[Minievento] El caballero blanco

Participantes: Maya, Dos, Fátima, Nicoxa y Alanna

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Moderadores: Astro, Suzume Mizuno, Denna

[Minievento] El caballero blanco

Notapor Denna » Sab Ago 05, 2017 1:14 pm

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21 de enero de 1016 d.G.




Aguantó. Aguantó durante muchos años el asedio al Intersticio pero, al final, el Caos llegó a la Necrópolis de las Llaves Espada.

El páramo casi no se veía afectado. Quizás fuera por la ausencia de Sincorazón. Quizás por pura suerte. El viento helado levantaba una nube de polvo, densa como una tormenta del desierto. El silencio reinaba en el lugar.

No os confiéis —advirtió Nanashi al grupo. Su voz se perdió entre las filas de Llaves muertas, clavadas en su sitio—. Si nosotros hemos recibido la señal, es muy probable que Xihn también. Podría ser una trampa.

La señal, sí. Había empezado apenas hacía veinte minuto, el tiempo justo para que Nanashi reuniera a un pequeño grupo de entre los Caballeros disponibles y partieran hacia la Necrópolis. Era la primera vez que el mundo caía en alerta. Los Maestros estaban desconcertados. Nanashi mantenía una expresión pétrea y se negaba a dar explicaciones. Puede que fuera porque, por una vez, no tenía ninguna.

El Santuario de la Reminiscencia estaba a veinte metros de ellas. Nanashi cogió aire. El edificio —para las que ya lo conocieran— parecía igual que siempre, con la excepción del Caos que se arremolinaba a su alrededor. Rodeaba las columnas, la escalinata y la cornisa con volutas negras y grises. Parecían intentar atrapar a los Caballeros que decoraban los relieves de la fachada.

La única parte que permanecía más o menos intacta era la entrada. Las puertas estaban abiertas de par en par, y del interior del templo sólo se adivinaba oscuridad.

O bien la prueba ha desaparecido o ya hay un Caballero dentro. —La Maestra apretó los dientes—. Sea como sea, nuestra misión es averiguarlo.

Garuda apareció ante la llamada de Nanashi. El ave batió las alas una vez y se posó en el brazo de Alanna, mirando a las chicas.

Fátima, Maya, quedáis al mando. Internaos en el Santuario y averiguad qué está ocurriendo. Garuda os acompañará; así, si la situación se complica dentro, acudiré. Yo me quedaré fuera. Si Xihn aparece, va a tener que pasar por encima de mí para acceder a este lugar.

Algo en su voz les afirmaría que hablaba en serio. La mirada de Nanashi destilaba una profunda rabia.

Además, alguien tiene que mantener a raya la corrupción. Este mundo no va a caer —prometió.

Nanashi no aceptó quejas y apenas se detendría a responder preguntas. El tiempo corría, y no precisamente a su favor. El Santuario de la Reminiscencia y lo que fuera que se escondiera dentro esperaban.

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La oscuridad se disipó en cuanto cruzaron las puertas. La Necrópolis desapareció a sus espaldas, y dejaron de ver y oír a Nanashi. Su aislamiento era tal que las ventanas se volvían opacas cuando intentaban mirar fuera.

Aunque la salida seguía abierta, la sensación de estar atrapadas era muy real. Garuda se revolvió, y una nota triste escapó de su pico.

Por dentro, el templo sí que se había visto afectado. No había vestigios de Caos visibles, pero la sala en la que se encontraban estaba deformada por completo. Restos del suelo sobresalían del techo, cuyo dibujo vidriado antaño había sido hermoso. Trozos de una antorcha aparecían esparcidos por todos lados... Una de las paredes se retorcía en una espiral y se perdía en el espacio.

Pero lo que más llamaba la atención era ese símbolo que brillaba en el suelo. Trazado con lo que parecía ser fuego, un círculo perfecto atraería sus miradas.

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El fuego no quemaba, pero quizás no fuera buena idea acercarse demasiado a él. Pues pronto, titilante como un fantasma, un hombre apareció encima del símbolo.

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Una figura, vestida con una armadura, giró la cabeza y miró directamente en su dirección.

Acto seguido, cayó sobre sus rodillas.

Sangraba. Una mancha se extendía por su pecho y costado, y empapaba de rojo el guantelete blanco. Bajo el casco, unos ojos azules, muy abiertos, se clavaban en las chicas casi con desesperación.

El caballero clavó la espada en el suelo e hizo ademán de levantarse. Parecía querer dirigirse hacia ellas.

Ahora bien, ¿para qué? Estaba herido y débil, pero seguía portando un arma. Y había emergido de la nada. ¿Sería un aliado de Xihn? ¿Una nueva manifestación del Caos? ¿Debían dejarle acercarse, atacarle o huir sin más? Sólo había un camino disponible —aparte de la salida, de vuelta con Nanashi—, y era hacia arriba, por unas escaleras de caracol.

Eran cinco contra uno... Aunque quizás era correr un riesgo demasiado grande.

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Fecha límite: 9 de agosto


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¡Bienvenidos a El caballero blanco! Vaya, vaya, quién será, eh, vaya, qué hype, uff.

Ejem. Copypasteo el mensaje de Sombra. Este minievento durará unas seis rondas y, por ello, no tendrá muchas peleas (aunque eso dependerá de vosotros). El objetivo es descubrir parte de la historia, que aprendáis más o menos de cara a la próxima saga dependerá de lo que ocurra aquí. Así que nada, sin presiones <3.

Recordad que podéis actualizar vuestra ficha para este evento, pero que no es necesario. Cualquier dato que deba tener en cuenta, me lo podéis comunicar por privado.

Pasadlo bien~
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Re: [Minievento] El caballero blanco

Notapor Suzume Mizuno » Lun Ago 07, 2017 7:46 pm



No os confiéis —dijo Nanashi. Fátima no pudo evitar estremecerse ante el silencio que parecía que fuera a devorar su voz—. Si nosotros hemos recibido la señal, es muy probable que Xihn también. Podría ser una trampa.

Asintiendo con la cabeza, registró los alrededores con la mirada. La Necrópolis seguía tan vacía como de costumbre, pero el frío y saber que el Caos andaba cerca la volvían todavía más siniestra y hacía que perdiera parte de su digna monumentalidad. Trató de no buscar las Llave Espada de sus compañeros caídos y concentrarse en su misión.

Si es que había alguna. Hasta ahora, cuando los mundos se veían afectados por el Caos y la oscuridad, no habían logrado más que retrasar lo que empezaba a parecer inevitable. Pensar que hasta iban a perder el lugar de reposo de la Orden le dieron ganas de romper a llorar. Se reprimió con un gruñido. Por culpa de los efectos del embarazo todavía seguía ridículamente sensible y no era el momento. Al menos en esta ocasión habían tenido tiempo de actuar. No hacía ni veinte minutos que Nanashi se presentó en su habitación y le dijo que la necesitaba. Fátima se apresuró a ponerse su protector y a salir detrás de ella. Hacía tiempo que había dejado claro que iba a seguir yendo a las misiones que fuera necesario, al menos hasta que estuviera a punto de romper aguas, y todavía estaba del octavo mes. Con algo de suerte, le quedarían otros treinta días.

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Treinta valiosos días que no podía permitirse pasar sentada. No mientras otros luchaban por proteger las tumbas de sus seres queridos y el Santuario.

Nada a la vista…

Era extraño. ¿Y los Sincorazón? ¿Dónde estaban los subordinados de Xihn? Con un estremecimiento, apretó el paso para que las demás no la dejaran atrás mientras se dirigían al Santuario de la Reminiscencia. Experimentó un pinchazo de añoranza y recordó lo mal que lo pasó en su interior. Ahora… Ahora a su alrededor había Caos. Lo estaba devorando. Quería borrar todo lo que el Santuario había significado alguna vez. Se acarició la protección del vientre y apretó las mandíbulas. No iba a permitirlo si estab en su mano.

Sin embargo, se quedó desconcertada al ver que la puerta estaba abierta.

O bien la prueba ha desaparecido o ya hay un Caballero dentro. —Nanashi expuso su teoría con tensión—. Sea como sea, nuestra misión es averiguarlo.

Invocó a Garuda y lo situó en el brazo de Alanna. Fátima asintió en su dirección, esperando que la novata —aunque ya no tanto, tenía dos años de experiencia— aceptara su protección.

Fátima, Maya, quedáis al mando. Internaos en el Santuario y averiguad qué está ocurriendo. Garuda os acompañará; así, si la situación se complica dentro, acudiré. Yo me quedaré fuera. Si Xihn aparece, va a tener que pasar por encima de mí para acceder a este lugar.

Nanashi, ¿estás segura de que…?

Cerró la boca. Los ojos de Nanashi, repletos de una furia como solo había visto cuando Ryota fue herido, hablaban por sí solos. No tenía sentido protestar. El tiempo no estaba de su lado.

Además, alguien tiene que mantener a raya la corrupción. Este mundo no va a caer.

Fátima respiró hondo y asintió con la cabeza.

Ten cuidado, por favor.

Invocó su Llave Espada y penetró despacio al Santuario, sin poder evitar echar un vistazo a la placa que había al lado de la puerta.


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Rechinó los dientes y se sumergió en la oscuridad con decisión.

****


Fue como la otra vez, casi como si entrara a otro mundo. Hasta la luz se tamizaba, aunque no sabía si era efecto del Caos o de las propias ventanas. Echó un vistazo hacia las puertas. Aunque estaban abiertas, daba la sensación de que se hubieran quedado encerradas dentro. Garuda emitió un sonido lastimoso. Fátima ignoró el inicio de claustrofobia y se concentró en controlar que no se cerraran. Si comenzaba alguna prueba, estarían en problemas.

En especial si la prueba empezaba a funcionar… mal. Igual que la sala deforme. Parecía un cuadro recién pintado al que se le hubiera echado agua por encima, deshaciendo las formas hasta tomar una apariencia casi grotesca.

Por suerte, se mantenía un camino. Una escalera de caracol que subía a lo alto. Si querían comprobar cómo estaba el resto del Santuario y dónde se originaba el Caos, entonces no tenían otro remedio que subir.

Maya, sería mejor que te quedaras atrás para poder curar si… ¿Qué es eso?

En el suelo había aparecido un extraño círculo de fuego. No tenía ni idea de a partir de qué había podido crearse, más allá de la antorcha rota. Lo contempló con cierta fascinación. A pesar de ser siniestro era… hermoso.

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Nada más acercarse comprobó que no desprendía calor. Con todo, no intentó acercarse. No hasta que investigaran y… Retrocedió, con la Llave Espada preparada y a punto de levantar una barrera cuando algo titiló en su interior y, de pronto, apareció un hombre en el centro.

Un hombre joven, vestido con una armadura ligera blanca, que casi parecía salida de un cuento de hadas.

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Las miró con unos ojos azules preciosos antes de caer sobre una rodilla. Fátima se sorprendió al comprobar que el blanco se veía devorado por sangre en el pecho y en el costado. Parecía desesperado, a punto de sucumbir al pánico, pero se esforzó por incorporarse clavando su espada en el suelo para usarla de apoyo.

Miró a las chicas y vio cómo Dos —cómo no— se apresuraba a ir a ayudarlo. Preparó un Hielo + por si intentaba atacarlas y, algo más reticente, se acercó todavía con la Llave en mano. No le sonaba que fuera ningún aliado de Xihn pero tampoco pertenecía a la Orden. Y había ilusionistas al servicio de este. ¿O sería un nuevo elemento del Santuario?

Titubeante, sacó una Poción y se la mostró, pero todavía no se la cedió.

¿Quién eres, qué haces aquí y, más importante, cómo has llegado… en ese estado? Este no es un mundo de paso. Es nuestro territorio—dijo con un tono neutral.

