico a los que llegó a ver cabalgando e su mundo por el sendero real cuando era una niña. Alanna ahogó un grito en cuanto el hombre cayó sobre su rodilla y se llevó la mano al pecho. Reparó en la sangre que le quitaba la pureza a todo ese blanco. Trató de incorporarse haciendo uso de s espada, y Alanna tuvo un momento de debilidad al fijarse en esos ojos zafirinos. Se parecían tanto a los de él…

La chica cacharro —tenía entendido que era eso, una de esas máquinas tan avanzadas— que se hacía llamar Dos fue la primera en acercársele para ayudarle, aunque Fátima, como veterana, fue más cauta y se le aproximó con unas cuantas preguntas mientras le tentaba con una poción. Por su parte, Alanna se aproximó hasta quedarse al lado de Fátima y le hizo un leve gesto a Garuda para indicarle que no haría nada precipitado a menos que hiciese falta, mientras dejaba que el ave vigilase la entrada a sus espaldas u cualquier otro punto importante para estar bien seguras. Ojalá no tuviese que usar las garras desde un principio.

Ahora que lo recordaba, ¿no dijo Nanashi que sólo podían acceder al santuario los Portadores?

¿Quién os hizo eso? —le preguntó al caballero, meneando la cabeza hacia la herida de su pecho—. ¿Se encuentra aquí, en este edificio?
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Re: [Minievento] El caballero blanco

Notapor Zodiark » Mié Ago 09, 2017 6:28 pm

Me costaba creerlo. ¿La Necrópolis de las Llaves Espada también…?

Eché la vista atrás, directamente al lugar donde reposaba la Monocromo reconstruida que perteneció a Kazuki. Allí, como algo simbólico, también coloqué el bastón roto de mi abuelo. Después de todo, aquellos dos hombres eran mi inspiración, así que quería que reposaran juntos, aunque mi abuelo no fuese un Portador.

Aquel lugar era importante para mí. Las Llaves Espada de mis aliados caídos se encontraban allí, era el cementerio de todos ellos, y no podíamos dejar que el Caos las consumiera también.

Miré hacia arriba, al cielo lúgubre y anaranjado que había sobre nuestras cabezas. Ya ni siquiera me hacía sentir nada, ya no me infundía aquel miedo y desasosiego de años atrás. Era un lugar más de mi vida, y con tanta visita había acabado cogiéndole cierto cariño. Después de todo, aquel páramo era un sitio al que acudía para desahogarme y estar sola y tranquila.

No os confiéis. Si nosotros hemos recibido la señal, es muy probable que Xihn también. Podría ser una trampa.

Bajé la mirada, la clavé en Nanashi y fruncí el ceño. Mis músculos se tensaron al oír hablar de Xihn, ya que no solo era la amenaza a la que nos enfrentábamos. Verdín, Dark Light, Andrei… Personas que conocía bien, contra quienes había luchado o, en el caso de Dark Light, junto a quien había luchado. Conocía perfectamente cómo de poderosos y peligrosos podrían ser. Y eso, sin contra posibles nuevos aliados entre sus filas. Lo que más temía era que estuviesen todos juntos allí.

O bien la prueba ha desaparecido o ya hay un Caballero dentro. —sentenció la Maestra. Miré la puerta, abierta de par en par, con preocupación. Dentro, solo se vislumbraba oscuridad, y me mordí el labio—. Sea como sea, nuestra misión es averiguarlo.

Nanashi llamó a su eidolón, Garuda, y este apareció rápidamente frente a nosotras, posándose sobre el brazo de Alanna. Ante esto, volví a mirar a Nanashi, curiosa. Sabía perfectamente lo que significaba aquel gesto: Nanashi se iba de allí, dejándonos solas con Garuda.

Fátima, Maya, quedáis al mando —Asentí con la cabeza—. Internaos en el Santuario y averiguad qué está ocurriendo. Garuda os acompañará; así, si la situación se complica dentro, acudiré. Yo me quedaré fuera. Si Xihn aparece, va a tener que pasar por encima de mí para acceder a este lugar.

¿Y sería imposible que entrase por otra parte? —Mi mirada se dirigió entonces al fondo del oscuro pasillo—. ¿Y si… ya está dentro?

Además, alguien tiene que mantener a raya la corrupción. Este mundo no va a caer

Volví a asentir con la cabeza y apreté los puños con rabia. Estaba realmente harta de ir perdiendo. No íbamos a perder la guerra. No íbamos a dejar que esa estúpida corrupción siguiera devorando mundos.

Ten cuidado, por favor.

Nosotras también lo tendremos

La Maestra se quedó para resguardar la puerta, y yo la miré triste y preocupada. Sabía que ella también estaba cansada de perder batallas y amigos, y no quería que su deseo de proteger los mundos hiciera que su vida fuese la siguiente en perderse. Nunca me había llevado especialmente bien con ella, pero durante aquellos años había demostrado ser una aliada increíble, y de no haber sido por ella posiblemente Ryota se habría derrumbado, lo que habría desencadenado que la Tierra de Partida no funcionase como debería. Sin ella, habríamos perdido contra Xihn tiempo atrás.

Le informaremos en cuanto descubramos algo. Suerte.

Me giré hacia mis compañeras, que observaban una placa vieja junto a la puerta. Me abrí camino entre ella, dejando a Ukki en el suelo para que no molestase, y leí la inscripción que había grabada.

