[Evento Global Final] Un Reino de Luz y Oscuridad

The End is near...

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Moderadores: Astro, Suzume Mizuno, Denna

[Evento Global Final] Un Reino de Luz y Oscuridad

Notapor Suzume Mizuno » Dom May 06, 2018 11:18 pm

Hacía tiempo que habían dejado de tener noches tranquilas. Años. Quizás por eso aquella paz parecía tan frágil, aquella calma tan falsa. Como una niebla que les velaba los ojos con dulzura, aunque no lo suficiente como para engañarles del todo.

Empezaba a caer la noche cuando Ronin les llamó. Habían pasado tres días en silencio, sin que él ni Ryota se dejaran ver. Nithael y los demás Maestros se negaban a dar explicaciones, pero todos tenían bastante experiencia como para saber que tramaban algo. Trazaban un plan, una misión. Algo grande.

Sus sospechas se confirmaron al entrar en la sala del trono. Todo aquel capaz de empuñar un arma, dar un golpe o lanzar un hechizo se encontraba ahí. Caballeros, Princesas del Corazón, incluso los Aprendices más novatos, rescatados de los mundos caídos durante los últimos años. Había llovido mucho tras la última vez que la Orden había reunido a tantas personas juntas.

Ronin les dio la bienvenida. Ryota estaba a su lado, en pie. Se habían deshecho de los tronos al regresar el Maestro, y ahora compartían el título de líder. Ronin sonrió, y las cicatrices bailaron sobre su piel.

Me enorgullece veros a todos aquí. No tengo palabras para daros las gracias por lo que habéis hecho, todos y cada uno de vosotros, veteranos y novatos. Hemos recorrido un largo camino.

Miró a Ryota. Se le escapó una pequeña risa.

Esto se me da muy mal, lo siento. Tanta seriedad... En fin. —Carraspeó—. Seré breve. Con la ayuda de los Maestros, los Caballeros que acudieron al Intersticio hace pocos días y Ruz, Eve y Zel, hemos conseguido encontrar una ruta para adentrarnos en el Reino de la Oscuridad. Una vez ahí, podremos asaltar la fortaleza de Xihn y poner fin de una vez por todas a esta guerra. Sí, así como lo oís. —Tuvo que hacer una pausa, pues varias personas empezaron a protestar, sobre todo entre los Aprendices más jóvenes—. A ver, niños, calma, calma. No iremos todos, por supuesto. Cuando Xihn se dé cuenta de que vamos a por él, es posible que despliegue un ataque contra los mundos que quedan. Una terrible oleada de oscuridad. Debemos protegerlos, o nada de esto habrá valido la pena.


Nos dividiremos en grupos—continuó Ryota. A pesar de que apenas habían transcurrido unos días desde el regreso de Ronin, parecía otra persona. Volvía a tener su edad normal, libre de los efectos del Caos de Xihn, pero habría quien se preguntara si no había quedado algún rescoldo, porque parecía mucho más joven. Hablaba con más energía, le brillaban más los ojos y hasta parecía que de vez en cuando se le escapaban sonrisas—. Ronin, Lyn, Nanashi, Ragun, Fátima y yo nos dirigiremos al Reino de la Oscuridad.—Miró a Nithael, que asintió con la cabeza—. Nithael ha solicitado acompañarnos para ocuparse de los niños, y eso hará.

Eve chasqueó los dientes y el pequeño y pelirrojo Ruz le dio un codazo. El único al que parecía no importarle era a Zel.

Los que quieran acompañarnos al Reino de la Oscuridad tendrán que apuntar sus nombres en la lista que colgaremos en la puerta del Salón del Trono. Recordad, no es una competición, no es demostrar quién vale más o menos. No sabemos si volveremos o si triunfaremos. Pensad en ello y en lo delicadas que serán todas las misiones. De una forma u otra, Xihn ha perdido su cuerpo y eso significa que es el momento y no podemos perder la oportunidad de actuar.

»Si queréis… despediros, pedir consejo o cualquier cosa, es el momento.