Si las demás querían hablar, escucharía tanto a las aprendices como al caballero. Sin embargo, si intentaban curarlo antes de saber nada, intervendría para impedirlo. No podían actuar hasta que supieran qué era lo que estaba sucediendo.

Si el joven ofrecía su espada, Fátima se la apartaría y se mantendría atenta con su hechizo, pero le cedería la Poción, a menos que Dos o alguien quisiera hacer un hechizo, claro. Ella se mantendría atenta por si tenía que contraatacar.

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¡Ayyy qué ganas!

¡AYYY QUIÉN SERÁ ESE HERMOSO SEÑOR QUE ME LO COM-!*se la llevan^*

Pues eso, que tengo muchas ganas y aquí dejo las acciones de Fátima:

Hielo + por si Griff… El Caballero Blanco intenta hacer daño a Dos o a cualquiera y la Poción si cede su espada tras darles alguna explicación.

▪ Hielo+ (HM) [Nivel 15] [Requiere Hielo; Poder Mágico: 16]. Proyectil de hielo más grande y lineal, con ciertas posibilidades de congelar y más potente.
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¡Gracias por las firmas, Sally!


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Re: [Minievento] El caballero blanco

Notapor Drazham » Mié Ago 09, 2017 12:20 am

Alanna lo supo desde el primer momento que puso un pie allí, en aquel erial rocoso y sin vida. Habría oído hablar varias veces de aquel sitio, pero acababa por negarse a visitarlo debido al uso que se le daba: un cementerio. El tema de los difuntos siempre le había dado un poco de respeto, y tampoco es que tuviese un motivo de peso cuando le dijeron que el lugar era un vasto páramo polvoriento y solitario, lleno de las Llaves Espada que se quedaron sin dueño.

Una lástima que se enterase tarde de que el mundo también contaba con cierto lugar de interés para aquel que quisiese saber más sobre la historia de los Caballeros. Una lástima que no se decidiese a visitarlo antes por su miedo a los muertos.

No os confiéis. Si nosotros hemos recibido la señal, es muy probable que Xihn también. Podría ser una trampa.

Al final, acabó yendo, pero no por voluntad propia. Se asustó un poco cuando Nanashi se presentó ante ella y la instó a que se preparase para acompañarla, sin darle ni un dato más. Después d un par de años ya se acostumbraba a ese carácter tan reservado de su tutora, aunque sabía que podía contar con su sabiduría cada vez que necesitase hacerle preguntas. Que no dijera nada la intranquilizó.

El otro factor que la intranquilizó fue Fátima. Ni mucho menos que la joven Maestra fuese en sí el problema, la tenía en muy buena estima. Pero es que verla allí, formando parte del equipo, y con un vientre ya considerable, la hacía pensar en lo mal que tenían que estar en la Orden para que una mujer encinta saliese a luchar.

Y allí, a unos pocos metros de donde se situaban, estaba el famoso Santuario de la Reminiscencia, o lo que supuso que sería. Seguro que esa aura desagradable y sucia que lo rodeaba sería la razón de que Nanashi las llamase. Le entraban escalofríos con tan solo verla. Desde los últimos meses no hacía más que escuchar “Caos esto” o “Caos lo otro”. No tenía muy claro si fue suerte o no que, hasta ese momento, no presenciase en persona los efectos de esa fuerza que estaba en boca de todos.

O bien la prueba ha desaparecido o ya hay un Caballero dentro. —No se le pasó por alto el gesto crispado de Nanashi. Rara vez la veía inmutarse por algo. Otro detalle que la intranquilizó—. Sea como sea, nuestra misión es averiguarlo.

Entonces apareció una vieja conocida que no veía desde hace mucho. Alanna dejó que Garuda se posase en su brazo como si de un gesto tan familiar se tratase y le dedicó un asomo de sonrisa. No era mucho, se sentía un pelín más segura con su “guardiana” al lado.

Fátima, Maya, quedáis al mando. Internaos en el Santuario y averiguad qué está ocurriendo. Garuda os acompañará; así, si la situación se complica dentro, acudiré. Yo me quedaré fuera. Si Xihn aparece, va a tener que pasar por encima de mí para acceder a este lugar.

Nanashi, ¿estás segura de que…?

Fátima calló de súbito. Y Alanna hubiese hecho lo mismo nada más fijarse en la ira contenida de Nanashi. Empezaba a hacerse una idea de lo importante que sería ese sitio para los Caballeros.

Además, alguien tiene que mantener a raya la corrupción. Este mundo no va a caer.

Ten cuidado, por favor.

Nosotras también lo tendremos —le aseguró, tratando de sonar convincente. Más bien lo dijo aquello para tranquilizarse a sí misma que a su tutora.

Miró una última vez a Garuda antes de seguir a Fátima a las puertas del santuario, abiertas de par en par y sin una mísera mota de Caos sobre ellas. Era tan irónico que pareciese que la mismísima corrupción las estuviese invitando a pasar… Se fijó entonces en la deteriorada plaquita que descansaba al lado.

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«Zephyr…»

***


¿Zephyr? Sí, fue él quien erigió el Santuario de la Reminiscencia, entre otras cosas más que hizo… —dijo Nikolai, alzando una ceja—. Últimamente te ha dado por estudiar la historia de la Orden.

Bueno, sí. Un poquito. Es solo que… —Torció la boca y se rascó la coronilla—. No quiero parecer una ignorante delante de todos. Ya bastante tengo con tener que estudiar a un paso más acelerado que los demás por todo lo que está ocurriendo.

A Nikolai se le escapó una risa y dejó caer los brazos sobre la mesa del salón.

No tienes de que preocuparte. Es más, eres la primera aprendiza que conozco que se interese tanto por la historia. Te sorprendería saber la de Caballeros que andan por ahí sin tener la más remota idea del pasado de la Orden.

¡Exageras! Si eso fuese verdad, Nanashi ya se hubiese encargado de que no quedase títere con cabeza —alegó, divertida, e inclinándose hacia la mesa con las manos apoyadas en ella—. Por cierto, ¿no sabrás de alguien más aparte de ella que pueda contarme algo más sobre Zephyr? Hace días que la veo tan ocupada que…

Nikolai se llevó una mano a la barbilla, ladeando los ojos hacia un lado. Entonces, dijo:

¿Has probado a preguntarle a Nith?

¿A Sir Nithael? —preguntó, sorprendida—. ¿Él sabe sobre Zephyr?

Conocía esa sonrisilla pícara que dibujó en sus labios después de tanto tiempo juntos. Sin dudas, aquello prometería.

Más de lo que te imaginas.

***


Tuvo que voltearse y asegurarse de que las puertas siguiesen abiertas, porque fue entrar en aquel lugar y sentir las ansias de haberse quedado encerrada. ¿Cómo podía estar teniendo paranoias justo al principio? Es solo que la sensación fue tan real… Y Garuda debió sentir lo mismo de lo inquieta que estaba.

Alanna le acarició el plumaje con las yemas de los dedos para calmarla y le susurró:

Tranquila. Te prometo que iremos con todo el cuidado del mundo. —Lo cierto es que ella misma estaba aterrada. Muchos decían que los animales eran los primeros en sentir el peligro.

Se quejó del exterior, pero lo que albergaban las paredes del santuario era muchísimo peor. Dioses… Era como estar en un mundo patas arriba. Le recordaba a los garabatos que haría un infante en un papel. Inocentes vistos desde fuera, pero desde dentro resultaban hasta grotescos.

Maya, sería mejor que te quedaras atrás para poder curar si… ¿Qué es eso?

Eso mismo se preguntó ella. Yacía en el suelo, formando una circunferencia casi perfecta con su luz anaranjada. Fuego, hipnótico por alguna razón que se le escapaba. De todo lo meramente posible y tenía que ser fuego.

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Fátima se acercó a comprobarlo y Alanna la siguió, apretando los puños por si ocurría lo peor. Entonces, el círculo centelleó sin previo aviso y Alanna alzó las manos en señal de peligro. En cuanto la luz se disipó, reveló a una figura encima del círculo.

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Un caballero con armadura blanca, idéntico a los que llegó a ver cabalgando e su mundo por el sendero real cuando era una niña. Alanna ahogó un grito en cuanto el hombre cayó sobre su rodilla y se llevó la mano al pecho. Reparó en la sangre que le quitaba la pureza a todo ese blanco. Trató de incorporarse haciendo uso de s espada, y Alanna tuvo un momento de debilidad al fijarse en esos ojos zafirinos. Se parecían tanto a los de él…

La chica cacharro —tenía entendido que era eso, una de esas máquinas tan avanzadas— que se hacía llamar Dos fue la primera en acercársele para ayudarle, aunque Fátima, como veterana, fue más cauta y se le aproximó con unas cuantas preguntas mientras le tentaba con una poción. Por su parte, Alanna se aproximó hasta quedarse al lado de Fátima y le hizo un leve gesto a Garuda para indicarle que no haría nada precipitado a menos que hiciese falta, mientras dejaba que el ave vigilase la entrada a sus espaldas u cualquier otro punto importante para estar bien seguras. Ojalá no tuviese que usar las garras desde un principio.

Ahora que lo recordaba, ¿no dijo Nanashi que sólo podían acceder al santuario los Portadores?

¿Quién os hizo eso? —le preguntó al caballero, meneando la cabeza hacia la herida de su pecho—. ¿Se encuentra aquí, en este edificio?
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Re: [Minievento] El caballero blanco

Notapor Zodiark » Mié Ago 09, 2017 6:28 pm

Me costaba creerlo. ¿La Necrópolis de las Llaves Espada también…?

Eché la vista atrás, directamente al lugar donde reposaba la Monocromo reconstruida que perteneció a Kazuki. Allí, como algo simbólico, también coloqué el bastón roto de mi abuelo. Después de todo, aquellos dos hombres eran mi inspiración, así que quería que reposaran juntos, aunque mi abuelo no fuese un Portador.

Aquel lugar era importante para mí. Las Llaves Espada de mis aliados caídos se encontraban allí, era el cementerio de todos ellos, y no podíamos dejar que el Caos las consumiera también.

Miré hacia arriba, al cielo lúgubre y anaranjado que había sobre nuestras cabezas. Ya ni siquiera me hacía sentir nada, ya no me infundía aquel miedo y desasosiego de años atrás. Era un lugar más de mi vida, y con tanta visita había acabado cogiéndole cierto cariño. Después de todo, aquel páramo era un sitio al que acudía para desahogarme y estar sola y tranquila.

No os confiéis. Si nosotros hemos recibido la señal, es muy probable que Xihn también. Podría ser una trampa.

Bajé la mirada, la clavé en Nanashi y fruncí el ceño. Mis músculos se tensaron al oír hablar de Xihn, ya que no solo era la amenaza a la que nos enfrentábamos. Verdín, Dark Light, Andrei… Personas que conocía bien, contra quienes había luchado o, en el caso de Dark Light, junto a quien había luchado. Conocía perfectamente cómo de poderosos y peligrosos podrían ser. Y eso, sin contra posibles nuevos aliados entre sus filas. Lo que más temía era que estuviesen todos juntos allí.

O bien la prueba ha desaparecido o ya hay un Caballero dentro. —sentenció la Maestra. Miré la puerta, abierta de par en par, con preocupación. Dentro, solo se vislumbraba oscuridad, y me mordí el labio—. Sea como sea, nuestra misión es averiguarlo.

Nanashi llamó a su eidolón, Garuda, y este apareció rápidamente frente a nosotras, posándose sobre el brazo de Alanna. Ante esto, volví a mirar a Nanashi, curiosa. Sabía perfectamente lo que significaba aquel gesto: Nanashi se iba de allí, dejándonos solas con Garuda.

Fátima, Maya, quedáis al mando —Asentí con la cabeza—. Internaos en el Santuario y averiguad qué está ocurriendo. Garuda os acompañará; así, si la situación se complica dentro, acudiré. Yo me quedaré fuera. Si Xihn aparece, va a tener que pasar por encima de mí para acceder a este lugar.