T̡͕̫̤e̴͉͕̯̼̹m̳͖̣͟p͙̙̳̦̳̼l̸̙ͅǫ̠͉̪͙̗̲͖ ̷de l̡̨̛̘̜̤̙̫̹̱̳͍͜͝a͎͔̘̪̙̻̖̲͕͕̝̲̗̥̝̕ ̠͙̤̼̗̱̥̙̫̭͞͞ͅR̮͙͖̭͔̩̘̯̙̣̮̹͡͞ȩ̶͙̩̪̞̤̱̬͇̤̯̼̙̰͙̙̕̕ͅm̸̮̹͚͍̹̮̗͉̬͔̞͝ͅi̘̰̰̰͇̟̻͙͈͚̰̕͜͞n̨̙̫̟͚̦͙͇͔̩͖͖͍͠͠͠ͅį̨͝҉̵̪̜̰̠̬͖̪͚̙̱̥s̢̨͕̝͓̩̝ç̛͉̱̤͙̯͔̹͓͉̬̹̣̜̫̹̥͘͡͝è͏҉̰̲̜̘̼̲̺̳͚̬̼̤̼n̨̛͉̠̟̞̺̳͍̟͍͔̪͓̙͢c̶̶̹͔͎̜̫̤̟̲̤̀͞i҉̸̗̠̠̻̮̟̜̤̻̖͚͉͚̥̙͔͝ą͟͜͞҉̠̬̳̱̩̳̹͎̩͖
3̵̕5͞ -̀ 3̛́9́ ̷͞d̨͏.̡G͜.̴̵

Ȩ͝͡n͏́́͟t̵͢r̕a̴,̷͠͡ si l̴ͦͩ̈́̾ͪ̿ąͭ̋̏̊́ ͦ̎̉ͥ̑̈́ͮͫ͌̀v̶͒ͪ͆e͛ͤ͐̿̅̑ͧ̓̅͜r̸̋̎͘d̷̴͊ͮ͐̽̚a̸͂̇̎ͨ͆͜͞d̨́͛ͦ̇ a̡nhel̀as
S̪a̝̞l͈̳̺͙͎̭ͅ, si̕ e̢n la ̢m͡en̕t͜ir͠a̸ ̶t̽̈̎ͯ̉̒͋e͗̕ rͭͥ̀ͣͪ̑e͋ḟ͆̊͗͟u͟ĝ̨̈̇̆iͨ͊͐ͣ̾ͦ̉͝aͪ́s͟
P͠u̷és ̨n̵̡͘o̡͝͝ş̵̀o҉t̵r̢ǫ̀̀s ͢͜c͞o̕n͏t̷a̢̢m̸̀o̸s̷ l̨̕à̴͢ ̸H͟͜͡i̷śt͡o̡͏r̷̡͠i͝͞à
y̥͓͍ tó̤̻d̤̹͙͚͖͍̗͟o̢̙̬̞̤̫ ̷͇̳̦̬̹̭ͅlo̼͓̦̼͝ͅ ͈q̘͚̠̯u̞̗̦͖̝͙e͝ ̡̝͚̼̜e̮͍̜͈̜̠̙ll̸̬̫a̧̤ ḙ̷̷̙̲̗̖̟̟͈̠̪̝̦͇̲͔̟̹͕͉͢͡s̴̙̻̞͕̜̦͕̯̣̬͇̹̫͝͝c̶̡̘͔̞̱̗̝͜ͅǫ̞̲̦̙̗͇͖̟͉̖͍̯͉̻͕͈͉͜͡n̵̟̖͚̯̲̤̯̙͙̗̜̫̼̯̜ͅͅd̢͚̹͚̗͉͟͝ͅa̡͟͏̠͙̖͉̻̥̳̣͉̖̫̭̪̞̯̤͍



A͋ͣ͑̍̓̏̅̀͠ ̀̏̂͛ͧͨ͢l̵̵̽̍̓̀̔̏̚a̍ͭ̍̈ͦ ̄ͫ̍ͩ́ͩ͠m̨̈̊͒̈́͋̔̍ͨè̶̏̇ͪ̐ͮ̐͒̄̕m̡ͮͪ̇̂́ö́̃ͤ͘r̿̇̌̿ͮ͐͆̚i̅͋́̚͢â̾ͨͯ̂̍͠ ̡̢̊̂ͥ͘d̢̅̒̔ȩͧ̈́ͣͦ̏ ̸̡ͯ̓̉ͫͣ͋̍͋ͨ̕q̸̶͊̾̊u͐͘i̶̒̉̔e̒̈̆̚nͤ͏ĕ̵ś́͢ ͤ̏̐̾͏͝n̸̊̿̅̎͑͒̏ͣ͝u͊n̢̡ͪ͑̈̃͠c̢̅̎ͤ̇͠a̿ͪ̄̃̍ ̓v̍͑ͨ̋ͨ̅̐ͫ͏̴̡ô͑͏l̿͐̀vͩͩ͒̔̃͌ͬ͘͞e̢ͯ̋͠r͋ͮ͌ͯ͋͑̇̿́̕á̷͋̎͊̌ͬͩ̊̀͠n̓͐͠,
Ž̷̡̪͓͍̟̖͇͖͓̺͚̫̭̒ͬͤ̇̀ͮ͐͋̌ͩ́ͅe̶̷̤̟̪̦͖̺̘̲͍̞̗̖͌ͫ͋̓̐ͫ̽ͥ̓̑ͯp̮̩̺̣͓̯̼̟̮̘̤͉̘̬̮̭̾̿͌́̎ͫ͂ͨ̉͌̔̅̊ͦͬͩͧͥ͜͝h͈̖̯̖͕̯̖̠̥̩ͨ̏̓̉ͩͩͪ̈͆̽̇̕͠͝͞ÿ̶̡̻̮͖͓͍̝̥̗̝̝̯̪͕͚́̒ͮ̐͆ͯ͑͑̅̕ͅr̋ͧ̊̋͊̔ͯ͆͑ͪ̑͛͗͋͋̈́̓҉͉̼͉̝̗̟͙̦̹̫̯̳͇̝̮͎̥̬͇͟