Ryota continuó explicando qué grupos irían a proteger los pocos mundos que quedaban vivos y cómo tendrían que organizarse en Tierra de Partida para proteger el castillo. Era cierto que, desde la desaparición de Xihn, los Sincorazón no habían atacado con más intensidad, pero ya habían aprendido del pasado que no debían fiarse.

Poco después, los Caballeros pudieron marcharse. Los Maestros estarían a su disposición para cualquier cosa, y tampoco tendrían zona cerrada de Tierra de Partida a donde acudir. Si querían ir al Reino de la Oscuridad… Quién sabía si sería la última vez.

Al día siguiente, partirían a su última misión.

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¡Bienvenidos al Último Global! Esta ronda, como veis, es tranquila. Os dejamos hablar con cualquier Maestro vivo o NPC que ande por los alrededores. Podéis hacer consultas y pedir opiniones. Sobre ir a otros mundos, os pediríamos que no porque entonces tocaría dar muchas vueltas.

Dicho esto, gracias a todos los que estáis aquí y habéis llegado tan lejos. ¡Vamos a poner punto y final a una época! Y qué época. Intentemos lograr llevarnos un buen sabor de boca.


Fecha límite: viernes 11 de mayo.
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¡Gracias por las firmas, Sally!


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Re: [Evento Global Final] Un Reino de Luz y Oscuridad

Notapor Sombra » Lun May 07, 2018 3:17 am



No había pasado mucho tiempo desde la última misión a gran escala con la que logramos sellar las cerraduras de algunos mundos y del regreso de Ronin junto a los niños del Reino de la Oscuridad, a pesar de todo lo ocurrido pocos días atrás, de aquellas batallas, de aquel miedo constante a morir... De alguna manera todo parecía más pacífico que nunca, una calma tan extraña que parecía que en cualquier momento se lanzaría sobre nosotros una tormenta que barrería con todo.

Ronin se había puesto al día con todo lo ocurrido en los últimos años junto a Ryota. Verlos juntos resultaba esperanzador, era algo que desde luego resultaba motivador para los demás.

Volvía de dar un paseo por la ciudad a los pies de la cumbre donde reposaba el imponente castillo de Tierra de Partida cuando mi teléfono empezó a sonar como loco: Ronin quería que fuésemos a la sala del trono.

Tres días, aquel era el tiempo en el que nadie había dicho ni pío sobre cual era nuestro siguiente movimiento... Pero debía de tratarse de algo muy gordo si habían tardado tres días en decidir lo que fuera que nos iban a decir.

Subí en Glider hasta el patio frente al enorme portón del castillo, donde ya empezaban a reunirse aprendices y Maestros para entrar al interior, había más de los que había visto reunirse en años: novatos, veteranos... Había de todo.

Ronin alzó la voz para darnos la bienvenida a todos una vez nos reunimos. Saludé con la mano a mis conocidos y me situé cerca del resto de Maestros. Aquellos últimos días no había pasado demasiado tiempo en el castillo, había dormido en casa de Lía y mis tareas no habían incluído pasar por allí por lo que me sorprendió no ver los ya conocidos tronos, supuse que como seña de que ahora no había un líder, sino dos.

Me enorgullece veros a todos aquí. No tengo palabras para daros las gracias por lo que habéis hecho, todos y cada uno de vosotros, veteranos y novatos. Hemos recorrido un largo camino.

Un largo camino... Sí... ¿Cuántos años habían pasado desde que dejé atrás las frías calles de El Mundo Inexistente? ¿Desde mi primer entrenamiento en aquella misma sala? Ivan... Por mucho tiempo que había pasado todavía me sentía triste por su muerte, ¿Fátima también lo recordaba todavía? ¿Y Saxor? ¿Qué había sido de él? Y aquel chico que había desaparecido en El Mundo Inexistente, Gray... Por el Primero... ¿Quedaba alguien de los que había conocido cuando solo era un recién llegado? Hitori, Kousen, Fyk, Vaan, Xictrov... E incluso Nadhia. Tanta muerte de tantísima gente que había conocido a lo largo de mi vida...

Todavía recordaba mi primera misión en otro mundo... Había sido en Agrabah contra un sincorazón que me había dejado inconsciente... No podía evitar preguntarme... ¿Si volviese a ese momento habría cambiado algo? ¿Habría podido derrotarlo yo solo? ¿Y la primera vez que había luchado contra Gárland? ¿De haber sido como ahora habría podido salvar al muchacho que había sido poseído? Un camino tan, tan largo... Con tantas piedras por él... Sonreí con tristeza, recordando tanto los buenos como los malos momentos... Incluso cuando me pasé a Bastión Hueco e inició la guerra orquestada por Xihn había cosas que echaba de menos.

Y todo había empezado aquí mismo, en este mismo lugar donde ahora estaba de pie observando fijamente a nuestros líderes, escuchando cada palabra con suma atención. De algún modo, todos habíamos empezado aquí mismo... En cierto modo se podía aplicar incluso a Xihn, ¿cierto?

Esto se me da muy mal, lo siento. Tanta seriedad... En fin. —Ronin intentó quitarse el nudo de la garganta aclarando la voz—. Seré breve. Con la ayuda de los Maestros, los Caballeros que acudieron al Intersticio hace pocos días y Ruz, Eve y Zel, hemos conseguido encontrar una ruta para adentrarnos en el Reino de la Oscuridad. Una vez ahí, podremos asaltar la fortaleza de Xihn y poner fin de una vez por todas a esta guerra. Sí, así como lo oís. —Varias voces se alzaron en señal de protesta. Algunas de ellas de algunos aprendices recién llegados, en cierto sentido entendía sus quejas... Ellos eran demasiado débiles todavía morirían en un instante o cederían a la oscuridad si se adentraban demasiado por aquellos páramos—. A ver, niños, calma, calma. No iremos todos, por supuesto. Cuando Xihn se dé cuenta de que vamos a por él, es posible que despliegue un ataque contra los mundos que quedan. Una terrible oleada de oscuridad. Debemos protegerlos, o nada de esto habrá valido la pena.

Es decir, aquellos más débiles no vendrían con nosotros, quedarían como última línea defensiva para proteger aquello que todavía quedaba en pie.

Nos dividiremos en grupos—le tomó la palabra Ryoto, con un tono más jovial de lo usual.

Nithael había logrado regresarle a su edad normal, al igual que a Fátima, ¿pero se había quitado algunos años de encima o era mi impresión? ¿O tal vez Ronin tenía algo que ver?

Ronin, Lyn, Nanashi, Ragun, Fátima y yo nos dirigiremos al Reino de la Oscuridad. Nithael ha solicitado acompañarnos para ocuparse de los niños, y eso hará.

Eve, el más travieso de los tres pareció molestarse un poco por tener a Nith de niñera, aunque Ruz no tardó en darle un codazo para que no faltase el respeto al ángel, Zel en cambio se mantuvo algo más al márgen e incluso indiferente.

Me preguntaba que pensaban el resto de aprendices sobre ellos tres. ¿Les asustaba la idea de que hubiese más seres como Xihn? Desconocía si el poder de Xihn era algo normal en su especie y por tanto los niños se convertirían en existencias así de peligrosas o si nuestro enemigo era simplemente extremadamente poderoso. Fuera lo que fuese, ellos eran nuestra esperanza, si los perdíamos daría igual la muerte de Xihn, el intersticio entero sería condenado a su extinción.

Los que quieran acompañarnos al Reino de la Oscuridad tendrán que apuntar sus nombres en la lista que colgaremos en la puerta del Salón del Trono. Recordad, no es una competición, no es demostrar quién vale más o menos. No sabemos si volveremos o si triunfaremos. Pensad en ello y en lo delicadas que serán todas las misiones. De una forma u otra, Xihn ha perdido su cuerpo y eso significa que es el momento y no podemos perder la oportunidad de actuar.

»Si queréis… despediros, pedir consejo o cualquier cosa, es el momento.


Despedirnos... Era consciente de que aquella misión era un todo o nada, un último golpe con todas nuestras fuerzas... Adentrarnos en la fortaleza de Xihn solo podía tener dos resultados posibles; nuestra muerte o la de Xihn, no había un término medio, no quedaríamos simplemente malheridos para regresar a Tierra de Partida a ser curados por la magia de Nithael, no. Aquella vez era distinto. Era consciente de ello, demasiado.

De algún modo sabía que aquel enfrentamiento final iba a llegar, estaba mentalizado pero... De alguna forma sentía como si este día no fuese a llegar jamás... Pero aquí estaba.

Fátima, Malik... Espero que paséis una buena noche y descanséis, todos vamos a necesitarlo.

Le hice un gesto con la cabeza a Xefil y lancé una mirada a Daian antes de girar sobre mí mismo y dirigirme al portón.

Mañana sería un día muy largo, demasiado...

***




A aquella hora Lía regresaba de sus labores de curandera a su hogar en la ciudad. Utilizar la nigromancia de forma medicinal era algo que jamás había visto hacer, pero parecía funcionar a las mil maravillas o no sería tan popular con el pueblo.

Llamé a la puerta de su hogar, la chica me recibió con una sonrisa, una sonrisa que había evitado que me derrumbase en aquellos cuatro años, cuando Light se marchó sin despedirse siquiera, cuando dimos a Nadhia por muerta, tras cada batalla donde había pedido a alguien... Ella era el motivo por el que podía seguir adelante.

Tenemos que hablar —dije con un tono más serio de lo usual.

La sonrisa de la muchacha se borró, probablemente malinterpretándome y me invitó a pasar.

Entré a la sala principal de la casa, que también servía de cocina, comedor y sala de estar. Lía me ofreció asiento sin demasiadas palabras en la mesa y ella se sentó en frente.

¿De qué quieres hablar? —contestó entonces con una voz temblorosa. La frase que había dicho nunca traía nada bueno consigo, cualquiera lo sabría.

De... Una misión, una más peligrosa que las anteriores —la miré a los ojos—. Vamos a atacar la fortaleza de Xihn.

Lía se puso pálida al instante, agaché la cabeza y continué hablando:

Sé que va a sonar surrealista, pero quiero que entiendas que hay grandes posibilidades de que no todos los que vamos a luchar volvamos con vida, por eso he venido aquí a hablar directamente, porque no sé si...

Volverás —sentenció ella apretando los puños y forzando una sonrisa amable—. Lo sé, confío en ti. Volveréis todos, magullados y con la ropa hecha jirones, pero debéis volver.

Lía... —dudé, yo no estaba tan seguro de que pudiésemos regresar todos con vida—. Si vencemos, el orden se restaurará, podremos reconstruír todo poco a poco y viviremos en paz, es por eso que... Si vuelvo me gustaría vivir contigo y... Formar una familia —Me sonrojé peligrosamente—. No inmediatamente, claro... Me refiero a con el paso de los años pero... Bueno, casarse sería un primer paso... Si vuelvo... Y si tú quisieses, por supuesto.

Deja de ser pesimista, has estado en muchas situaciones difíciles, como todos tus compañeros y habéis regresado una y otra vez. Xihn, aunque sea poderosa sigue siendo mortal; venceréis. Lo sé. Así que... Esperaré por tu regreso, por vuestra victoria... Y entonces y solo entonces te daré mi respuesta.

Me levanté de la silla y sin mediar más palabras la besé con delicadeza, en ese momento las lágrimas de ambos brotaron de nuestros ojos sabiendo que tal vez aquel fuera el último beso.

Aquella noche la pasamos juntos, aunque fue más especial que las demás. Ambos sabíamos que mi trabajo no era fácil y en el fondo seguramente sabía que tal vez no regresaría de la misión y fue por eso que pudimos disfrutar de aquellos momentos juntos... Porque cada gesto, cada palabra podía ser la última que ambos escuchásemos del otro.

La mañana fue ordinaria, tanto que de no ser por la misión cualquiera pensaría que éramos una pareja normal desayunando antes de sus labores diarias. Nadie sospecharía que aquel día se decidiría el destino de la guerra. Todo había sido tan calmado, tan normal...

Y finalmente regresé al castillo. Irme de aquella casa fue demasiado duro para mí, no podía imaginar lo que sería entonces para Malik y Fátima con sus dragoncitos, habría querido ir hasta allí y despedirme también, pero suponía que la pareja querría pasar aquel tiempo en familia, yo no debía meterme en medio.

***




Desconocía el número de personas que iríamos al final a la fortaleza de Xihn. Ronin y Ryota habían nombrado a unos cuantos, pero sabía que vendría mucha más gente... Aunque comprendía que muchos no se atreviesen a venir, sobretodo los novatos. Además... Si íbamos todos los portadores había riesgo de que la Llave Espada se perdiese para siempre... Alguien tenía que quedar para legarla si...

No, no quería pensar en eso. Debíamos regresar todos y cada uno de nosotros.

Me planté frente al portón de la sala del trono, dispuesto a entrar y reunirme con el resto.

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No pude evitar escribir YA, estaba muy hypeado por el tema...

Y dios... Han sido tantos años desde que empezó el rol que aún no me creo que ya estemos en el gran final. Siento que una parte de mí quedará aquí por siempre :cry: Muchas gracias a Denna y Suzu por hacerlo posible, y a todos los demás que quedaron por el camino pero que aportaron su granito de arena para sacar este rol adelante.

¡Suerte a todos!
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Re: [Evento Global Final] Un Reino de Luz y Oscuridad

Notapor RedXIII » Vie May 11, 2018 1:23 am

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Imágenes inconexas... escenas del pasado... errores... un amalgama de situaciones se mostraba, incesante, insaciable de dolor. Golpes, decisiones y la mala suerte protagonizaban aquellos hechos, siempre de espaldas, siempre quieto. Y entonces todo paró.

Yacía sobre un suelo de madera un desconocido pelirrojo, malherido y cansado extendía su mano hacia una enorme puerta entreabierta.

¡Lo... prometiste! — Una voz cansada y entrecortada por su propio aliento recriminaba al mestizo, que yacía de pie tras él con su llave en la mano —¡Vamos... rompe tu... promesa... demuestra que... destruirás todo lo que... se interponga en tus ideales...

Alzó su arma y con un frío y potente golpe atra̕v̴es͢ó҉ ̵su ̷e͢s͡ṕa͏l͏d̴a.

Ṃ̖̦ͯͫẽ̡̘̜̖̰͕̗ͯ.̤̻̜͓͍̲̋ͥ̒̄̐.̳̤̩̫̲̽͑͌ͭ.̨ͥe̳̳̪̔̋́̍͒̾̕q̸̳̞̗͊͌̈́ͣ͂uͥ̄̍̈͒͐̐ï̻̠̺͙̝͇ͣ̾ͪ̑͑v̼͔͈̓ͭͥ͗͟.̮̤̪̳̿̅̑.̞͕̱̦̟͕̟ͧ͆̽̑̍ͪ.̸ͨ̐

U̾̿̓ͯͣͯͣn̢̥͓͇̰̞̄̀̉ȃ̹ ̫͈̳̮̞̪̰ͥ̉ͣ͐̇ͬ̐e̟͉͈͉͖͌ͣ͊ͮ̌ͫ͆x͇̭̟̬͂ͫp̞̘̟͎̥̟̼̌́l̰̞̥̬̝̥̦͊͗̇̂̀ǒ̷̙̹̥͖̦͋̑ͅs̪̮̜̮̫͌̾̈́̈́͂̿̚͞i͋ͥ̃̅̋ͨ̐҉̯̲̺͕͙͕ó̖̥̖͖̼̃ͬ͟n͍͍̈́ͮ̎͐ͨͣͦ͝.͇̹͉ͬ̈͐̏̾ͣ.̗̩̀.̞̊̅͢
̤͇̞̰ͥ́̾̋̊̒͛͘U̍̿́ͪͫ́̀n̳̯̠̒̆͊̽ ̗̤̩͖̪ͦ́̒͆͛͐i̳ͥ̍̿͊̌͞ň̨̯̿̉̿ͬͬ͊ċ̮̠̱̦̈͗͒e̺̙̘͖͈͛ͤ́s̜̖̉̒ͤ͗ͦ͛a͎͛̀ͯͤͯn̨̩̠̑́ͦt̛̻ͫ̃͗̾ͤ̚e͉̹̯͌̒͆̉̈́̽ͧ ̞̤̰̫͉̙̔̿ͥ̋̑̾̐c̴̜̳ͯ̋͋̽h̼͋͋̒͌ͨ͛͟i̡̭͎̥̬̯̺ͨḷ̯̙̤͋̈́ͧ̍̀͗́l̺̫̗̥͇͉̟ͪ͜i͚͚̬̟͚͕͉͋͗͆̈́̃̚d̘͔͚̠͓̂͗̈͐ͣ͛̑o̺̫ͅ.̛̘̻͙͓̮̗͋̃͗ͅ.̺͎̺̹̱ͯ̅̔̈́̇̄.̧͊̾
̫̦̻̺̠̤̣̕Ḻ͎͆̄͘u̥̮͕͔ͩ̈́͌̈́̔͂ͅz̤͔͍ͅ.̴̝̜̠̻ͭ͋͊ͯ.̦ͩ̂̾͝.̴̫̱̱̯̪͎͎ͤ̎
͙̳̰̫̗̑ͣͬ̏ͣ̈́̎
̱̖̼̤̤̞̓ͭ́͋ͣ͒̓͡

La leve luz del amanecer y el suave viento mecían a un dormido Hiro, quien como de costumbre reposaba sobre la rama de un árbol. Pero aquella paz duró poco, con el sudor recorriendo toda su cara y una mirada de auténtico terror alzó su cabeza y se quedó mirando hacia el horizonte mientras dejaba escapar su aliento, más acelerado de lo normal. Había tenido una pesadilla.

Otra vez... — comentó en voz alta mientras intentaba recomponerse. Bajó con un torpe salto que terminó más bien en una caída afortunada y observó con nervios su alrededor, sus manos aun temblaban pero su respiración parecía normalizarse con los minutos.

Golpeó con las palmas de las manos sus mejillas para ponerse las pilas, sin embargo la ligera capa de pelos que crecía en parte de ella hacía que el golpe fuera casi indoloro.

Observó el amanecer mientras se ajustaba las piezas de su armadura, aunque había vuelto a Tierra de Partida su lealtad estaba ahora con China, y cambiar aquella indumentaria era prácticamente traicionar su lealtad, aunque, bueno, había perdido el casco hace semanas, seguramente algún Moguri pillin se lo había quitado mientras dormía.

***


Hiro se encontraba en un lugar lúgubre y con apenas luz, parecía un bar clandestino gestionado por Moguris con unas pintas muy rudas. Sentado sobre la barra sujetaba con su guante un pequeño vaso de cristal vacío. Se dispuso a pedir lo que parecía una bebida para adultos, pero antes de que pudiera siquiera avisar al encargado fue interrumpido por la voz de un conocido.

Maese Hiro, requieren de sus servicios — Goei, quien no parecía haber cambiado apenas en todos estos años apareció con cierta molestia por aquel sitio, apartó el insoportable humo que se acercaba a su cara con la pata e incluso clavó alguna que otra mirada asesina a los Moguris que conocía y parecían frecuentar aquel lugar.

¿A mi o a cualquiera que pueda usar un palo? — Comentó con bastante desagrado.

¿Está bebiendo de nuevo?

Iba a empezar ¿Por qué, quieres una copa?

Por el hedor a bebida, debe ser la esencia del lugar — Respondió mientras hacía un gesto burlón intentando taparse su gran narizota —Los Moguris han esmentado la posibilidad de que esta sea la última.

El pelirrojo ignoró las palabras de su pequeño compañero, quien empezaba a preocuparse por su actual interés por aquel tipo de bebidas.

¿Es por lo de... ya sabe? Hizo lo ͞q̡ue ̵d̀e҉b̵í͡a — Un silencio gélido se apoderó de la sala —Porqué lo hizo ¿Verdad?

No estoy borracho si es lo que insinúas — Se levantó del taburete con un salto mientras extendía los brazos para demostrar su impecable equilibrio —Nadie se emborracha con agua del grifo.

Sabe perfectamente lo que esmento

Has dicho que me buscan ¿No? Creo que iré a ver si realmente es la definitiva — Le respondió mientras se dirigía a la salida.

Gracias por avisarme, parece que eres el único a quien le importo en este lugar — Abrió la puerta y dejó atrás a su compañero —Bueno, y a Moraman por las propinas.

¡Que te den! — Respondió Moraman, no parecía que precisamente estuviera contento con eso.

***


Mucha gente estaba aglomerada en un mismo punto, la gran mayoría desconocidos para Hiro. Tanta gente apretada hacía sentir incómodo al aguerrido soldado, quien miraba al fondo de la sala con cierto desinterés.

Las palabras de Ronin parecían un discurso utópico ¿Tan fácil era arreglarlo todo? Una simple victoria, borrar a un enemigo de tu camino y todo parecía terminar, como si solo Xihn fuera el único problema...

Sus pensamientos se desvanecieron en cuanto escuchó que había que apuntarse en una lista para poder ir de misión ¿Iban en serio? Un caballero que llevaba tantos años luchando tenía que apuntarse en una... lista, como si fuera de excursión. Soltó un bufido y dio media vuelta.

Que requerían de m͡i pr͟ese͢n̵c͟i̡a̕, maldito mentiroso...

***


Una panadería permanecía con las luces encendidas, aunque en su puerta ponía "cerrado" se podía ver perfectamente a una chica y un hombre muy musculoso haciendo pan en su interior.

Dos golpes en la puerta hicieron que la chica dejara de amasar y se centrara en quien había llamado a esas horas, solo podía vislumbrar una silueta para nada familiar.

Lo siento, hemos cerrado — Advirtió al desconocido.

¡Abre la puerta o te reviento a patadas! — Protestó.

La niña lejos de asustarse esbozó una sonrisa en su rostro —¡Ni con mil chuchos como tú tendría para empezar!

Fergus, que así se llamaba el hombre musculoso que permanecía ajeno a la conversación, quitó el cerrojo de la puerta y la abrió, dejando entrar a un mosqueado soldado de cierta tierra donde habitan dragones.

Vaya, si ha sabido encontrar el camino — Volvió a la barra para preparar un café.

¿Cuando has vuelto, y ese traje tan hortera, qué haces aquí a estas horas? — Interrumpió a la exaltada chiquilla poniendo su dedo delante de su boca.

https://www.youtube.com/watch?v=F2TASacP2SI

Tan viva como siempre — Observó —He vuelto para salvar a China de un mal mayor — Se sentó en una de las pocas sillas que había en el local.

Todo ha cambiado tanto ¿En qué se ha convertido este mundo? — Suspiró. Fergus deslizó sobre la mesa una taza recién hecha de café.

No puedes culparlos de seguir adelante, tú hiciste lo mismo en otro lugar — Paró unos segundos y observó afuera, algunos portadores parecían dirigirse hacia algún lado —He oído que tenéis una misión difícil ¿Has venido a despedirte?

¿Despedirse? Es Hiro, le hará así y así a los malos y ganará, como siempre — Dijo la pequeña Chocolat mientras lanzaba puñetazos al aire.

¿Realmente cambiará algo si voy o no?

Puede, solo puedes saberlo estando allí

¡Todos me han olvidado, incluso Ronin parece distinto al hombre que una vez admiré, esto no era lo que quería! — Arrojó la taza fuera de la mesa al poner las manos con brusquedad, pero no se escuchó el barro rompiéndose en mil pedazos.

¿Y la taz...?

¡¿Y de quién esla cu͠l̡p͏a̶?̵!

Todo a su alrededor se oscureció y lo que creía que eran sus amigos pasó a ser una gran sombra hostil.

¡̵T̷e͏ f҉uiste ̵s̛in̵ av͜is̶ar a ̨n̴adįe̛ ̛y͝ s̷alvaste ͠tu͞ ͡n͏uev̨o m͏u͡n͡d͢ǫ!

Pero he vuelto.

͞¡Y q̸uiere͏s͡ ḑe̛sa̕p͟a̛recer̢ ̢p̀o̡rqųé ̷nó ