[El Intersticio] Oscuridad en el Intersticio

Aquí es donde verdaderamente vas a trazar el rumbo de tus acciones, donde vas a determinar tu destino, donde va a escribirse tu historia

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[El Intersticio] Oscuridad en el Intersticio

Notapor Denna » Vie Mar 02, 2018 2:13 am

Los Caballeros solo tuvieron que seguir las coordenadas que Ryota les mandó a sus móviles tras introducirse en el Intersticio.

A lo largo de esos cuatro años, aquel espacio entre los mundos había cambiado. Los restos de los mundos destrozados estaban creando una amalgama que extendía el Reino de Oscuridad. Podían ver casas sueltas yendo a la deriva, grandes castillos, pedazos de océanos detenidos en el aire, y mucho más. Pero un suelo, como una orilla oscura que cada vez cobraba más consistencia, se extendía y lo cubría todo.

Y estaba lleno de Sincorazón e Incorpóreos, por lo que no les quedó otro remedio que volar.

Un Ryota muy joven los esperaba, sentado en corro junto a la Maestra Fátima —que no solo parecía joven, sino una niña—, Celeste y Daian, un muchacho albino con una varita y… ¿Una niña con un hablar muy similar a Dos, además de un gato rojo y un hombre con el cabello rosa?

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¿Quiénes eran esas personas?

Ryota se incorporó para recibirlos. Se habían arremolinado a la sombra de una cenicienta tierra abandonada y, al fondo, rayos de luz sesgaban la oscuridad y hacían que el mundo se tornara blanco por momentos. No hacían el más mínimo ruido, pero solo tenían que mirar con atención para percibir su potencia. Algo feo pasaba allí, donde se arremolinaban las luces, y no era muy difícil imaginar que se trataba de su destino.

¿Nadie más os ha acompañado? De acuerdo, tendrá que bastar.—Levantó un objeto resplandeciente y dorado—. Esto es una manzana de las Hespérides, donada por la diosa Hera. No me andaré con rodeos; los mundos de Atlántica y Coliseo del Olimpo están a punto de colapsar. Sus Corazones han entrado en contacto por culpa del Caos y se devorarán el uno al otro si no hacemos algo. Esta manzana, una vez pulverizada y con la ayuda del hada Miki —señaló al chico albino, que saludó con una inclinación de cabeza— podría ayudar a evitar el desastre. Para eso vamos a necesitar todas las Llave Espadas posibles, porque habrá que sellar desde aquí mismo las Cerraduras.

»No hay tiempo que perder. No os separéis, no hagáis tonterías.


Dicho esto, giró sobre sí mismo y echó a andar, con la larga melena ondeando a su paso.

Bella, todavía apoyada en Alanna, miró a su alrededor. Estaba pálida y temblorosa, y tenía los ojos, abiertos como platos, fijos en la dirección hacia la que Ryota avanzaba.

Eso es... no es natural —murmuró. Tenía la frente perlada de sudor—. Hay algo terrible al final del camino. Algo oscuro y... malvado.

El avance de la Oscuridad era algo que todos notaban cada vez que salían de Tierra de Partida. Los mundos desprotegidos sin Princesas del Corazón eran los más afectados, pero nada podía compararse con el Intersticio. ¿Era eso a lo que Bella se refería?

La chica tenía una mano cerrada sobre su pecho y respiraba con ahogo. Nadie, ni siquiera su Maestra, la había nunca tan afectada.

Ryota avanzaba deprisa, y la presencia de Sincorazón e Incorpóreos hacía que charlar resultara complicado. Apenas tendrían tiempo para ponerse al día con la situación de Reino Encantado, Agrabah o Atlántica. Bella intercambiaría una mirada con Alanna si el nombre de Aurora o el de Maléfica surgían en la conversación, pero el simple recuerdo bastaba para que sus fuerzas flaquearan. Había gastado una gran cantidad de poder en muy poco tiempo, y sólo la naturaleza de su misión bastaba para agotar a cualquiera.

Pareció que caminaban durante horas, pero que sólo avanzaban unos centímetros. Ante el menor sentimiento de desesperación, de impotencia o incluso de tristeza, aparecían nuevos Sincorazón. Sus ojos amarillos les seguían, brillantes como faros. A su vez, las luces blancas eran cada vez más y más frecuentes.

En un momento dado, Ryota se detuvo de pronto. La Llave Espada apareció en su mano y, casi al instante, Bella soltó un grito desde la retaguardia. Muy despacio, Ryota alzó el arma y apuntó con ella al joven que había aparecido delante de ellos. Un chico andrógino, bajo y delgado, con el pelo tan claro que parecía blanco.

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Ni un movimiento —ordenó sin alterarse—. Identifícate. Ahora.

Ryota... Ese niño... No es...

Bella no logró terminar la frase. Los ojos del chico la localizaron entre los Caballeros y, durante un instante, adquirieron un brillo dorado. La Princesa contuvo el aliento. Notarían que se ponía en tensión, pero en ningún momento hizo ademán de invocar sus armas.

No fue la única que sintió algo distinto. Ragun, por su parte, se vería obligado a retroceder cuando le barrió con la mirada. Aquel niño… Aquel niño tan pequeño ¿le daba miedo? ¿Era posible? ¿Cómo era capaz de hacerle sentir tan minúsculo? Y, más importante todavía, ¿por qué nadie más parecía sentir lo mismo que él?

Si el niño se dio cuenta, no lo demostró. Enseñó las palmas de las manos en ¿señal de rendición?, y se dirigió al líder con la misma calma.

No soy vuestro enemigo. Eso es lo único que os puedo decir ahora, por vuestro bien y por el nuestro.

Tenía una voz suave, sin género. Hablaba en tono neutro, y parecía encontrarse incómodo por ello. Había una nota petulante en sus palabras, sobre todo en ese «nuestro».

Imagino que no sois idiotas. Esa chica ya ha adivinado quién soy, ¿no? —preguntó, señalando a Bella con el mentón—. No lo pronuncies en voz alta, por favor. El Reino de la Oscuridad está a solo un paso de regresar, y nuestro enemigo ha ganado más poder del que creéis. Tiene ojos y oídos por todas partes, y ya es bastante difícil pasar desapercibidos como para que además nos localice.

El rostro oscuro del chico desapareció bajo su pelo cuando suspiró.

Ryota, ¿verdad? Mira, no tienes ningún motivo para confiar en mí ni para creerme, pero puedo guiaros hasta los Corazones para que los selléis. ¿No es eso a lo que habéis venido? Pero no sabéis moveros por aquí. Y el tiempo apremia.

En eso tienes razón. No tengo ningún motivo para confiar en ti ni para creerte.

Podría darte uno muy bueno, pero quien me envía me ha prohibido explícitamente que diga su nombre por... En realidad no sé por qué, pero yo sólo quería que se callara.

Ryota enarcó una ceja, poco impresionado. El joven resopló y se cruzó de brazos en un intento de recuperar la compostura. Con una mirada afilada puesta en el Maestro, empezó a dar golpecitos al suelo con el pie.

Tenía que enviarme a mí, claro que tenía que enviarme a mí... —murmuró entre dientes—. A ver, si queréis seguir dando vueltas sin rumbo, adelante. Yo lo he intentado. Ahora haced lo que os dé la gana.

Y, sin mediar palabra, se marchó pisando fuerte.

Se hizo un silencio un tanto incómodo. Sin bajar la guardia, Ryota se giró hacia Bella, que seguía al chiquillo con la mirada.

Si es quien yo creo... Sí, sabe moverse por el Reino de la Oscuridad.

Manteneos alerta.

* * *


Fecha límite: martes 6 de marzo
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Denna
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Re: [El Intersticio] Oscuridad en el Intersticio

Notapor Sombra » Dom Mar 04, 2018 6:35 pm



Moverse por el instersticio ya no era lo mismo y aunque pasase alguien por la misma ruta cada día ésta nunca era igual.

Todo estaba repleto de ruinas y fragmentos de los mundos que una vez habían existido. Casas, montañas, océanos... No era raro encontrarse aquellas cosas colocadas prácticamente al azar en mitad de la nada.

Al fondo del vacío había una especie de "suelo" que poco a poco se iba expandiendo. El mundo de oscuridad que poco a poco iba consumiendo el intersticio haciendo renacer lo que una vez había sido devorando la luz a su paso.

Podía ver hordas de sincorazón e incorpóreos desde las alturas, había tal cantidad de ellos que de ser criaturas inteligentes y querer nuestra destrucción lo tendrían insultantemente fácil.

Ryota (con un aspecto muy joven) nos esperaba junto a la que creí reconocer como Fátima pese a ser una niña, Celeste, Nadhia a quien ahora se la conocía como Daian, una persona albina que no reconocí y que portaba una varita, una niña que hablaba como la androide Dos, un gato rojo y un hombre con el cabello de color rosa, ¿aquel gato no era Awa? ¿Y el hombre? Solo conocía a una persona con el pelo rosa; Kairi.

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El líder de La Orden se levantó con su figura recortada por unos ténues rayos de luz que se filtraban a través de la densa oscuridad que lo envolvía todo. Todo se tiñó de un onírico blanco por algunos momentos. Algo pasaba más adelante, algo que no parecía muy bueno precisamente.

¿Nadie más os ha acompañado? De acuerdo, tendrá que bastar.—Dijo Ryota alzando un peculiar objeto dorado que pude reconocer como una manzana—. Esto es una manzana de las Hespérides, donada por la diosa Hera. No me andaré con rodeos; los mundos de Atlántica y Coliseo del Olimpo están a punto de colapsar. Sus Corazones han entrado en contacto por culpa del Caos y se devorarán el uno al otro si no hacemos algo. Esta manzana, una vez pulverizada y con la ayuda del hada Miki —se refirió al joven albino— podría ayudar a evitar el desastre. Para eso vamos a necesitar todas las Llave Espadas posibles, porque habrá que sellar desde aquí mismo las Cerraduras.

»No hay tiempo que perder. No os separéis, no hagáis tonterías.


Ryota se dio la vuelta y empezó a caminar sin más.

Eso es... no es natural —dijo la princesa Bella—. Hay algo terrible al final del camino. Algo oscuro y... malvado.

Entonces más nos vale estar alerta —respondí en tensión. Moví los ojos hacia ambos lados, donde solo había oscuridad esperando ver un par de ojos dorados semi ocultos o algún indicio de ataque. Nada.

Bella parecía estar siendo más afectada por la oscuridad que nunca, tal vez ser una princesa del corazón la hacía mucho más vulnerable a la sensación de incomodidad que el Intersticio producía.

Avanzamos rápido para evitar cualquier ataque por detenernos demasiado, sin embargo de cuando en vez podía ver como aparecían algunas criaturas que nos observaban y poco a poco se acercaban... Asustaba. Me sentía como una presa de caza, un jugoso trozo de carne en mitad de un plato.

De pronto, Ryota se frenó e invocó su Llave Espada. Mi corazón se detuvo por un instante e imité al Maestro en cuanto escuché el grito de Bella. Alguien había aparecido frente a nosotros, un misterioso niño con el pelo prácticamente blanco, delgado y que resultaba difícil de decir si era un hombre o una mujer.

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Ni un movimiento —ordenó el joven Ryota—. Identifícate. Ahora.

Ryota... Ese niño... No es...

En mi cabeza, la frase terminaba con un "No es humano". Los ojos del misterioso niño pasaron sobre nosotros, primero sobre Bella que se puso pálida como un muerto y después... Sus ojos conectaron con los míos.

La sensación fue intimidatoria, pero no de una forma normal. Un enemigo grande podría asustarme, pero lo que aquel niño me provocó fue muy distinto. Era verdadero miedo. Di un paso hacia atrás, y luego otro muy despacio, sentía algo extraño en él, me hacía sentir miedo. ¿La sensación de ser una presa desde que había llegado al interticio la provocaba él? ¿O él simplemente era algo mucho peor que los enemigos habituales?

Estaba seguro, que de desearlo aquel niño podría acabar con todos nosotros... Y sin embargo alzó sus manos en señal de rendición, aún así sujeté con ambas manos mi llave espada, que temblaba. Un sudor frío recorrió mi espalda cuando le vi abrir la boca para hablar.

No soy vuestro enemigo. Eso es lo único que os puedo decir ahora, por vuestro bien y por el nuestro.

"Nuestro". ¿Había más como él? ¿Nos vigilaban desde algún sitio?

Imagino que no sois idiotas. Esa chica ya ha adivinado quién soy, ¿no? —señaló a Bella—. No lo pronuncies en voz alta, por favor. El Reino de la Oscuridad está a solo un paso de regresar, y nuestro enemigo ha ganado más poder del que creéis. Tiene ojos y oídos por todas partes, y ya es bastante difícil pasar desapercibidos como para que además nos localice.

»Ryota, ¿verdad? Mira, no tienes ningún motivo para confiar en mí ni para creerme, pero puedo guiaros hasta los Corazones para que los selléis. ¿No es eso a lo que habéis venido? Pero no sabéis moveros por aquí. Y el tiempo apremia.

En eso tienes razón. No tengo ningún motivo para confiar en ti ni para creerte.

Podría darte uno muy bueno, pero quien me envía me ha prohibido explícitamente que diga su nombre por... En realidad no sé por qué, pero yo sólo quería que se callara.

¿Qué? —murmuré por lo bajo. ¿Teníamos acaso algún aliado que le interesaba enviar a aquella... Criatura a guiarnos? ¿Quién?

Tenía que enviarme a mí, claro que tenía que enviarme a mí... A ver, si queréis seguir dando vueltas sin rumbo, adelante. Yo lo he intentado. Ahora haced lo que os dé la gana.

Si es quien yo creo... Sí, sabe moverse por el Reino de la Oscuridad.

Manteneos alerta.

No me gusta la idea pero... Si Bella está en lo cierto deberíamos seguirle —propuse.

Aunque yo, por mi parte mantendría las distancias, no me sentía bien cerca de él, y cualquiera que mirase la expresión en mi rostro podría adivinarlo.
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Re: [El Intersticio] Oscuridad en el Intersticio

Notapor Drazham » Mié Mar 07, 2018 2:03 am

«Maldición.»

El manillar del glider se le resbalaba tanto que necesitaba hacer fuerza para mantenerlo recto y no chocarse contra ningún asteroide por accidente. Todavía le temblaban las manos una barbaridad de la mezcla entre miedo, rabia e impotencia que anidaba en su fuero interno. Dioses, se tan frustrada por tener que haber salido corriendo de esa forma. Y todo para nada.

«Maldición, maldición, maldición.»

Un poco más. Si solo hubiese sido un poco más rápida, habría podido arrebatarle el corazón a Maléfica y nada de aquello habría sucedido. Todavía sentía la quemazón en sus palmas, justo de cuando las repelió con su magia. Como un maldito recordatorio de su fracaso. Aunque para eso ya estaba la dantesca imagen que sucedió después de que la bruja, embebida por la ira, se transformase en un… un…

Alanna apretó los dientes con tanta fuerza que podría haber partido cualquier cosa con ellos. Huyó de allí en cuanto Bella preparó el Portal, dejando al resto a cargo. Como una cobarde. Pero, aunque le carcomía, se seguía convenciendo de que era lo mejor. ¿Qué hubiese podido hacer ella que no fuese distraer a Nanashi o a Nithael durante el combate? ¿Cómo hubiese podido evitar ponerse a temblar y quedarse paralizada como una inútil porque Maléfica adoptó una forma que la aterraba en más de un sentido?

Puede que hubiese hecho lo mejor, pero no se sentía orgullosa de ello. Se suponía que tenía que defender su mundo.

El portal las dejó bastante cerca del punto que le indicó Ryota con el mensaje. Bueno, ahora ya sabía las razones de aquel mensaje grupal; Alanna contuvo el aliento ante el desastre que flotaba a la deriva en esa parte del Intersticio. ¿Eso era lo que estaba causando el daño de Xihn? Un vertedero de los pedazos de los mundos que ya habían caído. Y que, de paso, servía de nido para un aluvión de Sincorazón e Incorpóreos. Se estremecía de solo pensar que si no hubiesen llegado al corazón de su mundo a tiempo, su hogar hubiese acabado allí mismo, perdido en medio de la nada.

Y entonces vio a diversas figuras en el que parecía el punto de reunión acordado. Sin embargo, le descolocó un poco la estampa que se encontró. El primero que le llamó la atención fue Ragun por su, bueno, peculiaridad. Pero es que allí había muchas personas que no le sonaban de nada, ni de ver en Tierra de Partida o… ¿Eso de ahí era un gato gigante?

Oh, pero ya encontró a gente que conocía, y gracias a los dioses que era ella.

¡Celeste! —le vociferó con un deje de alivio.

Celeste se giró, pero, no fue ella quien respondió a su llamada.

¡Alanna! ¿Te encuentras bien? ¿Qué ha ocurrido en Reino Encantado? ¿Y los demás?

Alanna se giró hacia la otra chica que la acompañaba, dubitativa. Le sonaba haberla visto antes con Celeste por el castillo. Una amiga suya, supuso. Aunque no recordaba haber tenido tanto apenas contacto con ella para que se dirigiese a ella con tanta familiaridad.

Ah, eh... Soy Celeste.

Ni que fuese tan espontánea para soltarle aquello. Alanna parpadeó sucesivas veces, sin saber cómo reaccionar.

¿C-cómo?

En Atlántica ha habido un pequeño accidente en la cueva de una bruja y... Bueno, ya ves que todos estamos un poco distintos. Yo estoy en el cuerpo de Daian, y ella en el mío.

Esa vez, además de volver a parpadear como una posesa, la mandíbula se le desencajó.

¡¿Cómo?!

Volvió a lanzar una mirada incrédula a Celeste. O, como decía, a la que se suponía que estaba en el cuerpo de Celeste.

«Esto tiene que ser una broma.»

Claro que… se suponía que iban a visitar a una bruja. Y con el historial que llevaban encima, un traspié con magia de bruja de por medio no era tan imposible como cualquiera pensase. Solo que, ¡cuernos!, era lo más bizarro que había visto hasta la fecha.

Entonces… tú no eres Celeste —le inquirió a la otra muchacha, para luego pasar a la que se suponía que era su amiga—. Sino que eres tú. —Bufó y se llevó una mano a la cabeza. ¡Pues menudo desastre había provocado esa bruja! Aunque peor lo estaría pasando Celeste en su situación.

Apretó los labios y la arropó con su brazo libre con suma facilidad. Qué raro se le hacía verla tan pequeña cuando se suponía que apenas había diferencia de tamaño entre ellas. Bueno, eso ya daba igual. Necesitaba contacto con cualquier ser querido con urgencia, estuviese o no en su cuerpo original.

Gracias al cielo que estáis de una pieza. —Pensó por unos momentos en ese “estáis”. ¿No se estaba olvidando de alguien?—. Oh, ¿y Fátima? ¿No ha venido con voso…?

Hasta que se percató de aquella niña pequeña que no andaba muy lejos de ellas. Desde lejos no se había dado cuenta del parentesco, pero ya desde tan cerca… Alanna se quedó boqueando como una boba.

Dios mío, Fátima —murmuró en un suspiro. Eso, combinado con su propia debilidad por los niños, provocaron que algo en el pecho le empezase a oprimir. Se arrodilló para quedar a su altura y le plantó la palma de la mano en su mejilla— ¿Pero qué te ha pasado?

Luego se dio cuenta de que estaba haciéndole carantoñas a una Maestra, a la que conocía desde hace varios años, y quiso morirse allí mismo de la vergüenza. Roja como un tomate, le apartó la mano y se disculpó con un gesto.

¿Nadie más os ha acompañado? De acuerdo, tendrá que bastar.

Reconoció la voz de Ryota en cuanto les increpó. Pero al voltearse descubrió que Fátima no había sido la única en perder unos cuantos años de encima. Ahí Alanna si tuvo que esforzarse todo lo que pudo para no poner ninguna cara rara delante del Maestro. Al menos él no había regresado a la infancia, y debía reconocer que en sus años mozos no estaba tan…

«¡Por favor, Alanna! Ni. Se. Te. Ocurra.»

Ryota mostró una manzana que parecía bañada en oro de lo que brillaba. Casi no se creyó que la pieza fuese un regalo de una diosa auténtica, pero, eh, todo ese tiempo como Caballera le había ayudado a creer en otras leyendas que no fuesen de su mundo. En fin, si podía restaurar el equilibrio entre los dos mundos de los que hablaba Ryota, bienvenido fuese todo lo que pudiese ayudarles.

»No hay tiempo que perder. No os separéis, no hagáis tonterías.

Asintió con la cabeza y esperó a que Bella se recompusiese un poco para comenzar a andar. Había gastado una cantidad de magia considerable en Reino Encantado, pero eso no explicaba que de pronto se empezase a sentir peor. Aunque con todos esos temblores, algo le decía que no era tan solo fatiga.

Eso es... no es natural. Hay algo terrible al final del camino. Algo oscuro y... malvado.

¿Algo incluso peor que Maléfica o Xihn? Quería pensar que no, pero estaban en un lugar que bien ya era de por sí un peligro con las ingentes cantidades de oscuridad que desbordaba. Fuera lo que fuese, no podían arriesgarse a dar un paso en falso.

Ya que tenían un leve momento de respiro durante el trayecto, vio oportuno informar a los demás de la situación en Reino Encantado.

«Ojalá que los demás estén bien.»

Nosotros hemos conseguido sellar la Cerradura de Reino Encantado con la ayuda de Bella. Pero… Maléfica… —Nada más mencionarla, los orbes de Bella se posaron sobre ella. Intercambió miradas con ella y se mojó los labios—. Maléfica le ha sustraído a Aurora su corazón de alguna forma y lo ha usado para atraer a Xihn hasta allí. Ahora mismo Nanashi, Nithael y los demás están luchando, pero eso fue lo último que vimos antes de atravesar el portal.

No se atrevió a mencionar que Maléfica se transformó en ese horrendo dragón de hace cuatro años por Celeste. No era el mejor momento para añadir más preocupaciones con los Sincorazón alimentándose de esas emociones.

Entonces Ryota frenó en seco, y el grito de Bella la puso en alerta. Engarfió los dedos al mirar al frente, pero lo que se les plantó en mitad del camino no era ningún Sincorazón. Eso sí, el tono negruzco de su piel y los ojos ambarinos no le transmitían buenas vibraciones por muy humano o joven que aparentase.

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Ni un movimiento. Identifícate. Ahora.

Ryota... Ese niño... No es...

Bella se había puesto aún más nerviosa que antes. Sin embargo, el muchacho albino tan solo se limitó a alzar las manos en señal de paz.

No soy vuestro enemigo. Eso es lo único que os puedo decir ahora, por vuestro bien y por el nuestro.

Alanna frunció el ceño. ¿”Nuestro”? ¿Eso quería decir que había más como él… ella…? Su apariencia y tono de voz no le estaba poniendo muy fácil como referirse a este.

Imagino que no sois idiotas. Esa chica ya ha adivinado quién soy, ¿no? —Antes de dejar a Bella pronunciarse, prosiguió—: No lo pronuncies en voz alta, por favor. El Reino de la Oscuridad está a solo un paso de regresar, y nuestro enemigo ha ganado más poder del que creéis. Tiene ojos y oídos por todas partes, y ya es bastante difícil pasar desapercibidos como para que además nos localice.

Le tentó preguntarle en voz alta si se refería a Xihn, pero eso de que estuviese en todas partes… ¿Podría enterarse aun combatiendo con Maléfica y los otros maestros?

Ryota, ¿verdad? Mira, no tienes ningún motivo para confiar en mí ni para creerme, pero puedo guiaros hasta los Corazones para que los selléis. ¿No es eso a lo que habéis venido? Pero no sabéis moveros por aquí. Y el tiempo apremia.

En eso tienes razón. No tengo ningún motivo para confiar en ti ni para creerte.

Podría darte uno muy bueno, pero quien me envía me ha prohibido explícitamente que diga su nombre por... En realidad no sé por qué, pero yo sólo quería que se callara.

«Pues no nos lo estás poniendo muy fácil», entornó los ojos. ¡Demonios! ¿Por qué tanto secretismo si quería algo de ellos?

Tenía que enviarme a mí, claro que tenía que enviarme a mí... A ver, si queréis seguir dando vueltas sin rumbo, adelante. Yo lo he intentado. Ahora haced lo que os dé la gana.

¡Pero…! —Se revolvió en el sitio después de que el chico les diese la espalda—. ¡Oye, espera!

Y después de soltarles eso se iba. Maravilloso. Alanna chasqueó la lengua y se quedó mirando al resto, buscando el mismo atisbo de indignación que la invadía.

Si es quien yo creo... Sí, sabe moverse por el Reino de la Oscuridad.

Manteneos alerta.

No me gusta la idea pero... Si Bella está en lo cierto deberíamos seguirle.

A ella menos, pero dichosa fuese su suerte que parecía ser el único que se conocía el camino. Soltó un relincho de resignación. ¿Era eso mejor que a estar dando vueltas hasta a saber cuánto?

Tampoco podemos correr el riesgo de deambular a nuestras anchas por aquí. Más cuando el tiempo no corre a nuestro favor —añadió, cruzándose de brazos. Debía de ser cuestión de minutos que los dos mundos acabasen colapsando.
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Re: [El Intersticio] Oscuridad en el Intersticio

Notapor RedXIII » Mié Mar 07, 2018 3:47 am

¿Donde estaba,qué había pasado? Como por arte de magia había llegado a otro lugar ¿Era un mundo o todo lo contrario? Solo sabía que desde que había llegado tenía una extraña sensación, casi de disgusto y malestar.

Ryota comentó, como ya sospechaba, que deberían usar la manzana para evitar el desastre que estaba a punto de arrasar los dos mundos, sin embargo tenía un gran problema, con su actual cuerpo le era imposible sostener su llave, desde que fue maldito, transformado o lo que demonios fuera, no podía hacer gran cosa, prácticamente solo podía observar.

Un joven de oscura piel y ajustado traje se presentó ante los presentes ¿Era un habitante de aquel lugar? Le recordaba vagamente a su familia con aquél pelo blanco y su piel oscura.