“A la memoria de quienes nunca volverán”… —murmuré, cabizbaja, pero pronto me reincorporé y respiré hondo—. Vamos.

Antes de entrar, no obstante, miré de reojo a Fátima, arqueando una ceja.

¿Oye, crees que estás en condiciones de…?

Me callé rápidamente y miré al frente, sin acabar mi pregunta. Sí, por supuesto me resultaba raro que fuese a adentrarse de lleno en aquella misión en su estado, pero también sabía que la Maestra tenía un fuerte sentido del deber, y no quería que sintiera que estaba atacando a su orgullo con aquella tonta pregunta.

Dejémoslo. Supongo que la respuesta es “sí”.

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Mi primer acto reflejo al entrar en la estancia fue apretar los dientes con rabia. Aquel lugar estaba distorsionado, deformado. Me recordaba a la plaza de Ciudad de Paso, cuando el Caos empezó a apoderarse del mundo. Aquello solo indicaba que el santuario ya estaba siendo víctima de la corrupción. Había que actuar, y rápido.

Ya ha empezado, ¿verdad? —pregunté triste a las demás, esperando una respuesta que ya conocía, mientras me acercaba con cautela a una de las paredes distorsionadas para observarla más de cerca.

Volví a recorrer aquel vestíbulo con la mirada. Lo único destacable, además de todas aquellas figuras caóticas y psicodélicas provocadas por la corrupción, era un misterioso círculo de fuego que había en el suelo y no parecía ser parte del efecto del Caos, al menos a simple vista, además de la escalera de caracol que conducía a los pisos superiores y se hallaba al fondo de un pasillo.

Maya, sería mejor que te quedaras atrás para poder curar si… ¿Qué es eso?

No parece que el Caos haya provocado eso, ¿no te parece? Es como si no perteneciera a este lugar —comenté acercándome a ella, señalando el círculo de llamas con el pulgar.

La seguí de cerca mientras se acercaba a comprobar de qué se trataba, con mucha cautela. Era extraño, pues a pesar de ser fuego, no parecía que tuviese más calor conforme nos acercábamos.

¡Uk! —Ukki gruñió, al mismo tiempo que Fátima retrocedía Llave Espada en mano.

Me coloqué también en guardia, invocando la Pétalo de Hada, y retrocedí junto a la Maestra, solo para comprobar, atónita, cómo una figura surgía del círculo de fuego.

¿Quién…? —Me llevé una mano a la boca al ver a la figura cayendo sobre su rodilla, malherida.

La sangre escarlata que cubría gran parte de su armadura contrastaba en gran medida con el puro color blanco de esta. Quien parecía haber sido otrora un caballero fuerte y valiente estaba débil, moribundo. No podía tenerse en pie, y mucho menos luchar.

¿Qué crees? ¿Amigo o enemigo? —susurré a Fátima, mirándola de soslayo.

»¡Dos!

La impetuosa chica robot había corrido hacia el tipo de la armadura blanca para socorrerlo sin siquiera plantearse si debíamos salvarlo. Pero, lejos de enfadarme con ella, miré a un lado, afligida.

Me recordaba a mí misma, unos años antes. Seguramente yo también habría corrido sin pensarlo, preparando un hechizo curativo para ayudar a aquella persona. Pero todo había cambiado. Me había vuelto más desconfiada, más cauta, menos inocente. Y quizá… menos buena.

¿Quién eres, qué haces aquí y, más importante, cómo has llegado… en ese estado? Este no es un mundo de paso. Es nuestro territorio —pronunció Fátima, mostrándole una Poción.

Volví en mí y me acerqué a ellas y me coloqué a una distancia prudente, junto a Fátima, y examiné la armadura, especialmente las manchas de sangre. Tenía ciertas nociones médicas a causa de mi labor como maga de apoyo y curandera, así que pensé que quizá podía averiguar qué le había sucedido si le echaba un vistazo.

¿Quién os hizo eso? ¿Se encuentra aquí, en este edificio?

Alanna también se acercó para hablar con aquel misterioso ser, y en vista de que por el momento teníamos la situación controlada, me empecé a impacientar. La vista se me iba sola hacia las paredes y el techo de la estancia, y solo podía pensar en el peligro inminente que suponía el Caos en aquel lugar. Aquel santuario era una bomba de relojería.

Fátima, voy a adelantarme. No parece que pueda oponer mucha resistencia, así que en caso de ser enemigo creo que podréis hacerle frente, y si no encontramos rápido el origen de esta corrupción tanto este mundo, como nosotras, como este tipo, seremos historia —Observé la escalera de caracol y me giré hacia Nicoxa—. Intentaré no avanzar demasiado, solo echaré un vistazo por encima de la escalera, por ahora.

»Nico, ven conmigo.

Hice una señal con la cabeza para que la joven peliazul me siguiera, y eché a correr hacia la escalera con Ukki en el hombro.

¡Id con cuidado! ¡Si ocurre algo, avísame en seguida!

Despidiéndome con la mano de Fátima, Dos y Alanna, les deseé suerte y me dirigí a la escalera. Lo primero que haría sería asomarme hacia arriba, dirigiendo la vista al techo. Con un poco de suerte, vería algo más que oscuridad allí, pero de todas formas comenzaría a subir las escaleras con poco a poco, con mucho cuidado. Tenía que vigilar bien, pues el Caos podría haber deformado la estructura de los pisos superiores, y si no andaba con pies de plomo podía acabar muy mal.
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Re: [Minievento] El caballero blanco

Notapor Sito » Jue Ago 10, 2017 12:57 am

En cuanto atravesaron las puertas Nicoxa notó que, en efecto, algo no iba bien. Se acarició el hombro y miró a sus compañeras con preocupación: todas sentían el caos que se desarrollaba a su alrededor.

Ya ha empezado, ¿verdad? —preguntó Maya con un tono algo pesimista.

Me temo que sí... —contestó Nicoxa cabizbaja y, aun así, bella.

La peliazul se paseó un poco escudriñando lo que tenía a su alrededor. Observó esa pared que se retorcía con algo de tensión y decidió que lo mejor era no acercarse. También se percató del círculo de fuego que había en el suelo y que destacaba claramente entre tanta cosa abstracta mezclada.

Maya, sería mejor que te quedaras atrás para poder curar si… ¿Qué es eso?

No parece que el Caos haya provocado eso, ¿no te parece? Es como si no perteneciera a este lugar —también se habían dado cuenta del sospechoso círculo.

Se estaba acercando a él cuando algo empezó a cambiar en la habitación.

¡Uk! —el agudo grito del chimpancé de Maya hizo que centrara su atención de nuevo en aquel círculo de fuego, puesto que en el centro del mismo acababa de aparecer una figura.

Nicoxa invocó su llave espada para ponerse en guardia, y vio que las demás hicieron algo similar. Sin embargo comprobaron al poco que el individuo que había aparecido de repente estaba herido, y hasta tuvo que apoyarse en sus rodillas para no caer.

¿Qué podía significar todo eso, acaso se trataba de algún tipo de trampa? Nico desconfiaba un poco de la situación que se desarrollaba ante sus ojos.

¿Quién eres, qué haces aquí y, más importante, cómo has llegado… en ese estado? Este no es un mundo de paso. Es nuestro territorio —Fátima se mostraba calmada, hablando en un tono que no sonaba amenazante.

¿Quién os hizo eso? ¿Se encuentra aquí, en este edificio? —Alanna por su lado también tenía algunas preguntas, aunque con lo herido que estaba no sabía si sería capaz de contestarlas.

La mística Nicoxa observaba atenta. Seguramente habría ido en su auxilio nada más verle en esas circunstancias pero comprendía que lo mejor era esperar y ser prudente. Esperaba que no tuvieran que luchar nada más entrar, ya que tampoco tenían tiempo de sobra.

Entonces se giró hacia Maya, que parecía impacientarse por momentos.

Fátima, voy a adelantarme. No parece que pueda oponer mucha resistencia, así que en caso de ser enemigo creo que podréis hacerle frente, y si no encontramos rápido el origen de esta corrupción tanto este mundo, como nosotras, como este tipo, seremos historia —Se giró hacia la escalera para posteriormente mirar hacia Nicoxa—. Intentaré no avanzar demasiado, solo echaré un vistazo por encima de la escalera, por ahora.

»Nico, ven conmigo.

Su amiga había cambiado mucho en todo este tiempo, aunque en el fondo seguía siendo Maya. Tuvo que madurar muy rápido para su edad y Nicoxa no dudó en ayudarla cuando lo necesitó. De hecho estaba segura de que aquel pintalabios con purpurina que había desaparecido de su cuarto fue cosa de su compañera, que ya no era una niña. O quizás no, tendría que buscar mejor... Sea lo que fuera, Nico siempre estuvo a su disposición cuando hizo falta, por lo que se alegraba de contar con la bruja y poder cooperar de nuevo.

La miró con ternura y se mostró de acuerdo con ella, por lo que decidió acompañarla por el momento.

Voy nena, espera un segundo —se sacó una pestaña del ojo—. Ya, vamos.