¿Y sería imposible que entrase por otra parte? —Mi mirada se dirigió entonces al fondo del oscuro pasillo—. ¿Y si… ya está dentro?

Además, alguien tiene que mantener a raya la corrupción. Este mundo no va a caer

Volví a asentir con la cabeza y apreté los puños con rabia. Estaba realmente harta de ir perdiendo. No íbamos a perder la guerra. No íbamos a dejar que esa estúpida corrupción siguiera devorando mundos.

Ten cuidado, por favor.

Nosotras también lo tendremos

La Maestra se quedó para resguardar la puerta, y yo la miré triste y preocupada. Sabía que ella también estaba cansada de perder batallas y amigos, y no quería que su deseo de proteger los mundos hiciera que su vida fuese la siguiente en perderse. Nunca me había llevado especialmente bien con ella, pero durante aquellos años había demostrado ser una aliada increíble, y de no haber sido por ella posiblemente Ryota se habría derrumbado, lo que habría desencadenado que la Tierra de Partida no funcionase como debería. Sin ella, habríamos perdido contra Xihn tiempo atrás.

Le informaremos en cuanto descubramos algo. Suerte.

Me giré hacia mis compañeras, que observaban una placa vieja junto a la puerta. Me abrí camino entre ella, dejando a Ukki en el suelo para que no molestase, y leí la inscripción que había grabada.

T̡͕̫̤e̴͉͕̯̼̹m̳͖̣͟p͙̙̳̦̳̼l̸̙ͅǫ̠͉̪͙̗̲͖ ̷de l̡̨̛̘̜̤̙̫̹̱̳͍͜͝a͎͔̘̪̙̻̖̲͕͕̝̲̗̥̝̕ ̠͙̤̼̗̱̥̙̫̭͞͞ͅR̮͙͖̭͔̩̘̯̙̣̮̹͡͞ȩ̶͙̩̪̞̤̱̬͇̤̯̼̙̰͙̙̕̕ͅm̸̮̹͚͍̹̮̗͉̬͔̞͝ͅi̘̰̰̰͇̟̻͙͈͚̰̕͜͞n̨̙̫̟͚̦͙͇͔̩͖͖͍͠͠͠ͅį̨͝҉̵̪̜̰̠̬͖̪͚̙̱̥s̢̨͕̝͓̩̝ç̛͉̱̤͙̯͔̹͓͉̬̹̣̜̫̹̥͘͡͝è͏҉̰̲̜̘̼̲̺̳͚̬̼̤̼n̨̛͉̠̟̞̺̳͍̟͍͔̪͓̙͢c̶̶̹͔͎̜̫̤̟̲̤̀͞i҉̸̗̠̠̻̮̟̜̤̻̖͚͉͚̥̙͔͝ą͟͜͞҉̠̬̳̱̩̳̹͎̩͖
3̵̕5͞ -̀ 3̛́9́ ̷͞d̨͏.̡G͜.̴̵

Ȩ͝͡n͏́́͟t̵͢r̕a̴,̷͠͡ si l̴ͦͩ̈́̾ͪ̿ąͭ̋̏̊́ ͦ̎̉ͥ̑̈́ͮͫ͌̀v̶͒ͪ͆e͛ͤ͐̿̅̑ͧ̓̅͜r̸̋̎͘d̷̴͊ͮ͐̽̚a̸͂̇̎ͨ͆͜͞d̨́͛ͦ̇ a̡nhel̀as
S̪a̝̞l͈̳̺͙͎̭ͅ, si̕ e̢n la ̢m͡en̕t͜ir͠a̸ ̶t̽̈̎ͯ̉̒͋e͗̕ rͭͥ̀ͣͪ̑e͋ḟ͆̊͗͟u͟ĝ̨̈̇̆iͨ͊͐ͣ̾ͦ̉͝aͪ́s͟
P͠u̷és ̨n̵̡͘o̡͝͝ş̵̀o҉t̵r̢ǫ̀̀s ͢͜c͞o̕n͏t̷a̢̢m̸̀o̸s̷ l̨̕à̴͢ ̸H͟͜͡i̷śt͡o̡͏r̷̡͠i͝͞à
y̥͓͍ tó̤̻d̤̹͙͚͖͍̗͟o̢̙̬̞̤̫ ̷͇̳̦̬̹̭ͅlo̼͓̦̼͝ͅ ͈q̘͚̠̯u̞̗̦͖̝͙e͝ ̡̝͚̼̜e̮͍̜͈̜̠̙ll̸̬̫a̧̤ ḙ̷̷̙̲̗̖̟̟͈̠̪̝̦͇̲͔̟̹͕͉͢͡s̴̙̻̞͕̜̦͕̯̣̬͇̹̫͝͝c̶̡̘͔̞̱̗̝͜ͅǫ̞̲̦̙̗͇͖̟͉̖͍̯͉̻͕͈͉͜͡n̵̟̖͚̯̲̤̯̙͙̗̜̫̼̯̜ͅͅd̢͚̹͚̗͉͟͝ͅa̡͟͏̠͙̖͉̻̥̳̣͉̖̫̭̪̞̯̤͍



A͋ͣ͑̍̓̏̅̀͠ ̀̏̂͛ͧͨ͢l̵̵̽̍̓̀̔̏̚a̍ͭ̍̈ͦ ̄ͫ̍ͩ́ͩ͠m̨̈̊͒̈́͋̔̍ͨè̶̏̇ͪ̐ͮ̐͒̄̕m̡ͮͪ̇̂́ö́̃ͤ͘r̿̇̌̿ͮ͐͆̚i̅͋́̚͢â̾ͨͯ̂̍͠ ̡̢̊̂ͥ͘d̢̅̒̔ȩͧ̈́ͣͦ̏ ̸̡ͯ̓̉ͫͣ͋̍͋ͨ̕q̸̶͊̾̊u͐͘i̶̒̉̔e̒̈̆̚nͤ͏ĕ̵ś́͢ ͤ̏̐̾͏͝n̸̊̿̅̎͑͒̏ͣ͝u͊n̢̡ͪ͑̈̃͠c̢̅̎ͤ̇͠a̿ͪ̄̃̍ ̓v̍͑ͨ̋ͨ̅̐ͫ͏̴̡ô͑͏l̿͐̀vͩͩ͒̔̃͌ͬ͘͞e̢ͯ̋͠r͋ͮ͌ͯ͋͑̇̿́̕á̷͋̎͊̌ͬͩ̊̀͠n̓͐͠,
Ž̷̡̪͓͍̟̖͇͖͓̺͚̫̭̒ͬͤ̇̀ͮ͐͋̌ͩ́ͅe̶̷̤̟̪̦͖̺̘̲͍̞̗̖͌ͫ͋̓̐ͫ̽ͥ̓̑ͯp̮̩̺̣͓̯̼̟̮̘̤͉̘̬̮̭̾̿͌́̎ͫ͂ͨ̉͌̔̅̊ͦͬͩͧͥ͜͝h͈̖̯̖͕̯̖̠̥̩ͨ̏̓̉ͩͩͪ̈͆̽̇̕͠͝͞ÿ̶̡̻̮͖͓͍̝̥̗̝̝̯̪͕͚́̒ͮ̐͆ͯ͑͑̅̕ͅr̋ͧ̊̋͊̔ͯ͆͑ͪ̑͛͗͋͋̈́̓҉͉̼͉̝̗̟͙̦̹̫̯̳͇̝̮͎̥̬͇͟


“A la memoria de quienes nunca volverán”… —murmuré, cabizbaja, pero pronto me reincorporé y respiré hondo—. Vamos.

Antes de entrar, no obstante, miré de reojo a Fátima, arqueando una ceja.

¿Oye, crees que estás en condiciones de…?

Me callé rápidamente y miré al frente, sin acabar mi pregunta. Sí, por supuesto me resultaba raro que fuese a adentrarse de lleno en aquella misión en su estado, pero también sabía que la Maestra tenía un fuerte sentido del deber, y no quería que sintiera que estaba atacando a su orgullo con aquella tonta pregunta.

Dejémoslo. Supongo que la respuesta es “sí”.

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Mi primer acto reflejo al entrar en la estancia fue apretar los dientes con rabia. Aquel lugar estaba distorsionado, deformado. Me recordaba a la plaza de Ciudad de Paso, cuando el Caos empezó a apoderarse del mundo. Aquello solo indicaba que el santuario ya estaba siendo víctima de la corrupción. Había que actuar, y rápido.

Ya ha empezado, ¿verdad? —pregunté triste a las demás, esperando una respuesta que ya conocía, mientras me acercaba con cautela a una de las paredes distorsionadas para observarla más de cerca.

Volví a recorrer aquel vestíbulo con la mirada. Lo único destacable, además de todas aquellas figuras caóticas y psicodélicas provocadas por la corrupción, era un misterioso círculo de fuego que había en el suelo y no parecía ser parte del efecto del Caos, al menos a simple vista, además de la escalera de caracol que conducía a los pisos superiores y se hallaba al fondo de un pasillo.

Maya, sería mejor que te quedaras atrás para poder curar si… ¿Qué es eso?

No parece que el Caos haya provocado eso, ¿no te parece? Es como si no perteneciera a este lugar —comenté acercándome a ella, señalando el círculo de llamas con el pulgar.

La seguí de cerca mientras se acercaba a comprobar de qué se trataba, con mucha cautela. Era extraño, pues a pesar de ser fuego, no parecía que tuviese más calor conforme nos acercábamos.

¡Uk! —Ukki gruñió, al mismo tiempo que Fátima retrocedía Llave Espada en mano.

Me coloqué también en guardia, invocando la Pétalo de Hada, y retrocedí junto a la Maestra, solo para comprobar, atónita, cómo una figura surgía del círculo de fuego.

¿Quién…? —Me llevé una mano a la boca al ver a la figura cayendo sobre su rodilla, malherida.

La sangre escarlata que cubría gran parte de su armadura contrastaba en gran medida con el puro color blanco de esta. Quien parecía haber sido otrora un caballero fuerte y valiente estaba débil, moribundo. No podía tenerse en pie, y mucho menos luchar.

¿Qué crees? ¿Amigo o enemigo? —susurré a Fátima, mirándola de soslayo.

»¡Dos!

La impetuosa chica robot había corrido hacia el tipo de la armadura blanca para socorrerlo sin siquiera plantearse si debíamos salvarlo. Pero, lejos de enfadarme con ella, miré a un lado, afligida.

Me recordaba a mí misma, unos años antes. Seguramente yo también habría corrido sin pensarlo, preparando un hechizo curativo para ayudar a aquella persona. Pero todo había cambiado. Me había vuelto más desconfiada, más cauta, menos inocente. Y quizá… menos buena.

¿Quién eres, qué haces aquí y, más importante, cómo has llegado… en ese estado? Este no es un mundo de paso. Es nuestro territorio —pronunció Fátima, mostrándole una Poción.

Volví en mí y me acerqué a ellas y me coloqué a una distancia prudente, junto a Fátima, y examiné la armadura, especialmente las manchas de sangre. Tenía ciertas nociones médicas a causa de mi labor como maga de apoyo y curandera, así que pensé que quizá podía averiguar qué le había sucedido si le echaba un vistazo.

¿Quién os hizo eso? ¿Se encuentra aquí, en este edificio?

Alanna también se acercó para hablar con aquel misterioso ser, y en vista de que por el momento teníamos la situación controlada, me empecé a impacientar. La vista se me iba sola hacia las paredes y el techo de la estancia, y solo podía pensar en el peligro inminente que suponía el Caos en aquel lugar. Aquel santuario era una bomba de relojería.