Parecían nerviosos con su simple presencia, sin embargo Hiro estaba más por la extraña sensación que sentía nada más haber llegado al lugar.

No le hacía mucha gracia la forma en la que se dirigía a los presentes y prefirió no decir nada para evitar un confrontamiento verbal innecesario, simplemente permaneció alerta y atento a lo que iban diciendo.

Sus rasgos felinos se agudizaron, podía percibir factores que otros no podían en aquel lugar, simplemente para asegurarse de que nada raro les atacaba por sorpresa.

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▪ Sentido animal (HC) [Nivel 7] Los sentidos de Hiro se agudizan y le permite olfatear, ver y escuchar mejor y a mayor distancia, pudiendo intuir, detectar y reconocer a la gente que haya cerca o rastrear objetos. Dura dos turnos.
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Re: [El Intersticio] Oscuridad en el Intersticio

Notapor Suzume Mizuno » Mié Mar 07, 2018 8:48 am

Esperaron en el Intersticio a que fueran llegando los demás. Ya no era un espacio vacío, sino una tierra yerma, con pedazos flotantes de dimensiones, y un extraño resplandor en el horizonte. El lugar hacia donde debían dirigirse. No se oían sonidos, pero Fátima veía explosiones blancas, como si hubiera una tormenta constante.

Fátima se retorcía el pelo con nerviosismo. Incluso en el Intersticio, no había vuelto a ser una adulta. Ariel había insistido que podría luchar sola, pero no estaba segura de que pudiera resultar de mucha más ayuda allí. Al menos, como cuando estaba embarazada, podría contar con sus Esencias pero…

Entonces fue llegando la gente. El primero fue Ragun. Fátima se levantó de un salto y corrió hacia él.

¡Ragun!—exclamó—. ¿Dónde están Saeko y Malik? ¿Está bien Malik?

Poco después llegó Alanna y, lo que la alivió muchísimo, traía a Bella consigo. Corrió hacia ellas y, mientras Celeste y Daian explicaban la situación a la chica, ella saludó a Bella. Se quedó un poco preocupada al ver lo pálida que estaba. Además, en la mano portaba algo extraño, algo que despedía muchísima oscuridad.

¿Estás bien? ¿Necesitas una poción o un éter?—inquirió, tirándole de la falda sin darse cuenta.


Gracias al cielo que estáis de una pieza. —decía entre tanto Alanna—. Oh, ¿y Fátima? ¿No ha venido con voso…?

Fátima se volvió y miró, expectante, a su amiga. La muchacha se quedó boquiabierta, tal y como se había esperado. Lo que no había imaginado sería esa extraña mirada de adoración.

Dios mío, Fátima. —Suspiró como si hubiera visto un cachorrito y le tocó las mejillas. Fátima se ruborizó. ¿Hacía cuánto que no la tocaban así? Es más ¿la habían mirado así alguna vez, como si fuera mona? Cerró un momento los ojos y se dejó llevar por el sentimiento, deseando que ojalá llevara algo más elaborado que la túnica que le había dado Atenea. Algún vestidito de esos que tanto le habían gustado de pequeña— ¿Pero qué te ha pasado?

Me afectó el Caos.—Alanna retiró la mano, roja, y se disculpó con un gesto—. ¡Eh, no es contagioso!—exclamó con un mohín.

Hasta que se dio cuenta de lo que estaba haciendo y ella misma enrojeció hasta la raíz del pelo.

¿Nadie más os ha acompañado? De acuerdo, tendrá que bastar.—Por suerte, Ryota decidió que no esperaría más. Mostró la manzana—. Esto es una manzana de las Hespérides, donada por la diosa Hera. No me andaré con rodeos; los mundos de Atlántica y Coliseo del Olimpo están a punto de colapsar. Sus Corazones han entrado en contacto por culpa del Caos y se devorarán el uno al otro si no hacemos algo. Esta manzana, una vez pulverizada y con la ayuda del hada Miki —el hada saludó con un gesto de la cabeza— podría ayudar a evitar el desastre. Para eso vamos a necesitar todas las Llave Espadas posibles, porque habrá que sellar desde aquí mismo las Cerraduras. No hay tiempo que perder. No os separéis, no hagáis tonterías.

Cuando echó a andar, la larga melena ondeó con elegancia a su paso. No le extrañaba que Ronin se hubiera enamorado de él.

Eso es... no es natural —murmuró entonces Bella. Estaba sudando—. Hay algo terrible al final del camino. Algo oscuro y... malvado.

Fátima se estremeció y pensó en sus hijos. Luz, Idris sería más alto que ella… ¡Pero por qué no podía tener un pensamiento normal! Se fijó en Bella, que parecía medio sofocada, y se acercó a tocarle la mano. Si había algo que pudiera hacer por ella, no dudaría en actuar de inmediato.

Pero tenían que caminar, porque Ryota no esperaba a nadie y tampoco estaban solos. Había muchos Sincorazón e Incorpóreos, tanto que resultaba abrumador. Decidió no presionar, solo preocuparse por la seguridad de los presentes. Ya se enterarían más tarde de qué había sucedido… si sobrevivían.

El tiempo en el Intersticio se había vuelto extraño y pesado. Era como caminar por un sueño, donde por más que corrías, apenas avanzabas. Fátima intentó no dejarse llevar por la creciente sensación de desesperación, porque atraía a los Sincorazón. Podía ver sus ojillos, brillantes, en medio de la noche eterna. En algún momento se acercó a Daian y Celeste y se pegó a ellas, buscando la seguridad de sus cuerpos más grandes.

Una eternidad más tarde, Ryota invocó la Llave Espada y Bella soltó un grito. Fátima tardó unos segundos en descubrir al muchacho. O muchacha. No lo tenía muy claro. Tenía la piel negra como el ónice, el pelo blanco y era delgado y pequeño.

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Ni un movimiento —dijo con tranquilidad. Su voz era ambigua y había cierta prepotencia en su forma de hablar. Como un adolescente algo arrogante—. Identifícate. Ahora.

Ryota... Ese niño... No es...

Bella no terminó, no cuando los ojos del muchacho se iluminaron con un resplendor dorado. Fátima también invocó su Llave Espada, con los pelos como escarpias. El chico, sin embargo, no parecía ir armado. Es más, mostró las manos desnudas.


No soy vuestro enemigo. Eso es lo único que os puedo decir ahora, por vuestro bien y por el nuestro.

Nuestro—susurró.

Imagino que no sois idiotas. Esa chica ya ha adivinado quién soy, ¿no? —Hizo un gesto con la barbilla hacia Bella—. No lo pronuncies en voz alta, por favor. El Reino de la Oscuridad está a solo un paso de regresar, y nuestro enemigo ha ganado más poder del que creéis. Tiene ojos y oídos por todas partes, y ya es bastante difícil pasar desapercibidos como para que además nos localice.Ryota, ¿verdad? Mira, no tienes ningún motivo para confiar en mí ni para creerme, pero puedo guiaros hasta los Corazones para que los selléis. ¿No es eso a lo que habéis venido? Pero no sabéis moveros por aquí. Y el tiempo apremia.

En eso tienes razón. No tengo ningún motivo para confiar en ti ni para creerte.

Podría darte uno muy bueno, pero quien me envía me ha prohibido explícitamente que diga su nombre por... En realidad no sé por qué, pero yo sólo quería que se callara.

«Quien te envía… No, Xihn no puede ser, ¿verdad? Ninguno de sus seguidores habla de esa forma de ella. Pero es muy sospechoso.»

Ryota arqueó una ceja y el muchacho se cruzó de brazos, dando golpecitos al suelo con el pie.

Tenía que enviarme a mí, claro que tenía que enviarme a mí... —masculló—. A ver, si queréis seguir dando vueltas sin rumbo, adelante. Yo lo he intentado. Ahora haced lo que os dé la gana.

Y se alejó, como un crío enfurruñado. Ryota se volvió hacia Bella, que no perdía de vista al chico.

Si es quien yo creo... Sí, sabe moverse por el Reino de la Oscuridad.

Manteneos alerta.

«O sea, que vamos a seguirle. ¿Por qué no? Todos vamos en la misma dirección.»

Todavía con la Llave Espada en la mano, preparada para defenderse o invocar a Ondina en caso de necesidad, corrió hacia el chico antes de darse cuenta de lo que estaba haciendo.

¡Espera!—le susurró entre dientes. No le tocaría, pero sí intentaría llegar a su lado—. Tenemos a una chica herida, esa a la que has señalado. No vayas tan rápido. Por favor. Vamos a seguirte, ¿vale?—Lo estudió con curiosidad. Qué piel tan, tan negra—. No te voy a preguntar quién te ha enviado pero ¿tú tienes nombre? Yo soy Fátima.—Se preguntó por qué estaba siendo tan lanzada. A lo mejor por el pelo. Idris no tardaría mucho en ser igual de alto que él (lo que no era mucho). Y tenía curiosidad por saber qué era. ¿Chico o chica?—. ¿La persona que te ha enviado estará donde los Corazones? ¿Sabías que íbamos a venir?—Si lo agobiaba mucho, se mordería el labio inferior—. No quiero ofenderte, de verdad. Pero es sospechoso. Solo un poquito, reconócelo.

Si el chico no estaba por la labor de charlar, se rendiría y volvería atrás, a ver a Bella de cerca. Quería preguntarle a qué se refería con «quién» era, pero le molestaba tener que molestarla con preguntas.

«Se sabe mover por la oscuridad…Ojos amarillos…»

Miró al muchacho y se retorció un mechón de pelo.
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Re: [El Intersticio] Oscuridad en el Intersticio

Notapor EspeYuna » Mié Mar 07, 2018 6:32 pm

Imagino que... en algún momento volverán a dejarnos como estábamos, ¿no?

Daian no pudo evitar sonreír bajo los labios de su amiga Celeste, sobre todo tras la reacción de Alanna, a quien conocía de boca por ella. Asintió mientras observaba la densa ruta de oscuridad que debían seguir para alcanzar su objetivo, y prefirió distraerse con la preocupación que tendrían entre manos si todo salía bien.

Porque todo iba a salir bien, ¿verdad?

Siento que todavía tengas que estar así. Lo... ¿Lo estás llevando bien? Sé que puedo... que puede ser un poco... pesado. A la hora de moverse, y eso.

Daian negó con la cabeza.

En absoluto —aunque sí que había motivos por los que preocuparse, aquel era el menor de sus problemas en ese momento— Bueno, sí que... es cierto que me está costando un poco acostumbrarme a tu vista. Pero... son tus ojos. Es tu cuerpo y voy a procurar cuidarlo el tiempo que haga falta. Yo... siento haberme arriesgado tanto. Espero que esta marca del cuello no tarde en sanar. Y si no pudiéramos cambiarnos...tampoco me importaría. Sé que mi cuerpo estaría en buenas manos.

No sabía si estaba siendo sincera en un contexto muy empalagoso. Pero eran sus sentimientos, reales y vívidos. Con un pequeño corazón latiendo frenético. Le daba igual quedarse en otro cuerpo que no era el suyo. Además, ¡qué diantres! Sería feliz si pudiera regalarle a Celeste parte de esa salud que le faltaba para seguir entrenando con normalidad. Ya se las apañaría ella para vivir de otra manera.

Si lo pensaba, si todo el Caos perecía y la paz volvía a los mundos, quizás Tandy y ella pudieran volver a su cabaña perdida en el bosque. Su nuevo aspecto no le haría sufrir en exceso. Sería perfecto.

La densa oscuridad y la presencia de una entidad desconocida y sospechosa la sacó de sus fantasías.

*****


Comenzaron a seguir los pasos de aquel... ¿muchacho?, que les guiaba en la senda oscura. Daian se estremeció, y no dudó en lanzar unas pocas flechas celestiales para limpiar el camino de sincorazón a su paso. Aquel lugar, cada vez era más... putrefacto, oscuro, maligno. Las memorias de Nadhia comenzaron a jugarle una mala pasada y sintió que sudaba un poco más de la cuenta. Quizás era normal, si su original murió rodeada de sincorazón, tras que...

... le arrancaran el corazón.

Quizás había comenzado a tener miedo tras enterarse que ya no era sólo un cascarón vacío que imitaba los sentimientos de sus amigos. No sabía cómo reaccionar al respecto, si alegrarse o arrepentirse de haberse ganado una debilidad. Pero estaba segura de algo, y es que no dejaría que la oscuridad dominara su mente. No iba a consentir perder de nuevo su identidad. Con una vez ya era suficiente.

Prefería desaparecer antes de volver a provocar sufrimiento. Oh, Luz. Tandy, Fátima... Celeste. No, iba a sobrevivir. Se había hecho una promesa.

Se acercó a la figura oscura y sospechosa, preocupada porque Fátima se acercara demasiado a ella. Le examinó de arriba abajo, y se sintió un poco culpable. No debían importar las apariencias, ¿verdad? Pero la Maestra tenía razón: no podían confiar demasiado en un ente extraño que de repente seguía la misma dirección que ellos y aseguraba ayudarles sin que al menos se identificara. Aunque parecía que Bella, la princesa del corazón que los acompañaba, tenía una idea más o menos clara.

