[Bosque de los Enanitos] El corazón de la bruja

Encuentro de Fátima y Malik

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Re: [Bosque de los Enanitos] El corazón de la bruja

Notapor Suzume Mizuno » Vie Sep 08, 2017 2:28 am

Buen trabajo—dijo Fátima con un titubeo. Luego se apresuró a responder a su pregunta—: Su tía desapareció poco antes de que empezaran a llegar los Sincorazón. Dice que siempre atacan a las personas que ella odiaba. Quizás los esté controlando desde el bosque…—Fátima se cruzó de brazos y escuchó lo que Malik tuviera que decir—. Otra cosa. Nosotros podríamos perdernos y ella quiere venir. Sí, ya sé que sería un estorbo pero conoce el bosque y, no sé, quizás si la traemos con nosotros pueda hablar con su tía. Si es que es ella el origen de los Sincorazón, claro.

Esperó que lo comprendiera. De todas formas, si Malik prefería que no la llevaran consigo, lo entendería. A ella tampoco le hacía demasiada gracia.

Pero, en realidad, había otro motivo para que quisiera que Hilda les acompañara. A su lado, Malik estaba frustrado. Mucho. Y Fátima no podía estar pendiente de si… hacía alguna locura para probarse a sí mismo que era de valía. Si Hilda corría peligro, los dos se verían obligados a moverse con más cuidado.

«Soy asquerosa.»

Le rozó la mano a Malik y dijo:

Por si acaso, creo que deberíamos llevar algo de comida y bebida. Voy a comprar algo.

Al entrar en la taberna, vio a Hilda esperando ansiosamente junto a la puerta. Le sonrió y ella dio un suspiro de alivio.

¿Podrías conseguirnos un poco de comida?

¡Claro, señor!

La sonrisa de Fátima se volvió irónica, pero le alegró darse cuenta de que no le dolía que lo llamara así. Antes lo habría hecho. ¿Significaba eso que había madurado? Meneó la cabeza y descartó esos pensamientos.

*


La verdad era que el bosque era imponente. Hilda llevaba un pequeño saquito con algo de pan y queso y lo apretaba contra su pecho, nerviosa. Fátima se preguntó qué se sentiría cuando un lugar familiar se volvía un terreno agresivo y desconocido. Se contuvo para no tocarle un hombro —seguramente lo consideraría agresivo—. En su lugar dijo:

No te preocupes. Estaremos contigo todo el tiempo.

Hilda asintió, dirigió una mirada nerviosa a Malik, y se acercó un poquito más a Fátima.
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Re: [Bosque de los Enanitos] El corazón de la bruja

Notapor Tanis » Vie Sep 08, 2017 2:30 am

Su tía desapareció poco antes de que empezaran a llegar los Sincorazón. Dice que siempre atacan a las personas que ella odiaba. Quizás los esté controlando desde el bosque…

―Quizá… ―murmuró Malik.

No sería la primera vez que alguien se dejaba llevar por la oscuridad e invocaba sincorazón para vengarse. Malik apretó los labios y miró hacia el bosque, como si así pudiera vislumbrar al enemigo. Los sincorazón habían atacado el pueblo de día, así que eso significaba que lo dejaría en paz por la noche. Eso les ofrecía una oportunidad. Giró de nuevo la cabeza y miró a Fátima.

Otra cosa. Nosotros podríamos perdernos y ella quiere venir. ―Malik puso mala cara―. Sí, ya sé que sería un estorbo, pero conoce el bosque y, no sé, quizás si la traemos con nosotros pueda hablar con su tía. Si es que es ella el origen de los Sincorazón, claro.

Tenía sentido, jugar la carta del sentimentalismo. Malik rememoró a la jovencita y se preguntó si no sería un estorbo real en lugar de una ayuda. Luego se recordó que su mal humor no era culpa de ella y que ofrecía muchas más ventajas que contras. Con reticencia inspiró hondo y suspiró. Fátima era la maestra, sabía más que él.

Está bien, puede que sea útil, y estará más segura con nosotros.

El roce de su mano hizo que desviara la vista, y sintiera ganas de coger la de ella. Se recordó que eran mercenarios, maestro y alumno y que no podía dar muestras de afecto en público. Mantuvo las manos quietas.

Por si acaso, creo que deberíamos llevar algo de comida y bebida. Voy a comprar algo.

Él cabeceó, y esperó junto a la salida de la taberna,

* * *


El bosque se había tornado sombrío y tenebroso con la noche. La luna, que relucía en lo alto del cielo sobre las copas de los árboles, era sólo un círculo blanco lejano. Malik, que guardaba la retaguardia de Hilda y Fátima, aguzó el oído. Los sonidos comunes del bosque hacían ver la espesura como un peligro constante. Con el crujido de una rama rota, Malik se adelantó a Hilda, quien parecía respirar miedo.

No te preocupes. Estaremos contigo todo el tiempo―dijo Fátima.

La jovencita asintió y con recelo se apartó de Malik para acercarse a Fátima. Malik la miró, pensando en que se lo había ganado a pulso por representar tan bien el papel de guerrero hosco y huraño. Un nuevo crujido le alertó.

Quietos ahí ―ordenó.

Despacio caminó hacia adelante. Otro crujido resonó en la de repente, quietud pesada de la maleza. El aprendiz echó mano del escudo y lo mantuvo frente a él. Entonces levantó la vista, hacia los árboles, y los vio. Dos ojos amarillos y brillantes miraban desde las ramas, como un cazador al acecho. Malik invocó la Llave-Espada y se dispuso a lanzar un Tiro Mortífero. Sin embargo, justo cuando el brillo blanco relució en la oscuridad, los ojos amarillos desaparecieron.

¿Se ha ido? ―preguntó Malik, con un murmullo.

De repente sintió cómo una garra le desgarraba el brazo que sostenía el escudo. Gritó y dio un espadazo que hendió el aire.
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Re: [Bosque de los Enanitos] El corazón de la bruja

Notapor Suzume Mizuno » Vie Sep 08, 2017 2:36 am

Quietos ahí.

Fátima levantó un brazo y Hilda, en vez de detenerse, se aferró a este. En vez de forcejear, guardó silencio y dejó que se pegara a ella. Había escuchado el crujido a la vez que Malik y ahora le latía muy rápido el corazón. Si hubieran estado solos habría sido otro cantar, pero no podía permitir que le hicieran daño a Hilda.

Vio los ojos del Sincorazón y Malik se dispuso a disparar, pero luego la criatura se perdió entre la floresta.

¿Se ha ido?.

No bajes la guar…¡Cuidado!