Fátima, voy a adelantarme. No parece que pueda oponer mucha resistencia, así que en caso de ser enemigo creo que podréis hacerle frente, y si no encontramos rápido el origen de esta corrupción tanto este mundo, como nosotras, como este tipo, seremos historia —Observé la escalera de caracol y me giré hacia Nicoxa—. Intentaré no avanzar demasiado, solo echaré un vistazo por encima de la escalera, por ahora.

»Nico, ven conmigo.

Hice una señal con la cabeza para que la joven peliazul me siguiera, y eché a correr hacia la escalera con Ukki en el hombro.

¡Id con cuidado! ¡Si ocurre algo, avísame en seguida!

Despidiéndome con la mano de Fátima, Dos y Alanna, les deseé suerte y me dirigí a la escalera. Lo primero que haría sería asomarme hacia arriba, dirigiendo la vista al techo. Con un poco de suerte, vería algo más que oscuridad allí, pero de todas formas comenzaría a subir las escaleras con poco a poco, con mucho cuidado. Tenía que vigilar bien, pues el Caos podría haber deformado la estructura de los pisos superiores, y si no andaba con pies de plomo podía acabar muy mal.
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Re: [Minievento] El caballero blanco

Notapor Sito » Jue Ago 10, 2017 12:57 am

En cuanto atravesaron las puertas Nicoxa notó que, en efecto, algo no iba bien. Se acarició el hombro y miró a sus compañeras con preocupación: todas sentían el caos que se desarrollaba a su alrededor.

Ya ha empezado, ¿verdad? —preguntó Maya con un tono algo pesimista.

Me temo que sí... —contestó Nicoxa cabizbaja y, aun así, bella.

La peliazul se paseó un poco escudriñando lo que tenía a su alrededor. Observó esa pared que se retorcía con algo de tensión y decidió que lo mejor era no acercarse. También se percató del círculo de fuego que había en el suelo y que destacaba claramente entre tanta cosa abstracta mezclada.

Maya, sería mejor que te quedaras atrás para poder curar si… ¿Qué es eso?

No parece que el Caos haya provocado eso, ¿no te parece? Es como si no perteneciera a este lugar —también se habían dado cuenta del sospechoso círculo.

Se estaba acercando a él cuando algo empezó a cambiar en la habitación.

¡Uk! —el agudo grito del chimpancé de Maya hizo que centrara su atención de nuevo en aquel círculo de fuego, puesto que en el centro del mismo acababa de aparecer una figura.

Nicoxa invocó su llave espada para ponerse en guardia, y vio que las demás hicieron algo similar. Sin embargo comprobaron al poco que el individuo que había aparecido de repente estaba herido, y hasta tuvo que apoyarse en sus rodillas para no caer.

¿Qué podía significar todo eso, acaso se trataba de algún tipo de trampa? Nico desconfiaba un poco de la situación que se desarrollaba ante sus ojos.

¿Quién eres, qué haces aquí y, más importante, cómo has llegado… en ese estado? Este no es un mundo de paso. Es nuestro territorio —Fátima se mostraba calmada, hablando en un tono que no sonaba amenazante.

¿Quién os hizo eso? ¿Se encuentra aquí, en este edificio? —Alanna por su lado también tenía algunas preguntas, aunque con lo herido que estaba no sabía si sería capaz de contestarlas.

La mística Nicoxa observaba atenta. Seguramente habría ido en su auxilio nada más verle en esas circunstancias pero comprendía que lo mejor era esperar y ser prudente. Esperaba que no tuvieran que luchar nada más entrar, ya que tampoco tenían tiempo de sobra.

Entonces se giró hacia Maya, que parecía impacientarse por momentos.

Fátima, voy a adelantarme. No parece que pueda oponer mucha resistencia, así que en caso de ser enemigo creo que podréis hacerle frente, y si no encontramos rápido el origen de esta corrupción tanto este mundo, como nosotras, como este tipo, seremos historia —Se giró hacia la escalera para posteriormente mirar hacia Nicoxa—. Intentaré no avanzar demasiado, solo echaré un vistazo por encima de la escalera, por ahora.

»Nico, ven conmigo.

Su amiga había cambiado mucho en todo este tiempo, aunque en el fondo seguía siendo Maya. Tuvo que madurar muy rápido para su edad y Nicoxa no dudó en ayudarla cuando lo necesitó. De hecho estaba segura de que aquel pintalabios con purpurina que había desaparecido de su cuarto fue cosa de su compañera, que ya no era una niña. O quizás no, tendría que buscar mejor... Sea lo que fuera, Nico siempre estuvo a su disposición cuando hizo falta, por lo que se alegraba de contar con la bruja y poder cooperar de nuevo.

La miró con ternura y se mostró de acuerdo con ella, por lo que decidió acompañarla por el momento.

Voy nena, espera un segundo —se sacó una pestaña del ojo—. Ya, vamos.

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Siento el post pero estoy practicamente solo por las noches en casa y llego muy cansado ;_;
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v. Ficha de Nicoxa .v
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Re: [Minievento] El caballero blanco

Notapor LightHelco » Jue Ago 10, 2017 1:08 am

T̡͕̫̤e̴͉͕̯̼̹m̳͖̣͟p͙̙̳̦̳̼l̸̙ͅǫ̠͉̪͙̗̲͖ ̷de l̡̨̛̘̜̤̙̫̹̱̳͍͜͝a͎͔̘̪̙̻̖̲͕͕̝̲̗̥̝̕ ̠͙̤̼̗̱̥̙̫̭͞͞ͅR̮͙͖̭͔̩̘̯̙̣̮̹͡͞ȩ̶͙̩̪̞̤̱̬͇̤̯̼̙̰͙̙̕̕ͅm̸̮̹͚͍̹̮̗͉̬͔̞͝ͅi̘̰̰̰͇̟̻͙͈͚̰̕͜͞n̨̙̫̟͚̦͙͇͔̩͖͖͍͠͠͠ͅį̨͝҉̵̪̜̰̠̬͖̪͚̙̱̥s̢̨͕̝͓̩̝ç̛͉̱̤͙̯͔̹͓͉̬̹̣̜̫̹̥͘͡͝è͏҉̰̲̜̘̼̲̺̳͚̬̼̤̼n̨̛͉̠̟̞̺̳͍̟͍͔̪͓̙͢c̶̶̹͔͎̜̫̤̟̲̤̀͞i҉̸̗̠̠̻̮̟̜̤̻̖͚͉͚̥̙͔͝ą͟͜͞҉̠̬̳̱̩̳̹͎̩͖
3̵̕5͞ -̀ 3̛́9́ ̷͞d̨͏.̡G͜.̴̵

Ȩ͝͡n͏́́͟t̵͢r̕a̴,̷͠͡ si l̴ͦͩ̈́̾ͪ̿ąͭ̋̏̊́ ͦ̎̉ͥ̑̈́ͮͫ͌̀v̶͒ͪ͆e͛ͤ͐̿̅̑ͧ̓̅͜r̸̋̎͘d̷̴͊ͮ͐̽̚a̸͂̇̎ͨ͆͜͞d̨́͛ͦ̇ a̡nhel̀as
S̪a̝̞l͈̳̺͙͎̭ͅ, si̕ e̢n la ̢m͡en̕t͜ir͠a̸ ̶t̽̈̎ͯ̉̒͋e͗̕ rͭͥ̀ͣͪ̑e͋ḟ͆̊͗͟u͟ĝ̨̈̇̆iͨ͊͐ͣ̾ͦ̉͝aͪ́s͟
P͠u̷és ̨n̵̡͘o̡͝͝ş̵̀o҉t̵r̢ǫ̀̀s ͢͜c͞o̕n͏t̷a̢̢m̸̀o̸s̷ l̨̕à̴͢ ̸H͟͜͡i̷śt͡o̡͏r̷̡͠i͝͞à
y̥͓͍ tó̤̻d̤̹͙͚͖͍̗͟o̢̙̬̞̤̫ ̷͇̳̦̬̹̭ͅlo̼͓̦̼͝ͅ ͈q̘͚̠̯u̞̗̦͖̝͙e͝ ̡̝͚̼̜e̮͍̜͈̜̠̙ll̸̬̫a̧̤ ḙ̷̷̙̲̗̖̟̟͈̠̪̝̦͇̲͔̟̹͕͉͢͡s̴̙̻̞͕̜̦͕̯̣̬͇̹̫͝͝c̶̡̘͔̞̱̗̝͜ͅǫ̞̲̦̙̗͇͖̟͉̖͍̯͉̻͕͈͉͜͡n̵̟̖͚̯̲̤̯̙͙̗̜̫̼̯̜ͅͅd̢͚̹͚̗͉͟͝ͅa̡͟͏̠͙̖͉̻̥̳̣͉̖̫̭̪̞̯̤͍



A͋ͣ͑̍̓̏̅̀͠ ̀̏̂͛ͧͨ͢l̵̵̽̍̓̀̔̏̚a̍ͭ̍̈ͦ ̄ͫ̍ͩ́ͩ͠m̨̈̊͒̈́͋̔̍ͨè̶̏̇ͪ̐ͮ̐͒̄̕m̡ͮͪ̇̂́ö́̃ͤ͘r̿̇̌̿ͮ͐͆̚i̅͋́̚͢â̾ͨͯ̂̍͠ ̡̢̊̂ͥ͘d̢̅̒̔ȩͧ̈́ͣͦ̏ ̸̡ͯ̓̉ͫͣ͋̍͋ͨ̕q̸̶͊̾̊u͐͘i̶̒̉̔e̒̈̆̚nͤ͏ĕ̵ś́͢ ͤ̏̐̾͏͝n̸̊̿̅̎͑͒̏ͣ͝u͊n̢̡ͪ͑̈̃͠c̢̅̎ͤ̇͠a̿ͪ̄̃̍ ̓v̍͑ͨ̋ͨ̅̐ͫ͏̴̡ô͑͏l̿͐̀vͩͩ͒̔̃͌ͬ͘͞e̢ͯ̋͠r͋ͮ͌ͯ͋͑̇̿́̕á̷͋̎͊̌ͬͩ̊̀͠n̓͐͠,
Ž̷̡̪͓͍̟̖͇͖͓̺͚̫̭̒ͬͤ̇̀ͮ͐͋̌ͩ́ͅe̶̷̤̟̪̦͖̺̘̲͍̞̗̖͌ͫ͋̓̐ͫ̽ͥ̓̑ͯp̮̩̺̣͓̯̼̟̮̘̤͉̘̬̮̭̾̿͌́̎ͫ͂ͨ̉͌̔̅̊ͦͬͩͧͥ͜͝h͈̖̯̖͕̯̖̠̥̩ͨ̏̓̉ͩͩͪ̈͆̽̇̕͠͝͞ÿ̶̡̻̮͖͓͍̝̥̗̝̝̯̪͕͚́̒ͮ̐͆ͯ͑͑̅̕ͅr̋ͧ̊̋͊̔ͯ͆͑ͪ̑͛͗͋͋̈́̓҉͉̼͉̝̗̟͙̦̹̫̯̳͇̝̮͎̥̬͇͟



Si alguno necesita que descodifique el mensaje de la entrada puedo hacerlo en un minuto, no es muy difícil de leer y se pueden recuperar fácilmente las palabras…

Dos se quedó mirando al resto del grupo antes de callarse. Habían llegado a la Necrópolis tras un aviso sobre el avance de la corrupción junto a Nanashi, pero debido a esta se vieron obligadas a separarse de la Maestra, teniendo que entrar al templo junto al ave Garuda de la mujer.

No creo que debamos preocuparnos, Nanashi es una de las Maestras más experimentadas de la Orden —intentó calmar la droide al grupo mientras avanzaban por el pasillo —. Fijo que acaba con menos vendas que nosotras… bueno, vosotras acabaréis con vendas, yo necesitare parches y… ya me callo.

Avanzaron por la distorsionada entrada del templo, Dos miraba hacia todos los lados, intentando captar cualquier posible detalle que pudiera ayudar durante o al final de la misión a la Orden. No había visto los efectos de la corrupción hasta ese punto, pero a la vez que algo así le producía fascinación, también la inquietaba el pensar que eso mismo le podría pasar a la Federación y los mundos que protegía.

No avanzarían mucho cuando se fijaron en el perfecto círculo de fuego que se encontraba a pocos pasos de ellas. La robot hizo ademán de acercarse, pero no llegó a dar ni un paso cuando la figura de un humano apareció en medio del círculo. Era una figura con proporciones similares a las de los humanos y estaba cubierta por una armadura blanca que ocultaba su cuerpo y rostro salvo los ojos, unos llamativos ojos azules que clavaron en ellas. Iba también armado con una espada, pero ninguna de estas cosas fue lo que captó la atención de Dos y la hizo correr hacia él alarmada.

No, fue el momento en que el guerrero hincó la rodilla dolorido, y varias manchas de lo que podría ser sangre se extendieron por su armadura. Pudo escuchar la voz de Maya llamarla a lo que Dos giró la cabeza (más de lo que debería un humano) para responderla.

No os preocupéis, señorita Maya, mi coraza será capaz de soportar una arremetida de una espada común sin problemas —aseguró antes de volverse hacia el hombre y agacharse junto a él —. No debe preocuparse, señor guerrero, estoy instruida para ayudar a los orgánicos que así requieran de servicios tales como rescate, atención medica u otros —explicó Dos abriendo bastante sus ojos para dejar al escáner ver el problema —. Usted parece estar necesitado de atención médica inmediata y por lo tanto voy a cumplir con mi deber y detener el sangrado de esas heridas. ¿Podría prestarme su capa? Con las prisas me he dejado el botiquín en el castillo —se disculpó golpeándose la cabeza de forma ligera con el puño.

Si le dejaba la capa y ya que el resto se dedicaban a sacarle información o explorar la zona, Dos se encargaría de rasgar algunas partes de la tela para al menos tener algo que usar para hacer presión sobre las heridas.
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El caballero blanco - Ronda #2

Notapor Denna » Mar Ago 15, 2017 3:03 am

Fátima, Alanna y Dos


El caballero no respondió a sus preguntas ni a sus demandas. La espada resbaló de entre sus dedos y golpeó el suelo con un estrépito metálico mientras se llevaba una mano a la espalda. El brazo con el que se apoyaba en el suelo temblaba casi con violencia.

Pero no se quitó la capa. Sacó algo de ella. No era un cuchillo ni ningún tipo de arma que conocieran, pero no por ello podía resultar menos peligroso.

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Un pensamiento que las asaltaría, sobre todo cuando el caballero estiró el brazo con el que sostenía ese objeto e hizo ademán de acercarse a ellas. Movió los labios, y una sola palabra escapó de ellos.

A pesar de todo, no necesitarían atacar ni defenderse. Fuera quien fuera la persona bajo la armadura, sólo consiguió arrastrarse medio metro antes de colapsar. Y ya no importaría cuántas atenciones le dedicaran. Sus ojos azules quedaron fijos en el vacío mientras su cuerpo desaparecía en haces de luz. El círculo de fuego se desvaneció con él.

La extraña esfera rodó hasta sus pies. El único rastro de su presencia aparte de la Llave Espada, blanca como su armadura. Era la primera vez que veían algo así, incluso Dos, que ni siquiera en sus registros encontraría un nombre para semejante objeto. Por mucho que toquetearan los engranajes, este no respondió. Latía lento y suave como un corazón dormido. Era inofensivo. Lo único que podía suponer un mínimo peligro eran las hojas de cristal que coronaban la parte superior del aparato.

¿De cristal?

Cuando miraran a través de esas hojas, claras como espejos, verían el Santuario en su antigua gloria. No había ni rastro de Caos ni de corrupción. Los pisos estaban restaurados, las vidrieras rebosaban color y armonía.

La oscuridad de la puerta también se había disipado en el mundo tras el vidrio. La entrada, donde debía estar Nanashi, daba a un mar de Llaves Espada alumbradas por un cielo que no parecía conocer las nubes. Muertas, ennegrecidas, como si toda esa luz las hubiese quemado.

«Corred,» había dicho el caballero antes de morir. «Corred».

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Maya y Nicoxa


La escalera era de todo menos estable. La corrupción había podrido los peldaños y la mayor parte de la barandilla, pero más allá de algún que otro susto, pudieron subir casi sin esfuerzo. Desde abajo, el piso superior les brindaba una tenue luz, pero no llegaban a atisbar nada. Así que ascendieron con cuidado, atentas ante el peligro que llegaría de forma inevitable.

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Reconocerían aquella como una de las criaturas que creaba Karel, el último de los generales de Xihn. Un espadachín. A juzgar por lo que sabían, de un solo ataque podía alterar por completo sus capacidades de combate...

Pero algo fallaba. Había algo en él distinto a los que habían visto y combatido hasta ahora. El Caos se había metido en el interior de la criatura. Tenía la cara vuelta hacia la escalera, hacia ellas, pero no reaccionó lo más mínimo. Si se decidían a seguir subiendo, encontrarían que el espadachín estaba sentado en el suelo, como si durmiera —¿podían, acaso, las criaturas de tinta?—. Era una posibilidad, cuanto menos. Y, en un principio, estarían a salvo de ella mientras no hicieran mucho ruido.

El piso de arriba era muy parecido al anterior, e igual de desfigurado. El cambio más notable era la gran vidriera gris que debería haber decorado el techo, cuyos fragmentos, junto al dibujo de un corazón azul, aparecían repartidos por la sala.

La habitación en sí no parecía tener nada de interés salvo otro círculo de llamas. Esta vez no apareció nadie sobre él, pero sí que se podía entrever una extraña ondulación en el aire, como si hubiera algo más con ellas.

Pronto descubrirían que la única salida la tapaba el espadachín durmiente. El problema era evidente. Moverlo implicaba correr un riesgo muy alto; aún así, si lo conseguían sin que despertara, no alertarían a Karel de su presencia. Porque estaba ahí, ¿no? Como mínimo. El Caos no les había impedido el paso a ellas, aunque no todas hubieran superado la prueba. Eso mismo le había respondido Nanashi a Maya, torciendo el gesto, preocupada. Por otra parte, quizás sería mejor aprovecharse de su desventaja y acabar con la criatura ahora que podían, aunque Karel las descubriera. Eran dos contra uno. Cinco si esperaban a sus compañeras.

Cuando las demás subieran, la esfera que había soltado el caballero blanco empezaría a latir con más y más intensidad. El círculo de fuego lo atraía. Incluso parecía despertar un curioso calor en su interior. No llegaba a quemar pero, dadas las circunstancias, quizás sí que fuera un poco incómodo.

Mirar la habitación a través de los cristales acrecentaría esa sensación. Daba igual cuál de ellas lo hiciera, todas reconocerían a Chihiro, aunque estuviera de espaldas. Se la veía demasiado delgada, demacrada, como si acabara de salir de una cruda batalla. Y, delante de ella, una figura con una armadura extrañamente familiar.

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El caballero blanco hablaba con Xihn, pero el sonido no llegaba al grupo. Podían ver las acciones a través de los cristales e intentar deducir la conversación por encima de los frenéticos latidos de la esfera, un engranaje del cual había empezado a brillar, como si rogara ser girado...

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Fecha límite: 19 de agosto


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Como Karel es un personaje muy reciente (sólo ha salido un momentito en el global *sniff*) y, sin embargo, vuestros personajes pueden haber coincidido con él en algún punto de la historia, podéis preguntarme por privado la información que queráis sobre él: estilo de combate, detalles y cosas así.
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Re: [Minievento] El caballero blanco

Notapor Suzume Mizuno » Sab Ago 19, 2017 9:13 pm

¿Oye, crees que estás en condiciones de…?

Fátima sonrió de lado a Maya. No era la primera ni la última vez que se lo preguntaban —por suerte, dentro de poco se acabaría el embarazo— y siempre le provocaba un pinchazo de culpabilidad. Pero sabía que no podía quedarse sentada, a la espera. No mientras sus compañeros, sus aprendices, se ponían en peligro. No siendo una Maestra.

Dejémoslo. Supongo que la respuesta es “sí”.

Le dio un ligero apretón en el hombro.

Estaré bien—le aseguró. No por nada había desarrollado a sus niños para que pudieran apoyarla en circunstancias como esa. Sonrió más a la joven, que había crecido tan rápido de un año para otro que ahora costaba reconocerla—. Muchas gracias por preocuparte.

****



¿Qué crees? ¿Amigo o enemigo? —susurró Maya.

De momento, desconocido… ¡D-… maldita sea!

¡Dos!

La pequeña robot corrió a atender al caballero. Fátima se mantuvo en guardia. Entonces Maya decidió continuar con su camino. Una decisión inteligente teniendo en cuenta que no contaban con demasiado tiempo.

Intentaré no avanzar demasiado, solo echaré un vistazo por encima de la escalera, por ahora.

Te seguiremos pronto—respondió Fátima, sin quitarle la vista de encima al desconocido caballero, que no hacía amago de intentar responder.

Alanna preguntó al chico directamente qué le había sucedido. El caballero se encontraba en peor estado de lo que había pensado. De pronto se le escapó la espada de entre los dedos y extrajo de su capa un objeto. Fátima estuvo a punto de disparar. Por suerte, esperó a ver de qué se trataba.

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Entonces el joven hizo un amago de entregárselo y murmuró algo.

Corred.


Fátima abrió mucho los ojos. De pronto se dio cuenta de lo pálido que estaba y de que la pérdida de sangre era grave. Se echó al frente para sostenerlo antes de que se derrumbara en el suelo. Soltó un gemido de esfuerzo y agradeció la protección del vientre, que la ayudó a sostenerlo mientras se dejaba resbalar ella misma para suavizar su caída. Le dio la vuelta y comprobó, con horror, que sus ojos se habían quedado fijos.

«¿Lo he matado? ¿Por no darle la poción?» pensó con horror.

No tuvo tiempo ni de cerrarle los ojos antes de que su cuerpo se deshiciera en luz. Dejó atrás una Llave Espada. Sintió un golpe en el estómago y se cubrió la mano con una boca. Había sido un maldito caballero de la espada todo el tiempo y ella…

«No. No. Cálmate. ¿De qué bando? Lo conocerías. Aunque solo fuera de vista. Concéntrate

Aun así, recogió la Llave Espada con amarga culpabilidad y tuvo que extender una mano hacia Alanna para que la ayudara a levantarse. De pronto se sentía extraordinariamente pesada.

Se dio cuenta de que el círculo de fuego había desaparecido. La esfera que había intentado darles rodó y Dos se hizo con ella.

¡Ten cuidado!

Era un instrumento extraño y ni Dos sabía de qué se trataba. Cuando Fátima se acercó para contemplarla, se dio cuenta de que mostraba a través de ella algo… distinto. Se inclinó hacia delante, conteniendo el aliento. Parecía que se estuvieran asomando a otro tiempo, uno donde el Santuario estaba iluminado, limpio y su digna elegancia era mucho menos sobria. Ni siquiera había oscuridad en la puerta, que estaba abierta y daba al mar de Llave Espada de los Caballeros caídos.

Pensó en las palabras del joven, se apartó con un escalofrío y dijo con voz dura:

Sigamos. Tenemos que reunirnos con Maya y Nicoxa.

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Subir los peldaños podridos por el Caos fue difícil y dejó a Fátima al borde de quedarse sin resuello, pero logró llegar a lo alto apretando la Llave Espada del desconocido contra su pecho.

Reconoció de inmediato uno de los muñecos de Karel y su impulso de invocar a Thor estuvieron a punto de superarla, pero entonces notó que la criatura no se movía.


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¿Qué pasa aquí?—susurró, mirando a Maya y Nicoxa.

No parecía que hubieran luchado. Además, estaba sentado, cual samurái, delante de la única puerta que no fuera la que llevaba a las escaleras. ¿Significaba que Karel estaba al otro lado?

Si las chicas preguntaban por el joven, Fátima menearía la cabeza y alzaría la Llave Espada.

Escrutó la habitación de un veloz vistazo. Similar a la planta baja, deforme, con una vidriera repartida por el suelo junto al dibujo de un corazón azul… y otro círculo de fuego. El aire vibraba sobre él, como si estuviera a punto de aparecer algo. Echó un vistazo a Dos y al objeto que sostenía, que vibraba con intensidad.

Déjanos ver qué se ve aquí. El caballero dejó caer este objeto y nos dijo que corriéramos. Parece mostrar algo diferente si vemos a través de… ¿Xihn…?—murmuró, poniéndose pálida.

Definitivamente, Xihn aparecía al otro lado del cristal. Consumida, delgada y con un aspecto horrible, pero ella en definitiva. Delante estaba el muchacho, mucho más atractivo ahora que no se desangraba. Cerró los dedos de forma inconsciente sobre la empuñadura de su Llave Espada.


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El chico hablaba, pero no conseguía escuchar nada. Además, el cacharro vibraba y una parte brillaba, como aspirando a que la hicieran girar. Fátima detuvo a Dos antes de que pudiera hacerlo y echó un vistazo de suspicacia hacia el espadachín de Karel.

No era el momento para detenerse en nada pero… Dios, ¿y si les daba alguna pista importante?

Voy a dejar a Thor preparado, por si esa cosa intenta atacarnos. Intentemos no hacer mucho ruido; sin duda Karel está por los alrededores.

En realidad alguien debería quedarse y tratar al maldito espadachín para apartarlo de la salida sin que lo despertara. Solo entonces Karel se percataría de la presencia de las mujeres. Pero si por error lo despertaban… Mejor una cosa a su tiempo, aunque no impediría a cualquiera si quería intentarlo primero.


Ella, por su parte, suponía que tendría que acompañar a Dos hasta el círculo de fuego. Antes de entrar hizo un gesto y Thor apareció a su lado. Le indicó que se quedara guardando a la criatura, una que ya conocía, y le hiciera frente con su lanza si intentaba hacerles daño (o algo, como Karel, se acercaba).


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▪ Thor (HM) [Nivel 40] [Requiere Afinidad a Rayo; Poder Mágico: 52]. Thor, una esencia de rayo, acude a las órdenes de Fátima y ataca con la potencia de su lanza, con la que puede golpear o arrojar rayos desde lejos. Dura tres rondas y se le puede dañar, pero se recompone hasta que se acaba su tiempo.
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¡Gracias por las firmas, Sally!


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Re: [Minievento] El caballero blanco

Notapor Drazham » Dom Ago 20, 2017 12:47 am

Corred.

«Corred». Fue lo único que salió de los labios del caballero. Alanna ahogó una exclamación y salió corriendo hacia este en cuanto su cuerpo empezó a descender. Fátima fue más rápida que ella y se deslizó con las rodillas a su lado, ayudándola a sostener al hombre. La sangre, vista desde tan cerca, la impresionó con un desagradable escalofrío, y sus ojos azules, perdidos en la nada, ya no albergaban el mismo brillo de antes. Estaban… muertos.

Dioses, no…

Su cuerpo se desvaneció en pequeñas centellas de luz que volaron sin rumbo. Tal y como se lo imaginó cuando le contestaron a su pregunta de por qué sólo se llevaban las llaves Espada a la Necrópolis, y no los cuerpos. Y claro, lo único que quedo de él, fue su propia arma, tan blanca como la nieve. Un Caballero, uno de los suyos, o eso creyó.

«Pero, ¿por qué…?», ladeó la vista hacia Fátima, que parecía al borde de que le entrase una arcada. Tragó saliva. «¿Quién era? ¿Y quién le hizo esto?»

Vio cómo la Maestra hizo acopio de la Llave Espada huérfana y sintió pinchazo de pena en el pecho. De inmediato, cogió la mano de Fátima y la ayudó a levantarse.

No ha sido culpa tuya. Ninguna de nosotras podemos permitirnos correr riesgos. —Sí, eso era lo que se tuvo que grabar con fuego en la cabeza después de dos años de desorden por todo el Intersticio. Aun así, daba asco tener que comportarse como una insensible a veces.

El círculo de llamas se extinguió, y lo que fue rondando por el suelo fue aquel extraño artefacto que les ofreció el caballero antes de perecer. Dos lo cogió de inmediato.

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¡Ten cuidado!

¡N-no sabemos lo que puede hacer esa cosa! —le reprendió, nerviosa por esa falta de cautela que no hacía más que exhibir—. Ni lo que es…

A simple vista, con tantos engranajes y piezas metálicas, parecía otro cacharro más, aunque este era el más raro que había visto hasta la fecha. Por el momento, se movía y poca cosa más. Fue examinándolo pieza por pieza con recelo, hasta que llegó a los pequeños cristales que tenía en un costado y lo vio. A través de ellos se podía vislumbrar una sala muy parecida a la que estaban pisando. Salvo que la del reflejo no parecía un rompecabezas desorganizado; era lo que se esperaba del vestíbulo de un templo corriente. Pulcro, y sin el menor atisbo de corrupción en sus columnas y paredes.

Un templo… ¡E-esperad! ¿Ese es el aspecto original del Templo de la Reminiscencia? —La pregunta se la lanzó a Fátima, quien de seguro lo habría visitado en otra ocasión.

Si era tal que así, ¿entonces el artefacto era como una especie de lente que permitía contemplar el pasado?

Sigamos. Tenemos que reunirnos con Maya y Nicoxa.

De acuerdo. —Asintió y se adelanto hacia la escalinata invadida por la podredumbre del Caos. Torció el gesto de la boca y se volteó hacia Fátima—. Esto… si necesitas ayuda para subir por ahí no tienes más que decirlo.

Le daba vergüenza confesar que hasta ella tenía sus dudas sobre pisar alguno de esos escalones ennegrecidos.

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¡Por todos los dioses terrenales! Por poco vomitó el corazón del susto nada más llegar al piso superior. Alanna se llevó una mano al pecho, latiéndole a un ritmo frenético, y clavó una mirada hosca en ese maldito ser que le era tan familiar.

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Una de las criaturas de tinta de Karel. Le faltó tiempo para desenguantarse las garras cuando se percató de que había algo con el monstruo mágico. Estaba ahí, sentado, con la espalda apoyada en la única puerta de la sala, y tan quieto como lo podía estar una gárgola.

¿Qué pasa aquí?

Esta… ¿dormido?

¿Desde cuándo los seres mágicos tenían la necesidad de conciliar el sueño?

Eso daba igual; si esa cosa estaba allí, eso significaba que Karel también. Maya y Nicoxa también se encontraban allí, parecían tan confundidas como ellas cuando les preguntaron. Además del soldado de tinta y la ya conocida deformidad que causó el Caos en la habitación, solo había algo que le llamó la atención en particular: otro círculo de fuego.

Y, por lo visto, el aparatito que les dejó el caballero se puso a reaccionar ante la influencia de la magia que desprendía el símbolo.

Déjanos ver qué se ve aquí. El caballero dejó caer este objeto y nos dijo que corriéramos. Parece mostrar algo diferente si vemos a través de… ¿Xihn…?

¿Cómo? —Alanna reaccionó con extrañeza ante la mención de ese nombre y se acercó al objeto para mirar a través de los cristales.

Allí estaba, raquítica y con un aspecto tan consumido que parecía mentira que fuese capaz de mantenerse en pie. Nunca tuvo el “privilegio” de llegar a ver en persona a la causante del desastre que trataban de contener, pero tampoco es que faltasen las descripciones sobre su apariencia. Xihn estaba allí delante, debiendo tener una conversación con el mismo muchacho de brillante armadura del piso de abajo, esta vez sin una alarmante herida en el costado y sin casco que le cubriese la cara.

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Lo de “debiendo” fue porque se les veía mover los labios, pero no se les escuchaba hablar. Entonces, uno de los engranajes del trasto se puso a palpitar de una forma muy sospechosa. El mensaje era tan obvio que estaba casi segura de que no podría ser tan fácil como hacer girar una ruedecita.

Voy a dejar a Thor preparado, por si esa cosa intenta atacarnos. Intentemos no hacer mucho ruido; sin duda Karel está por los alrededores.

De todas formas, vamos a tener que hacer algo con él si queremos seguir adelante. —Alanna señaló de forma vaga al susodicho y a la puerta que bloqueaba.

Por poder, podría empujarlo sin problemas con su fuerza. El único inconveniente es que no confiaba en que fuese a ser lo bastante sutil para moverlo sin despertarlo. O tal ves tenía que enfocarlo desde otro punto de vista. Eso es, si no estaba del todo segura de su fuerza, siempre podía recurrir a la magia, y sabía que sortilegio podía funcionar para una situación de este calibre.

Se fue con Fátima y dos para ver que podía mostrarles más el artefacto y le susurró de mientras a la primera:

Creo que podría teleportarme con alguna de vosotras y Garuda al otro lado de la puerta. No me gusta la idea de separarnos, pero tampoco la de arriesgarnos a despertar a esa cosa.
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Re: [Minievento] El caballero blanco

Notapor LightHelco » Dom Ago 20, 2017 12:49 am

No pudo hacer nada. Antes de que pudiera poner en práctica lo que había aprendido sobre primeros auxilios en aquellos últimos años, el caballero realizó su última voluntad en forma de darles una extraña esfera de cristales. Exhalando su último aliento, el hombre desapareció en volutas de luz y lo único que quedó de él fue una Llave Espada.

Llevada por la curiosidad y la culpa de no haber podido salvar a un orgánico, Dos cogió la esfera con cuidado, aumentando y disminuyendo el alcance de sus ojos para intentar descubrir que era, pero en ninguno de sus registros aparecía tal creación. Aunque si pudo descubrir algo que hacía la esfera y es que al inspeccionarla pudo ver que al mirar a través de los cristales, la estancia se veía totalmente diferente, sin tanta corrupción.

—¿Es así como luce en realidad este lugar, señorita Fátima? —preguntó la droide girando en el lugar para poder verlo todo —. Puedo decir que era un lugar más bonito que como está ahora.

—Sigamos. Tenemos que reunirnos con Maya y Nicoxa —les indicó Fátima a la droide y la chica dragón.

Dos asintió e intentando que no se callera la esfera, siguió a la Maestra por el pasillo.

Se reunieron con las otras dos aprendizas más adelante, en donde se habían topado con una de las extrañas criaturas de Karel, uno de los generales de Xihn. Dos había intentado descubrir algo sobre este individuo para ayudar a la Orden, pero era un total desconocido al contrario que Andrei o Dark Light, de los que pudo sacar mucha información preguntando únicamente a los miembros de Tierra de Partida.

Estaba a punto de usar su Escaner para ver que le ocurría a aquella inmóvil criatura y cuáles eran sus puntos flacos, ya que todas las que se cruzaban parecían variar totalmente en estilo de combate y debilidades, cuando la esfera empezó a vibrar y brillar. Por miedo de que pudiera alertar al ser, Dos abrió su estomago para meterla dentro, pero Fátima le pidió la esfera para ver que se veía tras ella.

Y al otro lado de la pared estaba Xihn. Dos se llevó un pequeño chasco al verla, ya que por lo que le habían ido contando, no se esperó encontrarse a una mujer en un estado de salud lamentable. Casi se pudo a hacer un análisis médico de la mujer, cuando la esfera empezó a vibrar y brillas más aun, mostrando un engranaje que pedía ser girado.

La nariz de Dos parpadeó y fue acercando la mano, Fátima hizo que se detuviera y se centraran en evitar a la criatura.

