[Agrabah] El día del Juicio

Trama de Malik, Ragun y Saeko

Aquí es donde verdaderamente vas a trazar el rumbo de tus acciones, donde vas a determinar tu destino, donde va a escribirse tu historia

Moderadores: Astro, Suzume Mizuno, Denna

[Agrabah] El día del Juicio

Notapor Denna » Mar Ene 02, 2018 1:46 am

Imagen


24 de mayo de 1018


¡Estáis aquí! Cuánto me alegro de veros. Odio no saber qué está pasando en la ciudad.

La sonrisa de Badra era sincera, pero en sus ojos brillaba la preocupación. Una mirada que reflejaría, sin duda, las de Malik, Ragun y Saeko.

Quince minutos. Ese era el tiempo que el grupo llevaba esperando en la antecámara del palacio de la sultana. Lyn estaba cada vez más y más enfadada. La llegada de Badra había interrumpido sus paseos por toda la habitación, con los que intentaba —sin demasiado éxito— calmarse un poco.

¿Y la sultana?

Me encantaría poder contestarte, pero aquí el amigo Aladdín —masculló Lyn, fulminando al chico con los ojos—, no nos quiere contar nada. Insiste en que esperemos a que Yasmín salga de la sala del trono.

El susodicho se hundió todavía más en su sillón. La tensión entre él y Lyn había estallado al instante de llegar, pero él tampoco parecía muy contento de estar ahí fuera mientras Yasmín se recluía en la habitación contigua.

Ya os lo he dicho —replicó con enfado—. Yasmín está bien y a salvo. Está discutiendo la situación con su padre y con Genio, y saldrá en cuanto...

¡La situación, la situación! ¿Es que no se da cuenta del peligro que nos expone a todos? ¡Xihn podría venir en cualquier momento, y entonces...!

¿Xihn? —repitió Badra extrañada—. ¿Esa mujer es la responsable de lo que está ocurriendo en Agrabah?

Sus palabras descolocaron a Lyn.

¿Lo que está ocurriendo en Agra...? ¿Qué está ocurriendo en Agrabah?

Se volvió de inmediato hacia Aladdín. Éste hundió los hombros y se llevó las manos al pelo, con la cabeza gacha. Su silencio no hizo más que empeorar el ánimo de Lyn.

Habían aparecido directamente en la antecámara con el Portal de la Maestra y no se habían movido de ahí en ningún momento. No habían visto la ciudad más allá de lo que podían apreciar por las pequeñas ventanas del palacio. Y no había nada que pudiera sugerirles que algo extraño estaba pasando fuera.

Hasta ahora.

Muy bien. Se acabó el juego.

¡Espera, Lyn, no...!

¡YASMÍN! ¡SAL DE AHÍ AHORA MISMO! —gritó Lyn, aporreando la enorme puerta con las manos.

Los guardias que la flanqueaban se miraron entre sí, con una expresión a medio camino de la incomodidad y el más puro terror. A Lyn se le había caído la capucha, mostrando un rostro más animal que humano, y la estructura temblaba cada vez que daba un golpe. Ninguno se atrevió a moverse.

¡¡TIENES CINCO SEGUNDOS PARA TRAER EL CULO HASTA AQUÍ O TE JURO POR MI MADRE QUE PIENSO DERRIBAR LA...!!

Afortunadamente para todos, la puerta se abrió antes de que terminara la frase. Yasmín sostuvo la mirada de su Maestra. A pesar de los años, seguía siendo una chica pequeñita, pero el aplomo con el que encaraba a Lyn la hacía parecer mucho mayor. Una auténtica sultana. No se podía decir lo mismo de su padre, que estaba medio escondido detrás de ella, y saludó con una sonrisa nerviosa a los Caballeros.

Ho-hola, chicos, ¿cómo estáis? ¿Y Nanashi? Hace tiempo que no la veo...

Su intervención, de algún modo, hizo que Yasmín rompiera el contacto visual y se hiciera a un lado.

Siento haberos hecho esperar. Os debo una explicación...

Más de una, me temo —dijo Lyn con dureza—. Será mejor que empieces ya. Basta de rodeos.

Yasmín acusó el golpe y terminó de separarse para dejarles pasar. Dentro de la sala del trono esperaba el Genio, mucho más serio de lo habitual, que hizo aparecer sin parsimonia asientos para todos. Lyn se mantuvo de pie, y también Badra, alegando que había apostado a sus nómadas cerca y que la esperaban.

La sultana los miró a todos.

¿Habéis... visto la ciudad?

Yo sí. —Badra hizo una pausa antes de explicar para los Caballeros:—. El agua... ha desaparecido de la noche a la mañana. Los pozos están llenos de sapos y ranas en su lugar. El aire está lleno de jejenes y de moscas que atacan toda la comida y... —La nómada sacudió la cabeza—. Hace una hora escasa, el ganado ha empezado a morir. Parece cosa de...

Hechicería. Sí —confirmó Yasmín, apesadumbrada.

¿Cómo? ¿Quién?

Yo.

Y rompió a llorar a lágrima viva. Lyn dio un paso atrás, con el rostro contraído por la sorpresa. Badra ahogó un grito, mientras el antiguo sultán empezaba a protestar. Aladdín se mantuvo callado. Al final, fue el Genio quien carraspeó y continuó, elevando la voz por encima de la de los demás:

A ver, a ver... Pero explícaselo bien, Yasmín, que si no parece... Bueno... Lo que no es. Sólo querías proteger tu mundo.

Recibí el aviso para que volviera, Lyn, ¡pero no podía abandonar Agrabah sin más! —exclamó ella—. En este último año, la oscuridad ha avanzado demasiado. Ya apenas se puede salir al desierto. Tenía miedo de que, si me iba, el Corazón terminaría por caer.

Y empezamos a buscar entre los documentos de Kamra, nuestra antepasada. Era una hechicera muy poderosa, y su magia corre por nuestra sangre. Creímos que un rito de protección...

¡Pero el hechizo estaba amañado! ¡Yafar, mientras trabajaba de visir...! ¡Él lo hizo! Y n-no nos dimos cuenta hasta que fue demasiado tarde y... y ya no podía interrumpir el ritual y...

Y ahora estas... plagas destruirán el mundo si no las detenemos —finalizó Aladdín, todavía sin levantar la cabeza.

Lyn miró a los Caballeros. Los rasgos animales ya habían desaparecido, pero seguía en shock por la declaración de la Princesa. Antes de partir hacia Agrabah, la habían visto capaz de ir hasta el fin del mundo con tal de rescatarla de las garras de Xihn. En la antecámara, furiosa por el descaro de su aprendiz, que la había ignorado. Estaba preparada para todo menos para esto.

Y lo mismo se podría decir de los Caballeros. Badra no apartaba la mirada de Malik y de Ragun, expectante y con una mano en el cinto por si alguno de los dos reaccionaba mal. Parecía que tenía esperanzas de que Saeko contuviera la calma al haber sido más amiga de Yasmín.

Despacio, Lyn se acercó a la sultana y le tomó la barbilla con un torpe ademán.

Vamos, niña. Llorar ahora no sirve de nada, así que sécate las lágrimas y levanta la cabeza, ¿quieres? La amenaza de Xihn es muy real, y tenemos que hacer algo para poneros a salvo a ti y a todo el mundo.

Pero habló con suavidad, y Yasmín se apresuró a obedecer.

¡S-sí! He estado... Tenemos... Genio, papá y yo hemos encontrado algo que podría ser de ayuda.

Dispara. Chicos, acercaos. Se nos ha complicado el trabajo.

La Princesa hizo un esfuerzo enorme por no rehuir sus miradas.

Yafar fue el que preparó el hechizo, de modo que también podrá deshacerlo. Pero como no lo hará por las buenas, usaremos una daga que capaz de matar hechiceros. Está en la Cueva de las Maravillas, donde Salomón la escondió. ¿Genio?

Spoiler: Mostrar
Imagen


La daga, dibujada en un pergamino muy antiguo, era de aspecto sencillo, pero fácil de reconocer. Genio le entregó la imagen a los Caballeros, y Aladdín se acercó también para observarla.

Abú y yo nos encargaremos de ella —dijo, algo más animado. El pequeño mono dio un salto sobre su hombro—. ¿Qué me dices, amigo, un último saqueo? ¿Y le damos a Yafar su merecido?

No iréis solos —apuntó Lyn. Antes de seguir haciendo planes, sin embargo, dejó acabar a Yasmín.

Yo regresaré a la necrópolis, donde están la tumba de Kamra y las de mis antepasados. Hay algo que... si lo encuentro, podría usarse para proteger Agrabah en mi ausencia. ¡Me quedaré hasta que termine la batalla contra Yafar! —exclamó antes de que Lyn pudiera protestar—. Es mi deber. Yo he causado todo esto. Yo he cometido el error. Y no me marcharé si queda una mínima esperanza de que Agrabah esté a salvo.

Lyn entrecerró los ojos.

Será peligroso. Ya no sólo por Xihn, Yafar también podría intentar tenderte una trampa.

Yafar estará encerrado en su torre, en el desierto. Está protegida con magia y es impenetrable. Lo sé por experiencia —terció Badra con una mueca—. Mi gente y yo la tenemos bien vigilada.

Quizás habría que asegurarse de que no se mueve de ahí hasta que lleguemos con la daga. Estamos hablando de Yafar después de todo.

¿A nadie más le parece mucha información de golpe? Porque si lo digo yo...

Yasmín sonrió un poco, y hasta Lyn relajó la postura.

Veamos... Aladdín y Abú se dirigirán a la Cueva de las Maravillas con alguien más para conseguir esa daga. El resto iremos a enfrentarnos a Yafar y... Ah, un momento. Yasmín, tú no vas a irte sola por tu cuenta, maldición.

Rajah me protegería...

Ni hablar. Eres la persona más importante de este mundo. Es demasiado arriesgado.

La Maestra se cruzó de brazos y respiró hondo.

Creo que será mejor que vosotros también digáis la vuestra —sugirió. Miró a Malik, luego a Ragun y, por último, a Saeko—. Sabéis de lo que sois capaces mejor que nadie. Elegid adónde queréis ir y con quién. Sé que no es la misión que esperabais, pero ahora no podemos echarnos atrás. El destino de este mundo depende de nosotros ahora.

Imagen


Fecha límite: 5 de enero


Spoiler: Mostrar
¡Bienvenidos a la última trama de Agrabah! ¡La decisiva, la de los dramas, la de las lágrimas...!

Como sois poquitos seré buena, pero eso no significa que el mundo no pueda caer. Todos los NPCs son altamente mortales, incluso Yasmín, así que avisados quedáis.

Por ahora, se os presentan tres rutas: la de la cueva, la de Yasmín y la de Yafar. Aladdín y Abú irán sí o sí a la cueva,
pero podéis convencer al resto de NPCs para que os acompañen adonde vosotros queráis. No tenéis por qué ir cada uno a una, pero si una de las rutas queda abandonada, lo que pase estará fuera de vuestro control.

Dejaré todavía un par de rondas para que pongáis al día vuestras fichas. ¡Ánimo y a pasarlo bien!
Imagen

Imagen
Avatar de Usuario
Denna
27. Trepador
27. Trepador
The Unknowns
 
Mensajes: 790
Registrado: Lun Mar 09, 2015 11:26 pm
Dinero: 510,749.42
Banco: 15,528.00
Ubicación: Invernalia.
Sexo: Femenino
Estantería de objetos
Karma: 2

Re: [Agrabah] El día del Juicio

Notapor Tsuna » Sab Ene 06, 2018 1:03 am

¡Estáis aquí! Cuánto me alegro de veros. Odio no saber qué está pasando en la ciudad.

Quince minutos, ese fue el tiempo que Saeko permaneció cruzada de brazos, en pie y apoyada contra una de las paredes, con la vista fija en el suelo. Llevaba unos meses en Tierra de Partida, pero la sensación de volver a estar como en los viejos tiempos se le hacía un tanto extraña e incómoda, ya no era la misma de por aquel entonces, había madurado mucho en esos cuatro años y por eso comprendía que las palabras no iban a solucionar nada, a fin de cuentas, había abandonado a todo el mundo solo para ponerse a salvo y sentirse segura, esa era la razón por la que no tuvo la iniciativa de entablar conversación con ninguno de los presentes, a menos que se dirigieran a ella expresamente. Pero tampoco se iba a dejar amedrentar, no a esas alturas ni por muy mal que pudiesen mirarla, de tanto en tanto alzaba la vista, con esos ojos suyos fríos e intensos, y por supuesto, correspondería a las miradas de desconfianza que pudiesen echarle sus compañeros, Lyn incluída.

Una parte de ella se sentía incómoda, pero otra se encontraba resignada ante la situación que desolaba los mundos y, que en esos cuatro años, lo único que había hecho era demostrar lo frágil e insegura que era, por lo que a pesar de la posible hostilidad que pudiese encontrar en el ambiente, Saeko estaba muy segura al pensar que entregaba su vida a una causa que abandonó hacía ya mucho tiempo. Era consciente de que China se estaba recuperando y Dark Light estaba muerto, sí, podía volver a escapar, a huir y alejarse de todo, vivir a costa del sacrificio de otros, pero no, se encontraba en la situación en la que se encontraba por haberse visto acorralada e incapaz de cambiar las cosas, quizá fuese estupidez, pero esa parte suya sentía que hacía lo correcto al ponerse en peligro de esa forma, y el sentimiento era muy intenso.

¿Y la sultana?

Me encantaría poder contestarte, pero aquí el amigo Aladdín, no nos quiere contar nada. Insiste en que esperemos a que Yasmín salga de la sala del trono.

Muchas caras conocidas en esa habitación, Badra, Aladdín, Malik, Ragun... Todos eran más mayores y habían cambiado, pero allí estaban, después de cuatro años. La tensión entre Lyn y Aladdín era suficiente para caldear el ambiente, saltaban chispas y el muchacho no parecía muy dispuesto a hablar o tomar la iniciativa en nada. Saeko no quiso interrumpir en ningún momento, sentía que debía dejar que Lyn manejara las cosas, por lo que se limitó a observar conservando la calma.

Ya os lo he dicho. Yasmín está bien y a salvo. Está discutiendo la situación con su padre y con Genio, y saldrá en cuanto...

¡La situación, la situación! ¿Es que no se da cuenta del peligro que nos expone a todos? ¡Xihn podría venir en cualquier momento, y entonces...!

¿Xihn? ¿Esa mujer es la responsable de lo que está ocurriendo en Agrabah?

¿Lo que está ocurriendo en Agra...? ¿Qué está ocurriendo en Agrabah?

Era una buena pregunta.

Muy bien. Se acabó el juego.

Al menos Lyn sabe cómo poner a la gente en su sitio.

Lyn se acercó a la puerta y entre gritos, la empezó a aporrear. A ojos de Saeko, que llevaba esperando en esa sala quince minutos eso era lo mejor que podían hacer, meter presión para que avanzara el asunto. Pese a todo, sintió algo de sorpresa al ver los rasgos de Lyn tan marcados y desarrollados, no los recordaba como tal y el aspecto de la mujer la dejó un tanto intimidada. Por supuesto no tardaron en reaccionar y los portones se abrieron, desde su ubicación Saeko pudo ver con claridad a Yasmín. Seguía siendo igual... pero a la vez muy distinta, algo en su mirada, en sus ojos, le decía a Saeko que la princesa tenía más determinación y madurez. Fue inevitable que los recuerdos de su primer encuentro, de cuando era una cría y se conocieron en los jardines del palacio, afloraran en su cabeza.

Detrás de la princesa se encontraba un hombre al que Saeko apenas alcanzó a ver, lo recordaba como el sultán de Agrabah y padre de la misma, parecía muy asustado. Saeko no quiso juzgarle.

Siento haberos hecho esperar. Os debo una explicación...

Más de una, me temo. Será mejor que empieces ya. Basta de rodeos.

A continuación les permitieron pasar a la sala del trono, donde se encontraba Genio, mucho más serio de lo que Saeko recordaba. La presencia de Xihn no dejaba a nadie indiferente, eso desde luego. El ser de azul invocó numerosos asientos a lo largo de la sala y con gusto, se sentó en uno de ellos. Entonces comenzaron a relatar la situación. La ciudad se encontraba en un estado lamentable, el agua desaparecía, el ganado moría, todo lo que relataba Badra le hizo a pensar a Saeko en algo parecido a una maldición, como si un cúmulo de desgracias se hubiesen cebado con Agrabah al mismo tiempo. Irremediablemente pensó en Xihn, ¿quién si no ella para causar semejante desgracia?

¿Cómo? ¿Quién?

Yo.

A Saeko se le tensó el cuerpo de inmediato y miró con seriedad y preocupación, más si cabía, a Yasmín.

A ver, a ver... Pero explícaselo bien, Yasmín, que si no parece... Bueno... Lo que no es. Sólo querías proteger tu mundo.

Sí, necesitaban una buena explicación para lo que estaba pasando y por qué la princesa era la culpable de una plaga tan peligrosa, lo único que se le ocurría a Saeko era que debido a falta de experiencia había cometido algún error con algún conjuro. Yasmín comenzó a relatar con cierta angustia lo ocurrido, que no podía regresar a Tierra de Partida porque debía proteger Agrabah, que el corazón podía caer si ella abandonaba el mundo, y que en un intento de defenderse de la oscuridad... utilizaron uno de los ritos de Kamra, la hechicera a la que también recordaba vagamente de su última aventura, pero que Yafar había amañado de alguna forma. Saeko apretó los dientes al escuchar el nombre de aquel condenado, incluso cuatro años después seguía causando males y desgracias. Que su primer encontronazo con el visir, estando ella misma delante de su presencia con la intención de negociar y cumplir sus condiciones se le pasara por la cabeza la revolvió por dentro.

Y ahora estas... plagas destruirán el mundo si no las detenemos.

Vamos, niña. Llorar ahora no sirve de nada, así que sécate las lágrimas y levanta la cabeza, ¿quieres? La amenaza de Xihn es muy real, y tenemos que hacer algo para poneros a salvo a ti y a todo el mundo.

El nerviosismo que estaba sintiendo Saeko debido al error de Yasmín y a la vuelta de Yafar a su vida se alivió cuando vio cómo Lyn consolaba a la princesa. Sí, para eso estaba allí, para solucionar las cosas, para cambiar el futuro.

¡S-sí! He estado... Tenemos... Genio, papá y yo hemos encontrado algo que podría ser de ayuda.

Dispara. Chicos, acercaos. Se nos ha complicado el trabajo.

Saeko obedeció y se adelantó, allí observó con detalle e intriga el dibujo de la daga.

Yafar fue el que preparó el hechizo, de modo que también podrá deshacerlo —Ah, ¿pero que seguía vivo?—. Pero como no lo hará por las buenas, usaremos una daga que capaz de matar hechiceros. Está en la Cueva de las Maravillas, donde Salomón la escondió. ¿Genio?

Abú y yo nos encargaremos de ella. ¿Qué me dices, amigo, un último saqueo? ¿Y le damos a Yafar su merecido?

No iréis solos.

Yo regresaré a la necrópolis, donde están la tumba de Kamra y las de mis antepasados. Hay algo que... si lo encuentro, podría usarse para proteger Agrabah en mi ausencia. ¡Me quedaré hasta que termine la batalla contra Yafar! Es mi deber. Yo he causado todo esto. Yo he cometido el error. Y no me marcharé si queda una mínima esperanza de que Agrabah esté a salvo.

Yafar estará encerrado en su torre, en el desierto. Está protegida con magia y es impenetrable. Lo sé por experiencia. Mi gente y yo la tenemos bien vigilada.

Quizás habría que asegurarse de que no se mueve de ahí hasta que lleguemos con la daga. Estamos hablando de Yafar después de todo.

¿A nadie más le parece mucha información de golpe? Porque si lo digo yo...

La intervención de Genio rompió la concentración de Saeko, que estaba intentando asimilar toda la información posible. Supuso que sí, que estaba haciendo un sobre esfuerzo y se relajó un poco más, pero solo un poco. En base a todo lo que se había discutido la situación era clara: conseguir la daga, conseguir que Yafar cumpliera con el trato y lograr que Yasmín salvara Agrabah.

Creo que será mejor que vosotros también digáis la vuestra —Saeko comprendía que fuera la última en ser tenida en cuenta, por lo que no le dio muchas vueltas al asunto, sus actos hablarían por ella—. Sabéis de lo que sois capaces mejor que nadie. Elegid adónde queréis ir y con quién. Sé que no es la misión que esperabais, pero ahora no podemos echarnos atrás. El destino de este mundo depende de nosotros ahora.

La verdad, Lyn, es que a estas alturas ya no espero nada.

Saeko pegó un suspiro y se adelantó con determinación, en un intento de hacerse notar para que le prestararan atención. Seria y decidida, les comunicó al resto su decisión.

Yo protegeré a Yasmín —desvió su vista hacia ella—, me siento más que cualificada para hacerlo, y además... no me gustaría ver como una vieja amiga sale herida por algo de lo que no ha tenido la culpa —Saeko esbozó lo que pareció una leve sonrisa, quería animar a Yasmín y ver determinación en sus ojos. También se sentía responsable de ella, cuatro años se hacían largos, pero las relaciones eran un vínculo demasiado fuerte a veces—. Genio, ¿nos acompañarías tú también? Tu ayuda nos será inestimable, y siento que estaremos mejor protegidas a tu lado. —esperó una confirmación por su parte y luego buscó la mirada de Yasmín, esperando una aprobación de su parte.

Una vez dicho eso, y esperando que todos aceptaran su decisión o tomaran las suyas, se dirigió al resto de presentes.

Me gustaría proponer algo —se tomó unos momentos para asegurarse de que todos la escuchaban—. Han pasado cuatro años, pero Yafar, aquel que intentó matarnos en varias ocasiones y estuvo a muy poco de conseguirlo sigue con vida, y de lo primero que me entero es que sigue poniendo este mundo en peligro. Cuando cumpla el trato acabaremos con él, o cosas como estas seguirán pasando —no hacía falta hacer distinciones entre aprendices y maestros a esas alturas, pero miró a Lyn, que era la más experimentada entre todos—. ¿Lyn?

Ya estaba todo dicho, solo quedaba armarse de valor y salvar Agrabah.

Spoiler: Mostrar
Lo dicho, encantada de volver a rolear con todos :3

Y, Dios mío, hacía mucho que no escribía tanto. (?)
Avatar de Usuario
Tsuna
56. Triarmadura
56. Triarmadura
The Unknowns
 
Mensajes: 1656
Registrado: Mar Ene 03, 2012 5:12 am
Dinero: 685,908.78
Banco: 0.00
Ubicación: Perdida en el océano.
Sexo: Femenino
Clan: The Unknowns
Estantería de objetos
Karma: 17

Re: [Agrabah] El día del Juicio

Notapor Sombra » Sab Ene 06, 2018 2:00 am

24 de mayo de 1018


Cuando atravesamos el portal todavía le daba vueltas a lo que Lyn había dicho poco antes.

"Muera quien muera" había que proteger o salvar a la Princesa del Corazón Yasmín, perderla a ella podía significar que la oscuridad ganase aún más terreno del que ya nos había arrebatado. Los caballeros de la Llave Espada éramos soldados en la guerra contra Xihn y los suyos, un par de meses atrás habíamos acabado con Dark Light, uno de sus generales y clon de uno de mis mejores amigos. De haber sabido que habría acabado así... Nunca le habría salvado la vida.

El grupo lo conformabamos varias caras conocidas: en primer lugar la Maestra Lyn que lideraba el grupo, en segundo lugar estaba Malik que evidentemente no podía faltar a una misión en su propio hogar y sorprendentemente también estaba Saeko, que había estado desaparecida durante años. No había llegado a hablar con ella desde que había regresado a La Orden, aunque tenía ganas de saber todo lo que había pasado (tanto para saber por qué se había ido como para saber por qué había vuelto).

La espera en la antecámara fue larga y tensa. Una impaciente Lyn no dejaba de dar vueltas por toda la estancia logrando desquiciarme ligeramente. Aladdín no había soltado prenda, por lo que la mujer lobo estaba de muy malas pulgas, nunca mejor dicho.

¡Estáis aquí! Cuánto me alegro de veros. Odio no saber qué está pasando en la ciudad.

La nómada Badra nos recibió con una calurosa sonrisa cuando apareció tras quince minutos esperando en la antecámara. La conocía muy poco en comparación a mis compañeros, pero sabía su parentesco con el que había sido el propio instructor de Ronin y Ryota; el Maestro Rayim.

Lyn detuvo su paseo por toda la sala.

¿Y la sultana? —preguntó Lyn.

Me encantaría poder contestarte, pero aquí el amigo Aladdín —Una no muy contenta Lyn fulminó con la mirada al muchacho—, no nos quiere contar nada. Insiste en que esperemos a que Yasmín salga de la sala del trono.

Aladdín se recostó en el acolchado sillón. No parecía estar tampoco de muy buen humor, no solo por la tensión con Lyn sino por estar fuera y no con su esposa.

Ya os lo he dicho —soltó con un tono de claro enfado—. Yasmín está bien y a salvo. Está discutiendo la situación con su padre y con Genio, y saldrá en cuanto...

¡La situación, la situación! ¿Es que no se da cuenta del peligro que nos expone a todos? ¡Xihn podría venir en cualquier momento, y entonces...!

¿Xihn? —Badra repitió el nombre de nuestra enemiga—. ¿Esa mujer es la responsable de lo que está ocurriendo en Agrabah?

¿Lo que está ocurriendo en Agra...? ¿Qué está ocurriendo en Agrabah? —preguntó Lyn completamente confusa.

Mis ojos se posaron sobre el marido de Yasmín, Lyn hizo lo mismo aunque el muchacho no llegó a contestar, lo que hizo que Lyn estuviese de peor humor si era posible.

Muy bien. Se acabó el juego.

¡Espera, Lyn, no...!

¡YASMÍN! ¡SAL DE AHÍ AHORA MISMO! —vociferó Lyn acercándose a la puerta que llevaba al lugar donde Yasmín estaba reunida con su padre y Genio.

Los guardias que vigilaban la puerta no se atrevieron a detener a Lyn, y menos cuando su rostro salvaje de licántropo hizo su aparición.

¡¡TIENES CINCO SEGUNDOS PARA TRAER EL CULO HASTA AQUÍ O TE JURO POR MI MADRE QUE PIENSO DERRIBAR LA...!!

Lyn no terminó la frase, pues la puerta se abrió mostrando el interior de la sala del trono. Yasmín mantuvo la mirada firme, casi desafiante con la que había sido su Maestra en el tiempo que había estado entrenando en Tierra de Partida. Ser la sultana debía haberla convertido en una mujer fuerte y con mucho aplomo, desde luego. Era la persona más influyente y poderosa del mundo.

Su padre, una figura regordeta y pequeña parecía esconderse de nosotros, aunque sí tuvo al menos el valor de saludarnos.

Ho-hola, chicos, ¿cómo estáis? ¿Y Nanashi? Hace tiempo que no la veo... —dijo nervioso.

Siento haberos hecho esperar. Os debo una explicación... —intervino Yasmín sin dar tiempo a que nadie respondiese a la pregunta del viejo sultán.

Más de una, me temo —contestó tajante Lyn—. Será mejor que empieces ya. Basta de rodeos.

La sultana se hizo a un lado dejándonos entrar a todos. Una vez dentro pudimos ver a Genio, con un semblante serio, nada que ver con la alegría habitual con la que había llegado a verle.

¿Habéis... visto la ciudad? —preguntó.

Yo sí. —Afirmó Badra, que se giró hacia nosotros para explicarnos la situación:—. El agua... ha desaparecido de la noche a la mañana. Los pozos están llenos de sapos y ranas en su lugar. El aire está lleno de jejenes y de moscas que atacan toda la comida y... Hace una hora escasa, el ganado ha empezado a morir. Parece cosa de...

Hechicería. Sí —terminó Yasmín.

¿Cómo? ¿Quién?

Yo. —admitió con pesar rompiendo a llorar.

¿¡Qué!? —exclamé abriendo la boca por primera vez desde que habíamos llegado al mundo.

A ver, a ver... Pero explícaselo bien, Yasmín, que si no parece... Bueno... Lo que no es. Sólo querías proteger tu mundo.

Recibí el aviso para que volviera, Lyn, ¡pero no podía abandonar Agrabah sin más!—se excusó—. En este último año, la oscuridad ha avanzado demasiado. Ya apenas se puede salir al desierto. Tenía miedo de que, si me iba, el Corazón terminaría por caer.

Y empezamos a buscar entre los documentos de Kamra, nuestra antepasada. Era una hechicera muy poderosa, y su magia corre por nuestra sangre. Creímos que un rito de protección...

¡Pero el hechizo estaba amañado! ¡Yafar, mientras trabajaba de visir...! ¡Él lo hizo! Y n-no nos dimos cuenta hasta que fue demasiado tarde y... y ya no podía interrumpir el ritual y...

Y ahora estas... plagas destruirán el mundo si no las detenemos.

¡Deberíais habernos llamado, Nanashi y Nithael podrían haber leído los documentos y haber determinado que estaba amañado! —rugí—. Lyn, ¿cómo procedemos? —giré la cabeza bruscamente en su dirección.

La maestra se mantuvo en silencio, en shock ante lo que la sultana había dicho, de golpe la mujer empezó a acercarse a su aprendiz, que lloraba estrepitosamente. Temí que llegase a ponerse violenta, sin embargo pese a lo que creía que iba a hacer la maestra no hizo nada de eso.

Vamos, niña. Llorar ahora no sirve de nada, así que sécate las lágrimas y levanta la cabeza, ¿quieres? La amenaza de Xihn es muy real, y tenemos que hacer algo para poneros a salvo a ti y a todo el mundo.

¡S-sí! He estado... Tenemos... Genio, papá y yo hemos encontrado algo que podría ser de ayuda.

Dispara. Chicos, acercaos. Se nos ha complicado el trabajo.

Yafar fue el que preparó el hechizo, de modo que también podrá deshacerlo. Pero como no lo hará por las buenas, usaremos una daga que capaz de matar hechiceros. Está en la Cueva de las Maravillas, donde Salomón la escondió. ¿Genio?

Spoiler: Mostrar
Imagen


El djinn desplegó un pergamino antiguo que mostraba la daga.

Abú y yo nos encargaremos de ella —dijo, Aladdín con más ánimos—. ¿Qué me dices, amigo, un último saqueo? ¿Y le damos a Yafar su merecido?

No iréis solos —añadió Lyn antes de que el pequeño mono y el marido de la sultana se emocionasen de más con la aventura.

Yo regresaré a la necrópolis, donde están la tumba de Kamra y las de mis antepasados. Hay algo que... si lo encuentro, podría usarse para proteger Agrabah en mi ausencia. ¡Me quedaré hasta que termine la batalla contra Yafar! Es mi deber. Yo he causado todo esto. Yo he cometido el error. Y no me marcharé si queda una mínima esperanza de que Agrabah esté a salvo.

Será peligroso. Ya no sólo por Xihn, Yafar también podría intentar tenderte una trampa.

Yafar estará encerrado en su torre, en el desierto. Está protegida con magia y es impenetrable. Lo sé por experiencia —explicó Badra—. Mi gente y yo la tenemos bien vigilada.

Quizás habría que asegurarse de que no se mueve de ahí hasta que lleguemos con la daga. Estamos hablando de Yafar después de todo.

¿A nadie más le parece mucha información de golpe? Porque si lo digo yo...

Veamos... Aladdín y Abú se dirigirán a la Cueva de las Maravillas con alguien más para conseguir esa daga. El resto iremos a enfrentarnos a Yafar y... Ah, un momento. Yasmín, tú no vas a irte sola por tu cuenta, maldición.

Rajah me protegería...

Ni hablar. Eres la persona más importante de este mundo. Es demasiado arriesgado.

Creo que será mejor que vosotros también digáis la vuestra —nos miró por encima—. Sabéis de lo que sois capaces mejor que nadie. Elegid adónde queréis ir y con quién. Sé que no es la misión que esperabais, pero ahora no podemos echarnos atrás. El destino de este mundo depende de nosotros ahora.

Yo protegeré a Yasmín —avanzó Saeko—, me siento más que cualificada para hacerlo, y además... no me gustaría ver como una vieja amiga sale herida por algo de lo que no ha tenido la culpa. Genio, ¿nos acompañarías tú también? Tu ayuda nos será inestimable, y siento que estaremos mejor protegidas a tu lado. —Pidió la caballera.

—Yo me dirigiré hacia la torre en la que está Yafar, tal vez pueda infiltrar a mis sincorazón dentro o fusionarme con las sombras para escabullirme al interior y abrir las puertas —expliqué.