Una Neosombra saltó desde un arbusto y cayó sobre Malik. Su grito le hizo arder la sangre. Se sacudió a Hilda de encima y se lanzó adelante. Como en medio de tantos árboles no podía moverse bien con magia y tampoco podía hacerla delante de Hilda. Así que invocó su Llave Espada y su tessen. Arrojó el primero contra el ojo de la Neosombra. La esquivó por muy poco. Pero consiguió que se alejara de Malik.

La Neosombra cogió impulso y se arrojó sobre ella. Fátima se dobló como un junco para esquivarla y sintió cómo sus garras le rozaban una mejilla. Rodó por el suelo, se levantó y atacó con todas sus fuerzas por la espalda del demonio.

Estaba convencida de que iba a destruirlo cuando, de pronto, apareció otra Neosombra a su espalda. Contuvo un grito de impresión y desplegó un escudo para evitar que la hiciera trizas. El impulso, con todo, la mandó hacia atrás. Hilda gritaba de miedo.

¡Vámonos atrás! —ordenó a Malik—. ¡A un claro, un lugar más abierto!

Malik cogió a Hilda como si un saco de patatas se tratara y Fátima retrocedió buscandoa a los Sincorazón, que se habían pegado al suelo. La luz de la luna no era suficiente para distinguir sus sombras. Maldijo y corrió detrás de Malik. La adrenalina quemaba en sus venas y se sentía un poco extraña, como si las cosas se desplazaran con algo de lentitud a su alrededor. Era una sensación parecida a los sueños donde se desplazaba como si nadara en miel, solo que ahora era ella la que se movía más rápido.

Fátima estaba empezando a plantearse si no deberían enfrentarse allí a los Sincorazón antes de que los atraparan por la espalda cuando la luz de la luna se incrementó. ¡Un claro!

¡En cuanto entremos me cargo a uno! ¡Te dejo el otro!

Le parecía que Malik corría despacio. Demasiado. Pero, por fin, llegaron al claro. Y Fátima giró bruscamente para arrojarse sobre la Neosombra que iba más adelantada. Sintió algo chispear en su interior. No, rugir. El impulso fue tan violento que acabó encima del Sincorazón antes de que pudiera ni parpadear y se quedó tan sorprendida que se llevó un tajo casi en el cuello. El dolor la hizo reaccionar. Dio un violento golpe y decapitó al monstruo, que se deshizo entre cortinas de oscuridad.

Giró en redondo. Malik estaba teniendo problemas con su Neosombra y, además, otro Sincorazón estaba apareciendo por debajo de Hilda. No se paró a recuperar el aliento. Tan rápida que casi sentía que estaba volando, volvió a invocar el tessen y esta vez, al arrojarlo, acertó en la espalda del Sincorazón de Malik. No lo destruyó, pero si le dio tiempo a su novio para que pudiera acabar con él. Luego Fátima agarró bruscamente a Hilda por la cintura y el impulso que llevaba era tal que ni siquiera sintió el peso de la chica.

Giró, cargándola a ella y con la Llave Espada en la otra mano, y cortó por la mitad al Sincorazón.

Solo entonces se detuvo, jadeante, y con Hilda llorando de dolor y miedo mientras se aferraba a ella con manos temblorosas. Fátima estaba cubierta de sudor y le costaba respirar. Le parecía escuchar con exagerada claridad los gimoteos de Hilda, la respiración acelerada de Malik, el crujido de las hojas y el silbido del viento. También la luz le parecía brillante, quizás porque era luna llena.

Respiró hondo, se apartó el pelo húmedo de la frente y masculló a Malik:

¿Has visto… eso?

Todavía le hormigueaba el cuerpo de la velocidad a la que se había movido.
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Re: [Bosque de los Enanitos] El corazón de la bruja

Notapor Tanis » Vie Sep 08, 2017 2:38 am

La sangre le empapó la manga y la ropa se le pegó a la herida. Malik hizo desaparecer el escudo, pero mantuvo la llave y trató de defenderse. El dolor del zarpazo le nublaba la vista y para cuando vislumbró al sincorazón, una Neosombra, Fátima ya se había lanzado al ataque. Sin importarle demasiado que Hilda pudiera verle, el aprendiz se colocó la mano sana sobre la herida y se aplicó un Cura. Un débil resplandor verdoso brilló en la penumbra del bosque, el dolor se suavizó y la carne desgarrada se cerró de forma parcial. A Malik le bastó con eso, por lo menos ya no sangraba.

Mientras tanto, Fátima peleaba contra la Neosombra y Hilda gritaba. Sin pararse demasiado a pensar, trotó hasta alcanzar a la jovencita y la mantuvo cerca de sí, Llave-Espada en la mano para defenderla. Cuando vio a Fátima caer hacia atrás por culpa de una segunda Neosombra, lanzó la Llave con un Tiro Mortífero que falló el objetivo. Hilda agudizó sus gritos de horror.

¡Vámonos atrás! ¡A un claro, un lugar más abierto!

Malik no replicó la orden, cogió a Hilda como si fuera un saco de arena y se la cargó bajo el brazo. Entonces echó a correr todo lo rápido que la muchacha le permitía hacia adelante, hacia cualquier claro que les dejase un poco de espacio para maniobrar. A su alrededor el bosque era una sombra sin fin, llena de agujeros, ramas y rocas que obstaculizaban el camino. Detrás de él oía la carrera de Fátima, los pasos demasiado rápidos como para que no le hubiera adelantado ya. Al poco vio que la luz plateada de la luna se hacía más fuerte y Malik aceleró. Podía sentir el viento en los pies, como si quisiera ayudarle a correr, como si le empujara.

¡En cuanto entremos me cargo a uno! ¡Te dejo el otro!

¡De acuerdo!

Cuando dio el primer paso dentro del círculo despejado de árboles, ejecutó un Impulso hacia el centro y dejó a Hilda todo lo suave que pudo en el suelo y se arrojó contra la segunda Neosombra con toda su rabia. El sincorazon le esquivó y se olocó a su espalda, sin embargo Malik consiguió a duras penas bloquear una de sus garras y asestarle un fuerte mandoble en la cabeza. Eso, aun así, no fue suficiente y la Neosombra se arrojó sobre él con tal rapidez que Malik tropezó, cayó al suelo y rodó un par de metros. Por suerte eso le ayudó a escapar del ataque de su enemigo y desde el suelo contempló cómo Fátima lanzaba su tessen, hería a la Neosombra y le daba la oportunidad a Malik para rematarla. Cuando las volutas negras desaparecieron en la claridad blanca del aire, el aprendiz se levantó y se pasó el borde de la manga por la mejilla. Un arañazo sangraba y le manchaba el cuello.

Con el aliento entrecortado, se acercó a paso lento a Fátima, que mantenía consigo a Hilda, una Hilda aterrorizada y herida.

¿Has visto… eso? ―preguntó Fátima.