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Siento el post pero estoy practicamente solo por las noches en casa y llego muy cansado ;_;
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v. Ficha de Nicoxa .v
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Re: [Minievento] El caballero blanco

Notapor LightHelco » Jue Ago 10, 2017 1:08 am

T̡͕̫̤e̴͉͕̯̼̹m̳͖̣͟p͙̙̳̦̳̼l̸̙ͅǫ̠͉̪͙̗̲͖ ̷de l̡̨̛̘̜̤̙̫̹̱̳͍͜͝a͎͔̘̪̙̻̖̲͕͕̝̲̗̥̝̕ ̠͙̤̼̗̱̥̙̫̭͞͞ͅR̮͙͖̭͔̩̘̯̙̣̮̹͡͞ȩ̶͙̩̪̞̤̱̬͇̤̯̼̙̰͙̙̕̕ͅm̸̮̹͚͍̹̮̗͉̬͔̞͝ͅi̘̰̰̰͇̟̻͙͈͚̰̕͜͞n̨̙̫̟͚̦͙͇͔̩͖͖͍͠͠͠ͅį̨͝҉̵̪̜̰̠̬͖̪͚̙̱̥s̢̨͕̝͓̩̝ç̛͉̱̤͙̯͔̹͓͉̬̹̣̜̫̹̥͘͡͝è͏҉̰̲̜̘̼̲̺̳͚̬̼̤̼n̨̛͉̠̟̞̺̳͍̟͍͔̪͓̙͢c̶̶̹͔͎̜̫̤̟̲̤̀͞i҉̸̗̠̠̻̮̟̜̤̻̖͚͉͚̥̙͔͝ą͟͜͞҉̠̬̳̱̩̳̹͎̩͖
3̵̕5͞ -̀ 3̛́9́ ̷͞d̨͏.̡G͜.̴̵

Ȩ͝͡n͏́́͟t̵͢r̕a̴,̷͠͡ si l̴ͦͩ̈́̾ͪ̿ąͭ̋̏̊́ ͦ̎̉ͥ̑̈́ͮͫ͌̀v̶͒ͪ͆e͛ͤ͐̿̅̑ͧ̓̅͜r̸̋̎͘d̷̴͊ͮ͐̽̚a̸͂̇̎ͨ͆͜͞d̨́͛ͦ̇ a̡nhel̀as
S̪a̝̞l͈̳̺͙͎̭ͅ, si̕ e̢n la ̢m͡en̕t͜ir͠a̸ ̶t̽̈̎ͯ̉̒͋e͗̕ rͭͥ̀ͣͪ̑e͋ḟ͆̊͗͟u͟ĝ̨̈̇̆iͨ͊͐ͣ̾ͦ̉͝aͪ́s͟
P͠u̷és ̨n̵̡͘o̡͝͝ş̵̀o҉t̵r̢ǫ̀̀s ͢͜c͞o̕n͏t̷a̢̢m̸̀o̸s̷ l̨̕à̴͢ ̸H͟͜͡i̷śt͡o̡͏r̷̡͠i͝͞à
y̥͓͍ tó̤̻d̤̹͙͚͖͍̗͟o̢̙̬̞̤̫ ̷͇̳̦̬̹̭ͅlo̼͓̦̼͝ͅ ͈q̘͚̠̯u̞̗̦͖̝͙e͝ ̡̝͚̼̜e̮͍̜͈̜̠̙ll̸̬̫a̧̤ ḙ̷̷̙̲̗̖̟̟͈̠̪̝̦͇̲͔̟̹͕͉͢͡s̴̙̻̞͕̜̦͕̯̣̬͇̹̫͝͝c̶̡̘͔̞̱̗̝͜ͅǫ̞̲̦̙̗͇͖̟͉̖͍̯͉̻͕͈͉͜͡n̵̟̖͚̯̲̤̯̙͙̗̜̫̼̯̜ͅͅd̢͚̹͚̗͉͟͝ͅa̡͟͏̠͙̖͉̻̥̳̣͉̖̫̭̪̞̯̤͍



A͋ͣ͑̍̓̏̅̀͠ ̀̏̂͛ͧͨ͢l̵̵̽̍̓̀̔̏̚a̍ͭ̍̈ͦ ̄ͫ̍ͩ́ͩ͠m̨̈̊͒̈́͋̔̍ͨè̶̏̇ͪ̐ͮ̐͒̄̕m̡ͮͪ̇̂́ö́̃ͤ͘r̿̇̌̿ͮ͐͆̚i̅͋́̚͢â̾ͨͯ̂̍͠ ̡̢̊̂ͥ͘d̢̅̒̔ȩͧ̈́ͣͦ̏ ̸̡ͯ̓̉ͫͣ͋̍͋ͨ̕q̸̶͊̾̊u͐͘i̶̒̉̔e̒̈̆̚nͤ͏ĕ̵ś́͢ ͤ̏̐̾͏͝n̸̊̿̅̎͑͒̏ͣ͝u͊n̢̡ͪ͑̈̃͠c̢̅̎ͤ̇͠a̿ͪ̄̃̍ ̓v̍͑ͨ̋ͨ̅̐ͫ͏̴̡ô͑͏l̿͐̀vͩͩ͒̔̃͌ͬ͘͞e̢ͯ̋͠r͋ͮ͌ͯ͋͑̇̿́̕á̷͋̎͊̌ͬͩ̊̀͠n̓͐͠,
Ž̷̡̪͓͍̟̖͇͖͓̺͚̫̭̒ͬͤ̇̀ͮ͐͋̌ͩ́ͅe̶̷̤̟̪̦͖̺̘̲͍̞̗̖͌ͫ͋̓̐ͫ̽ͥ̓̑ͯp̮̩̺̣͓̯̼̟̮̘̤͉̘̬̮̭̾̿͌́̎ͫ͂ͨ̉͌̔̅̊ͦͬͩͧͥ͜͝h͈̖̯̖͕̯̖̠̥̩ͨ̏̓̉ͩͩͪ̈͆̽̇̕͠͝͞ÿ̶̡̻̮͖͓͍̝̥̗̝̝̯̪͕͚́̒ͮ̐͆ͯ͑͑̅̕ͅr̋ͧ̊̋͊̔ͯ͆͑ͪ̑͛͗͋͋̈́̓҉͉̼͉̝̗̟͙̦̹̫̯̳͇̝̮͎̥̬͇͟



Si alguno necesita que descodifique el mensaje de la entrada puedo hacerlo en un minuto, no es muy difícil de leer y se pueden recuperar fácilmente las palabras…

Dos se quedó mirando al resto del grupo antes de callarse. Habían llegado a la Necrópolis tras un aviso sobre el avance de la corrupción junto a Nanashi, pero debido a esta se vieron obligadas a separarse de la Maestra, teniendo que entrar al templo junto al ave Garuda de la mujer.

No creo que debamos preocuparnos, Nanashi es una de las Maestras más experimentadas de la Orden —intentó calmar la droide al grupo mientras avanzaban por el pasillo —. Fijo que acaba con menos vendas que nosotras… bueno, vosotras acabaréis con vendas, yo necesitare parches y… ya me callo.

Avanzaron por la distorsionada entrada del templo, Dos miraba hacia todos los lados, intentando captar cualquier posible detalle que pudiera ayudar durante o al final de la misión a la Orden. No había visto los efectos de la corrupción hasta ese punto, pero a la vez que algo así le producía fascinación, también la inquietaba el pensar que eso mismo le podría pasar a la Federación y los mundos que protegía.

No avanzarían mucho cuando se fijaron en el perfecto círculo de fuego que se encontraba a pocos pasos de ellas. La robot hizo ademán de acercarse, pero no llegó a dar ni un paso cuando la figura de un humano apareció en medio del círculo. Era una figura con proporciones similares a las de los humanos y estaba cubierta por una armadura blanca que ocultaba su cuerpo y rostro salvo los ojos, unos llamativos ojos azules que clavaron en ellas. Iba también armado con una espada, pero ninguna de estas cosas fue lo que captó la atención de Dos y la hizo correr hacia él alarmada.

No, fue el momento en que el guerrero hincó la rodilla dolorido, y varias manchas de lo que podría ser sangre se extendieron por su armadura. Pudo escuchar la voz de Maya llamarla a lo que Dos giró la cabeza (más de lo que debería un humano) para responderla.

No os preocupéis, señorita Maya, mi coraza será capaz de soportar una arremetida de una espada común sin problemas —aseguró antes de volverse hacia el hombre y agacharse junto a él —. No debe preocuparse, señor guerrero, estoy instruida para ayudar a los orgánicos que así requieran de servicios tales como rescate, atención medica u otros —explicó Dos abriendo bastante sus ojos para dejar al escáner ver el problema —. Usted parece estar necesitado de atención médica inmediata y por lo tanto voy a cumplir con mi deber y detener el sangrado de esas heridas. ¿Podría prestarme su capa? Con las prisas me he dejado el botiquín en el castillo —se disculpó golpeándose la cabeza de forma ligera con el puño.

Si le dejaba la capa y ya que el resto se dedicaban a sacarle información o explorar la zona, Dos se encargaría de rasgar algunas partes de la tela para al menos tener algo que usar para hacer presión sobre las heridas.
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El caballero blanco - Ronda #2

Notapor Denna » Mar Ago 15, 2017 3:03 am

Fátima, Alanna y Dos


El caballero no respondió a sus preguntas ni a sus demandas. La espada resbaló de entre sus dedos y golpeó el suelo con un estrépito metálico mientras se llevaba una mano a la espalda. El brazo con el que se apoyaba en el suelo temblaba casi con violencia.

Pero no se quitó la capa. Sacó algo de ella. No era un cuchillo ni ningún tipo de arma que conocieran, pero no por ello podía resultar menos peligroso.

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Un pensamiento que las asaltaría, sobre todo cuando el caballero estiró el brazo con el que sostenía ese objeto e hizo ademán de acercarse a ellas. Movió los labios, y una sola palabra escapó de ellos.

A pesar de todo, no necesitarían atacar ni defenderse. Fuera quien fuera la persona bajo la armadura, sólo consiguió arrastrarse medio metro antes de colapsar. Y ya no importaría cuántas atenciones le dedicaran. Sus ojos azules quedaron fijos en el vacío mientras su cuerpo desaparecía en haces de luz. El círculo de fuego se desvaneció con él.

La extraña esfera rodó hasta sus pies. El único rastro de su presencia aparte de la Llave Espada, blanca como su armadura. Era la primera vez que veían algo así, incluso Dos, que ni siquiera en sus registros encontraría un nombre para semejante objeto. Por mucho que toquetearan los engranajes, este no respondió. Latía lento y suave como un corazón dormido. Era inofensivo. Lo único que podía suponer un mínimo peligro eran las hojas de cristal que coronaban la parte superior del aparato.

¿De cristal?

Cuando miraran a través de esas hojas, claras como espejos, verían el Santuario en su antigua gloria. No había ni rastro de Caos ni de corrupción. Los pisos estaban restaurados, las vidrieras rebosaban color y armonía.

La oscuridad de la puerta también se había disipado en el mundo tras el vidrio. La entrada, donde debía estar Nanashi, daba a un mar de Llaves Espada alumbradas por un cielo que no parecía conocer las nubes. Muertas, ennegrecidas, como si toda esa luz las hubiese quemado.

«Corred,» había dicho el caballero antes de morir. «Corred».

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Maya y Nicoxa


La escalera era de todo menos estable. La corrupción había podrido los peldaños y la mayor parte de la barandilla, pero más allá de algún que otro susto, pudieron subir casi sin esfuerzo. Desde abajo, el piso superior les brindaba una tenue luz, pero no llegaban a atisbar nada. Así que ascendieron con cuidado, atentas ante el peligro que llegaría de forma inevitable.

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Reconocerían aquella como una de las criaturas que creaba Karel, el último de los generales de Xihn. Un espadachín. A juzgar por lo que sabían, de un solo ataque podía alterar por completo sus capacidades de combate...

Pero algo fallaba. Había algo en él distinto a los que habían visto y combatido hasta ahora. El Caos se había metido en el interior de la criatura. Tenía la cara vuelta hacia la escalera, hacia ellas, pero no reaccionó lo más mínimo. Si se decidían a seguir subiendo, encontrarían que el espadachín estaba sentado en el suelo, como si durmiera —¿podían, acaso, las criaturas de tinta?—. Era una posibilidad, cuanto menos. Y, en un principio, estarían a salvo de ella mientras no hicieran mucho ruido.

El piso de arriba era muy parecido al anterior, e igual de desfigurado. El cambio más notable era la gran vidriera gris que debería haber decorado el techo, cuyos fragmentos, junto al dibujo de un corazón azul, aparecían repartidos por la sala.

La habitación en sí no parecía tener nada de interés salvo otro círculo de llamas. Esta vez no apareció nadie sobre él, pero sí que se podía entrever una extraña ondulación en el aire, como si hubiera algo más con ellas.

Pronto descubrirían que la única salida la tapaba el espadachín durmiente. El problema era evidente. Moverlo implicaba correr un riesgo muy alto; aún así, si lo conseguían sin que despertara, no alertarían a Karel de su presencia. Porque estaba ahí, ¿no? Como mínimo. El Caos no les había impedido el paso a ellas, aunque no todas hubieran superado la prueba. Eso mismo le había respondido Nanashi a Maya, torciendo el gesto, preocupada. Por otra parte, quizás sería mejor aprovecharse de su desventaja y acabar con la criatura ahora que podían, aunque Karel las descubriera. Eran dos contra uno. Cinco si esperaban a sus compañeras.

Cuando las demás subieran, la esfera que había soltado el caballero blanco empezaría a latir con más y más intensidad. El círculo de fuego lo atraía. Incluso parecía despertar un curioso calor en su interior. No llegaba a quemar pero, dadas las circunstancias, quizás sí que fuera un poco incómodo.

Mirar la habitación a través de los cristales acrecentaría esa sensación. Daba igual cuál de ellas lo hiciera, todas reconocerían a Chihiro, aunque estuviera de espaldas. Se la veía demasiado delgada, demacrada, como si acabara de salir de una cruda batalla. Y, delante de ella, una figura con una armadura extrañamente familiar.

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El caballero blanco hablaba con Xihn, pero el sonido no llegaba al grupo. Podían ver las acciones a través de los cristales e intentar deducir la conversación por encima de los frenéticos latidos de la esfera, un engranaje del cual había empezado a brillar, como si rogara ser girado...

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Fecha límite: 19 de agosto


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Como Karel es un personaje muy reciente (sólo ha salido un momentito en el global *sniff*) y, sin embargo, vuestros personajes pueden haber coincidido con él en algún punto de la historia, podéis preguntarme por privado la información que queráis sobre él: estilo de combate, detalles y cosas así.
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Re: [Minievento] El caballero blanco

Notapor Suzume Mizuno » Sab Ago 19, 2017 9:13 pm

¿Oye, crees que estás en condiciones de…?

Fátima sonrió de lado a Maya. No era la primera ni la última vez que se lo preguntaban —por suerte, dentro de poco se acabaría el embarazo— y siempre le provocaba un pinchazo de culpabilidad. Pero sabía que no podía quedarse sentada, a la espera. No mientras sus compañeros, sus aprendices, se ponían en peligro. No siendo una Maestra.

Dejémoslo. Supongo que la respuesta es “sí”.

Le dio un ligero apretón en el hombro.

Estaré bien—le aseguró. No por nada había desarrollado a sus niños para que pudieran apoyarla en circunstancias como esa. Sonrió más a la joven, que había crecido tan rápido de un año para otro que ahora costaba reconocerla—. Muchas gracias por preocuparte.

****



¿Qué crees? ¿Amigo o enemigo? —susurró Maya.

De momento, desconocido… ¡D-… maldita sea!

¡Dos!

La pequeña robot corrió a atender al caballero. Fátima se mantuvo en guardia. Entonces Maya decidió continuar con su camino. Una decisión inteligente teniendo en cuenta que no contaban con demasiado tiempo.

Intentaré no avanzar demasiado, solo echaré un vistazo por encima de la escalera, por ahora.

Te seguiremos pronto—respondió Fátima, sin quitarle la vista de encima al desconocido caballero, que no hacía amago de intentar responder.

Alanna preguntó al chico directamente qué le había sucedido. El caballero se encontraba en peor estado de lo que había pensado. De pronto se le escapó la espada de entre los dedos y extrajo de su capa un objeto. Fátima estuvo a punto de disparar. Por suerte, esperó a ver de qué se trataba.