Pero no sería ella quien la incomodara.

Dices que el Reino de la Oscuridad está a punto de regresar, y que... él puede localizarnos fácilmente si así lo desea —el tiempo apremiaba, y necesitaban llegar a la grieta cuanto antes. Pero salvar dos mundos, en comparación con lo que ese monstruo era capaz de hacer, ¿realmente merecía la pena seguir luchando por esos mundos? ¿O debían acabar con él allí mismo, en aquel instante? Quizás estuvieran perdiendo una oportunidad única. Ariel casi lo había acorralado— ¿Sabes si existe alguna forma de detenerle? No... ¿de acabar con el Caos? Eso es lo que está matando a los mundos, es oscuridad corrupta... ¿habría alguna manera de que nuestras Llaves-Espada pudieran... "cerrar" su fuente de origen? ¿O detener el paso del Reino de la Oscuridad?

No le importaba que hubiera hecho una pregunta estúpida y que aquella entidad se mofara en su cara. Realmente seguía desconociendo lo más básico sobre la Luz y la Oscuridad, y la leyenda del Reino de Corazones.

Pero en otra vida, había experimentado la tortura y la Corrupción en sus carnes, una manifestación bastante semejante al Caos. Y tampoco disponían de mucho tiempo. Si tenía que hacer preguntas sobre lo desconocido, debía ser ahora o nunca.
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Ronda 2

Notapor Suzume Mizuno » Dom Mar 11, 2018 12:34 am

Quizás siguiendo el ejemplo de Ryota, quizás demasiado preocupados, ninguno de ellos formuló demasiadas preguntas al desconocido. Sólo Fátima y Daian se atrevieron a decir algo.

El chico resopló audiblemente cuando la Maestra le frenó, y se puso a dar golpecitos al suelo con el pie, impaciente.

¿Y por qué traéis heridos a este lugar? —replicó— . ¿O es que no os habéis dado cuenta de que es peligroso?

Pero las prisas y la altivez desaparecieron de repente cuando le preguntó por su nombre. Ryota le dirigió una mirada de censura a Fátima, pero no dijo nada.

¡No es asunto tuyo! —exclamó de inmediato... ¿Avergonzado?—. Qui-quiero decir... No tengo. No tengo nombre. Y aunque lo tuviera, no os lo diría. No os interesa.

—[color=#BF00BF]¿La persona que te ha enviado estará donde los Corazones? ¿Sabías que íbamos a venir? No quiero ofenderte, de verdad. Pero es sospechoso. Solo un poquito, reconócelo.


Eso no es culpa mía. Yo ni siquiera quería venir. —El niño miró a Ryota, desafiante—. Podréis preguntárselo cuando lleguemos, si queréis. Está junto a los Corazones. Ha intentado cerrarlos por su cuenta, pero hacen falta muchas de esas... Llaves Espada para conseguirlo. Pero, eh, ha sido un golpe de suerte que todo esto ocurriera, o seguiríamos atrapados en mitad de la nada.

Se encogió de hombros.

Dices que el Reino de la Oscuridad está a punto de regresar, y que... él puede localizarnos fácilmente si así lo desea.

Malinterpretando, quizás, su comentario, el niño arrugó la nariz.

Él, ella, ¿qué más da? Sois todos iguales. Seguro que hasta os preguntáis si soy un chico o una chica —dijo con una sonrisa burlona.

¿Sabes si existe alguna forma de detenerle? —preguntó Daian—. No... ¿de acabar con el Caos? Eso es lo que está matando a los mundos, es oscuridad corrupta... ¿habría alguna manera de que nuestras Llaves-Espada pudieran... "cerrar" su fuente de origen? ¿O detener el paso del Reino de la Oscuridad?

No lo sé. Yo sólo soy un niño, y hasta hace muy poco no tenía ni idea de que existía algo como el Caos. Sólo de sus... efectos... en las personas.

Calló de pronto y sacudió la cabeza, como si así pudiera expulsar sus pensamientos de ella.

Va, va, ya está bien de tantas preguntas. Tenemos prisa.

Bella, que había aceptado una Poción y un Éter de Fátima pero apenas parecía recuperada, resopló y asintió.

Está bien. Vamos.

El muchacho los hizo avanzar por una tierra cada vez más caótica. Un castillo parecía hundido en la tierra y también vieron un enorme barco inclinado en una colina, como si el mar se hubiera secado con él en plena navegación. Todos poblados por ojillos dorados. Casi parecían bosques amarillos en medio de la oscuridad.

Pero se dieron cuenta de que ninguno les atacaba, ni se interponía en su camino. Si eso, cuando alguien se quedaba muy atrasado, el muchacho peliblanco chasqueaba la lengua y se detenía a esperar a que marcharan juntos de nuevo. Era algo extraño, en especial teniendo en cuenta que Bella se encontraba en el grupo.

Superaron con rapidez una colina polvorienta, con casas hundidas y algunas derribadas, entre las que latían rescoldos de fuego como si acabaran de esparcir una hoguera y el fuego nunca hubiera terminado de apagarse.

Para entonces, los seguía una turba cada vez más cerrada de Sincorazón e Incorpóreos, como un mar a punto de precipitarse sobre ellos. Ryota, con los dientes muy apretados, miraba hacia atrás, Llave Espada en mano. Sin embargo, ninguno atacaba y él parecía poco dispuesto a malgastar fuerzas.

Habéis tardado.

Traen heridos—replicó con cierto deje cansino su chico de pelo blanco.

Sentado en unas piedras, había otro muchacho (o muchacha, era difícil de saber) con la piel igual de oscura, y un largo e interminable cabello ébano que se escurría con gracia a su alrededor. Al levantarse, ondeó como una capa.

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¿Cuándo aprenderás a rechazarlos? —gruñó, mirando a su compañero. Levantó una mano y espetó—: Largaos.

Pareció que se lo decía a ellos, pero no. Los Sincorazón… y los Incorpóreos empezaron a retroceder, todos a la vez, casi pisándose unos a otros. Ragun y Daian sintieron la imperiosa necesidad de obedecer y sus pies casi se movieron por su cuenta. Bella lanzó una exclamación y dijo:

¡Revocad la orden para ellos dos!

El recién llegado arqueó una ceja e intercambió una mirada de vaga sorpresa con su compañero. De cerca eran muy similares, pero podía ser porque ambos tenían un sexo ambiguo y la piel casi negra.

Sí, los tienen entre sus filas. Se ve que no era mentira.

Vosotros dos. La chica alta y el chico medio desnudo. Volved aquí.

Y tuvieron que obedecer, si bien una vez se reunieron con el grupo, quedaron libres. Para entonces, Ryota se había adelantado con los ojos entornados. Cogió al recién llegado por la delgada muñeca.

Vosotros sois…

Hubo un borrón negro y Ryota retrocedió con un resoplido. Se había protegido el vientre en el último instante; de lo contrario, el rodillazo del chico del pelo largo habría resultado muy doloroso.

No me toques, Ryota o como te llames. Padre está esperando, venid rápido. ¿O queréis que los mundos colapsen?

¿Quiénes eran estos chicos? ¿Cómo podían controlar a esas criaturas? No lo sabían. Pero Ryota... Ryota de pronto pareció recuperar la esperanza. Intentó decir algo, pero se le cortó la voz. De modo que solo pudo asentir y mirar hacia la luz. Luego echó a andar y adelantó a los dos muchachos, que intercambiaron una mirada de sorpresa. Luego el nuevo resopló y les hizo una señal para que lo siguieran.

Vamos, se nos acaba el tiempo. Tenían que traer a una Princesa—gruñó, mirando con recelo a Bella.

Tampoco parecían muy dispuestos a acercarse a Kairi, o a cualquiera que tuviera una especial afinidad a la luz.

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Re: Ronda 2

Notapor EspeYuna » Jue Mar 15, 2018 3:30 pm

¿Y por qué traéis heridos a este lugar? ¿O es que no os habéis dado cuenta de que es peligroso?

Por supuesto que sabían que era peligroso. Daian suspiró, molesta de su actitud. Observó a Bella y al resto de sus compañeros. Venían de tres mundos sumidos en el Caos. Hace poco de una hora, estaban luchando y dando su vida por ellos. ¿Quién se creía que era para juzgarlos de esa forma? Muchos habían acudido a la llamada de Ryota. Otros estarían todavía en medio de la contienda. Sólo deseaba que no hubiera demasiadas bajas.

¡No es asunto tuyo! —exclamó de pronto cuando Fátima preguntó por su nombre. Parecía avergonzado de que le hubiera hecho una pregunta... ¿personal?—. Qui-quiero decir... No tengo. No tengo nombre. Y aunque lo tuviera, no os lo diría. No os interesa.

¿La persona que te ha enviado estará donde los Corazones? ¿Sabías que íbamos a venir? No quiero ofenderte, de verdad. Pero es sospechoso. Solo un poquito, reconócelo.

Eso no es culpa mía. Yo ni siquiera quería venir. —parecía que el niño conocía de sobra a Ryota,
y que tanto éste como Bella sabían de quien se trataba. Pero el Maestro tampoco estaba muy dispuesto a compartir aquella información con sus aprendices y compañeros. ¿Habría una razón importante para tanto misterio?—. Podréis preguntárselo cuando lleguemos, si queréis. Está junto a los Corazones. Ha intentado cerrarlos por su cuenta, pero hacen falta muchas de esas... Llaves Espada para conseguirlo. Pero, eh, ha sido un golpe de suerte que todo esto ocurriera, o seguiríamos atrapados en mitad de la nada.

Aquel fue el momento, único quizás, para intentar sacar algo de información:

Dices que el Reino de la Oscuridad está a punto de regresar, y que... él puede localizarnos fácilmente si así lo desea.

El niño arrugó la nariz en señal de desaprobación.

Él, ella, ¿qué más da? Sois todos iguales. Seguro que hasta os preguntáis si soy un chico o una chica —Daian hizo una mueca, incrédula. Jamás juzgaría a alguien por ser hombre o mujer. De hecho, no veía diferencia salvo por el físico y los correspondientes órganos. No, ni eso. Fátima había sido desde su vida pasada el ejemplo e ideal que le había ayudado a pensar por sí misma y no subestimar ninguno de los dos géneros.

Pero no tenía tiempo para discutir con un niño sobre una cosa así en aquellas circunstancias.

¿Sabes si existe alguna forma de detenerle? —aprovechó para seguir haciendo sus preguntas, a pesar de lo molesto que estuviera—. No... ¿de acabar con el Caos? Eso es lo que está matando a los mundos, es oscuridad corrupta... ¿habría alguna manera de que nuestras Llaves-Espada pudieran... "cerrar" su fuente de origen? ¿O detener el paso del Reino de la Oscuridad?

No lo sé. Yo sólo soy un niño, y hasta hace muy poco no tenía ni idea de que existía algo como el Caos. Sólo de sus... efectos... en las personas.

Sin duda el efecto sobre todos era más que palpable. Ver a Fátima como una niña pequeña le causaba ternura, pero temía por su seguridad de forma maternal. Algo realmente estúpido, porque ella ni siquiera había cumplido los cinco años en su nueva vida. El niño meneó la cabeza:

Va, va, ya está bien de tantas preguntas. Tenemos prisa.

Bella había aceptado la ayuda de Fátima, pero era preocupante que la Princesa siguiera pálida y débil.

Está bien. Vamos.

El camino era cada vez más horrible y caótico. Pudo diferenciar en el paisaje un castillo hundido en la tierra, y un barco enorme que le recordó al océano de Port Royal. Sintió un escalofrío al observar el interior de las dos estructuras: estaban infestadas de sincorazón. Temía calcular el número. Podía haber, ¿qué? ¿Mil? No, estaba segura de que la palabra que buscaba y aterraba era infinito.

Pero por alguna razón, ninguno se interponía en el camino para detenerlos o arrancarles el corazón. Sin embargo, al ver cómo se comportaba el niño oscuro, pensó que quizás él tenía poder sobre ellos. Como...

... Ragun.

No se había detenido a pensar en él lo suficiente. Y tampoco lo veía necesario. Ragun fue un amigo leal al ocultar el secreto de Nadhia, porque fue quien se dio cuenta de que había empezado a temer a los sincorazón y sucumbir a la oscuridad. Si Ragun hubiera avisado a Fátima de lo que estaba sucediendo con Nadhia, la Maestra no tendría que cargar con la culpa de no haber estado para su amiga. Pero, ¿sería apropiado que Fátima conociera aquella información? Sabía que ambos se llevaban bien, o de una forma cordial y correcta. Aunque sabía que, tarde o temprano, Ragun se acercaría a ella. Era idéntica a Nadhia, al fin y al cabo, y no sería el primer acercamiento cargado de confusión.

Ryota miraba hacia atrás, con su Llave-Espada preparada. Daian la había mantenido invocada también, alerta. Era aterradora la imagen de la ola que se presentaba a sus espaldas. De pronto, Daian percató unos seres que se peleaban con los sincorazón para hacerse hueco y acercarse también a ellos. Tenían cuerpos mucho más corpóreos, elásticos y su tez era blanca y grisácea. Y presentaban un símbolo marcado en su cabeza o pecho que Daian no recordaba por las memorias de Nadhia. ¿De qué se trataban?

Celeste, ¿qué son esas cosas?

Sin embargo, Celeste no pudo contestar cuando una voz les interrumpió:

Habéis tardado.

Traen heridos—replicó el niño.

Frente a ellos y encima de unas piedras se sentaba otro muchacho con la piel igual de oscura que el niño que les había guiado. Su largo cabello ondeó como una capa cuando se levantó.

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¿Cuándo aprenderás a rechazarlos? —gruñó. Levantó una mano y ordenó—: Largaos.

De repente, Daian experimentó una sensación extraña. Sintió la necesidad... de obedecer. Comenzó a dar un paso hacia atrás cuando la exclamación de la Princesa se lo impidió:

¡Revocad la orden para ellos dos!

Sí, los tienen entre sus filas. Se ve que no era mentira.

Vosotros dos. La chica alta y el chico medio desnudo. Volved aquí.

Ni siquiera se molestó en que se burlara de su estatura sin darse cuenta antes de que seguía en el cuerpo de Celeste. Daian miró confusa hacia atrás. Estaba segura de que se refería a Ragun. Pero... Ragun era un sincorazón. De acuerdo, él había recibido la orden. Pura lógica. Pero ella... ella era un incorpóreo. ¿Por qué...?

Sus ojos se entornaron y volvieron a fijarse en los seres que acompañaban a los sincorazón. No. Imposible. Esas cosas...

Fátima... ¿esas cosas... son incorpóreos...?

Blanca como la pared. Nunca había pensado en cómo eran sus... hermanos, por así decirlo. Siempre imaginó que adoptarían el cuerpo idéntico a su original. ¿Ella podría haber nacido como... algo así?

Celeste la sacó de su trance al zarandearla del hombro con suavidad. Daian, al verla preocupada, intentó disimular como pudo con una sonrisa que esperaba que fuera convincente:

No pasa nada. Sólo estoy un poco cansada. Estoy bien.

No. No estaba bien. ¿¡Aquellas cosas eran como ella!? ¿¡Podría haber sido un monstruo!? Luz, ¿por qué ella había nacido idéntica a Nadhia? No entendía la razón, pero... aquel tampoco era momento para cuestionarse de nuevo su existencia. Joder, no era el momento, ¡no lo era!

No me toques, Ryota o como te llames. Padre está esperando, venid rápido. ¿O queréis que los mundos colapsen?

Por supuesto que no. Tenían que centrarse. Debía centrarse.

¿"Padre"?

Vamos, se nos acaba el tiempo. Tenían que traer a una Princesa —gruñó, mirando con recelo a Bella. Daian se movió para ponerse frente a ella, con tal de protegerla. Fue puro instinto. La trataban como algo repulsivo y no le hacía gracia. Tanto a ella como a Ragun, también. ¿Acaso se habían visto en un espejo? No tenían derecho a juzgar...

... suspiró. Ella tampoco tenía ese derecho.

Siguió a ambos protegiendo a Bella si era necesario.

Bella, esos niños... ¿son como tú y Fátima? Esa oscuridad que les cubre... pero, no son sincorazón.
¿Es cosa del Caos?


Tampoco tenía mucha idea de qué preguntar para hacer el camino más ameno. La imagen de aquellos incorpóreos se había quedado grabada en su mente. Era raro y aterrador, a la vez.

Pero estaba viva. Tenía un corazón propio. Aquello debía ser suficiente, ¿verdad?
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Re: Ronda 2

Notapor Sombra » Jue Mar 15, 2018 11:40 pm

¡Ragun!—exclamó la niña, que si bien me recordaba a Fátima no podría haber dicho a ciencia cierta si era ella de no ser por lo que dijo a continuación:—. ¿Dónde están Saeko y Malik? ¿Está bien Malik?

Ahora que lo pensaba, era obvio que no iban a traer niños ajenos a La Orden al intersticio, ¿no?

De Saeko no sé nada y Malik está bien, estaba con Aladdín cuando me fui. Se quedó para terminar un ritual en Agrabah para salvar el mundo con un pergamino que extrajimos del cadáver de Yaffar —expliqué—. ¿Qué tal os fue a vosotros? ¿Qué te ha pasado? ¿Fue el Caos?

Esperé la respuesta de la maestra, aunque incluso si no contestaba a lo último lo sabría gracias a su conversación con Alanna. Por lo que pude enterarme a mayores Daian estaba en el cuerpo de Celeste y Celeste en el Daian.

Espero que Nith pueda purificarte, aunque si lo miras por el lado bueno acabas de descubrir la fuente de la eterna juventud —bromeé con Fátima—. ¿Lo vuestro fue intercambio de mentes? ¿Corazones? Supongo que si es quitar el corazón de un cuerpo y ponerlo en otro sería posible con mis poderes de sincorazón, aunque nunca lo he probado.

Comenzamos a caminar. Pude enterarme también de lo sucedido en Reino Encantado, Maléfica había sustraído el corazón de Aurora, con el cual había atraído a Xihn y Nanashi y Nith estaba luchando contra ella.

¡Eso es horrible! Espero que los dos estén bien, aunque al menos habéis sellado la cerradura —dije.

Pero me preocupaba la princesa Aurora. Ella era uno de los siete pilares que mantenían a salvo lo que quedaba de nuestro universo... Perderla era espantoso.

¿Y por qué traéis heridos a este lugar? —dijo entonces el niño (¿o niña?) ante la petición de Fátima de ir más lento— . ¿O es que no os habéis dado cuenta de que es peligroso?

Escuché como Daian (con quien me tenía que pensar bien su nombre cada vez que pensaba en ella para evitar confusiones) suspiraba molesta por la actitud de aquel niño. Fátima no pareció ofenderse por aquel comentario despectivo, por lo que siguió hablando preguntando por el nombre de aquel misterioso... Ser.

¡No es asunto tuyo! —espetó con un tono que si bien sonó desagradable pareció más bien avergonzado—. Qui-quiero decir... No tengo. No tengo nombre. Y aunque lo tuviera, no os lo diría. No os interesa.

—[color=#BF00BF]¿La persona que te ha enviado estará donde los Corazones? ¿Sabías que íbamos a venir? No quiero ofenderte, de verdad. Pero es sospechoso. Solo un poquito, reconócelo.


Eso no es culpa mía. Yo ni siquiera quería venir. —Admitió el niño—. Podréis preguntárselo cuando lleguemos, si queréis. Está junto a los Corazones. Ha intentado cerrarlos por su cuenta, pero hacen falta muchas de esas... Llaves Espada para conseguirlo. Pero, eh, ha sido un golpe de suerte que todo esto ocurriera, o seguiríamos atrapados en mitad de la nada.

Más llaves, ¿entonces es un portador? —alcé la voz, desde el final del grupo sin perder detalle a la conversación pese a estar manteniendo la distancia.

Dices que el Reino de la Oscuridad está a punto de regresar, y que... él puede localizarnos fácilmente si así lo desea.

Él, ella, ¿qué más da? Sois todos iguales. Seguro que hasta os preguntáis si soy un chico o una chica.

Ahí no le faltó razón.

¿Sabes si existe alguna forma de detenerle? —preguntó Daian, en el cuerpo de Celeste—. No... ¿de acabar con el Caos? Eso es lo que está matando a los mundos, es oscuridad corrupta... ¿habría alguna manera de que nuestras Llaves-Espada pudieran... "cerrar" su fuente de origen? ¿O detener el paso del Reino de la Oscuridad?

No lo sé. Yo sólo soy un niño, y hasta hace muy poco no tenía ni idea de que existía algo como el Caos. Sólo de sus... efectos... en las personas.—explicó, sin embargo dejó de hablar súbitamente por unos instantes como si hubiese caído en la cuenta de algo—. Va, va, ya está bien de tantas preguntas. Tenemos prisa.

Está bien. Vamos. —Contestó Bella poniéndose en marcha.

El camino estaba lleno de los restos de otros mundos, pudimos ver un castillo que yacía semi enterrado en la tierra, y no muy lejos un barco de proporciones gigantescas cuya tripulación resultaba ser una marabunta oscura de ojos dorados, pero por extraño que pareciera no se acercaban, se limitaban a ser simples espectadores de nuestra caminata pese a estar Bella con nosotros y tener nuestras Llaves Espada invocadas. ¿Era la presencia de ese niño lo que alejaba a los sincorazón? ¿Era eso lo que yo había sentido cuando nuestros ojos se encontraron?

Subimos una colina cuyo suelo era casi como ceniza, alrededor había casas en ruinas que probablemente habían acabado así por algún fuego, puesto que todavía había algunas chispas anaranjadas brillando en la madera... Y así quedarían para siempre, con el tiempo detenido al igual que aquel pueblo condenado en un bucle con aquella horrible montaña presidiéndolo. No pude evitar sentir un escalofrío al recordar a Chernabog, aquel gigantesco ser malvado.

Cuando me di cuenta, el mar de sincorazón e incorpóreos se cerraba detrás de nosotros, cortándonos el camino por el que habíamos venido. Algo empezó a olerme muy mal y en todo el camino no volví a dejar de mirar ni por un instante como las criaturas se empezaban a agolpar y a acercarse cada vez más.

Habéis tardado. —Escuché de pronto.

Traen heridos.

No demasiado lejos y sentado sobre unas piedras había otra persona con características físicas muy similares a las de nuestra escolta personal. Era otro ser que me producía una sensación familiar y tétrica, me producía temor. Al igual que con nuestro acompañante, no fui capaz de saber si era un hombre o una mujer y aunque en mi cabeza, por su largo cabello dije que debía tratarse de una mujer tampoco me atrevía a decirlo fervientemente.

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¿Cuándo aprenderás a rechazarlos? —gruñó el joven de pelo largo—: Largaos.

Y entonces, mi cabeza se puso en blanco sin más como quien prendiese de un interruptor que me convirtiese en algo distinto. No pude evitar recordar aquella vez, cuando Xihn me había sugerido unirme a ella... Su voz, su forma de hablar y "algo más" hacía que todo lo que ella decía me resultase demasiado tentador, era como si quisiese obedecer, como si necesitase que me diese una orden... Y aunque creí haber entrenado mi fortaleza mental para evitar sentirme así cuando Xihn estaba cerca... Con aquel ente no pude hacer nada.

Empecé a retroceder hacia los sincorazón e incorpóreos que se alejaban, pude ver como Daian obedecía también por el rabillo del ojo, aunque no le presté atención a nada más, solo sabía que tenía que obedecer.

¡Revocad la orden para ellos dos!

Vosotros dos. La chica alta y el chico medio desnudo. Volved aquí.

Fue entonces cuando mi cabeza volvió a funcionar y sentí que volvía a ser dueño de mis acciones. Joder, ni siquiera había intentado resistirme, simplemente había obedecido sin más. Me reuní con el resto e intercambié una mirada de entendimiento con Daian.

Vosotros sois… —Dijo Ryota agarrando al de pelo largo por la muñeca.

Pero entonces, el muchacho o muchacha hizo "algo", un borrón oscuro apareció alrededor. Ryota retrocedió tras proteger su vientre de haber recibido un rodillazo.

No me toques, Ryota o como te llames. Padre está esperando, venid rápido. ¿O queréis que los mundos colapsen?

Padre... —Si los hijos ya eran así... ¿Quién era el padre? En mi cabeza, la fugaz imagen de Xihn apareció muy nítida. ¿Acaso aquellos niños eran...?

Ryota no replicó pese a haber estado aparentemente tentado, avanzó hacia la luz.

Vamos, se nos acaba el tiempo. Tenían que traer a una Princesa—dijo de malas formas, ¿acaso les molestaba la afinidad a Luz?

Dices que el Reino de la Oscuridad está a punto de regresar, y que... él puede localizarnos fácilmente si así lo desea. ¿Sabes si existe alguna forma de detenerle? No... ¿de acabar con el Caos? Eso es lo que está matando a los mundos, es oscuridad corrupta... ¿habría alguna manera de que nuestras Llaves-Espada pudieran... "cerrar" su fuente de origen? ¿O detener el paso del Reino de la Oscuridad?

Escuché a la contestación, y si no contestaba de una forma negativa o si al menos no resultaba demasiado cortante yo mismo plantearía mi propia duda:

¿Qué sois? Es evidente que no sois... Bueno, como la mayoría o no seríais capaces de... Hacer eso con los sincorazón ni los incorpóreos.
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Re: [El Intersticio] Oscuridad en el Intersticio

Notapor Denna » Vie Mar 16, 2018 1:11 am

El crío era maleducado y orgulloso, y no aportaba demasiada información útil... a simple vista, al menos. Tenía la sensación de que intentaba decirnos algo. Algo que no podía expresar con libertad, y que esperaba que adivináramos por nuestra cuenta. Muchas ideas me daban vueltas en la cabeza, cada cual más alocada que la anterior, pero no sabía si podía descartar ninguna de ellas. Todo era demasiado extraño. Demasiado sospechoso.

Que otro chico apareciera no ayudó a alejar ese pensamiento. Se comportaba también como él, con la altivez de unos príncipes. Tenían la misma mirada y la misma altanería.

¿Cuándo aprenderás a rechazarlos?

El mismo desprecio.

Ante la orden, los Sincorazón y los Incorpóreos que nos pisaban los talones salieron despavoridos. Me puse en tensión y miré a los dos niños con los ojos entrecerrados. Había algo insultante en la facilidad con la que los había despedido. No era normal. No era correcto. Sólo había visto a Ryota poder hacer algo parecido. A Ryota. Una vez. Con un solo Sincorazón.

«¿Quién demonios sois? ¿Qué es lo que queréis?»

Preguntárselo no tenía ningún sentido. No iban a responder.

Fátima... ¿esas cosas... son incorpóreos...?

Miré a Daian de reojo, y recordé que antes me había preguntado lo mismo. La llegada del segundo niño no me había dejado tiempo para responder. Volví la vista atrás, hacia los Umbríos que serpenteaban aterrorizados —«no, Celeste, no te engañes, sabes que no pueden sentir»— lejos de nosotros. Seguía doliendo. Seguía ardiendo, el odio, la rabia, el...

Suspiré. No se iba a acabar nunca. Oí vagamente la respuesta de Fátima y, casi sin darme cuenta, le puse una mano en el hombro a Daian. Luego me fijé bien en su expresión y me olvidé por completo de los Incorpóreos.

¿Daian...? ¿Te encuentras bien? —susurré.

No pasa nada. Sólo estoy un poco cansada. Estoy bien.

Fruncí el ceño. Algo en su sonrisa me decía que no estaba siendo del todo sincera, pero aquel no era el momento ni el lugar para preguntar. Le di un apretón suave y volví a bajar la mano.

De acuerdo...

«Espero que puedas contármelo... algún día...»

Bajé la mirada, pero no tuve más tiempo para pensar. Volvíamos a ponernos en marcha. Esta vez, Ryota iba a la cabeza, con una actitud muy distinta a la que había mostrado hasta ahora. Ladeé la cabeza, un poco preocupada. ¿A qué se debía?

Los niños nos exhortaron a seguir caminando, poco predispuestos a dar más explicaciones. Y no teníamos más opción que seguirles.

Pero ¿hasta cuándo? ¿Hasta dónde?
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Re: [El Intersticio] Oscuridad en el Intersticio

Notapor Drazham » Vie Mar 16, 2018 2:32 am

¿Y por qué traéis heridos a este lugar? ¿O es que no os habéis dado cuenta de que es peligroso?

Alanna se estaba mordiendo la lengua para no cantarle las cuarenta a ese… “niño”. Vale, el comentario que les soltó sobre la duda por su género no tuvo más remedio que encajarlo porque era verdad. Pero seguía siendo una impertinencia, y no le estaba gustando nada las libertades que se estaba tomando con ellos. Pero, ¡qué se esperaba, acaso? Tenía la apariencia de un niño. Normal que se comportase como tal.

Pero la falta de educación por su parte ya le estaba dando ganas de propinarle unos azotes en el culo.

«Olvídalo, Alanna. Esa batalla no te corresponde a ti.»

Para mayor escarnio, el crío les llevó hasta otro como él, con una larga y negra melena que ondeaba con cada movimiento que hacía. La mala noticia es que en comportamiento no distaba mucho del otro: igual de esquivo cuando se le preguntaba, y con la misma lengua afilada. Le habría protestado a Ryota el que se les estuviese permitiendo comportarse de esa manera hacia ellos pero, maldita sea, había que admitir que les estaban ayudando con cierto problema que les venía siguiendo desde hacía un buen rato.

¿Cuándo aprenderás a rechazarlos?

Podían manipular a los Sincorazón y a los Incorpóreos. A todas esas masas ingentes de ojos amarillos y cuerpos serpenteantes que se arremolinaban a su alrededor y que, de no ser por los dos niños, hubiesen desatado un festín brutal con sus cuerpos.

Sin embargo, al gesto que hizo uno de ellos para rechazar a la marabunta, Alanna ahogó una exclamación cuando Ragun y Daian se alejaron del grupo sin razón aparente.

¡Revocad la orden para ellos dos!

Vosotros dos. La chica alta y el chico medio desnudo. Volved aquí.

Y volvieron nada más dar la orden. Alanna parpadeó sucesivas veces, incrédula. Y con un miedo incesante en el cuerpo. ¿Desde cuándo esos dos podían manipular a personas como les viniese en gana? ¿No se limitaba solo a los Sin…?

«Oh. Cielos, es verdad», se llevó un par de dedos a los labios, con la vista clavada en Ragun: se había olvidado por completo de que era mitad Sincorazón

Pero eso no explicaba lo que le había ocurrido a Daian. Se suponía que ella una humana pura y dura como… Bueno, como la mayoría de ellos. O que Fátima y Celeste, que eran las que más la conocían, se estaban callando algo que ella desconocía.

Entonces Ryota pareció cambiar de actitud y se adelantó al resto, con una convicción que no sabía de dónde y por qué había surgido. Debía de ser por eso del “Padre” que mencionaron los chiquillos, aunque a saber que se le estaría pasando por la cabeza al hombre. Por lo menos, alguien sí que tenía claro lo que estaba haciendo. O eso creía. Alanna ya estaba a punto de seguirlo cuando…

Vamos, se nos acaba el tiempo. Tenían que traer a una Princesa

Fue ver el rostro de asco que le lanzó a la pobre Bella y encendérsele la poca mecha que le quedaba. Tenía su paciencia, pero hasta ahí habían llegado. Furibunda, aceleró el paso hasta quedar a la altura de los dos niños y les cortó el paso.

Ya basta. Ella no tiene la culpa de que haya venido hasta aquí para amargaros o lo que sea que os esté incordiando tanto. Quien la ha traído soy yo, así que, si tenéis alguna queja, soy toda oídos. —Se cruzó de brazos, lanzándoles una mirada severa y dando golpecitos en el suelo con el pie—. Creo que ninguno de nosotros ha hecho o dicho nada para que tengáis que dirigirnos esa hosquedad. Si estamos aquí no es para molestaros o generaros esa sensación de peligro que habéis tomado hacia nosotros. Tenemos trabajo que hacer, y estoy segura de que eso también os afecta a vosotros. —Apuntó a ambos con el índice y aceró la mirada—. Así que no quiero oír ni una queja más por vuestra parte. ¿Entendido?

Tras eso, procedió seguir a Ryota con paso firme, pero al rato se detuvo y los miró por encima del hombro.

Ah. Y os advierto que, si es necesario, hablaré con vuestro “Padre” para que tome medidas al respecto con vuestra educación.
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Re: [El Intersticio] Oscuridad en el Intersticio

Notapor Suzume Mizuno » Vie Mar 16, 2018 8:26 am

De Saeko no sé nada y Malik está bien, estaba con Aladdín cuando me fui. Se quedó para terminar un ritual en Agrabah para salvar el mundo con un pergamino que extrajimos del cadáver de Yaffar.

Fátima se llevó una mano al pecho y exhaló un largo suspiro de alivio. Le temblaban las rodillas. Luego pensó en lo del cadáver, pero se dijo que ya tendrían tiempo más tarde para explicaciones.

¿Qué tal os fue a vosotros? ¿Qué te ha pasado? ¿Fue el Caos?

Sí. Ya ves. A Ryota le ha pasado lo mismo—murmuró, cruzándose de brazos.
Espero que Nith pueda purificarte, aunque si lo miras por el lado bueno acabas de descubrir la fuente de la eterna juventud —dijo Ragun. Fátima abrió mucho la boca, horrorizada. Ni se le había pasado por la cabeza que Nithael no pudiera devolverla a su estado normal.

Se llevó las manos a la cara. ¿Qué haría si Malik la veía así? ¡Si era casi más pequeña que Idris! Empezó a temblar. ¿Cómo se las apañarían? ¿Malik tendría que hacer de su padre? ¿Crecería a la vez que sus hijos más pequeños? Una parte de ella, muy diminuta, fantaseó con la idea. Por fin creciendo como tendría que haber sido todo. La otra quería romper a llorar.

Al final consiguió dominarse y mirar al frente con indignación. Ya había cambiado su cuerpo una vez. Volvería a ser una adulta costara lo que costara. Luego se frotó los ojos, cansada. Luz, su cuerpo de niña no aguantaba nada.

*

¿Y por qué traéis heridos a este lugar? —dijo él— . ¿O es que no os habéis dado cuenta de que es peligroso?

No planeábamos hacerlo—Fátima se encogió de hombros—, la situación se nos ha ido de las manos.

Demasiado. Cuando le preguntó por el nombre, Ryota la miró con algo de frialdad, pero no interrumpió.

«Tienes tanta curiosidad como yo, ja… Oh, Luz, Fátima, madurez.»

¡No es asunto tuyo! —farfullaba entre tanto el chico. Era difícil decirlo, pero le pareció que estaba avergonzado—. Qui-quiero decir... No tengo. No tengo nombre. Y aunque lo tuviera, no os lo diría. No os interesa.

—[color=#BF00BF]Bueno, pues te llamaré «Oye» cuando quiera algo de ti
—replicó Fátima, arrugando la nariz. E insistió preguntando.

Eso no es culpa mía. Yo ni siquiera quería venir. —Y miró a Ryota con aire desafiante—. Podréis preguntárselo cuando lleguemos, si queréis. Está junto a los Corazones. Ha intentado cerrarlos por su cuenta, pero hacen falta muchas de esas... Llaves Espada para conseguirlo. Pero, eh, ha sido un golpe de suerte que todo esto ocurriera, o seguiríamos atrapados en mitad de la nada.

¿Muchas? ¿Tiene una?


Dices que el Reino de la Oscuridad está a punto de regresar, y que... él puede localizarnos fácilmente si así lo desea—intervino entonces Daian.

Él, ella, ¿qué más da? Sois todos iguales. Seguro que hasta os preguntáis si soy un chico o una chica —dijo, burlón.

¿Y si da igual, a ti qué más te da cómo llamemos a nadie?—replicó Fátima, indignada. ¡Importaba, claro que sí!

Pero quizá no de la misma forma que estaba diciendo el chico, chica, lo que fuera. Se sintió un poco mal.

¿Sabes si existe alguna forma de detenerle? —prosiguió Daian—. No... ¿de acabar con el Caos? Eso es lo que está matando a los mundos, es oscuridad corrupta... ¿habría alguna manera de que nuestras Llaves-Espada pudieran... "cerrar" su fuente de origen? ¿O detener el paso del Reino de la Oscuridad?

No lo sé. Yo sólo soy un niño, y hasta hace muy poco no tenía ni idea de que existía algo como el Caos. Sólo de sus... efectos... en las personas.—Sacudió la cabeza—Va, va, ya está bien de tantas preguntas. Tenemos prisa.

Fátima acudió junto a su aprendiz, que aceptó su ofrecimiento, pero apenas pareció sentirse mejor.

Está bien. Vamos.

«No, no está bien. Pero es cierto que tenemos prisa…»

Bella, si necesitas que alguien cargue contigo, invocaré a Thor. Solo dímelo, ¿vale?—dijo, alargando los pasos y dando algunos saltitos para que no la dejaran atrás.

El paisaje era devastador. Había un castillo medio devorado por la tierra, barcos sobre colinas y muchos Sincorazón. Demasiados. Como estrellas parpadeantes en medio de la oscuridad.

Pero ninguno se acercaba a ellos, no directamente, si bien los seguían y cada vez eran más.

Habéis tardado.

Traen heridos.

Un nuevo muchacho, con la piel igual que el primero, pero el pelo negro y largo, laaaaargo como a Fátima le hubiera gustado tenerlo de pequeña, se incorporó con elegancia.

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¿Cuándo aprenderás a rechazarlos? Largaos.

Acto seguido, los Sincorazón y lso Incorpóreos se retiraron en masa de forma precipitada. El suelo tembló bajo sus pies como una estampida. Fátima estaba tan apabullada que no se fijó en que Daian y Ragun también se estaban alejando hasta que Bella gritó:

¡Revocad la orden para ellos dos!

Los dos chicos se miraron entre sí.

Sí, los tienen entre sus filas. Se ve que no era mentira.

Vosotros dos. La chica alta y el chico medio desnudo. Volved aquí.

Después de que Daian y Ragun regresaran, Fátima casi soltó una risita por «chico medio desnudo», pero tenía un nudo en la boca del estómago y corrió a reunirse con su amiga. La cogió de la mano.

¿Estás bien?

Fátima... ¿esas cosas... son incorpóreos...?

Daian estaba blanca, aunque intentaba sonreír. Celeste la sacudió por un hombro y solo entonces pareció reaccionar.


No pasa nada. Sólo estoy un poco cansada. Estoy bien.

No hace falta que…

Vosotros sois…

Cuando se dio la vuelta, Ryota detenía una patada del chico de pelo negro.

No me toques, Ryota o como te llames. Padre está esperando, venid rápido. ¿O queréis que los mundos colapsen?

¿Padre?—repitió ella.

Vamos, se nos acaba el tiempo. Tenían que traer a una Princesa—gruñó, mirando a Bella.