Malik no supo exactamente a qué se refería. En silencio, aun con el latido del corazón furioso en las sienes y la respiración rota, miró en derredor. El claro estaba desierto salvo por ellos y no parecía que ningún otro sincorazón fuera aparecer. Malik miró de nuevo a Fátima y a Hilda y cabeceó, recordando lo rápido que se había movido Fátima en batalla.

Creo que sí ―murmuró.

Sin ceremonia se rasgó la manga derecha de la camia y utilizó el trozo de tela para vendar en silencio el brazo herido de Hilda. El sincorazon bajo sus pies debía de haberla alcanzado antes. Le tentaba utilizar magia sobre ella, para que no sufriera mucho más, pero… Ató el vendaje lo suficientemente fuerte como para que no sangrara y se alejó unos cuantos pasos, sabiendo que la jovencita le tenía cierto miedo.

Gracias… ―musitó ella.

Si tu tía controla a los demonios, entonces sabrá que estamos aquí ―dijo, pensando en qué podían hacer a continuación. Se volvió hacia ellas―. No podemos quedarnos aquí parados, podrían venir más.

Ahora que estaban allí, la idea de haber llevado a Hilda se le antojaba peligrosa. No sólo estaban poniendo en peligro su vida en el camino, utilizarla para ablandar el corazón de su tía también era peligroso. Malik se aseguró de que ningún otro sincorazón les seguía y abrió camino hacia el interior del bosque, dejando atrás el claro de luna. Antes de internarse entre los árboles, miró una última vez al cielo, hacia la luz plateada que se derramaba a chorros sobre la hierba.

Poco después, mientras apartaba ramas y hojas de los matorrales, dio con el pie contra algo, un cuerpo duro, y se detuvo dando el alto a Fátima y a Hilda. Cuando se acercó más y examinó el obstáculo, dio cuenta de que era un venado parcialmente devorado, con las costillas limpias al aire y la cornamenta pelada. Un sendero de animales se abría paso desde la presa caída al interior de la maleza. Miró a Fátima y preguntó en silencio con la mirada si debían continuar.
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Re: [Bosque de los Enanitos] El corazón de la bruja

Notapor Suzume Mizuno » Vie Sep 08, 2017 2:39 am

No podemos quedarnos aquí parados, podrían venir más.

Fátima, que se había estado masajeando las piernas, intentando entender lo que había pasado, salió de su ensimismamiento y se dijo que su súbita velocidad era una duda que podía dejar más tarde. De momento le había permitido salvar a Malik y a Hilda y con eso le tendría que bastar.

Los dos caminaron cerca de Hilda, que ya no parecía tan segura de sí misma ni decidida a continuar adelante. Con todo, no pidió que regresaran. Admirada y a la vez orgullosa, Fátima le tocó con suavidad un codo y le dirigió una sonrisa de ánimo.

Al cabo de un rato, Malik les indicó que se detuvieran. Fátima se agachó al lado del cadáver del animal. Gracias a la luz de la luna distinguió que era un venado. Arrugó la nariz ante el olor y se apartó un poco. Todavía había bastante carne, pero debía llevar al menos un día muerto por el estado de descomposición.

Su mirada se encontró con la de Malik cuando ambos descubrieron un sendero de animales. Quizás estuviera cazando para comer. Si la gente tenía miedo al bosque, era normal que no tuviera cuidado con sus presas. O quizás no le importara. Con sus Sincorazón podía librarse de quien quisiera.

Asintió con la cabeza.

No necesitaron ayudar a Hilda a desplazarse por aquel lugar a tientas. Estaba más acostumbrada que cualquiera de los dos a moverse por los bosques y terminó por tomar la delantera, sólo después de que Fátima le asegurara que no iba a pasarle nada. Que se encargaría de cualquier cosa que pudiera hacerle daño.

No llevaban ni unos minutos caminando cuando Hilda susurró:

¿Son ustedes… brujos?

Fátima reconoció el miedo en su voz y titubeó. Sabía por experiencia que en muchos mundos no aceptaban la magia y estaba convencida de que este era uno. Sin embargo, si les había visto hacer algo, no se podía negar lo evidente…

Sabemos algo de magia—reconoció—. Nos ayuda en nuestro trabajo. ¿No, maestro?

Se detuvo. No podía distinguir bien la cara de Hilda, pero sabía que estaba asustada. Necesitaba que supiera que, aunque eran gente extraña, no le harían daño. Además, se había fijado en que ya no se alejaba tanto de Malik. Así que tuvo una idea. Tomó a Hilda por el brazo herido con delicadeza y se lo ofreció a Malik.

Muéstraselo.
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Re: [Bosque de los Enanitos] El corazón de la bruja

Notapor Tanis » Vie Sep 08, 2017 2:48 am

Por suerte, la muchacha sabía moverse por el bosque muy bien e incluso en la casi oscuridad se adelantó a ellos con la promesa de que la protegerían. Malik guardó la retaguardia, aunque dudaba de que la mujer oculta y corrompida les enviase más sincorazón. La pelea anterior debía de haber sido un punto de seguridad para ella. Quizá sólo les estaba esperando. Estaba ensimismado en sus pensamientos, pero oyó el susurro de Hilda.

¿Son ustedes… brujos?

También notó su temor. La magia en la mayoría de Mundos era mal recibida, se la temía y condenaba. Y ellos eran magos a sus ojos, si lo admitían. Hechiceros, brujos, todo envuelto en el sombrío terror de la magia negra. Malik no respondió y esperó a que Fátima escogiera la respuesta más adecuada.

Sabemos algo de magia—reconoció—. Nos ayuda en nuestro trabajo. ¿No, maestro?

Al mismo tiempo que Fátima, Malik también se detuvo y se quedó quieto como si fuera uno de los árboles del bosque.

Así es —respondiió—. Sólo cuando es estrictamente necesario, y sólo para defender a un inocente.

En la oscuridad apenas podía distinguir a ninguna de las dos, pero esperaba que sus palabras ayudasen a mitigar el miedo de Hilda. Entonces oyó el movimiento de Fátima y la muchacha en la maleza, acercándose a él.

Muéstraselo.

Enseguida supo qué le pedía ella que hiciera y, con bastante delicadeza, tomó el antebrazo de Hilda con la mano izquierda mientras que colocaba la mano derecha a escasos centímetros de la herida. Un débil resplandor verde, agradable y cálido, iluminó el círculo que formaban los tres y enseguida la herida empezó a curarse, como si nunca hubiera estado ahí. Hilda aguantó audiblemente la respiración y le tembló el brazo. Cuando Malik se lo soltó, ella se lo palpó en la penumbra para comprobar que efectivamente ya no tenía nada en la piel y que estaba tan lisa y suave como siempre.

¿Mejor? —preguntó Malik, suave pero serio.