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Entonces el joven hizo un amago de entregárselo y murmuró algo.

Corred.


Fátima abrió mucho los ojos. De pronto se dio cuenta de lo pálido que estaba y de que la pérdida de sangre era grave. Se echó al frente para sostenerlo antes de que se derrumbara en el suelo. Soltó un gemido de esfuerzo y agradeció la protección del vientre, que la ayudó a sostenerlo mientras se dejaba resbalar ella misma para suavizar su caída. Le dio la vuelta y comprobó, con horror, que sus ojos se habían quedado fijos.

«¿Lo he matado? ¿Por no darle la poción?» pensó con horror.

No tuvo tiempo ni de cerrarle los ojos antes de que su cuerpo se deshiciera en luz. Dejó atrás una Llave Espada. Sintió un golpe en el estómago y se cubrió la mano con una boca. Había sido un maldito caballero de la espada todo el tiempo y ella…

«No. No. Cálmate. ¿De qué bando? Lo conocerías. Aunque solo fuera de vista. Concéntrate

Aun así, recogió la Llave Espada con amarga culpabilidad y tuvo que extender una mano hacia Alanna para que la ayudara a levantarse. De pronto se sentía extraordinariamente pesada.

Se dio cuenta de que el círculo de fuego había desaparecido. La esfera que había intentado darles rodó y Dos se hizo con ella.

¡Ten cuidado!

Era un instrumento extraño y ni Dos sabía de qué se trataba. Cuando Fátima se acercó para contemplarla, se dio cuenta de que mostraba a través de ella algo… distinto. Se inclinó hacia delante, conteniendo el aliento. Parecía que se estuvieran asomando a otro tiempo, uno donde el Santuario estaba iluminado, limpio y su digna elegancia era mucho menos sobria. Ni siquiera había oscuridad en la puerta, que estaba abierta y daba al mar de Llave Espada de los Caballeros caídos.

Pensó en las palabras del joven, se apartó con un escalofrío y dijo con voz dura:

Sigamos. Tenemos que reunirnos con Maya y Nicoxa.

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Subir los peldaños podridos por el Caos fue difícil y dejó a Fátima al borde de quedarse sin resuello, pero logró llegar a lo alto apretando la Llave Espada del desconocido contra su pecho.

Reconoció de inmediato uno de los muñecos de Karel y su impulso de invocar a Thor estuvieron a punto de superarla, pero entonces notó que la criatura no se movía.


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¿Qué pasa aquí?—susurró, mirando a Maya y Nicoxa.

No parecía que hubieran luchado. Además, estaba sentado, cual samurái, delante de la única puerta que no fuera la que llevaba a las escaleras. ¿Significaba que Karel estaba al otro lado?

Si las chicas preguntaban por el joven, Fátima menearía la cabeza y alzaría la Llave Espada.

Escrutó la habitación de un veloz vistazo. Similar a la planta baja, deforme, con una vidriera repartida por el suelo junto al dibujo de un corazón azul… y otro círculo de fuego. El aire vibraba sobre él, como si estuviera a punto de aparecer algo. Echó un vistazo a Dos y al objeto que sostenía, que vibraba con intensidad.

Déjanos ver qué se ve aquí. El caballero dejó caer este objeto y nos dijo que corriéramos. Parece mostrar algo diferente si vemos a través de… ¿Xihn…?—murmuró, poniéndose pálida.

Definitivamente, Xihn aparecía al otro lado del cristal. Consumida, delgada y con un aspecto horrible, pero ella en definitiva. Delante estaba el muchacho, mucho más atractivo ahora que no se desangraba. Cerró los dedos de forma inconsciente sobre la empuñadura de su Llave Espada.


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El chico hablaba, pero no conseguía escuchar nada. Además, el cacharro vibraba y una parte brillaba, como aspirando a que la hicieran girar. Fátima detuvo a Dos antes de que pudiera hacerlo y echó un vistazo de suspicacia hacia el espadachín de Karel.

No era el momento para detenerse en nada pero… Dios, ¿y si les daba alguna pista importante?

Voy a dejar a Thor preparado, por si esa cosa intenta atacarnos. Intentemos no hacer mucho ruido; sin duda Karel está por los alrededores.

En realidad alguien debería quedarse y tratar al maldito espadachín para apartarlo de la salida sin que lo despertara. Solo entonces Karel se percataría de la presencia de las mujeres. Pero si por error lo despertaban… Mejor una cosa a su tiempo, aunque no impediría a cualquiera si quería intentarlo primero.


Ella, por su parte, suponía que tendría que acompañar a Dos hasta el círculo de fuego. Antes de entrar hizo un gesto y Thor apareció a su lado. Le indicó que se quedara guardando a la criatura, una que ya conocía, y le hiciera frente con su lanza si intentaba hacerles daño (o algo, como Karel, se acercaba).


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▪ Thor (HM) [Nivel 40] [Requiere Afinidad a Rayo; Poder Mágico: 52]. Thor, una esencia de rayo, acude a las órdenes de Fátima y ataca con la potencia de su lanza, con la que puede golpear o arrojar rayos desde lejos. Dura tres rondas y se le puede dañar, pero se recompone hasta que se acaba su tiempo.
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¡Gracias por las firmas, Sally!


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Suzume Mizuno
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