—Sí, tiene razón, dejemos lo de investigar para después —le tocó aceptar a la robot intentando ocultar el brillo de la esfera —. Si no es molestia, voy a Escanearlo —señaló hacia el monstruo —. Quizás nos pueda decir como de cerca anda el General Karel.

Centró su mirada en el espadachín y dejó que sus ojos tomaran toda la información posible de ella y la zona donde se encontrara, en cuanto realizara el Escáner, acompañaría a Fátima para seguir su camino hacia el circulo de fuego, aun con la espinita de querer girar el maldito engranaje.

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▪ Escáner (HC) [Nivel 7] [Requiere Afinidad Electro, Prismáticos] Haciendo uso de cámaras que estén instaladas en su cuerpo, el usuario escanea al objetivo a fondo y procesa los datos para obtener información de él, como su afinidad, estadísticas y otros.
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Re: [Minievento] El caballero blanco

Notapor Zodiark » Dom Ago 20, 2017 1:00 am

Cada paso que daba en aquella escalera hacía que me diera un vuelvo el corazón. En cualquier momento la escalera dañada por el Caos podía venirse abajo junto a nosotras, así que cada peldaño que subíamos podía resultar en una dolorosa caída.

Por suerte, logramos llegar arriba sin ningún susto, pero la imagen allí me estremeció. La estancia era igual que el piso inferior, pero con una ligera diferencia.

Alto —mascullé colocando el brazo frente a Nico para evitar que avanzara más, y señalé a la figura que se encontraba al fondo—. Es una criatura de Karel… Pero tiene algo raro. Creo que está… corrupto. Como si el Caos la hubiese afectado también.

Para colmo, la única salida que pude vislumbrar en aquel lugar desfigurado y oscuro estaba bloqueado por aquel tipo. Estaba claro: Karel no quería que nadie pasara.

Está aquí… Y quién sabe si Xihn y los demás también.

»Esperemos a las demás.

Fátima, Dos y Alanna, junto a Garuda, llegaron poco después, y traían con ellas un extraño artilugio que observé con curiosidad. No había ni rastro de la misteriosa persona con armadura blanca, y por las expresiones de sus rostros deduje que no pudieron conseguirlo.

Me mordí el labio y me acerqué a Fátima.

Es de Karel, están aquí —le comenté apretando los puños.

El aparato parecía palpitar con fuerza y las chicas lo activaron y comenzaron a mirar a través de él. Yo también me acerqué y eché un vistazo.

Déjanos ver qué se ve aquí. El caballero dejó caer este objeto y nos dijo que corriéramos. Parece mostrar algo diferente si vemos a través de… ¿Xihn…?

¿Cómo?

Es ella, sin duda. Es Chihiro, pero más…

No pude acabar la frase. Apreté los dientes con furia y miré a un lado, incapaz de seguir mirando.

Voy a dejar a Thor preparado, por si esa cosa intenta atacarnos. Intentemos no hacer mucho ruido; sin duda Karel está por los alrededores.

De todas formas, vamos a tener que hacer algo con él si queremos seguir adelante.

Parecía que tocaba separarnos de nuevo.

»Creo que podría teleportarme con alguna de vosotras y Garuda al otro lado de la puerta. No me gusta la idea de separarnos, pero tampoco la de arriesgarnos a despertar a esa cosa.

Iré contigo. Nanashi nos ha puesto a Fátima y a mí al cargo, así que lo mejor será que, si nos separamos, cada una estemos en un grupo diferente.
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El caballero blanco - Ronda #3

Notapor Denna » Vie Ago 25, 2017 3:36 am

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La respuesta del artefacto fue inmediata. En cuanto se acercaron al círculo de fuego, pareció que el aparato iba a estallar en las manos de Dos. Y, en cuanto movieron el engranaje, Xihn cobró vida ante ellas.

El escenario seguía siendo el del Santuario de la Reminiscencia, justo donde ellas se encontraban, en un estado mucho mejor que el actual. No quedaba ni rastro de la presencia del Caos; ni un triste remolino, como ya habían comprobado Dos, Alanna y Fátima en el piso de abajo. La imagen de Xihn y el caballero blanco se proyectó sobre el círculo ante todas.

...escapatoria alguna —hablaba este con expresión serena, pero dura—. Estás sola y sin aliados, y no tiene sentido que opongas resistencia. Vas a... —dictaminó.

Un relámpago oscuro le rozó la cabeza. El chico retrocedió, sorprendido, sin darse cuenta de la sangre que empezaba a manarle de la mejilla. Invocó la Llave Espada, pero algo le detuvo.

Xihn, que apenas podía mantenerse en pie a causa de sus heridas, no pudo hacer más que gruñir cuando una prisión de luz la encerró. Entrecerró los ojos, calculadora, pero no había brecha que pudiera aprovechar.

Entonces apareció ella. Les tomaría un momento reconocerla, la edad había afectado su rostro con las primeras arrugas y su cabello, si bien siempre había sido claro, era del todo blanco. Una cicatriz le cruzaba el cuello hasta el pómulo. El porte, sin embargo, seguía siendo el mismo. El caballero blanco se puso firme e inclinó la cabeza ante Nanashi, haciendo desaparecer su arma de inmediato.

Tú... —escupió Xihn—. ¿Dónde están?

No necesitas saberlo.

Xihn se abalanzó contra la prisión, pero retrocedió enseguida con un aullido. Sus manos, con las que se había aferrado a los barrotes, desprendían humo.

La pregunta de Xihn despertó las dudas entre las personas detrás de Nanashi. Caras confundidas a las que no reconocerían, chicos y chicas muy jóvenes entre ellos. Humanos en su mayoría. Dos mujeres cruzaron una mirada preocupada: una pelirroja a la izquierda de la Maestra, de mediana edad y unas alas florales a su espalda, y una droide que parecía montada con piezas que no eran suyas. Junto a ellas, una tercera mujer de pelo azul cuya belleza se había visto distorsionada por un parche en el ojo y un brazo menos posó una mano en el hombro de la pelirroja.

Nanashi se acercó unos pasos a su cárcel mágica. Sobre ella, una híbrida de humana y dragón descendió protectora, maniobrando como podía con su ala izquierda casi destrozada.

Vas a morir ejecutada en este mismo Santuario —le dijo, despacio. Hizo una seña hacia la multitud, que llamó sus armas casi a la vez. Junto al caballero blanco y sumidas en un silencio absoluto, las tres antiguas aprendizas avanzaron, con Dos y su Alma Inquebrantable en cabeza. Las acompañó un chico muy joven, pálido y de pelo largo, portando una Llave Espada que Fátima reconocería—. En honor a toda la muerte que has sembrado desde que llegaste a este reino. A todos los Caballeros que tú o los tuyos habéis asesinado. A mis aprendices.

La Maestra —no, la líder de la Orden—, estiró los labios.

Contigo se extingue el reino de la Oscuridad, Xihn.

¡NO! ¡Mis...!

Xihn golpeó de nuevo los barrotes. La Corrupción por poco no los doblegó, pero la magia de Nanashi era más fuerte que nunca. El ruido de la carne quemándose ahogó las palabras de la mujer, consumida por la desesperación.

¿Tuyos? —Nanashi alzó la voz—. Tras el primer año ni siquiera reconocían tu nombre. Y, por si te interesa, fue Ryota quien acabó con ellos.

Maestra...

¡Sois todos iguales! ¡ÁNGELES, HUMANOS! ¡LOS MATASTEIS A TODOS, SOLO HABÉIS TENIDO LO QUE OS MERECÉIS! —Soltó una risa seca, aunque sus ojos no comprartían la diversión. Hizo un visible esfuerzo por calmar su respiración. En sus ojos brillaba el reflejo de las Llaves Espada desenvainadas, de las personas que sabía que iban a matarla. Contuvo el aliento y miró a Nanashi:—. ¿Cuántos...? ¿A cuántos habéis matado?

Era la pregunta que Nanashi había estado esperando.

A todos.

Xihn cerró los ojos un momento.

Conque a todos, ¿eh? —Asintió, casi para sí—. Ya veo. En ese caso, esto es el final.

Sonrió. Nanashi dio un grito de alarma y blandió su Llave Espada contra Xihn, pero ya era demasiado tarde. La Corrupción se abrió paso por su pecho, matándola en el acto y destruyéndose a sí misma. Un corazón negro se elevó en el aire, dejando a lo que quedaba de la Orden con el cadáver evanescente de Chihiro, cicatrices de una guerra hasta entonces eterna, y el peso de sus consecuencias.

La visión terminó, las imágenes se desvanecieron y el círculo de fuego se apagó. El artefacto seguía funcionando, mostrando a través de los cristales el Santuario, pero de lo que ocurría en esa versión futurista de sus vidas no quedaba nada.

Tampoco daría tiempo a averiguar algo más.

Al otro lado de la habitación, el samurái despertó.

Había empezado a moverse al alzar Nanashi la voz. Era probable que ya estuvieran atentas a él, en especial cuando la visión se hizo audible para toda la sala, pero por mucho que intentaran detener el artefacto, la criatura no volvería a dormirse.

Ahora tenían que actuar deprisa. Todavía no las había atacado, pero cada segundo contaba y más si Karel estaba por la zona. Por no hablar de la Corrupción que emanaba el espadachín.

Spoiler: Mostrar
Datos proporcionados por el Escáner de Dos:

Espadachín de tinta
Nivel: 36
VIT: ????/???? [-20 por turno]
PH: ????/????

Estadísticas:
▪ Extraordinaria capacidad de combate con armas blancas.
▪ Fuerza, reflejos y elasticidad elevados.
▪ Baja velocidad.

Habilidades:
AutoCoraza+ (HM) [Nivel X]. Aplica de manera automática el hechizo Coraza+ al entrar en combate.
Duelo excelso (HC) [Nivel X]. Resta un 50% del combate con armas blancas de un rival al acertar un golpe de espada.
Supremacía (HC) [Nivel X]. Resta un 50% de la resistencia de un rival al acertar un golpe.
▪ ????
▪ ????

Otros datos:
▪ Caos detectado.
▪ Mantenido por la afinidad a Nada.


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Re: [Minievento] El caballero blanco

Notapor Sito » Mar Ago 29, 2017 11:40 pm

Poco después de subir las escaleras las chicas volvieron a reunirse. No comentaron nada sobre lo que le pudo ocurrir al caballero blanco por lo que asintió sin decir nada al verlas, sin elevar la voz.

Dos traía un dispositivo que, tras acercarlo al círculo de fuego pareció transportarlas a otro sitio diferente, pese a mostrarles el mismo edificio en el que se encontraban. ¿Se trataría de otro tiempo o alguna dimensión paralela?

Nicoxa estaba muy atenta a lo que ocurría, y se llevó las manos a la boca en cuanto vio a una mujer sin un brazo y con un parche en el ojo que la recordaba demasiado a ella misma. Parecían tristes y cansadas, pero no lo sabría decir desde esa perspectiva.

¿Qué...? ¿Somos nosotras... en el futuro?

A partir de ese momento perdió un poco la atención que había logrado mantener. Su cabeza estaba obsesionada con esa versión suya que había visto.

¿Podemos... evitar que pase todo esto? —murmuró para intentar dejar de pensar en qué situaciones habrían provocado esas mutilaciones que presentaba.

Nicoxa se tocó el brazo y soltó un gemido misterioso. Estaba asustada, no sabía como actuar. Seguía pensando en la visión y no dejaba de obsesionarse. No iba a dejar que se cumpliera lo que había visto allí...

Se apretó el brazo con más fuerza y volvió a gemir, esta vez con más intensidad.

Pero si finalmente pasara, se aseguraría de que sería por algo que mereciera la pena.

La visión terminó, dejándolas con muchas dudas, y comprobaron que el samurái que se situaba en mitad del camino ya no estaba durmiendo. Poco a poco se acercaba hacia ellas con intenciones bastante dudosas.

Nicoxa miró a sus compañeras. Parecían tener un plan y, si funcionaba, ella misma se ofrecería a mover el cuerpo con cuidado de no despertarle. Sin embargo, si no era así invocaría su llave espada y le lanzaría una Regresión de Valor para debilitarle, además de prepararse para contraatacar en cualquier momento en caso de que finalmente les atacara.

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▪ Regresión de valor (HM) [Nivel 10] [Requiere Afinidad a Nada. Poder mágico: 13]. Conjuro en el que se ve reducida la Fuerza de un objetivo multiplicándola x0.75. Dura dos turnos.
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v. Ficha de Nicoxa .v
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Re: [Minievento] El caballero blanco

Notapor Drazham » Mar Ago 29, 2017 11:43 pm

Fue girar la ruedecilla palpitante del aparato y las dos figuras del círculo cobraron vida, tanto en movimiento y en sonido, similar a lo que pasaba con esas “películas” que tenían en los mundos más modernizados. El Santuario de la Reminiscencia seguía igual de pulcro que en las imágenes que les mostró el cachivache en la planta baja.

...escapatoria alguna. —El primero en deleitarles con su voz fue el joven cabalero de antes—. . Estás sola y sin aliados, y no tiene sentido que opongas resistencia. Vas a...

Y ella atacó con un movimiento desesperado. Su estado en las imágenes vivas era… nefasto. Xihn, Chihiro, o como diantres se quisiese llamar esa mujer, no podía ni mantenerse erguida de las heridas que poblaban su maltrecho cuerpo. La persona que supuestamente era la responsable de tanto desastre por los mundos, encerrada en una prisión mágica cual perro apaleado. No lo entendía, si e la Orden la calificaban de peligro andante, ¿por qué parecía tan vulnerable en una visión del pasado?

Pronto dio cuenta de que erró en dar por hecho que estaba viendo el pasado. Alanna arqueó las cejas y levantó de forma vaga un dedo para señalarla. «Pero… No puede… ¿Cómo?», una fea cicatriz le cruzaba el cuello y terminaba en su cara, además de que contaba con el peso añadido de unos cuantos años encima; era imposible no reconocer a su mentora cuando muchos de sus rasgos seguían intactos.

Tú... —Sí, ella. Nanashi. Por mucho que le costase a Alanna comprender que hacía allí—. ¿Dónde están?

No necesitas saberlo.

Para su sorpresa, el círculo tenía a alguien más que mostrarles. A varios muchos que mostrarles. Detrás de la envejecida Nanashi, se arremolinaban cuantiosos muchachos, ¡y no solo humanos!, que esbozaban gestos tan confundidos como el suyo. En ninguno de ellos distinguió algún rostro conocido… Pero entonces se fijó en las no tan jóvenes de más adelante. Alanna se quedó a cuadros, pues resultó que la maestra no era la única que tenía una versión “distante” en la visión: una Maya más adulta. Una mujer cacharro que reconoció de milagro porque conservaba algunas de sus partes originales. Una Nicoxa que, oh, dioses, parecía salida de una cruenta guerra.

Contigo se extingue el reino de la Oscuridad, Xihn.

¡NO! ¡Mis...!

Y a la vera de Nanashi, una figura descendió. Alanna ahogó una exclamación y se llevó una mano a la boca. Que surreal le parecía aquello, tanto como mirarse a un espejo que reflejaba una realidad tan distorsionada que costaba de digerir.

¿Tuyos? Tras el primer año ni siquiera reconocían tu nombre. Y, por si te interesa, fue Ryota quien acabó con ellos.

Maestra...

En aquel caso, su reflejo había ganado unos cuantos años… y también un ala horriblemente maltratada que le puso los pelos como escarpia. Encogiéndose sobre si misma, corrió a llevarse una mano a su omoplato izquierdo, casi sintiendo el dolor que le supondría a su “yo” del futuro maniobrar la articulación.

¡Sois todos iguales! ¡ÁNGELES, HUMANOS! ¡LOS MATASTEIS A TODOS, SOLO HABÉIS TENIDO LO QUE OS MERECÉIS!

Y ella apenas estaba aprendiendo a desenvolverse con ellas. Le parecía tan cruel que daban ganas de llorar.

«Si esto pretende ser una especie de broma, no tiene la menor gracia».

¿Cuántos...? ¿A cuántos habéis matado?

Alanna se tragó sus penurias y preocupaciones, centrándose más en los protagonistas de la historia que estaban aconteciendo.

A todos.

Conque a todos, ¿eh? Ya veo. En ese caso, esto es el final.

La retorcida sonrisa de lo que quedaba de Xihn le provocó tanta dentera que podía distinguirse el mal presagio que se ocultaba tras ella. La Nanashi del futuro debió de dar cuenta de ello también por cómo ordenó el ataque. Lo que pasó a continuación… No sabría cómo describir lo que pasó. El cuerpo de Xihn se desintegró en una bruma negra, dejando nada más que un corazón, negro como el carbón y repulsivo.

Y… se acabó. Las imágenes de todas las personas y el círculo se desvanecieron en el acto, como si allí nunca hubiese ocurrido nada. Alanna se quedó quieta en el sitio, conmocionada por lo que acababa de ver, y fue intercambiando miradas con el resto de las chicas, buscando en ellas cualquier rastro de la comprensión que ella carecía. Porque en esos momentos estaba más perdida que nunca.

¿Qué es lo que…?

Su pregunta se vio interrumpida por el movimiento que percibió al fondo de la sala. El corazón le dio un vuelco al darse cuenta de que el perro guardián de Karel estaba despertando de su letargo y se levantaba con lentitud. Apretó los dientes e hizo ademán de desenguantarse las garras como si le fuese la vida en ello. Pero oyó el murmullo que bisbiseó la pequeña bruja a su lado, una palabra que le resultaba familiar de su libros de estudio: Morfeo.

Pronto captó sus intenciones, y sin pensárselo apenas se deslizó por la salita hasta posicionarse en uno de los flancos del aletargado espadachín, tratando de no ser vista. Sus manos, que estuvieron a punto de hacer contacto con él, se detuvieron a escasos centímetros. Le dio algo de reparo tocar a aquella cosa por las buenas, pero obligándose a deshacerse del pudor que la retenía, usaría las yemas de sus dedos para coger con suma delicadeza los hombros de la criatura y lo mecería con suavidad hacia un lado para quitarlo de la puerta, aprovechando su bamboleo causado por el hechizo de sueño.

Y si Morfeo no llegaba a dar resultado, siempre le quedaba la opción de agarrarle del brazo y levantarlo por encima de su cintura para estamparlo contra el suelo y dejarlo a meced de sus compañeras.
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Re: [Minievento] El caballero blanco

Notapor Suzume Mizuno » Mié Ago 30, 2017 12:39 am

Era su hijo. Lo supo en el mismo instante en que lo vio. Reconoció los ojos castaños, casi rojos, el pelo que ella misma tenía, el vago perfil de Malik. Se le fue el alma al suelo. No sabía su nombre, pero sí que era él.

Y que estaba solo.

El horror le subió por el cuerpo y sintió algo que debía ser muy similar a una contracción.

«¡¿Dónde está tu hermano?!»

Buscó y buscó, pero aunque reconoció y se quedó horrorizada al ver cómo Nanashi se había consumido, el estado de Alanna, Nicoxa o Dos, o lo mucho que había cambiado Maya, no pensó en otra cosa que en el otro bebé. Atiya y Kris. Habían pensado esos nombres para que pudieran ponérselos sin importar el sexo con el que nacieran. Ni siquiera sabía cómo se llamaba el niño, que estaba ahí, mirando con odio a Xihn.

Vas a morir ejecutada en este mismo Santuario.

Su hijo avanzó. Llevaba el pelo largo, parecía tan fatigado y… Portaba su Danza Lunar. Se mareó y estuvo a punto de perder pie. Eso significaba que ella se la había cedido. ¿Por qué haría algo así? A menos que…

Se envolvió el vientre con los brazos y deseó con una desesperación abrasadora que los niños no tuvieran que salir de ahí.

En honor a toda la muerte que has sembrado desde que llegaste a este reino. A todos los Caballeros que tú o los tuyos habéis asesinado. A mis aprendices.Contigo se extingue el reino de la Oscuridad, Xihn.

¡NO! ¡Mis...!

Xihn, encerrada dentro de una jaula, embistió los barrotes y estuvo a punto de reventarlos gracias a la corrupción. Pero resistieron y quemaron el cuerpo de Chihiro. Fátima contemplaba la escena a distancia, sin poder pensar con claridad. Lo único que veía era a su hijo y la ausencia de su otra mitad.

Y Malik… ¿Dónde…?

¿Tuyos? —Nanashi levantó la voz como solo elloa sabía hacerlo y hasta Fátima se encogió un poco sin querer—. Tras el primer año ni siquiera reconocían tu nombre. Y, por si te interesa, fue Ryota quien acabó con ellos.

Maestra...

¡Sois todos iguales! ¡ÁNGELES, HUMANOS! ¡LOS MATASTEIS A TODOS, SOLO HABÉIS TENIDO LO QUE OS MERECÉIS! —Rió con brutalidad en medio de una sala silenciosa, de espadas desenvainadas y listas para arrojarse sobre ella. Luego… se desmoronó—. ¿Cuántos...? ¿A cuántos habéis matado?

A todos.

Conque a todos, ¿eh?. Ya veo. En ese caso, esto es el final.

Nanashi se abalanzó sobre Xihn, pero no pudo evitar que esta usara su propia Corrupción para suicidarse. Un corazón negro, tanto como la oscuridad de un eclipse, se elevó en el cielo y se desvaneció.

Y, de pronto, volvían a estar en la sala donde todo había empezado. Fátima soltó un gemido de desmayo y avanzó hacia donde había estado su hijo.

Y ya no quedaba nada.

Tras ellas hubo un sonido. Fátima se giró, alerta, y vio cómo la criatura de Karel empezaba a moverse. Le costó unos segundos muy valiosos, pero consiguió centrarse y recordar el peligro en el que se encontraban. Se secó los ojos humedecidos y apretó las mandíbulas. Ya habría tiempo más tarde para preocuparse y pensar en lo que acababa de suceder.

Miró a sus compañeras. Thor estaba cerca, preparado para atacar si era necesario, pero el espadachín todavía no se había despertado. Fátima no tenía formas para eliminarlo de un golpe, ni tampoco de paralizarlo. Para eso tendría que invocar a Ondina y a Celsius a la vez y no estaba segura de poder hacerlo. En cualquier caso, decidió llamar a Ondina para que apoyara a Thor, siempre habían sido una buena combinación, en caso de que la criatura se despertara del todo. Entonces dejaría que ellos se encargaran del espadachín para continuar hacia arriba antes de que Karel diera con ellas.

Se les acababa el tiempo y ahora, más que nunca, era consciente de ello. Se abrazó de nuevo el vientre, con un dolor agudo en el corazón. ¿Por qué había tenido que ver eso? ¿Por qué cuando ni siquiera había tenido todavía la oportunidad de ver sus caritas…?

Un escalofrío le subió por la espalda. Quizás es que solo sobreviviera uno al parto. Por su culpa. Por estar en sitios como ese. Quizás…

Sacudió la cabeza. No, podía ser una ilusión. Y aunque no lo fuera, tampoco era el momento. Lo que importaba era que estaba allí, que no podía escapar, pero que sí tenía una misión que cumplir.

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Si el bicho de Karel ataca, Fátima invoca a Ondina para que se una a Thor:

▪ Ondina (HM) [Nivel 22] [Requiere Afinidad a Agua; Poder Mágico: 30]. Ondina, una esencia de agua, acude a las órdenes de Fátima y ataca con su espada de agua a los objetivos durante dos rondas. Puede ser dañada y rechazada, pero se reformará al poco tiempo para seguir peleando.
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¡Gracias por las firmas, Sally!


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