Hilda asintió y sonrió.

Gracias…

No tienes que dármelas.

Intercambiando entonces los puestos de fila anteriores, Malik volvió a colocarse en cabeza sin añadir ninguna palabra más, siguiendo las indicaciones de Hilda para orientarse, concentrado de nuevo en encontrar la pista de su tía. Poco después, al rodear un calvero que abría un claro en el bosque, los troncos se espaciaron y mostraron un sendero de ciervos que daba camino a otro sendero que subía por las colinas cercanas. Sin embargo ese no era su destino. Una cueva abierta en la ladera de una loma irrisoria, que más parecía un agujero en el suelo que una cueva, les esperaba. La luz de una hoguera brillaba a la entrada, como una invitación y Malik, apoyado en el último árbol del linde que se abría a los cerros, se volvió para mirar a la campesina.

¿Es aquí?

La muchacha asintió en silencio, y Malik le hizo un gesto a Fátima, para anticipar un plan.
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Re: [Bosque de los Enanitos] El corazón de la bruja

Notapor Suzume Mizuno » Vie Sep 08, 2017 2:55 am

Gracias…

Un problema menos. Fátima sonrió para sí misma. Ahora, imaginaba, confiaría un poco más en ellos. Quién sabía lo que sucedería al día siguiente, cuando estuviera más despejada y se diera cuenta de lo que significaba hacer magia. Pero, de momento, era más que suficiente.

Tras un rato de camino, alcanzaron una cueva en una ladera. Daba la impresión de que fuera un agujero gigante que se hundía hacia las profundidades de la tierra. Contuvo un escalofrío.

¿Es aquí?

Por supuesto, Hilda asintió. Cómo no, por qué iba un enemigo a escoger un sitio agradable y bonito para vivir. Fátima se acercó a Malik.

Supongo que… podría intentar hacerla salir si lleno la cueva de niebla o envío a Ondina—meditó—. Quizá la última opción sea la mejor, así podrá decirnos qué es lo que nos espera dentro.

Esperó a que Malik le diera su consentimiento y entonces se sacó el anillo de Ondina del bolsillo. Se lo puso, cubriéndolo para que no brillara demasiado, e invocó a Ondina directamente dentro de la cueva, para que Hilda no se asustara. Le explicó la situación y le advirtió que tuviera cuidado.

La esencia de agua se internó a lo desconocido.

Fátima no podía ver a través de sus ojos, pero sí compartir parte de sus tensas emociones. Lamentablemente, el vocabulario de Ondina era muy limitado y Fátima tenía que apañárselas con sus impresiones y alguna que otra palabra para intentar entender lo que estaba viendo.

Al final dedujo que el sitio estaba despejado excepto…

Una mujer—susurró—.Dice que hay una mujer al fondo.—Hilda, que estaba un poco separada, se puso tensa. Fátima la detuvo con un gesto—. Todavía no sabemos si es tu tía, así que entraremos a comprobarlo. Quédate aquí y si ves algo, lo que sea, grita. ¿Entendido?

Dio una orden mental a Ondina para regresar. La dejaría en la entrada para que pudiera hacerles las veces refuerzo si la necesitaban o para que protegiera a Hilda.

Luego, con su tessen bien aferrado y preparada para invocar la Llave Espada, se acercó paso a paso a la cueva.
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Re: [Bosque de los Enanitos] El corazón de la bruja

Notapor Tanis » Vie Sep 08, 2017 3:26 am

Supongo que… podría intentar hacerla salir si lleno la cueva de niebla o envío a Ondina—meditó ella. Malik asintió débilmente, de acuerdo con esas opciones—. Quizá la última opción sea la mejor, así podrá decirnos qué es lo que nos espera dentro.

Sí, con Ondina por delante podremos echar el primer vistazo sin riesgos —dijo, con un murmullo de aprobación.

Mientras Fátima le explicaba a Hilda los pormenores del plan y convocaba a la esencia de agua, Malik oteó el terreno en mayor profundidad. No había mucho terreno para escapar si se salía de la cueva, salvo el camino de la ladera y el que ellos mismos habían seguido. Si la bruja tenía o no algún atajo dentro del agujero en la roca, Ondina lo averiguaría también. A pesar de que Fátima invocó a Ondina dentro de la misma cueva, Malik vio el brillo azulado en la penumbra y clavó la mirada en la boca del agujero, expectante y alerta, esperando a las impresiones que le transmitiera a su dueña.

Una mujer—susurró Fátima entonces—.Dice que hay una mujer al fondo. Todavía no sabemos si es tu tía, así que entraremos a comprobarlo. Quédate aquí y si ves algo, lo que sea, grita. ¿Entendido?

Hilda no asintió, pero tampoco dijo que no. Malik chasqueó la lengua y se fue acercando a la cueva un poco por delante de Fátima. Dejaron a Ondina con la muchacha en la entrada y él convocó y mantuvo el escudo ligeramente por delante de su cuerpo, preparado para invocar en casi necesario la Llave-Espada. Estaba tenso, no sabía lo que realmente se podían encontrar, aparte de una mujer envenenada por la oscuridad de su propio corazón. La idea de usar a Hilda como escudo humano y probar si era la única persona que la bruja aun quería se le antojaba seductora, pero se recordó que era una muchacha, una niña, y que necesitaba ayuda y protección, no meterla en líos de sincorazón.

A medida que avanzaban la luz del fuego les iluminó más, hasta que llegaron a la propia hoguera, situada en mitad del espacio de la cueva demasiado grande para lo que su entrada auguraba. Sobre las llamas un puchero casi lleno borboteaba y hervía líquido amarillento, en el que flotaban grumos y pedazos de carne. Malik observó en derredor y vio algunos objetos rudimentarios como una estera que parecía fabricada a mano y que debía de servir de lecho. Hojas de árboles mullían la estera por debajo, como un colchón y viejos utensilios de madera desperdigados decoraban el resto de la ¿casa? Una muñeca de trapo, a punto de deshilacharse, dormía sobre la cama. Malik miró a Fátima con expresión confusa e inquieta, avanzó hasta sobrepasar la hoguera y el caldero y observó el fondo de la cueva.

Allí no había nadie.

El aprendiz frunció el ceño, con el escudo preparado, aun más alerta. Ondina no era capaz de mentir, así que la bruja se debía de haber escondido.

¿Dónde está? —preguntó a Fátima, en voz baja.

Entonces el fuego de la hoguera ondeó como si una ráfaga de viento hubiera sacudido las llamas y amenazó con apagarse de golpe. El caldero dejó de chisporrotear y la cueva de se quedó en silencio. Malik apretó los dedos y cerró en un puño la mano del escudo.

Fátima… —murmuró.

La bruja estaba allí, con ellos, pero no podían verla.