Escuché lo que Malik haría y asentí con la cabeza en señal de aprobación.

Mucha suerte a todos, manteneros comunicados y disponibles en todo momento, revisar vuestros teléfonos por si hay problemas de cobertura o conexión, ya tuvimos problemas la última vez.

Me gustaría proponer algo —dijo finalmente Saeko—. Han pasado cuatro años, pero Yafar, aquel que intentó matarnos en varias ocasiones y estuvo a muy poco de conseguirlo sigue con vida, y de lo primero que me entero es que sigue poniendo este mundo en peligro. Cuando cumpla el trato acabaremos con él, o cosas como estas seguirán pasando. ¿Lyn?

Respondiese o no la Maestra terminaría interviniendo yo mismo también:

Si simplemente acepta ayudar por las buenas no creo que hiciese falta matar a nadie. Si estos años se ha limitado a vivir allí sin molestar a nadie, quiero decir... Pero es cierto que si ganamos la guerra contra Xihn y hacemos que todo vuelva a la normalidad es más que probable que Yafar vuelva a querer conquistar toda Agrabah, es un peligro potencial. Creo que debemos considerar lo que Saeko ha dicho con mucha seriedad y pensar en lo que hacer. No podemos permitirnos que ponga en peligro el mundo o peor... Que Xihn le reclute.

Spoiler: Mostrar
¡Un placer rolear con vosotras una vez más! Y bienvenida de vuelta, Cris ;)
¡Suerte!
Imagen

Imagen
Imagen
Imagen
Imagen
LOGROS

Spoiler: Mostrar
Avatar de Usuario
Sombra
149. Lingering Sentiment
149. Lingering Sentiment
Bohemia Lectura
 
Mensajes: 4691
Registrado: Mar Mar 31, 2009 9:01 pm
Dinero: 7,508.86
Banco: 15,568.00
Ubicación: Behind in the musgo
Sexo: Mucho, gracias por preguntar
Clan: Bohemia Lectura
Estantería de objetos
Karma: 23

Re: [Agrabah] El día del Juicio

Notapor Tanis » Sab Ene 06, 2018 4:53 am

Imagen


24 de mayo de 1018


Malik no sabía si alegrarse de estar de vuelta en Agrabah. La última vez habían salvado el mundo de su destrucción, pero de eso hacía años y a pesar de todo Ifrit había sido un enemigo menos peligroso que Xihn. Desde entonces su mundo natal había pasado por mucho y él temía que esta vez no consiguieran salvarlo.

«Pero es Yasmín quien importa…», pensó, con sentimiento encontrados.

Yasmín mismo le provocaba sentimientos encontrados, porque era su soberana después de todo, además de compañera de batalla y como una hermana menor para él. Desde que asistiera a su boda había podido conocerla, igual que a Aladdín, más de lo que hubiera podido de ser un súbdito suyo. Recordaba con cariño sus entrenamientos, en los que muchas veces había tenido que correr en torno al castillo con ella.

¡Estáis aquí! Cuánto me alegro de veros. Odio no saber qué está pasando en la ciudad.

La voz de Badra le sacó de sus pensamientos.

Se había sumido en un silencio sepulcral junto a una ventana mientras esperaban a Yasmín, intentando ignorar la tensión y el enfado de Lyn a pesar de que no llevaban esperando mucho tiempo. Claro que el tiempo apremiaba y eran muy pocos para la misión comparados con otras anteriores. Malik pensó, con cierta preocupación, que eso significaba cosas en las que no quería pensar. Además de su maestra, Ragun había ido con ellos, hecho que le tranquilizaba porque era uno de los miembros más fuertes de la Orden si no contaba a los maestros avezados. Y luego estaba Saeko.

Malik se había rendido. No quería gastar su tiempo y preocupación en personas que volvían después de años de abandono de la Orden. Que tuvieran sus motivos, él no necesitaba excusas.

¿Y la sultana?

Me encantaría poder contestarte, pero aquí el amigo Aladdín, no nos quiere contar nada. Insiste en que esperemos a que Yasmín salga de la sala del trono.

Malik miró al joven. Parecía igual de tenso e irritado que Lyn.

Ya os lo he dicho —replicó enfadado—. Yasmín está bien y a salvo. Está discutiendo la situación con su padre y con Genio, y saldrá en cuanto...

¡La situación, la situación! ¿Es que no se da cuenta del peligro que nos expone a todos? ¡Xihn podría venir en cualquier momento, y entonces...!

¿Xihn? ¿Esa mujer es la responsable de lo que está ocurriendo en Agrabah?

¿Cómo… ?

¿Lo que está ocurriendo en Agra...? ¿Qué está ocurriendo en Agrabah?

De repente una fiera preocupación, mayor que la que ya sentía, se apoderó de él y se volvió hacia la ventana, para mirar afuera. Claro que desde allí nos e veía nada fuera de lo común y ellos habían aparecido directamente en la sala…

Muy bien. Se acabó el juego.

¡Espera, Lyn, no...!

Malik vio a Lyn por el rabillo del ojo, dirigirse hacia la puerta de la sala del trono, y se despegó de la ventana.

¡Maestra!

¡YASMÍN! ¡SAL DE AHÍ AHORA MISMO! —gritó Lyn, aporreando la enorme puerta con las manos.

Sin embargo su protesta no llegó a más, porque Lyn estaba realmente furioso y sus rasgos animalescos y su fuerza bastaban para aterrorizar a los guardias y hacer temblar las puertas. El caballero se paró en seco y no se acercó a ella. Casi le chirrió el brazo del susto.

¡¡TIENES CINCO SEGUNDOS PARA TRAER EL CULO HASTA AQUÍ O TE JURO POR MI MADRE QUE PIENSO DERRIBAR LA...!!

Enseguida se abrió la puerta, y Yasmín, sultana de Agrabah, salió seguida de su padre, que se escondía tras la muchacha. Sin duda, asustado de Lyn. Genio también salió con ellos y Malik se cruzó de brazos, con las manos metidas en las mangas. Llevaba el mismo atuendo que años atrás llevase a Agrabah para combatir al antoleón. Sintió admiración por su soberana cuando vio cómo se encaraba a su maestra.

Ho-hola, chicos, ¿cómo estáis? ¿Y Nanashi? Hace tiempo que no la veo...

Malik hizo una leve reverencia en deferencia hacia él y Yasmín.

Majestad.

Yasmín habló entonces y se hizo a un lado.

Siento haberos hecho esperar. Os debo una explicación...

Más de una, me temo. Será mejor que empieces ya. Basta de rodeos.

Entraron todos a la sala del trono y Malik se sentó en uno de los sillones que Genio hizo aparecer. Rumiaba su frustración y su preocupación, sin querer interrumpir a su maestra o a Yasmín. Sabía que enseguida respondería a sus preguntas.

¿Habéis... visto la ciudad?

No…

Yo sí. —terció Badra antes de explicarles:—. El agua... ha desaparecido de la noche a la mañana. Los pozos están llenos de sapos y ranas en su lugar. El aire está lleno de jejenes y de moscas que atacan toda la comida y... —Malik entreabrió los labios y apretó los dedos sobre los brazos—. Hace una hora escasa, el ganado ha empezado a morir. Parece cosa de...

Hechicería. Sí —confirmó Yasmín.

«Son como plagas… ».

¿Cómo? ¿Quién?

Yo.

Malik se sobresaltó al escuchar el llanto de la muchacha de repente y se incorporó en el asiento, mirando de reojo a sus compañeros. Por dentro sintió aun más frustración, y para su sorpresa, enfado.

A ver, a ver... Pero explícaselo bien, Yasmín, que si no parece... Bueno... Lo que no es. Sólo querías proteger tu mundo.

Recibí el aviso para que volviera, Lyn, ¡pero no podía abandonar Agrabah sin más! —exclamó la sultana—. En este último año, la oscuridad ha avanzado demasiado. Ya apenas se puede salir al desierto. Tenía miedo de que, si me iba, el Corazón terminaría por caer.

Y empezamos a buscar entre los documentos de Kamra, nuestra antepasada. Era una hechicera muy poderosa, y su magia corre por nuestra sangre. Creímos que un rito de protección...

«Claro… »

¡Pero el hechizo estaba amañado! ¡Yafar, mientras trabajaba de visir...! ¡Él lo hizo! Y n-no nos dimos cuenta hasta que fue demasiado tarde y... y ya no podía interrumpir el ritual y...

Y ahora estas... plagas destruirán el mundo si no las detenemos —finalizó Aladdín, desde su lugar, aun con la cabeza gacha.

Malik sintió lástima entonces, en lugar de enfado, y suspiró, regañándose a sí mismo. Cómo dudar de Yasmín. Era la sultana de Agrabah, no le deseaba mal a la ciudad, pero… Sintió la mirada de Badra encima y levantó la vista, hacia ella. Se fijó en la mano que mantenía en el cinturón, dispuesta a defender a Yasmín si ellos… El caballero mantuvo la espalda erguida, contra el respaldo, y la mirada fija en la nómada, no retándola, si no más bien…

«¿Nos creerías capaz?»

Vamos, niña. Llorar ahora no sirve de nada, así que sécate las lágrimas y levanta la cabeza, ¿quieres? La amenaza de Xihn es muy real, y tenemos que hacer algo para poneros a salvo a ti y a todo el mundo.

¡S-sí! He estado... Tenemos... Genio, papá y yo hemos encontrado algo que podría ser de ayuda.

Dispara. Chicos, acercaos. Se nos ha complicado el trabajo.

Yafar fue el que preparó el hechizo, de modo que también podrá deshacerlo. Pero como no lo hará por las buenas, usaremos una daga que capaz de matar hechiceros. Está en la Cueva de las Maravillas, donde Salomón la escondió. ¿Genio?

Spoiler: Mostrar
Imagen


El Genio les proporcionó un dibujo, antiguo como nada, en un pergamino en el que se visualizaba la daga de la que hablaba. Malik contempló el dibujo e intentó memorizarlo.

Abú y yo nos encargaremos de ella. ¿Qué me dices, amigo, un último saqueo? ¿Y le damos a Yafar su merecido?

No iréis solos —dijo Lyn.

Yasmín continuó.

Yo regresaré a la necrópolis, donde están la tumba de Kamra y las de mis antepasados. Hay algo que... si lo encuentro, podría usarse para proteger Agrabah en mi ausencia. ¡Me quedaré hasta que termine la batalla contra Yafar! Es mi deber. Yo he causado todo esto. Yo he cometido el error. Y no me marcharé si queda una mínima esperanza de que Agrabah esté a salvo.

Será peligroso. Ya no sólo por Xihn, Yafar también podría intentar tenderte una trampa.

Yafar estará encerrado en su torre, en el desierto. Está protegida con magia y es impenetrable. Lo sé por experiencia —terció Badra con una mueca—. Mi gente y yo la tenemos bien vigilada.

Quizás habría que asegurarse de que no se mueve de ahí hasta que lleguemos con la daga. Estamos hablando de Yafar después de todo.

¿A nadie más le parece mucha información de golpe? Porque si lo digo yo...

Malik bufó, ahogando una risita.

Es demasiada información, sí.

Veamos... Aladdín y Abú se dirigirán a la Cueva de las Maravillas con alguien más para conseguir esa daga. El resto iremos a enfrentarnos a Yafar y... Ah, un momento. Yasmín, tú no vas a irte sola por tu cuenta, maldición.

Rajah me protegería...

Ni hablar. Eres la persona más importante de este mundo. Es demasiado arriesgado.

Creo que será mejor que vosotros también digáis la vuestra —sugirió. Cuando les miró, Malik ya sabía adónde le necesitaban más. Tenía la certeza de que a Saeko le gustaría quedarse con Yasmín, por la amistad que tuvieron antaño. A él le hubiera gustado también quedarse con ella, pero decidió que era mucho mejor si dividían sus fuerzas de apoyo—. Sabéis de lo que sois capaces mejor que nadie. Elegid adónde queréis ir y con quién. Sé que no es la misión que esperabais, pero ahora no podemos echarnos atrás. El destino de este mundo depende de nosotros ahora.

Malik asintió, dejando que los demás hablasen antes mientras él pensaba. No, no era la misión que esperaba. Sin embargo le necesitaban de todas maneras. Se preguntó cómo estaría Fátima, si sus circunstancias también eran… igual de halagüeñas.

Yo protegeré a Yasmín, me siento más que cualificada para hacerlo, y además... no me gustaría ver como una vieja amiga sale herida por algo de lo que no ha tenido la culpa. Genio, ¿nos acompañarías tú también? Tu ayuda nos será inestimable, y siento que estaremos mejor protegidas a tu lado. —Pidió Saeko.

—Yo me dirigiré hacia la torre en la que está Yafar, tal vez pueda infiltrar a mis sincorazón dentro o fusionarme con las sombras para escabullirme al interior y abrir las puertas —dijo Ragun.

Malik inspiró hondo, cerrando los ojos por un segundo antes de abrirlos.

Entonces yo iré con Aladdín —decidió, mirando al muchacho con una sonrisa suave—. Si a su Alteza y a Abú no les importa que les acompañe al saqueo.

Quizá, sólo quizá, Aladdín no necesitaría de ningún escudo.

Mucha suerte a todos, manteneros comunicados y disponibles en todo momento, revisar vuestros teléfonos por si hay problemas de cobertura o conexión, ya tuvimos problemas la última vez.

Me gustaría proponer algo —dijo Saeko entonces—. Han pasado cuatro años, pero Yafar, aquel que intentó matarnos en varias ocasiones y estuvo a muy poco de conseguirlo sigue con vida, y de lo primero que me entero es que sigue poniendo este mundo en peligro. Cuando cumpla el trato acabaremos con él, o cosas como estas seguirán pasando. ¿Lyn?

Si simplemente acepta ayudar por las buenas no creo que hiciese falta matar a nadie. Si estos años se ha limitado a vivir allí sin molestar a nadie, quiero decir... Pero es cierto que si ganamos la guerra contra Xihn y hacemos que todo vuelva a la normalidad es más que probable que Yafar vuelva a querer conquistar toda Agrabah, es un peligro potencial. Creo que debemos considerar lo que Saeko ha dicho con mucha seriedad y pensar en lo que hacer. No podemos permitirnos que ponga en peligro el mundo o peor... Que Xihn le reclute.

Malik escuchó a sus compañeros atentamente, mientras se reunía cerca de Aladdín y el mono. A esas alturas de la guerra él ya no tenía muchos reparos con cuestiones como esas. No le asombraba mucho el juicio de Saeko, ni el de Ragun, de modo que dio su punto de vista, antes de partir.

Haced lo que queráis, yo no dejaría suelto a Yafar luego, obviamente. Si existe el peligro de que Xihn lo utilice y se cree otro frente de batalla, entonces ya podéis imaginaros mi opinión.
Avatar de Usuario
Tanis
27. Trepador
27. Trepador
 
Mensajes: 791
Registrado: Mar Feb 19, 2013 10:20 pm
Dinero: 67,252.12
Banco: 13,451.00
Sexo: Mucho, gracias por preguntar
Karma: 5

[Agrabah] El día del Juicio - Ronda #2

Notapor Denna » Mié Ene 10, 2018 2:10 am

Saeko fue la primera en hablar:

Yo protegeré a Yasmín —anunció. Lyn enarcó una ceja, pero la dejó terminar—[color=#BF00BF][b], me siento más que cualificada para hacerlo, y además... no me gustaría ver como una vieja amiga sale herida por algo de lo que no ha tenido la culpa.

Yasmín le devolvió una sonrisa trémula.

Gracias, Saeko, pero quiero enmendar mis errores. Eso sí, me gustaría mucho que me acompañaras.

Genio, ¿nos acompañarías tú también? Tu ayuda nos será inestimable, y siento que estaremos mejor protegidas a tu lado.

Genio miró a Aladdín y luego asintió. Antes de que pudiera abrir la boca para decir algo, Lyn intervino:

Espero que entiendas la gravedad del asunto —le dijo a la Caballero, con un deje de ironía mal disimulado—. No porque no crea que no seáis capaces de protegerla, Saeko, pero llevas mucho tiempo fuera. Xihn no es rival para ti. Si se entera de que queda una Princesa fuera de Tierra de Partida, acudirá enseguida.

Con un poco de esto y de aquello, podría ganarles tiempo —dijo Genio, animado, haciendo como que se arremangaba—. Xihn tendrá que pasar por encima de mi cadáver para tocar un solo pelo a Yasmín. Y no sé si dejo uno.

Yo me dirigiré hacia la torre en la que está Yafar, tal vez pueda infiltrar a mis sincorazón dentro o fusionarme con las sombras para escabullirme al interior y abrir las puertas —añadió Ragun.

Badra se volvió hacia él.

Con los años, Yafar ha ido ganando control sobre los Sincorazón —advirtió—. Aún así, te acompañaré. Conozco bien el desierto y el camino hasta su torre. Y supongo que podría dejar a mi tribu como apoyo a los soldados en la ciudad y el palacio.

Gracias, Badra. Eso sería perfecto.

La nómada no habló de llevar refuerzos. Los que la conocían bien sabrían que no se atrevería a exponer a ninguno de los suyos al peligro. Y, desde luego, Yafar y su magia eran capaces de hacerles frente, a pesar de lo fuertes que eran ella y Ragun. Lyn pareció pensar lo mismo, y aceptó —un poco a regañadientes— ir también con ellos.

Eso dejaba a Malik con pocas opciones.

Entonces yo iré con Aladdín. Si a su Alteza y a Abú no les importa que les acompañe al saqueo.

Aladdín correspondió a su sonrisa.

Será un honor para mí.

La Maestra asintió, conforme con sus decisiones. No se la veía muy tranquila, a pesar de todo, pero tuvo que recordarse que todos sabían el riesgo que corrían antes de elegir venir. Con los brazos cruzados y el ceño fruncido, escuchó entonces la discusión acerca de matar o no a Yafar. Para sorpresa —quizás— de todos, no fue ella, sino Aladdín, quien decidió decir la suya, un poco cortado:

Con... Con, eh, permiso. Conozco bien a Yafar, y estoy convencido de que nunca dejará de atacar Agrabah. Jamás. Ni siquiera la llegada de la Oscuridad y del Caos le han frenado durante estos años así que...

Miró de reojo a Yasmín.

Tú eres la sultana en funciones. ¿Tomamos prisioneros?

La decisión de ella fue inmediata.

No —dijo con rabia—. Y es una orden.

* * *


Saeko


El resto de la conversación transcurrió deprisa. Yasmín no había dado pie a muchas más discusiones. Hechos los grupos, logró convencer a su padre de que se refugiara en Tierra de Partida, y Lyn le abrió un Portal. Así, en el caso de que a ella o a Aladdín les pasara algo, habría un gobernador capacitado en Agrabah.

La Maestra tuvo que abrir Portales para todos. Los compañeros de Badra les advirtieron que los ciudadanos de Agrabah no estaban muy contentos con el silencio de sus sultanes, y cualquiera que saliera del palacio no sería bien recibido. Con el corazón en un puño, Yasmín se echó una capa por encima y atravesó el suyo en silencio, seguida de cerca por Rajah, que la miraba lastimero.

Genio, por favor, ¿podrías ocultarnos con tu magia? Gracias.

Un cosquilleo recorrió a Saeko y supo, de alguna forma, que los tres eran ahora invisibles. No había nadie a la vista, pero era mejor prevenir que curar. El Portal les había dejado en el desierto, a pocos minutos de la tumba de Kamra.

Oh, no te he contado lo que venimos a buscar, ¿verdad? —dijo Yasmín, de pronto—. Quizás hayas oído hablar de ello. ¿Te suena el anillo de Salomón?

En mis años mozos era un objeto temible. Era capaz de abatir ejércitos enteros de un plumazo. Ni siquiera los djinn querían ponerse en su contra.

Yasmín asintió.

Un objeto mágico muy poderoso. Seguro que con algo así podríamos proteger Agrabah cuando me fuera. El problema es que una de las generaciones posteriores a Kamra se lo quiso quedar en vez de cederlo a sus sucesores... y se perdió. Llevamos buscándolo un tiempo, sin éxito, y la necrópolis de la antigua Agrabah es nuestra mejor baza por ahora.

Es una lástima que durante esa época estuviera encerrado en mi lámpara —se quejó Genio—. De haber estado yo por ahí, ¡tendríamos ese anillo en un pispás, os lo aseguro!

Podemos encontrarlo, estoy convencida. Tengo una corazonada.

Los ojos de Yasmín brillaban de determinación, pero su expresión se suavizó a medida que avanzaban.

Y dime... ¿Cómo has estado? Te... Bueno, Aladdín y yo te invitamos a nuestra boda. Supongo que la invitación debió de perderse. Se te echó de menos —musitó, no sin cierta tristeza.

Tristeza, pero no desprecio. No le echaba nada en cara... o, al menos, lo disimulaba. Estando bajo aquella situación, era difícil saberlo. Además, Yasmín había cambiado. Como todos, ¿no?

Las plagas se mantenían dentro de la ciudad, de modo que no tenían que preocuparse por ellas mientras estuvieran en el desierto, pero no por ello iban a tener un paseo tranquilo. Los Sincorazón surgían de bajo la arena uno tras otro, cortándoles el paso. Rajah protegía a Yasmín con fiereza, y Genio era, sin duda, de gran ayuda para deshacerse de los grupos grandes, pero a Saeko también le tocaría pelear. Un pequeño calentamiento.

La tumba de Kamra precedía a la Necrópolis. La puerta, que antaño tenía que abrirse con la sangre de Yasmín, les cedió el paso de inmediato. La presencia de la Oscuridad, imponente incluso ahí, retrocedió un poco en cuanto la Princesa puso un pie dentro e iluminó la estancia con una bola de luz.

Detrás de la tumba hay una puerta. Creo que tu Llave Espada bastará para abrirla y acceder a las demás —comentó Yasmín.

El arma acudiría a la chica de inmediato, y la puerta no opondría resistencia. Una cortina plateada aparecería entonces, separando ambas salas e impidiendo ver qué había más allá.

Yasmín y Genio la esperaban. No tenían mucho tiempo. ¿Avanzar sin más o detenerse ahí y echar un vistazo en la tumba? Había reliquias y un par de cofres que Saeko podría abrir también con la Llave, además del sarcófago de piedra de la sultana. Ahí no encontrarían el anillo, eso era seguro... y quizás saquear la sala en busca de armas no era la mejor de las ideas delante de Yasmín.

Cualquier decisión, mejor tomarla rápido.

Spoiler: Mostrar
Considera esta zona como un punto de guardado. Más allá aguarda lo desconocido(?) y será mejor que Saeko tenga todos los objetos y armas que necesita antes de continuar.

PD: Recuerda que tienes al Genio de aliado. No digo más.


* * *


Malik


Cruzaron el Portal junto a Ragun, Badra y Lyn, y luego se separaron en dos grupos para ir a por Yafar. Avanzar por el desierto no les costó, ya que la alfombra mágica les permitía avanzar a toda velocidad por el aire y sólo tenían que cuidarse de los Sincorazón voladores.

¿Alguna vez has visto la Cueva de las Maravillas?

Aladdín sacó de su bolsillo un escarabajo dorado formado por dos piezas.

Spoiler: Mostrar
Imagen


Sólo es segura para «el diamante en bruto». Ese, por alguna razón, soy yo —explicó, un poco incómodo—. Hay que andarse con ojo con ella, porque sólo se puede sacar el tesoro que buscas. Si tocas cualquier otra cosa, aunque sea una sola moneda de oro, la Cueva se cerrará y todo el que esté dentro, morirá.

Aladdín soltó el escarabajo. Este, por arte de magia, empezó a aletear y salió disparado hacia un cúmulo de arena que tenían unos metros por delante.

Y de ella, surgió...

Oh, no. No, aquí también no...

Spoiler: Mostrar
Imagen


La cabeza de tigre, cuya boca representaba la entrada a la Cueva, rezumaba Caos y Oscuridad. El tigre rugió. Era un rugido de dolor, más que de odio y de rabia.

¿Quién osa perturbar mi sueño?

Soy Aladdín —dijo el chico. La alfombra descendió y, encogido, el chico dio un paso adelante. Abú se escondió tras él, tembloroso.

No podéis pasar.

¡Pero a mí me permitiste el paso una vez! ¡Es muy importante! ¡El mundo entero corre peligro, y tú...! ¡Quizás podamos revertir lo que te ha pasado!

No podéis. Pero puedo ver tu corazón, y eres el diamante en bruto. Crees de verdad en lo que dices.

La cabeza se inclinó hacia abajo y abrió las fauces. Desde su posición, Malik podía entrever unas escaleras que desaparecían hacia abajo.

El diamante en bruto deberá sostener la puerta —dijo la Cueva—. Es el único que puede. El otro puede pasar... pero si el diamante en bruto falla, ambos morirán.

Aladdín se puso pálido.

E-espera, espera... ¿Qué quieres decir con eso?

El diamante en bruto deberá sostener la puerta. Es el único que puede. El otro puede pasar... pero si el diamante en bruto falla, ambos morirán.

Cruzó una mirada con Malik. Luego, despacio, acercó una mano al morro del tigre. El efecto fue inmediato, y Aladdín se retiró con una exclamación de dolor.

¡Maldita sea! Es... Bueno, no te mentiré. Duele, pero creo que podría soportarlo —dijo, sacudiendo la mano. Por lo visto, el Caos le hería, pero no le contaminaba como solía suceder con los demás. Era demasiado esperanzador suponer que Aladdín era inmune, pero si la Cueva le protegía...—. Eso sí, no me hace ni pizca de gracia quedarme aquí. No tenemos otra opción, ¿no? —preguntó, casi suplicante—. Tendré que pedirte que te des mucha prisa.

Si querían seguir con el plan original, no quedaba otro remedio que dejar a Aladdín fuera, sosteniendo la puerta mientras Malik buscaba la daga de Salomón. Eso sería peligroso, por mucho que la Cueva pareciera repeler a los Sincorazón, pero si eliminar a Yafar de manera definitiva era su prioridad... Bien, tendrían que hacerlo. Aladdín parecía asustado, pero dispuesto. Como nuevo sultán, no había nada que no fuera a hacer para salvar a su mundo.

Siempre podían volver atrás y sumarse al grupo de Lyn, Badra y Ragun. Si se daban prisa, todavía podrían alcanzarles antes de que llegaran a la torre de Yafar y echarles una mano.

Spoiler: Mostrar
Aladdín, en principio, aceptará sostener la puerta mientras Malik se adentra en la Cueva. Puede llevarse a Abú, a la alfombra, o a los dos. Tendrá un máximo de tres turnos (empezando en el siguiente) para volver a salir de la Cueva o...

Perdón por meterte siempre en marrones con los NPCs, Tanis, no lo hago aposta xDDD


* * *


Ragun


Es por aquí. En las ruinas de la vieja Agrabah.

Lyn resopló.

¡Otra vez ese sitio!

Surcaban el cielo con los gliders, Badra detrás de la Maestra. Desde la llegada del Caos, utilizar Portales para viajar dentro de los mundos se había convertido en un riesgo bastante alto, y Agrabah no estaba como para más invasiones.

Sí, lo cierto es que está demasiado cerca de donde encontramos a Ifrit y al Antoleón para mi gusto —dijo la nómada—. Demasiados malos recuerdos... pero también algún que otro bueno.

Ragun podría adivinar una sonrisa cuando se dirigió a él.

Hace tiempo que no veo a Light ni a Nanashi. Espero que se encuentren bien. ¿Y Celeste, Saito y Fátima? Me habría gustado que estuvieran aquí también, pero supongo que estaréis muy ocupados.

Un poco, sí. Quizás, si terminan con sus obligaciones antes que nosotros, puedan venir a echarnos una mano —respondió Lyn escuetamente.

No mencionó a Light, pero cruzó una mirada con Ragun. Quizás quería que él, como su antiguo amigo, le contara lo ocurrido a Badra. O quizás se limitaba a observar su reacción. Había heridas muy difíciles de curar. Eso ella lo sabía bien.

Sea como fuere, pronto tuvieron que terminar las conversaciones. Se acercaban a la torre de Yafar.

Se trataba de una construcción alta de piedra roja. Nada del otro mundo, para tratarse del hechicero. Quedaba tras un arco, escondida entre las dunas. La coronaba una plataforma circular y, no muy debajo de esta, una pequeña puerta.

Es la única entrada, pero no hay forma de abrirla. La magia no funciona pasado el arco, y por muchos Sincorazón que eliminemos, siempre aparecen más.

Eso tiene fácil arreglo con la Llave Espada. Ragun, vamos.

Pero pronto vieron que sería imposible. Al cruzar el arco, los gliders desaparecieron. Lyn reaccionó deprisa; atrapó a Badra y logró planear hasta el suelo, ilesas las dos. Muda por la sorpresa, extendió la mano para invocar la Llave Espada.

Nada.

Por más que lo intentaran ella y Ragun, la Llave no respondía si estaban más allá del arco de piedra. Tras varios intentos, Lyn echaba chispas.

Ese desgraciado... Habrá creado una barrera a prueba de Caballeros —murmuró Badra, derrotada.

Todas las barreras tienen su punto débil —insistió Lyn, cabezota—. Y una tan grande y tan compleja puede que tenga varios, incluso.

La Maestra lo meditó un momento. Luego le hizo una seña a Ragun para que se acercara a ellas.

Nos separaremos. Badra, acompaña a Ragun, por favor. Tú te conoces mejor esta zona y podrás guiarle. —Badra asintió, conforme—. Bien. Si creéis que podréis manejaros contra los Sincorazón, cruzad el arco e investigad cerca de la torre, y yo me encargaré de buscar entre las ruinas. Si no, lo hacemos al revés.

A mí me da igual. Como a vosotros os vaya mejor.

Si Ragun iba hacia la torre, él y Badra podrían cubrirse las espaldas mutuamente cuando aparecieran los Sincorazón, pero eso dejaba a Lyn buscando sola por el resto de la zona. En cambio, si era Lyn la que cruzaba el arco, Ragun podría dejar a Badra en tierra y abarcar más terreno entre los dos. Había un camino de piedra medio oculto bajo la arena que iba desde la entrada de las ruinas hasta la torre, y dos caminos más surgían de este: uno hacia la derecha y otro hacia la izquierda.

Spoiler: Mostrar
Cruzando el arco, todas las habilidades mágicas de Ragun (y de Badra) se verán anuladas. Podrá invocar sus armas, a excepción de la Llave Espada. El móvil tendrá cobertura y podrá comunicarse con Lyn y los demás en todo momento.

Si Malik eligiera cambiar de ruta, llegaría justo después del último diálogo de Badra, es decir, antes de que Ragun tome su decisión.


* * *


Fecha límite: domingo 14 de enero
Imagen

Imagen
Avatar de Usuario
Denna
27. Trepador
27. Trepador
The Unknowns
 
Mensajes: 790
Registrado: Lun Mar 09, 2015 11:26 pm
Dinero: 510,749.42
Banco: 15,528.00
Ubicación: Invernalia.
Sexo: Femenino
Estantería de objetos
Karma: 2

Re: [Agrabah] El día del Juicio

Notapor Tsuna » Mar Ene 16, 2018 12:36 am

De entre todos, Saeko fue la primera en elegir su destino. Lo tuvo más que claro desde el principio, y no precisamente porque se hubiese tirado flores viendo la oportunidad que Lyn les había brindado para hacerlo, sino por Yasmín, una vieja amiga. Se sentía responsable y esa era la razón por la que también se sentía muy tensa por dentro, siempre existía la opción para el fracaso, de que algo se le escapara, de que algo saliese mal y se perdiesen vidas por cualquier despiste, lo sabía de primera mano, su padre había muerto delante de ella precisamente por eso. Y la idea de fracasar la aterraba, pero llevaba también mucho tiempo luchando y enfrentando situaciones complicadas, como todos los presentes, sabía bien cómo esconder y enterrar esos sentimientos para que no influyesen en su juicio.

Gracias, Saeko, pero quiero enmendar mis errores. Eso sí, me gustaría mucho que me acompañaras.

Espero que entiendas la gravedad del asunto —intervino entonces Lyn, como era de esperar, a fin de cuentas Saeko era la última de la que se iban a fiar—. No porque no crea que no seáis capaces de protegerla, Saeko, pero llevas mucho tiempo fuera. Xihn no es rival para ti. Si se entera de que queda una Princesa fuera de Tierra de Partida, acudirá enseguida.

Sí, lo sé.

Y era por ello, sumado a los pocos que eran, que optó por la compañía de Genio para defenderse. Sentía que a su lado tendrían una enorme ventaja y, pese a todo, la duda seguía presente en su interior.

Con un poco de esto y de aquello, podría ganarles tiempo. Xihn tendrá que pasar por encima de mi cadáver para tocar un solo pelo a Yasmín. Y no sé si dejo uno. —no podía negar que su presencia y su optimismo hacían la situación más llevadera.

A continuación el resto de sus compañeros tomaron sus decisiones. Ragun escogió la torre de Yafar gracias a sus habilidades de Sincorazón, las cuales podían ayudarlo a infiltrarse en la torre del mago y si tenían suerte, pillarlo por sorpresa, tanto Badra como Lyn le iban a acompañar, aunque esta última un poco a regañadientes por lo que notó Saeko. Estuvo a muy poco de decirle que se viniera también si tanta inseguridad le causaba la situación de Yasmín, pero prefirió mantenerse callada. Ya eran muy pocos como para llamar demasiado la atención en un solo grupo. Malik, por su parte, decidió acompañar a Aladdín y Abú en su misión de recuperar la daga.

Era cierto, iban muy justos de personal.

Pero antes de que tomaran sus caminos de forma definitiva, Saeko quiso intervenir con su idea de acabar con Yafar de una vez por todas. Escuchó la opinión de Ragun y le sorprendió que dijese que no había necesidad de matar a nadie si el hombre no se había dedicado a molestar en todo ese tiempo, cosa que hizo que Saeko se replantease un tanto esa actitud tan agresiva con sus enemigos, ¿hasta ese punto había llegado, de no tener piedad ni con el primero que apareciera por delante? Reflexionó sobre ello. Malik estaba de acuerdo con acabar con él si de verdad representaba un peligro uniéndose a las filas de Xihn. Por lo que el debate quedó un poco en el aire hasta que intervino Aladdín.

Con... Con, eh, permiso. Conozco bien a Yafar, y estoy convencido de que nunca dejará de atacar Agrabah. Jamás. Ni siquiera la llegada de la Oscuridad y del Caos le han frenado durante estos años así que... Tú eres la sultana en funciones. ¿Tomamos prisioneros?

No. Y es una orden.

No podía negar que las palabras del chico le habían despejado muchas de las dudas que le entraron respecto a Yafar y dejó de lado la reflexión de Ragun para volver al plan original: no iba a mostrar compasión ni más oportunidades hacia ninguno. Lo siguiente transcurrió con rapidez: como medida de seguridad abrieron un portal a Tierra de Partida para que el padre de Yasmín se refugiara, en caso de que a Aladdín le pasase algo, que esperaba que no. Parecía que la ciudad tampoco estaba de muy buenos ánimos, por lo que salir directamente no era la mejor de las ideas, así que utilizaron distintos portales para llegar a sus respectivos destinos.

Mucha suerte. Venceremos. —declaró Saeko a sus compañeros con seriedad antes de irse.

Y atravesaron el portal.

Genio, por favor, ¿podrías ocultarnos con tu magia? Gracias.

Mientras Saeko analizaba los alrededores sintió un ligero cosquilleo gracias a la magia del Genio, parecía que se encontraban en una determinada zona del desierto. Recordaba vagamente de su última misión que algunos de sus compañeros se dirigieron a la mencionada tumba, pero ella no tuvo la ocasión de ir para enfrentar al Antoleón, por lo que esa zona le era desconocida. Tendría que ir con mucho cuidado.

Oh, no te he contado lo que venimos a buscar, ¿verdad? Quizás hayas oído hablar de ello. ¿Te suena el anillo de Salomón?

Saeko miró en su dirección al escuchar sobre ese objeto tan importante. Recordaba algo de Salomón, de que Yafar andaba tras sus reliquias para hacerse con un inmenso poder, así que se imaginó de inmediato por donde iba la historia del anillo.

No exactamente.

En mis años mozos era un objeto temible. Era capaz de abatir ejércitos enteros de un plumazo. Ni siquiera los djinn querían ponerse en su contra.

Un objeto mágico muy poderoso. Seguro que con algo así podríamos proteger Agrabah cuando me fuera. El problema es que una de las generaciones posteriores a Kamra se lo quiso quedar en vez de cederlo a sus sucesores... y se perdió. Llevamos buscándolo un tiempo, sin éxito, y la necrópolis de la antigua Agrabah es nuestra mejor baza por ahora.

Es una lástima que durante esa época estuviera encerrado en mi lámpara. De haber estado yo por ahí, ¡tendríamos ese anillo en un pispás, os lo aseguro!

Podemos encontrarlo, estoy convencida. Tengo una corazonada.

Vamos, que andaban tras una aguja en un pajar... Intentó contener un suspiro y miró con seriedad al horizonte, pensando. Si Yasmín tenía una corazonada, quizá lo aconsejable sería seguirla, desde luego no iba a saber más que ella en lo que Agrabah y su pasado se refería.

De acuerdo. —se limitó a decir con firmeza y seguridad, de momento se limitaría a seguir la intuición de la princesa.

Avanzaron a través de las ruinas, solitarias. Los Sincorazón aparecían en grupos sin parar desde la arena, a lo que Saeko invocó su Llave Espada, que se materializó en su mano desde una ligera bruma oscura, para enfrentarlos. Todos aportaron su grano de arena a la hora de combatir, pero lo cierto es que aquello era el menor de sus problemas, Saeko ni siquiera veía a los seres de oscuridad como una amenaza, sino como moscas que simplemente tenía que apartar de su camino, como siempre había hecho. A esas alturas no suponían nada. Por supuesto, mantuvo su mirada encima de los demás procurando que nadie estuviese en peligro en ningún momento.

Y dime... ¿Cómo has estado? Te... Bueno, Aladdín y yo te invitamos a nuestra boda. Supongo que la invitación debió de perderse. Se te echó de menos.

Oh... —musitó, un tanto desalentada y sorprendida por la noticia, a la sorpresa le siguió un ligero sentimiento de tristeza. Miró a la princesa con sinceridad, suavizando la seria expresión que siempre llevaba encima—. Yasmín, tengo que decirte algo, cuando nos conocimos... yo ya estaba involucrada en todo esto. Por aquel entonces no podía decirte nada, me dijiste de ir a varios sitios alguna vez pero yo no podía, teníamos nuestras normas. Lamentablemente, yo... os abandoné. Intenté proteger a mi familia y no me salió muy bien, ni siquiera me enteré. Sé que no tengo excusas, pero confío en que fue un día muy especial para vosotros.

Pese a que se notaba la culpa en sus ojos, se esforzó por sonreír, aunque no le salió demasiado bien.

Ahora entiendes a todos los peligros a los que me enfrentaba, yo... tuve miedo, y escapé. No quise saber nada de Tierra de Partida ni de Xihn. Podéis juzgarme como mejor os parezca, alteza. —se refirió finalmente a ella por su título, a modo de respeto. No la juzgaría si le guardaba algún tipo de rencor, ya muchos en la Orden probablemente lo hacían—. Serán mis actos los que hablen por mí.

Para ese entonces ya se acercaban a la tumba, y las ruinas empezaban a quedar atrás. La oscuridad de su interior daba la sensación de que el lugar llevaba muchísimo tiempo abandonado, de que era un sitio tanto especial como peligroso. Avanzaron a través de las penumbras, que se disipaban al paso de la princesa, que les iluminaba con una esfera formada por magia. Saeko no pudo contener una mueca de asombro. A través del recinto se podían apreciar distintos cofres, incluso un enorme sarcófago que imaginó, pertenecía a la antigua hechicera. Se vio muy tentada de indagar en su interior en busca de objetos de valor, quizá pudiese sacar tajada y darle un regalito a su hermana y a Shui, pero al ver por el rabillo del ojo que Yasmín la acompañaba descartó esa idea de la cabeza al instante.

¿En qué estoy pensando?

Detrás de la tumba hay una puerta. Creo que tu Llave Espada bastará para abrirla y acceder a las demás.

Déjamelo a mí.

Saeko invocó su Llave y apuntó a la puerta, que dejó tras de sí una cortina plateada que impedía ver más allá. Fue entonces cuando frunció el ceño y miró en derredor. La tumba se encontraba allí, a simple vista, solitaria y vacía, y cualquiera podía entrar, lo cierto era que el camino se le había hecho incluso ameno y sencillo, y ya había escuchado sobre los generales de Xihn que andaban todavía por ahí: Karel y Andrei. Intentaba no ponerse paranoica, pero tantos años de puñaladas, ataques sorpresa con monstruos gigantes y tretas de todo tipo, le decían que era mejor prevenir que curar. Todavía con su Llave en mano, tomó la delantera, impidiendo que nadie atravesara esa cortina todavía, luego comenzó a hablar con algo de dificultad, intentando expresarse como mejor podía para no levantar el pánico ni causar inseguridad.

Yasmín, Genio, escuchadme con atención. No estoy segura pero tengo un mal presentimiento, quizá... esta tumba es un sitio especial, y no quiero pensarlo pero, quizá Xihn ya haya estado aquí. Estamos todos juntos en esto, yo tomaré la delantera e iremos con cuidado, ¿de acuerdo? —esperó que lo asimilaran, o si tenían algo que objetar al respecto—. Genio, ¿podrías cubrirnos con una barrera mágica a todos, incluyéndote a ti? Y Yasmín, siento preguntarte esto a estas alturas pero necesito que me digas en qué te especializas, cuanto más sincronizadas estemos mejor. Yo me especializo en magia tanto de oscuridad como de hielo.

Una vez estuviese todo dicho, Saeko tomó la delantera y atravesó la cortina gris, con Llave Espada en mano y paso firme.

Espero estar equivocada y que todo salga de maravilla.
Avatar de Usuario
Tsuna
56. Triarmadura
56. Triarmadura
The Unknowns
 
Mensajes: 1656
Registrado: Mar Ene 03, 2012 5:12 am
Dinero: 685,908.78
Banco: 0.00
Ubicación: Perdida en el océano.
Sexo: Femenino
Clan: The Unknowns
Estantería de objetos
Karma: 17

Re: [Agrabah] El día del Juicio - Ronda #2

Notapor Sombra » Mar Ene 16, 2018 1:10 am

Con los años, Yafar ha ido ganando control sobre los Sincorazón —informó Badra cuando me ofrecí a ir a la torre—. Aún así, te acompañaré. Conozco bien el desierto y el camino hasta su torre. Y supongo que podría dejar a mi tribu como apoyo a los soldados en la ciudad y el palacio.

Gracias, Badra. Eso sería perfecto.

Será de mucha ayuda —admití. Conocía a Badra tanto por ser una colaboradora de la Orden e hija de un antiguo Maestro de la Llave Espada como por parte de Light, aunque nunca había cruzado con ella demasiadas palabras.

Una vez todos decidimos que hacer cada uno salió por su lado. Malik iría con Aladdín y Abú a la cueva, Saeko se dirigiría con Yasmín y Genio hacia la tumba de Kamra.

***


Es por aquí. En las ruinas de la vieja Agrabah.

¡Otra vez ese sitio! —respondió la Maestra de mala gana.

Sí, lo cierto es que está demasiado cerca de donde encontramos a Ifrit y al Antoleón para mi gusto —contestó Badra—. Demasiados malos recuerdos... pero también algún que otro bueno.

Noté la sonrisa de Badra, llena de ternura. Como pensando en alguien, pude adivinar en quien pensaba por lo que Light me había dicho de aquella misión. La nómada se había encariñado mucho con él, al parecer... Aunque no había llegado a ser algo correspondido.

Hace tiempo que no veo a Light ni a Nanashi. Espero que se encuentren bien. ¿Y Celeste, Saito y Fátima? Me habría gustado que estuvieran aquí también, pero supongo que estaréis muy ocupados.

Un poco, sí. Quizás, si terminan con sus obligaciones antes que nosotros, puedan venir a echarnos una mano —explicó la mujer lobo.

Light... Está bien. La mayoría de Caballeros de la Llave Espada hemos ido a misiones a algún otro mundo, pero él y unos pocos más se han quedado en Tierra de Partida para defenderla de cualquier posible ataque, además de que siempre se tiene que quedar alguien para atender a los civiles por si necesitan algo. —No dije nada más del tema y esperaba que la mujer no indagase más. No quería ser yo el que le dijese que Light tenía pareja ahora, no era quien para airear de aquel modo sus temas personales. Aquello era algo que deberían arreglar ellos dos solos.

Fue entonces cuando vimos la torre de Yafar a lo lejos. Una construcción grande y de un tono rojizo, no parecía una edificación nueva, aunque a simple vista tampoco aparentaba estar en mal estado. A penas era visible entre las dunas y había un arco de piedra que daba la bienvenida al lugar.

Había una puerta de entrada a la torre. No era demasiado grande y no se veía ninguna más a simple vista.

Es la única entrada, pero no hay forma de abrirla. La magia no funciona pasado el arco, y por muchos Sincorazón que eliminemos, siempre aparecen más.

Eso tiene fácil arreglo con la Llave Espada. Ragun, vamos.

Entendido.

Entonces todo sería tan fácil como ir a la puerta, convocar la Llave Espada y abrirla. La magia no lo era todo, desde luego... Y mi especialidad no era precisamente lanzar hechizos a diestro y siniestro, por lo que afortunadamente no quedaría indefenso, como podría ser el caso de algún portador especializado solo en magia.

Pero no tardamos en darnos cuenta de que ni siquiera podríamos materializar nuestras Llaves Espada. Al cruzar el arco, los gliders se desvanecieron al instante. Caí al suelo rodando varios metros hasta que finalmente pude detenerme haciendo fuerza con los pies. Mareado, comprobé que Lyn y Badra estaban de una pieza también y me llevé una mano a la cabeza para quitarme la arena de encima.

Observé como Lyn trataba de materializar sin éxito su Llave Espada. Hice lo mismo de forma inconsciente sin mejores resultados. No podíamos utilizar nuestras armas. Maldije por lo bajo.

Ese desgraciado... Habrá creado una barrera a prueba de Caballeros.

Todas las barreras tienen su punto débil. Y una tan grande y tan compleja puede que tenga varios, incluso.

Eso es verdad, pero nosotros no somos unos expertos en magia precisamente. Necesitaríamos a Nanashi, Ryota o tal vez Fátima para ser capaces de deshacer esta barrera —medité.

Lyn hizo un gesto para que nos acercásemos a ella.

Nos separaremos. Badra, acompaña a Ragun, por favor. Tú te conoces mejor esta zona y podrás guiarle. —La nómada parecía de acuerdo con Nanashi—. Bien. Si creéis que podréis manejaros contra los Sincorazón, cruzad el arco e investigad cerca de la torre, y yo me encargaré de buscar entre las ruinas. Si no, lo hacemos al revés.

A mí me da igual. Como a vosotros os vaya mejor.

¿Estarás bien, Lyn? —dudé unos instantes. Esperé por una respuesta—. No sabemos si Yafar ha preparado alguna trampa más, ten cuidado por favor. Manten tu comunicador encendido todo el rato.

Dicho aquello, me giré hacia Badra y le dediqué una sonrisa sincera.

Todo listo, vayamos hacia la torre. Yo te cubro —dije mientras invocaba mi Escudo Sincorazón. Al parecer, lo único que no podía materializar era la Llave Espada.

Alcé el escudo en posición defensiva por si aparecía alguno por sorpresa para repelerlo y contestaría convocando en mi mano libre mi látigo Cadena de Memorias y golpeándolo con él. Si nos veíamos rodeados daría amplios tajos con mi arma y apartaría a los que intentasen atacar a Badra con el escudo.
Imagen

Imagen
Imagen
Imagen
Imagen
LOGROS

Spoiler: Mostrar
Avatar de Usuario
Sombra
149. Lingering Sentiment
149. Lingering Sentiment
Bohemia Lectura
 
Mensajes: 4691
Registrado: Mar Mar 31, 2009 9:01 pm
Dinero: 7,508.86
Banco: 15,568.00
Ubicación: Behind in the musgo
Sexo: Mucho, gracias por preguntar
Clan: Bohemia Lectura
Estantería de objetos
Karma: 23

Re: [Agrabah] El día del Juicio

Notapor Tanis » Mar Ene 16, 2018 5:03 am

Volar en alfombra mágica era una experiencia nueva para Malik, acostumbrado al glider y últimamente a Pegaso. Que dicha alfombra estuviera viva no le sorprendía, por el contrario, ya que había oído historias acerca de objetos mágicos del desierto. También, por supuesto, del lugar que Aladdín mencionó.

¿Alguna vez has visto la Cueva de las Maravillas?

Sentado en la alfombra, Malik había recogido la capa y bajado la capucha. El viento agitaba su melena suelta, despreocupadamente.

He oído historias, mi padre me las contaba cuando era pequeño. Decía que una boca enorme se abría en las dunas y te dejaba pasar a una cueva aún más gigantesca que la entrada —respondió—. Lo que nunca me contó fue cómo se podía abrir.

Cuando Aladdín se sacó el escarabajo dorado del bolsillo se respondió solo a la cuestión, de alguna manera. Observó el objeto con curiosidad y respeto. Era brillante, pulido y conformado por dos piezas idénticas.

Spoiler: Mostrar
Imagen


Sólo es segura para «el diamante en bruto». Ese, por alguna razón, soy yo —Malik se abstuvo de preguntar. Quizá en otra ocasión pudiera averiguar que significaba eso. No era tonto, sabía que refería a alguien importante—. Hay que andarse con ojo con ella, porque sólo se puede sacar el tesoro que buscas. Si tocas cualquier otra cosa, aunque sea una sola moneda de oro, la Cueva se cerrará y todo el que esté dentro, morirá.

«Ah, una trampa contra ladrones avariciosos, que conveniente.»

Entendido.

Aladdín soltó el escarabajo entonces, que empezó a aletear y a volar hasta incrustarse en una duna sólo unos pocos metros frente a la alfombra y sus pasajeros. Malik aguantó el aliento, expectante y sintiéndose un niño de nuevo, al estar delante de la leyenda. Una enorme boca, con forma de cabeza de Tigre, se abrió en la arena y rugió. Y Malik sintió temor y angustia…

… la Cueva de las Maravillas rezumaba Caos y Oscuridad.

¿Y ahora qué…? —murmuró, apretando los dientes.

Spoiler: Mostrar
Imagen


¿Quién osa perturbar mi sueño?

Soy Aladdín —dijo el joven en respuesta.

Cuando la alfombra descendió, Malik plantó los pies en el suelo y la arena y se mantuvo junto a Aladdín, pensando en que deberían haber traído más gente. Aunque ellos sólo tenían que coger un objeto, ¿no? Observó el aspecto del Tigre, su oscuridad y el Caos e inspiró hondo. No podía meter ahí a Aladdín.

No podéis pasar.

¡Pero a mí me permitiste el paso una vez! ¡Es muy importante! ¡El mundo entero corre peligro, y tú...! ¡Quizás podamos revertir lo que te ha pasado!

No podéis. Pero puedo ver tu corazón, y eres el diamante en bruto. Crees de verdad en lo que dices.

«Debe de haber alguna manera, debe de haberla.»

Malik no añadió nada sobre la posibilidad de curación de la Cueva, pero se anotó su estado para después. Primero había que hacer otras cosas. Contempló la apertura de la gran boca y entrevió las escaleras que descendían hacia las profundidades. Chasqueó la lengua.

El diamante en bruto deberá sostener la puerta —dijo la Cueva. Malik levantó la vista hacia los ojos enormes y brillantes en la arena—. Es el único que puede. El otro puede pasar... pero si el diamante en bruto falla, ambos morirán.

¿Qué? ¡Un momento!

E-espera, espera... ¿Qué quieres decir con eso?

El diamante en bruto deberá sostener la puerta. Es el único que puede. El otro puede pasar... pero si el diamante en bruto falla, ambos morirán.

Malik miró a Aladdín, ya totalmente convencido de que después de todo no tendría que convencerlo para que se quedase arriba. La cosa era… que no tendría apoyo. No, no podía dejar que el mono y la alfombra bajaran, se las arreglaría solo.

«Como en los viejos tiempos, ¿eh?»

¡Maldita sea! Es... Bueno, no te mentiré. Duele, pero creo que podría soportarlo —Malik se fijó en que el Caos no impregnaba su piel. Quizá era una señal de que al menos tenía un poco de tiempo. Quizá la Cueva protegía a su diamante en bruto. Malik no podía saberlo, lo único que podía hacer era buscar la daga deprisa, lo más deprisa que pudiera—. Eso sí, no me hace ni pizca de gracia quedarme aquí. No tenemos otra opción, ¿no?

Malik meneó la cabeza.

Me temo que no, majestad —musitó.

Tendré que pedirte que te des mucha prisa.

Seré veloz como vuestra alfombra. —Sonrió, antes de encarar la boca de la Cueva.

Necesitaban esa daga. Por un segundo, Malik pensó en retirarse, reunirse con los demás y encontrar otra solución. Sin embargo… El caballero se volvió hacia Aladdín, antes de entrar a la boca. Sabía que no tenía muchi tiempo, pero se había visto en peores circunstancias.

«Y tengo que volver a casa…»

Escuchadme, voy a entrar solo —pidió al muchacho—. Cualquier cosa que vaya mal, si os duele tanto que no podéis sostener la puerta y la Cueva os lo permite… marchaos y salvaos vos, aunque yo no haya salido aún, ¿de acuerdo? Sois el sultán, Yasmín os necesita más que esa daga. Si tenéis que huir, huid y no os preocupéis por mí. —«Estaré bien», pensó, realizando una corta reverencia.

Entonces volvió a girarse hacia las grandes fauces y avanzó paso tras paso hasta entrar. Había estado en el Reino de la Oscuridad, podría aguantar.

Debía aguantar.

Spoiler: Mostrar
Malik baja solo a la cueva
Avatar de Usuario
Tanis
27. Trepador
27. Trepador
 
Mensajes: 791
Registrado: Mar Feb 19, 2013 10:20 pm
Dinero: 67,252.12
Banco: 13,451.00
Sexo: Mucho, gracias por preguntar
Karma: 5


Volver a Tramas

¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 0 invitados