Con el ceño fruncido, Fátima echó a caminar junto con el resto del grupo. Sonrió a Alanna con su encendida defensa. La chica se adelantó con Bella para que Ryota no las dejara atrás. Luego se concentró de nuevo en los datos que habían obtenido. Ya estaba casi segura de saber de quiénes se trataban y el corazón le latía cada vez más rápido.

Bella, esos niños... ¿son como tú y Fátima? Esa oscuridad que les cubre... pero, no son sincorazón. ¿Es cosa del Caos?

Fátima se señaló con un dedo, extrañada, pero aguardó la respuesta de Bella. Después, aun cogida de la mano de Daian, le dio un tirón para que tuviera que agacharse un poco. ¡Luz, qué irritante era ser tan baja!

Daian—dijo, imprimiendo toda la seriedad que pudo a su voz—. Los Incorpóreos como tú no empiezan en ese estado. Lo sé porque vi a Andrei y Clío también. La gente con voluntad fuertes es capaz de mantener su cuerpo y reformar su corazón a partir del mismo.—Le dio un pequeño apretón—. No te obsesiones.

La dejó en las buenas manos de Celeste y se acercó rápidamente al frente, donde había abierto la marcha. Al pasar al lado de los chicos, miró con atención al segundo y contuvo las ganas de tocarle el pelo. Aun así no se resistió a decirle:

¡Tienes un pelo precioso!—Luego se acercó un poco—. Sé que no os gusta hablar de nombres pero ¿vuestro padre quién es? Al menos eso lo podréis decir. ¿No? Ya que conoce tan bien a Ryota… —Miró de reojo al Maestro.

Casi le resplandecían los ojos.
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¡Gracias por las firmas, Sally!


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[El Intersticio] Oscuridad en el Intersticio - Ronda #3

Notapor Denna » Lun Mar 19, 2018 4:01 am

Bella apretó los labios ante la pregunta de Daian. Tras vacilar un momento, sacudió la cabeza.

No. No, no lo son. Y tampoco se trata del Caos. Va más allá, está en sus... corazones. Todos nosotros estamos hechos de Luz y de Oscuridad, pero mientras en los nuestros predomina la Luz, en los suyos...

Basta —la interrumpió el chico albino—. Ni una palabra más. ¿Es que queréis atraerla hasta este lugar? Ya habrá tiempo para hablar cuando salgamos de aquí con vida.

La Princesa suspiró, todavía más preocupada si cabía. No terminó la frase, pero sí que se llevó una mano al corazón a modo de respuesta. Eso tendría que valer de momento.

Luego fue el turno de Ragun, que, si bien no se atrevió a acercarse a ellos tanto como Fátima o Ryota, se hizo oír:

¿Qué sois? Es evidente que no sois... Bueno, como la mayoría o no seríais capaces de... Hacer eso con los sincorazón ni los incorpóreos.

Los dos niños intercambiaron una mirada, y el albino suspiró con hastío.

¡Ja! No me extraña que todo esté así, entonces. Padre alardea siempre mucho de vuestro poder, pero si ni siquiera podéis hacer algo tan sencillo como espantar a unos Sincorazón...

Parecía haber olvidado, aunque fuera por un momento, que su ¿hermano? era el que había tenido que despedir tanto a los Sincorazón como a los Incorpóreos.

Entonces fue cuando tuvo lugar ese comentario tan desafortunado sobre Bella, y Alanna perdió los papeles. Los niños se pusieron en tensión cuando la pelirroja recortó la distancia, e incluso Ryota pareció olvidar por un momento aquello que tanto le obsesionaba y se dio la vuelta.

Por suerte, esta vez no hizo falta llegar a las manos. El chico de pelo largo dio un paso al frente, amenazante.

Bien. Pues habéis cometido un error en traerla hasta aquí —respondió con calma—. Si algo sale mal y muere, el resultado será catastrófico. Cosa que ya sabéis, si no me equivoco.

Encima que os estamos haciendo un favor. Sin nosotros estaríais todavía más perdidos —replicó el otro. Luego bufó y se echó el pelo hacia atrás—. Me encantará ver cómo hablas con él. Créeme, llevo casi cinco años intentando que le entren las cosas más simples en la cabeza.

Casi cinco años...

Era el momento en el que todo había comenzado. El Castillo del Olvido, la caída de Villa Crepúsculo, de Ciudad de Paso... la muerte de Chihiro... ¿Qué tenían esos niños que ver con eso?

El recién llegado miró a la niña que correteaba junto a ellos con los ojos entornados. Cuando mencionó su cabello dio un pequeño respingo y su compañero esbozó una sonrisa irónica.

L-l-lo sé. P-p-padre siempre…—Se mordió el labio inferior y su color de piel se tornó aún más negro si era posible. Pareció recuperar un poco la compostura después—.Ahora lo veréis. Estamos a punto de llegar.

La luz estaba cada vez más cerca, notaban la tierra vibrar bajo sus pies por las ondas que parecía emitir el sitio, y por fin doblaron una suerte mansión y lo vieron. Las dos fuerzas habían chocado entre sí, creando una especie de cráter sobre el que flotaban y giraban la una alrededor de la otra, como dos estrellas gemelas. Ni si quiera se distinguía la cerradura —o quizá es que en ese lado no había—, o la forma de Corazón. Eran luz pura, enfrentada, devorándose la una a la otra y a punto de colapsar.

Una figurita corrió hacia ellos, sacudiendo las manos.

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¡Eveeeee! —El chico albino puso cara de irritación—. ¡Zeeeeeel! ¡Habéis tardado mucho, papá dice que tenemos que darnos prisa si no queremos convertirnos en calamares fritooooos!

Era más menudo que los otros dos, con el pelo rojo fuego, pero resultaba evidente que si no era un familiar, al menos pertenecía a la misma especie. Llevaba una túnica blanca y tenía un aire mucho más inocente e infantil, dando pequeños y ágiles saltos para trepar por la cuesta. Al ver a Ryota, se le iluminaron los ojos y se le colgó de la cintura.

¡Tú eres Ryota! ¡Siempre te describe con esa cara de mala leche, como Zel! ¿Has traído a Nanashi y Yami? ¡Quiero conocerlas! Por cierto, me llamo Ruz.

Ryota, muy despacio, cogió a Ruz por los hombros y la separó.

¿Quién es tu padre?—preguntó casi con un susurro.

Ruz sonrió y señaló con un dedo.

Sentado cerca del borde del cráter, aunque lejos de la influencia de las luces, había una figura. Ryota bordeó a Ruz, que se quedó mirándolo con sorpresa. Primero avanzó despacio. Después, corrió y corrió hasta que la otra figura se incorporó.

Le habían salido algunas canas, tenía nuevas cicatrices y sus ropas eran un desastre. Fuerte, grande y desharrapado, su sonrisa se había apagado algo pero revivió al ver a Ryota.

Este frenó prácticamente delante de él. No conseguía encontrar las palabras.

Ronin tampoco. Quizás no hicieran falta. Sin importarle lo más mínimo que hubiera llegado junto a un grupo de gente —¿incluidos sus propios hijos?—, le acarició la mejilla a Ryota.

Eres tú. —Maravillado, dibujó una sonrisa—. De verdad eres tú. Aquí. Conmigo. Se lo he dicho una y otra vez a los niños, pero es... Increíble. Y estás... —Se le rompió la voz en una carcajada débil—. Muy joven, ¿no? ¿O soy yo, que te he echado demasiado de menos?

¿Cómo?—preguntó Ryota—. Si solo hubieras dado una señal, habría venido a sacarte de aquí. Habría hecho lo imposible por…

Pareció que se ahogaba. De pronto sacudió la cabeza y cubrió la distancia que los separaba. Estrechó a Ronin entre sus brazos con brusquedad, luego tomó su cara entre las manos y lo besó.

Ruz soltó una risita y se cubrió la boca con las manos, mientras Zel suspiraba y Eve mascullaba algo, apartando la vista.

Ronin gruñó y apuntó a los niños con el dedo.

Un respeto, eh, que este será vuestro nuevo padre. Ryota, chicos —hola, cómo estáis—, os presento a Nieve, Rapunzel y Caperucita.—Ryota miró a los chicos, luego a Ronin, de nuevo a los chicos, cada vez con las cejas más arqueadas. Luego terminó por sonreír y menear la cabeza, con la mirada repleta de cariño—. Ahora son mis hijos. Resulta que el vórtice sobre Ciudad de Paso era un agujero negro, me dejó en un lugar que he bautizado como Fin del Mundo y ahí encontré a estos tres renacua...

Padre, no tenemos tiempo.—Zel señaló hacia los corazones, que seguían emitiendo rayos de luz, zumbidos y hacían vibrar la tierra. Cada vez con más intensidad.

Agh, tienes razón, Zel. Ya os lo explicaré todo más tarde.

Se separó por fin de Ryota —lo justo y necesario—, y señaló los dos Corazones.

¡Rodead los Corazones! Venga, daos prisa. Niños, ayudadles, por favor. Con sellarlos a la vez, todos juntos, debería bastar para que se separaran y... Oh, ¿qué es esto?

E-es la manzana de las Hespérides —farfulló Miki, muy confundido por toda la situación, mientras le tendía la fruta—. Si la destruimos sobre los Corazones, su poder podría separarlos y ayudaros a sellarlos sin que haya consecuencias graves. Es, eh... ¿Puede ser útil, no?

Mucho, sí. ¡Gracias! —exclamó, dándole una fuerte palmada en la espalda—. ¿Te encargas tú de ella?

Ruz, que miraba con nerviosismo a Bella pero no parecía tenerle demasiado recelo, se colgó a Red de un brazo. Por desgracia, un gato no podría hacer mucho en esas circunstancias pero al menos tendría buenas vistas.

¡Vamos, por aquí! ¿Tú eres una princesa? Pareces muy cansada. No tendrías que hacer mucho, creo yo. Oye tú, chico Sincorazón. —Se plantó delante de Ragun con una sonrisa y le cogió de una mano—. Ven conmigo. Tenemos a cuatro de vosotros que sois super fuertes, así que hay que poneros en buena posición. Yo te apoyaré para que no se tambalee todo mucho. ¿Cómo te llamas? ¿Por qué vas medio desnudo?

Vosotras—señaló Zel a Fátima y a Alanna—, venid por aquí. —Si Alanna quería llevar a Bella, el del pelo largo no se quejaría aunque entornaría los ojos—. Solo tenéis que apuntar con vuestras Llave Espada. Os apoyaré.

Eve, mortificado desde el momento en el que Ronin le había «presentado oficialmente», se dirigió hacia Daian y Celeste. Con voz apagada, tiró de sus brazos hacia la luz.

Vosotras conmigo. Ya habéis oído lo que hay que hacer, ¿no? Pues eso. No la fastidiéis.

Estaban dispuestos alrededor de un círculo entorno al cráter. La luz era cada vez más intensa. Debían sincronizarse y asegurarse de que solucionaban el problema de los corazones.

Luego ya habría tiempo para preguntas.

* * *


Fecha límite: viernes 23 de marzo


¡Penúltima ronda! ¡Aprovechad bien el tiempo que (n)os queda!
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Re: [El Intersticio] Oscuridad en el Intersticio - Ronda #3

Notapor EspeYuna » Jue Mar 22, 2018 2:10 am

No. No, no lo son. Y tampoco se trata del Caos. Va más allá, está en sus... corazones. Todos nosotros estamos hechos de Luz y de Oscuridad, pero mientras en los nuestros predomina la Luz, en los suyos...

El chico la interrumpió de nuevo con su característica grosería y la Princesa suspiró, cansada y preocupada. Pero no era difícil terminar su explicación. En los corazones de esos muchachos predominaba... la oscuridad. ¿Tendría algo que ver con su comportamiento? Era posible. Y con el hecho de que pudieran controlar a los sincorazón y...

Sacudió la cabeza. Tenía que olvidarse del asunto de los incorpóreos por un rato.

Como si Fátima le hubiera leído el pensamiento, Daian se agachó cuando esta llamó su atención agarrándola del brazo.

Daian—en otro momento no habría podido contener la risa. Fátima desprendía una ternura adorable, pero sintió que quería decirle algo importante—. Los Incorpóreos como tú no empiezan en ese estado. Lo sé porque vi a Andrei y Clío también. La gente con voluntad fuertes es capaz de mantener su cuerpo y reformar su corazón a partir del mismo.—los ojos de Daian se abrieron, sorprendidos. Tenía recuerdos muy vagos acerca de Andrei y su incorpóreo, pero... era cierto. El incorpóreo de Andrei nació en algún lugar recóndito de las memorias de Nadhia. ¿O de su copia virtual? Ante un inminente escozor en la sien, decidió no indagar demasiado hasta que estuvieran a salvo en Tierra de Partida. Agradeció el apretón de Fátima con una sonrisa, esta vez sincera en comparación de la que le había ofrecido a Celeste. Se sentía mal por ello—. No te obsesiones.

Gracias. Me tranquiliza escuchar eso —o no. ¿Quién había tenido una voluntad fuerte en el momento que ella llegó al mundo? ¿Nadhia, rodeada de sincorazón en la más absoluta desesperación? ¿O ella, que recién nació como una muñeca vacía, sin más apoyo que el de Tandy? Era tan contradictorio todo. Necesitaba estudiarlo a fondo, saber más allá de la existencia de los incorpóreos a partir de lo que había descubierto ese día. Pero todo a su debido tiempo. Lo que le recordó algo que le sacó otra sonrisa—. Cuando volvamos a casa, quiero contarte algo muy importante. ¡Estoy segura de que no te vas a creer quién...!

Se vio interrumpida cuando llegaron a su destino.

*****


Ronin.

Daian no pareció tan sorprendida como el resto de sus compañeros, pero estaba segura que era porque no había sufrido su pérdida. De hecho, sólo lo conocía a través de los recuerdos de Nadhia. Por lo tanto, no era nada para ella. Y sin embargo, sintió algo indescriptible en su corazón, como un alivio inmenso que la dejaba respirar un poco más tranquila.

Tuvo que mirar hacia otro lado cuando Ryota y Ronin se besaron. Si bien era cierto que se quedó embobada unos segundos, les otorgó intimidad. Un beso. Recordaba el acto de deseo y amor, pero por desgracia, no lograba acordarse del sentimiento que evocaba. Se sentía aliviada de que Xefil y ella hubieran hablado. Él ya no era el mismo, y ella... no era Nadhia. Pero habían encontrado una forma de ayudarse mutuamente en el duelo de sus vidas pasadas, sin provocar sufrimiento. Algo que jamás hubiera llegado a imaginar que funcionaría.

En algún momento de su pensamiento cruzó la mirada con su propio reflejo, el corazón de Celeste. Algo dentro de ella se revolvió, no supo por qué. Recordó lo avergonzada que estaba por preocupar a su amiga en exceso y decidió guardar silencio en aquel momento. Ya tendría tiempo para reflexionar sobre ello.

Un respeto, eh, que este será vuestro nuevo padre. Ryota, chicos —hola, cómo estáis—, os presento a Nieve, Rapunzel y Caperucita.—el cariño que desprendía la mirada de Ronin era digna de ver. Daian desconocía aquella relación entre ambos maestros, pero era bonito ver amor en momentos así. Aunque no lograra comprender del todo la necesidad de compartir espacio de forma tan íntima. ¿Qué tenía de especial? Un beso era algo mucho más que un abrazo, pero... ¿cuál era la diferencia? ¿Dónde y cuándo se cruzaba el límite?—. Ahora son mis hijos. Resulta que el vórtice sobre Ciudad de Paso era un agujero negro, me dejó en un lugar que he bautizado como Fin del Mundo y ahí encontré a estos tres renacua...

Padre, no tenemos tiempo.—Zel, que es así como se llamaba uno de los muchachos, señaló hacia los corazones, que seguían emitiendo rayos de luz y hacían vibrar la tierra con fuerza.

Agh, tienes razón, Zel. Ya os lo explicaré todo más tarde. ¡Rodead los Corazones! Venga, daos prisa. Niños, ayudadles, por favor. Con sellarlos a la vez, todos juntos, debería bastar para que se separaran y... Oh, ¿qué es esto?

E-es la manzana de las Hespérides —Miki se adelantó a entregarle la manzana—. Si la destruimos sobre los Corazones, su poder podría separarlos y ayudaros a sellarlos sin que haya consecuencias graves. Es, eh... ¿Puede ser útil, no?

Mucho, sí. ¡Gracias! —exclamó. Incluso a Daian le dolió de lejos aquella fuerte palmada en la
espalda. Recordaba que Ronin siempre había sido un poco bruto—. ¿Te encargas tú de ella?

Los niños de Ronin comenzaron a organizar sus posiciones alrededor de los corazones. Eve no pidió permiso y tiró de sus brazos y de Celeste hacia la luz.

Vosotras conmigo. Ya habéis oído lo que hay que hacer, ¿no? Pues eso. No la fastidiéis.

Si hemos venido es con la idea de arriesgar todo. Nuestras vidas, no volver a ver a nuestras familias —Daian se acordó de su hermano Tandy. Le escocían los ojos—. Por favor, deja de dudar de nosotros. Al menos, del maestro Ryota.

Estaban dispuestos alrededor de un círculo entorno al cráter. La luz era cada vez más intensa y agradable.

¿Preparada? —Daian se dirigió a Celeste—. Cuanto antes terminemos con esto, antes podremos volver a casa.

Esperaba animarla y no dejar que su comportamiento la preocupara. Quería sobrevivir a toda aquella pesadilla. Todavía sentía los tentáculos de Xihn asfixiando su cuello. No, el cuello de Celeste. Deseaba vivir. A poco de conocer a su diminuto corazón, tenía unas ganas inmensas de contárselo a Tandy y a Fátima. Celebrarlo, ser sincera con Celeste.

Inspiró hondo y cerró los ojos mientras alzaba al frente su Llave-Espada. Con todas aquellas esperanzas puestas en un futuro soñado y aún incierto, deseó con todas sus fuerzas y a través de su legado de Caballero que los corazones volvieran a la normalidad.
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Re: [El Intersticio] Oscuridad en el Intersticio - Ronda #3

Notapor Sombra » Vie Mar 23, 2018 1:34 am

¡Ja! No me extraña que todo esté así, entonces. Padre alardea siempre mucho de vuestro poder, pero si ni siquiera podéis hacer algo tan sencillo como espantar a unos Sincorazón...

No, no se trataba de eso. Para una persona normal el simple hecho de ahuyentar a los Sincorazón suponía una carga enorme, tanta que algunos caían en la oscuridad. Yo mismo, que era un ser que estaba a medio camino entre la luz y la oscuridad lo tenía muy difícil para controlarlos en mi forma humana, tenía que convertirme para poder controlarlos a la perfección... Pero ellos... No olía luz en la profundidad de sus corazones, era como Bella había dicho... Si los corazones de la gente estaban basados en la luz los suyos parecían haber surgido de la oscuridad.

Aquello me recordaba a los bebés que Xihn buscaba, aquellos que El Primero había salvado del genocidio de los Ángeles. ¿Podían ser ellos? ¿Cómo iban a poder vivir miles de años? ¿Era siquiera posible? Había razas muy longevas, como los vampiros o los elfos, pero no tenía tan claro lo que ocurría con la raza a la que Xihn petenecía. Ella seguía viva por haberse transferido de cuerpo regularmente, ¿estaba limitada por la carne de su recipiente? ¿Había perdido su cuerpo y por eso vivía dentro de humanos cual parásito? ¿La verdadera apariencia de Xihn era tan aterradora y bella?

En ese momento, Alanna terminó por acabar con su paciencia. La dragona se acercó amenazadora e hizo que hubiese un momento de tensión en el que no sabíamos lo que hacer por unos instantes. El primero de los seres la miró desafiante:

Bien. Pues habéis cometido un error en traerla hasta aquí —contestó de forma calmada, pero de una forma que me pareció fría como un témpano de hielo—. Si algo sale mal y muere, el resultado será catastrófico. Cosa que ya sabéis, si no me equivoco.

Encima que os estamos haciendo un favor. Sin nosotros estaríais todavía más perdidos —No tardó en decir el otro—. Me encantará ver cómo hablas con él. Créeme, llevo casi cinco años intentando que le entren las cosas más simples en la cabeza.

Cinco años, ¿por qué aquel número? Cinco, también hacía cinco años desde que todo se fue al traste. ¿Había alguna relación o era una desafortunada coincidencia?

Seguimos avanzando hacia aquella intensa luz que cada vez parecía más cercana. El suelo parecía estar en una horrible tensión que provocaba que la tierra temblase bajo nosotros, y de algún modo las fuerzas de ambos mundos o lo que narices estuviese ocurriendo había formado un cráter sobre el cual orbitaban ambas esferas que amenazaban con devorarse.

Una persona se acercó corriendo hacia nosotros moviendo efusivamente las manos.

Una figurita corrió hacia ellos, sacudiendo las manos.

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¡Eveeeee! —chilló. El albino parecía molesto por la llamada del nuevo desconocido por lo que supuse que aquel era su nombre—. ¡Zeeeeeel! ¡Habéis tardado mucho, papá dice que tenemos que darnos prisa si no queremos convertirnos en calamares fritooooos!

El nuevo individuo, de cabello rojo intenso parecía ser de la misma especie que el albino y el del cabello largo. De algún modo parecía más inocente que los otros dos, o como mínimo más simpático. El muchacho subió por la ladera del cráter y observó emocionado a Ryota, a quien se le lanzó prácticamente.

¡Tú eres Ryota! ¡Siempre te describe con esa cara de mala leche, como Zel! ¿Has traído a Nanashi y Yami? ¡Quiero conocerlas! Por cierto, me llamo Ruz.

Ryota agarró lentamente al recién llegado de los hombros y lo separó con delicadeza.

¿Quién es tu padre?—preguntó.

Fue entonces cuando el dedo de Ruz señaló a un lugar cerca del cráter en donde había una figura humana que no tardamos en reconocer.

Ronin.

No había duda, era él, con algunas canas y hecho un verdadero desastre, pero era ÉL. Sentí un gran alivio y desconcierto por partes iguales. ¿Cómo era posible que Ronin estuviese ahí? ¿Era un viajero de otra época? ¿Una realidad paralela? ¿Había sobrevivido de alguna milagrosa forma al agujero negro?

Ronin y Ryota se plantaron cara a cara. Dos antigüos amantes, dos viejos amigos y dos personas que habían sido enemigas. Ronin acarició el rostro del estupefacto Maestro.

Eres tú. —Sonrió con una preciosa mirada—. De verdad eres tú. Aquí. Conmigo. Se lo he dicho una y otra vez a los niños, pero es... Increíble. Y estás... —Ronin soltó una risotada—. Muy joven, ¿no? ¿O soy yo, que te he echado demasiado de menos?

¿Cómo? Si solo hubieras dado una señal, habría venido a sacarte de aquí. Habría hecho lo imposible por…

Ryota abrazó con fuerza al viejo líder de Tierra de Partida y tras unos intensos momentos de silencio lo besó con pasión.

Viendo la reacción de los jóvenes oscuros Ronin señaló a Ruz, Eve y Zel.

Un respeto, eh, que este será vuestro nuevo padre. Ryota, chicos —hola, cómo estáis—, os presento a Nieve, Rapunzel y Caperucita. Ahora son mis hijos. Resulta que el vórtice sobre Ciudad de Paso era un agujero negro, me dejó en un lugar que he bautizado como Fin del Mundo y ahí encontré a estos tres renacua...

Padre, no tenemos tiempo.—Cortó Zel señalando a los corazones de ambos mundos, que estaban muy cerca de colisionar como así amenazaban unos extraños rayos que salían de los órbes.

Agh, tienes razón, Zel. Ya os lo explicaré todo más tarde.

Ronin señaló las luces.

¡Rodead los Corazones! Venga, daos prisa. Niños, ayudadles, por favor. Con sellarlos a la vez, todos juntos, debería bastar para que se separaran y... Oh, ¿qué es esto?

E-es la manzana de las Hespérides —dijo de forma tímida el hada—. Si la destruimos sobre los Corazones, su poder podría separarlos y ayudaros a sellarlos sin que haya consecuencias graves. Es, eh... ¿Puede ser útil, no?

Mucho, sí. ¡Gracias! —contestó Ronin dándole un fuerte golpe en la espalda que casi lo deja sin aliento—. ¿Te encargas tú de ella?

Oye tú, chico Sincorazón. —Me llamó Ruz entonces agarrándome de la mano, por puro instinto di un paso atrás, aunque no logré que me soltase aún así. El muchacho ignoró mi primera reacción—. Ven conmigo. Tenemos a cuatro de vosotros que sois super fuertes, así que hay que poneros en buena posición. Yo te apoyaré para que no se tambalee todo mucho. ¿Cómo te llamas? ¿Por qué vas medio desnudo?

Soy Ragun —contesté haciendo un esfuerzo por no sentirme demasiado intimidado, aunque en un primer momento me hubiese sentido así—. Siempre me lo preguntan, al principio porque no podía llevar ropa normal por culpa de mi brazo pero luego por costumbre, supongo. —Alcé mi brazo izquierdo, que mantenía su forma humana y dejé que volviese por un momento a su forma original, que parecía una especie de garra llena de púas.

Seguí a Ruz y me posicioné alrededor del cráter imitando a los demás. Nos repartimos alrededor. Materialicé mi Llave Espada y la apunté hacia el orbe.

¡Maestro Ryota, de la orden cuando esté listo! —Alcé la voz para que me escuchase.

Miré una vez más a Ronin preguntándome por qué se había quedado en aquel Fin del Mundo. ¿Qué le había impedido volver todo aquel tiempo? ¡Podría haber venido con esos niños!

No... No podía haberlo hecho. Los del Templo de la Reminiscencia de la Necrópolis lo habían dicho, habíamos matado a aquellos niños por no poder controlarlos, por ser demasiado inestables y peligrosos. De haberlos traído Ronin siendo bebés aquellos niños habrían crecido encerrados en las mazmorras y odiándonos, el que Ronin no hubiese venido nunca y aquellos niños hubiesen aprendido a utilizar sus poderes era lo mejor que nos habría podido pasar... Más aún si de verdad trataban como a un padre a Ronin, así no habría posibilidades de que Xihn se hiciese con ellos.
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