Un gruñido desagradable resonó en el silencio de la caverna.

¿Dónde está mi sobrina?

Malik miró de nuevo a Fátima, preguntándose por qué lo primero que la bruja quería saber era sobre Hilda. ¿La quería? ¿Podría ser una debilidad?

Sabes perfectamente dónde está —dijo Malik en voz alta—. Muéstrate y hablemos cara a cara.

El gruñido resonó más grave y con mayor eco.

Si quisierais hablar no llevaríais armas, cazador. —Algo arañó en las paredes de la roca y la hoguera volvió a ondear, más violentamente. Malik retrocedió dos pasos, tenso y miró en derredor, tratando de seguir el origen del ruido—. ¿O debería llamarte brujo también?

De repente, algo golpeó violentamente el escudo de Malik y lanzó al hombre por los aires hasta que chocó contra la pared de piedra de la cueva. El golpe resonó en la roca y la hoguera se apagó del todo, dejando el lugar en penumbras. Malik, tras caer al suelo, tosió gotas de sangre que motearon el suelo de grava y se incorporó a duras penas, echando mano del escudo que estaba tirado junto a él.

Bien, si esa mujer se podía hacer invisible también, estaban un poco jodidos.
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Re: [Bosque de los Enanitos] El corazón de la bruja

Notapor Suzume Mizuno » Vie Sep 08, 2017 3:48 am

En cuanto Malik salió disparado por los aires, Fátima sacó sus brazos de agua y golpeó a diestro y siniestro, intentando abarcar la mayor cantidad de terreno posible. El derecho alcanzó algo y escuchó un resoplido. Fátima trató de atraparlo, pero se le escurrió en el último segundo.

Y, entonces, aparecieron los Sincorazón.

¡Malik!—exclamó.

No podía permitir que la mujer se escapara. Saltó por encima de una Sombra y extendió la niebla por delante de ella, lejos de Malik para que no le dificultara la visión. Casi soltó un grito de satisfacción cuando descubrió una sombra que desplazaba las partículas de agua. Arrojó su tessen con fuerza y la alcanzó de refilón. Le pareció escuchar un resoplido de dolor, pero no habría podido asegurarlo en medio de la batalla.

Corrió hacia ella justo cuando algo la alcanzó en el vientre. Se le escapó el aire que contenía en los pulmones y le sobrevino una arcada. Escuchó unos pasos y rodó por el suelo antes de que algo la cortara por la espalda. Se levantó y retrocedió hacia las brasas del fuego, que amenazaba con apagarse.

¡No venimos a mataros, sino a detener a los demonios!—gritó con toda la serenidad que fue capaz. No confiaba en que sus palabras fueran a tener ningún efecto en la mujer, pero sí que ella hablara, desvelara su posición de alguna forma—. ¡Hilda nos pidió que viniéramos!

Algo se detuvo no muy lejos de la niebla. Fátima miró a Malik de reojo y vio que había conseguido hacer retroceder a los Sincorazón.

Respiró hondo. No podía avisarle, pero esperaba que pudiera aguantar uso instantes. Se volvió y disparó un Aqua contra la hoguera, que se apagó al instante y quedaron a oscuras.

Fátima no se detuvo a pensar y entonces arrojó un rayo a lo alto. Alguien, asombrado, soltó una exclamación de dolor. Probablemente quedó cegada. Fátima se arrojó hacia el sonido y cargó con su propio cuerpo. Dio contra una persona, notó su ropa, una cintura y algo que parecía ser pelo. La tumbó a la vez que se envolvía en Piros, que mantuvo en el aire, para deslumbrarla todavía más. Así Malik también podría guiarse por algo más que los ojos de los Sincorazón.

¡Por favor, ríndase o le juro que…!—Soltó un grito cuando algo le arañó la cara. Asestó un puñetazo que dio contra algo blando.

Y, entonces, notó la frialdad de algo a su espalda, pero supo que no se daría la vuelta a tiempo.
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Re: [Bosque de los Enanitos] El corazón de la bruja

Notapor Tanis » Vie Sep 08, 2017 3:55 am

¡Malik!

En cuanto oyó el grito de Fátima supo que los sincorazóm habían aparecido, Ignoró el dolor que sentía en el costado, rodó lejos de la pared y se levantó justo a tiempo para golpear a una sombra con la Llave. Sin pararse a pensar demasiado en la bruja, se deslizó a través de los monstruos sin acercarse a la niebla. Pelear en penumbras no era tan problemático como había pensado, sobre todo porque los sincorazón eran mucho más predecibles que una persona invisible. El problema era que aparecían más cada vez que deshacía uno, pero no se rindió al cansancio y empujó a las criaturas lejos de Fátima con su magia.

¡No venimos a mataros, sino a detener a los demonios!—gritó Fátima. Malik se notó tenso y tras deshacerse de un sincorazón miró hacia la profundidad de la cueva, donde Fátima y la bruja parecían estar enzarzadas en su propio juego—. ¡Hilda nos pidió que viniéramos!

Un sincorazón le arañó la pierna, otro el brazo y Malik los apartó a espadazos antes de conjurar un hechizo curativo sobre sus heridas. De repente la oscuridad se hizo y el resplandor verde brilló frente a los ojos amarillos de las sombras. Entonces notó la tensión del rayo y se puso de espaldas al resplandor. Tuvo que cerrar los ojos, pero la luz relampagueante le dio la oportunidad de eliminar a unas cuantas sombras más, debilitadas por la pelea. Quizá fuese por el esfuerzo de pelear contra Fátima, pero la bruja estaba invocando menos sincorazón cada vez y eso era un alivio.

¡Por favor, ríndase o le juro que…!

Los pequeños fogonazos del fuego alumbraron lo suficiente y el tiempo necesario para que el aprendiz terminara con sus enemigos y pudiera ayudar a Fátima. Cuando dio el último golpe se giró y avanzó hacia ella, sin saber dónde se encontraba la bruja. Lo supo cuando la vio en el suelo, cuando la luz del fuego proyectaba sombras que no debería proyectar contra la pared de rocas. Con un Impulso cargó contra el aire, con el escudo por delante, y golpeó fuerte sobre Fátima. Un sonoro golpetón resonó en la cueva y la bruja, inconsciente, apareció de repente en el suelo tras rodar unas cuantas veces. Durante unos segundos Malik no pensó en si la había matado o no, le preocupaba más Fátima así que se agachó y la ayudó a levantarse.

¿Estás bien, te ha hecho daño? —preguntó, con la voz cansada y grave.

Cuando ella estuvo de pie se acercó despacio al cuerpo de la bruja. A la luz de los Piro vio que un hilo de sangre le bajaba de la nariz y que su pecho subía y bajaba despacio. Por lo demás parecía estar bien. Malik chasqueó la lengua y miró a la maestra.

¿La curamos o esperamos a que se despierte sola?

Por él mismo prefería atarla de alguna forma, pero si utilizaba su magia y a los sincorazón otra vez, podría escaparse. Además le bullía la rabia y sabía que podía cometer una tontería si discutía con ella.

¿Y si traemos a Hilda? —Aventuró tras pensar un rato—. Debe ser la única persona a la que no quiere hacer daño. Quizá se esté quieta si la chica está delante.

Si no, no se le ocurría ninguna otra mejor idea, estaban un poco, como se decía, atados de manos, y tenían que ir con cuidado. ¿Cómo terminar con las actividades de aquella bruja si no era… ?
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Tanis
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Re: [Bosque de los Enanitos] El corazón de la bruja

Notapor Suzume Mizuno » Vie Sep 08, 2017 4:01 am

Tomó la mano que le ofrecía Malik, maldiciéndose por no haber tenido el suficiente cuidado.

¿Estás bien, te ha hecho daño? —preguntó, con la voz cansada y grave.

No, gracias a ti.

Lo miró de reojo. Parecía tan cansado. Se sintió culpable por no haber sido más paciente con él pero, a la vez, se preguntó si algo así no serviría para… Sacudió la cabeza. Tenían una misión que cumplir. Después se encargarían de sus propios problemas.

Fátima no distinguió bien a la mujer, pero le sorprendió que no aparentara ser muy mayor. No había podido evitar imaginarla como una señora resentida y arrugada. Se avergonzó un poco de sí misma, pero apretó los labios y trató de pensar qué hacer.

¿La curamos o esperamos a que se despierte sola?

Devolvió la mirada a Malik, sin saber bien qué responder.

¿Y si traemos a Hilda? Debe ser la única persona a la que no quiere hacer daño. Quizá se esté quieta si la chica está delante.

A Fátima no le hacía mucha gracia la idea pero, la verdad, parecía relativamente probable. Al menos por cómo se preocupaba Hilda por aquella mujer, asumía que tenían una buena relación.

De acuerdo, pero saquémosla fuera. No quiero que vuelva a aprovecharse de la oscuridad para ganarnos ventajas.

Ató a la tía de Hilda con rasgadura de su propio vestido y después la vigiló cuando le tocó a Malik cargarla, hacia el exterior de la cueva. Por si acaso, decidió invocar de nuevo a Ondina. Entre tanto, pensaba. Hilda había dicho que estaba segura de que su tía no era una bruja pero ellos habían visto cómo hacía magia. O, al menos, parecía dominar la oscuridad. No tenían respuestas para sus preguntas pero resultaba evidente que era consciente de que manipulaba a los Sincorazón y que los estaba enviando contra sus enemigos. Ahora ¿qué se suponía que deberían hacer con ella? No podían matarla sin más.

Pero quizá…

¡Tía!

Hilda corrió hacia ellos, preocupada, y se puso blanca al ver el estado en el que traían a la mujer. La verdad es que podría ser bastante peor, pero Fátima prefirió callarse. A la luz del exterior, que tampoco era mucha si bien casi cegaba en comparación con el interior, Fátima vio que tía y sobrina eran bastante parecidas. La diferencia más grande era que la mujer adulta era más fuerte, ancha de hombros y con un rostro tostado por el trabajo bajo el sol.

¿Señor Vaan?

Fátima se llevó un dedo a los labios e hizo retroceder un poco a Hilda. Dejaron a la campesina contra un árbol, todavía atada de pies, y Fátima manifestó algo agua en la mano para mojar su rostro y espabilarla. Todavía sangraba por la nariz, aunque ya casi se había detenido por completo.

Cuando la bruja abrió los ojos, se quedó paralizada. En especial al ver a Hilda, momento en el que se puso pálida y, después, para sorpresa de Fátima, compuso una expresión de culpabilidad y apartó la mirada.

Hilda se echó a llorar y, antes de que Fátima pudiera detenerla, se arrojó contra su tía y la abrazó con fuerza.

¡Me alegra tanto que estés bien!

La mujer alzó una mirada desesperada y Fátima la observó con seriedad, pero no dijo nada. Rozó la mano de Malik por si quería comentar algo, pero dudaba que lo hiciera. Puede que así pudieran solucionarlo. Puede.

Tía, sé que… Que… ¿Por qué?—gimió entonces Hilda—. ¡Tú no eras una bruja!

Fátima se cruzó de brazos, aunque preparada para contraatacar si resultaba necesario. También quería escuchar lo que la mujer tenía que decir.

A todas las mujeres nos llaman brujas —respondió, rencorosa, al cabo de un rato—. Sabía cosas que se han transmitido de generación en generación. Sé de hierbas. He ayudado a nacer a niños. He curado heridas. Pero eso no importaba. ¿De donde vosotros venís importaba? Sí, ¿verdad? Por eso os largasteis.

Nosotros no atacamos a otros humanos, señora, a menos que intenten hacernos daño.
La mujer esbozó una sonrisa rota.

Entonces somos iguales.
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Re: [Bosque de los Enanitos] El corazón de la bruja

Notapor Tanis » Vie Sep 08, 2017 4:03 am

De acuerdo, pero saquémosla fuera. No quiero que vuelva a aprovecharse de la oscuridad para ganarnos ventajas.

Malik cabeceó, de acuerdo con ella, y ayudó a atar a la mujer para después cargarla hasta la entrada de la cueva y el exterior. El fragor de la pequeña pelea le había desgastado, la misión le estaba pasando factura. Aun así llevó a la bruja sin problemas y sin rechistar afuera, donde al menos podrían mantenerla mejor dominada. Estaba claro que era peligrosa y que podía hacer daño a gente inocente, más daño del que ya había hecho, así que dejarla suelta no era una opción.

¿Pero entonces qué opción tenían?

¡Tía!

Hilda, preocupada, corrió hacia ellos. Malik vio entonces la expresión de la muchacha, pálida y aún más inquieta al ver a su tía en el estado en el que la habían dejado. Quizá el aprendiz sintió una pizca de culpabilidad y definitivamente se reprendió por no haberle importando en primera instancia el haber matado o no a la mujer. Sabía perfectamente que importaba.

Siempre importaba.

¿Señor Vaan?

Malik dejó a la bruja sentada contra el tronco de un árbol, con todo el cuidado que pudo. A regañadientes le dejaron sólo las ataduras de los pies, pero suponía que estando su sobrina delante no conjuraría nada. No podía ser tan poderosa y ellos ya se habían enfrentado a cosas peores. Malik se mantuvo callado y dejó que Fátima tomara las riendas del «interrogatorio». Cuando la bruja se despertó, casi para sorpresa del hombre, esta se mostró culpable al ver a Hilda, algo que quizá les ayudadse a desmarañar la situación. La muchacha, antes de que Fátima o el propio Malik pudieran detenerla, se lanzó a abrazar a la bruja. Malik chasqueó la lengua y se abstuvo de arrancarla de los brazos de la mujer, aquella idea era suya.

¡Me alegra tanto que estés bien!

El aprendiz miró de reojo a Fátima cuando notó el roce de su mano, pero no dijo nada. Estaba seguro de que podía dejar las cosas fluir sin tener que intervenir mucho, de momento. La presencia de la sobrina dulcificaría a la tía.

Tía, sé que… Que… ¿Por qué? ¡Tú no eras una bruja!

A todas las mujeres nos llaman brujas —dijo la mujer con rencor, Malik se cruzó de brazos, expectante y… curioso—. Sabía cosas que se han transmitido de generación en generación. Sé de hierbas. He ayudado a nacer a niños. He curado heridas. Pero eso no importaba. ¿De donde vosotros venís importaba? Sí, ¿verdad? Por eso os largasteis.

Mantuvo la mirada en ella. No sabía ni la mitad. Claro que haciéndose pasar por cazadores-brujos de aquel mundo debía de parecer precisamente eso: que se habían largado.

Nosotros no atacamos a otros humanos, señora, a menos que intenten hacernos daño.

Entonces somos iguales.

Malik inspiró hondo, sin replicar su afirmación. Ahí había algo, un motivo de peso, podía notárselo, e iban a averiguar cuál era. Si hubiera querido podría haber destruido el pueblo de alguna forma, pero no lo hacía. Se dejaba llevar por el veneno de su corazón e invocaba a la oscuridad para que atormentase a los habitantes del pueblo, se llevaba a muchachos, niños, rompía familias. Había matado a inocentes, por muy grave que hubiera sido el agravio hacia ella.

¿Qué te hicieron? —preguntó.

La bruja le miró con animadversión, pero enseguida apartó la vista. Pareció rumiar algo para sus adentros y no contestó. Hilda miró a Malik y luego a su tía, que continuaba sin mirar a ninguno de los tres. La muchacha cogió las manos de la mujer y dijo:

Cuéntaselo, tía, por favor.

Quizás fue la súplica de la jovencita, el hecho de que no tenía más escapatoria o la idea de que si contaba todo tendrían misericordia con ella. Aun sin levantar la vista del suelo, la mujer contestó a la pregunta.

Mi marido era boticario, sabía más de hierbas que nadie, y usaba esos conocimientos para curar a la gente del pueblo. Aprendí todo lo que sé de hierbas de él, pero yo le ayudaba con mi magia. —Entonces levantó la vista y la clavó en Malik y en Fátima—. Pero ya sabéis, quien hace un milagro y no pertenece al Cielo tiene que ser un brujo, así que le cogieron y le quemaron en la hoguera. Sabía que yo sería la siguiente, así que huí al bosque…

Y preparaste tu venganza —añadió Malik, con dureza.

Junto a la bruja, Hilda tenía la vista baja y la cabeza agachada y amenazaba con llorar. Malik las contempló en silencio, de repente… consternado. Si había sido hacía pocas semanas, como ella les había relatado, el dolor y la herida eran demasiado recientes. Con razón a la mujer se le había llenado el corazón de odio y oscuridad. Hubo un momento en que él mismo pensó que había perdido a Fátima y todavía recordaba el horror y la sensación de vacío.

Malik suspiró, se rascó la barba y miró a Fátima, indeciso. No podían acudir a la justicia de la reina de aquel mundo, la quemarían también en lugar de darle un juicio justo. Y tampoco podían ajusticiarla ellos, no eran asesinos. Tampoco podían dejarla suelta, por si pretendía continuar con los ataques, y Hilda dependía de ella, al menos de forma emocional.

Ah, la misión podría haber sido más fácil.
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Re: [Bosque de los Enanitos] El corazón de la bruja

Notapor Suzume Mizuno » Vie Sep 08, 2017 4:06 am

Se le encogió el corazón a medida que la mujer continuaba hablando y, al final, tuvo que obligarse a no apartar la mirada. Ahora comprendía cómo había podido controlar a los Sincorazón.

Y preparaste tu venganza —sentenció Malik.

La estampa era deprimente. La bruja les sostenía, desafiante, la mirada, mientras que Hilda guardaba silencio. Fátima sabía que Malik estaba esperando a que ella decidiera, pero no sabía qué hacer. No tenía la intención de matarla pero si se iban sin más, estaba convencida de que los Sincorazón volverían a atacar.

Se frotó la boca, pensativa, y, de pronto, se le ocurrió una idea. Hincó una rodilla en el suelo para quedar a la altura de ambas mujeres.

Tenemos pocas opciones. Los aldeanos han visto cómo Hilda ha venido con nosotros y saben que hemos ido a buscar el origen de todo esto. Si no regresamos, no tardarán en hilar ideas y ¿quién será su siguiente cabeza de turco? Hilda, sin duda.—La mujer se puso pálida y Fátima se sintió un poquito más calmada. Quería a su sobrina. De lo contrario no se habría alejado de ella, no se habría sentido culpable al verla—. Luchas por venganza y tendrás que volver a hacerlo.

¡No lo permitiré! ¡No le pondrán ningún dedo encima!

Fátima se dio cuenta de que no conocía el nombre de aquella mujer.

¿Cómo debo llamaros?

La campesina vaciló pero al final gruñó:

Joanne.

Joanne… Si os alejáis de este lugar, podéis comenzar una nueva vida.

Hilda se quedó de piedra.

¡Pero… lo tenemos todo aquí!

Ya habéis perdido, en realidad, todo lo que podríais tener. Si volvéis, atarán cabos. Si os vais, en cambio… No podrán alcanzaros.

Fátima se levantó, cogió a Malik por un brazo y lo alejó para que pudieran hablar sin que ellas las escucharan —aunque se cuidó de no quitarles el ojo de encima—.

Creo que podríamos llevarlas a Ciudad de Paso, donde las vigilarían más de cerca. Para eso… he de hablar antes con Ronin, Lyn y los demás, pero creo… creo que podría ser factible. Pero… uno de nosotros tendría que quedarse a vigilarlas, hasta que lo arregle.—Lo miró, indecisa—. No se me ocurre qué más hacer. Y destrozará sus vidas pero… ¿al menos… estarán vivas?
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Re: [Bosque de los Enanitos] El corazón de la bruja

Notapor Tanis » Vie Sep 08, 2017 4:09 am

Destrozará sus vidas pero… ¿al menos… estarán vivas?

Malik miró a Fátima y notó su indecisión. Aun así la idea de llevarlas a Ciudad de Paso, donde podrían vivir en mejores condiciones que en aquel mundo, y Joanne redimir sus acciones y purgar su corazón oscuro, era la opción más atractiva que se le podría haber ocurrido. Con cierta resignación y tristeza, desvió la vista hacia la bruja, que se dejaba acunar por su sobrina. ¿Cómo podía culparla? Quería decir, podía, pero ¿era ella más cruel que los aldeanos que habían asesinado a su marido por una superstición estúpida? Al menos el exilio que Fátima había pensado era amable y con las habilidades de Joanne, tanto ella como Hilda podían procurarse un futuro mucho más digno.

Condenaba sus acciones, pero… sentía lástima.

Está bien, ve a hablar con los maestros, yo me quedaré con ellas —murmuró, aun mirando a la bruja de reojo.

«No escapará sabiendo que Hilda podría quedarse atrás.»

Cuando Fátima se hubo ido, Malik se acercó a las mujeres y se quedó de pie frente a ellas con los brazos cruzados. Hilda, temerosa, alzó la vista hacia el aprendiz y sujetó más fuerte el brazo de su tía, como si pensara que fuera a quitársela.

¿L-La mataréis? —preguntó.

Malik, tranquilo, miró a Joanne y luego a la muchacha.

«Nosotros no matamos.»

Vamos a buscar una salida para esto. Obviamente no podemos dejar suelta a una bruja para que siga haciendo de las suyas.

Vio cómo Joanne apretaba los dientes y a Hilda le temblaban las manos. En todo momento Malik vigilaba los movimientos de la bruja, por más nimios e inofensivos que fueran sólo por si acaso. Sin embargo, Joanne no hizo nada, salvo agachar la cabeza con resignación.

¿Podéis culparme, cazador? —preguntó ella.

Claro que os culpo, habéis condenado a inocentes a algo peor que la muerte.

Si vuestra esposa hubiera muerto también lo habríais hecho.

Malik gruñó con un bufido. No lo sabía, quizá sí, quizá no. Recordaba las veces que había pensado que Fátima moriría o la había visto a punto de morir. Recordaba la ilusión de Equidna y en que lo único que a él se le había ocurrido era sacrificarse a sí mismo para salvarla. ¿Caería en la oscuridad del corazón si ella muriese y él no pudiera hacer nada por remediarlo?

No lo sabía… y nunca querría saberlo.

* * *


Malik contempló a Joanne y a Hilda desde la lejanía. Ciudad de Paso era el mundo de los refugiados, de modo que la bruja y su sobrina no desentonarían mucho allí. Lo solicitud de vigilarlas en aquel mundo, a pesar de que los caballeros no estaban bien vistos allí, se había aprobado sin demasiadas discusiones y Malik y Fátima habían terminado de limpiar el bosque y la aldea de sincorazón como dictaba la misión que les habían encomendado.

Estaba hecho.

El aprendiz, después del ajetreo del día y la noche, estaba cansado, pero seguía pensando en las palabras que le dijera Joanne mientras esperaban para llevársela. Fátima era mucho más fuerte que él y de que uno de los dos tuviera que proteger al otro durante un combate, probablemente sería ella quien le salvase a él de la muerte. Sin embargo ya no se sentía tan inseguro como hacía unas horas, después del ejercicio de la misión y de verse reflejado en los ojos de aquella bruja. La magia de aquella mujer, aunque poderosa, no había sido suficiente para salvar a su esposo. Suponía que la fuerza no lo era todo al final… como la prueba del monstruo griego le recordaba.

Siento haber sido un estorbo al principio —murmuró a Fátima cuando dieron la escolta por finalizada—. No estaba siendo yo mismo.

La disculpa era un poco pobre, lo sabía, pero era sincera. Se le había pasado un poco el sentimiento de rabia después de darse cuenta de que no pasaba nada si le faltaba un ojo, que podía aprender a pelear para aprovecharse de ese punto ciego como había aprendido a hacer otras cosas.

Se sonrió al pensarlo.

¿Te apetece tomar una cerveza? Invito yo —propuso, antes de que volvieran a Tierra de Partida.

Necesitaba relajarse un poco más antes de que Lyn volviera a machacarle después de tanto tiempo de convalecencia.
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Re: [Bosque de los Enanitos] El corazón de la bruja

Notapor Suzume Mizuno » Vie Sep 08, 2017 4:11 am

Siento haber sido un estorbo al principio. No estaba siendo yo mismo.

Fátima le sonrió. Ahora que sabía que ambas estaban a salvo y les habían apañado un hogar —además de barrer el bosque para deshacerse de los Sincorazón— se sentía cansada pero más tranquila. Se cogió del brazo de Malik y apoyó la cabeza contra su hombro.

Me alegra que… ahora estés mejor. Y no fuiste una molestia. Me salvaste en la cueva. Sola, habría acabado quién sabe cómo.

No sabía cómo decir las cosas sin herirle. Su posición era delicada y Malik tenía la paciencia de un santo, pero todo el mundo marcaba el límite en algún lado. Cualquier cosa que dijera, le haría daño de una forma u otra. Sería condescendiente. Malik era un gran guerrero y terminaría siendo Maestro. No le cabía duda. Pero comprendía que su orgullo se resintiera a veces. Que quisiera ser más. Y que se sintiera culpable. A ella le pasaba lo mismo, aunque nunca podría llegar a sentir… ese control que tenía él. Esos nervios de acero que tanto envidiaba.

¿Te apetece tomar una cerveza? Invito yo.

Se le hizo la boca agua al pensar en el fresco líquido corriéndole por la garganta. Le dio un apretón.

Tú sí que sabes alegrar a una chica.

Fueron juntos hacia un bar, sin que Fátima se soltara todavía. Miró hacia atrás, hacia donde habían dejado a las dos mujeres. Sabía lo que era que te arrancaran de casa y tener que empezar de cero. Pero al menos ella había querido irse. Se mordió el labio inferior. Volvería a menudo para asegurarse de que estaban bien. Era lo mínimo que podía hacer por ellas.

Pero ahora… Ahora debía descansar y disfrutar de pequeños momentos como ese. La idea de pasar la tarde tomando una cerveza, sin nada más que charlar y a lo mejor pasear un rato fue liberadora.

¿Sabes? Creo que podríamos regresar incluso más tarde—dijo, dándole un beso en el hombro—, me apetece mucho que nos quedemos a cenar por aquí. ¿Qué te parece?

Hacía tanto que no cenaban solos… Entrelazó su mano con la de él, sin dejar de sonreír. Al final parecía que el día no iba a acabar tan mal.

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¡Hemos tardado en escribirlo, pero ha merecido la pena! Muchas gracias a Tanis por escribirlo conmigo y a Sombra, que sé que le toca puntuar ;3.
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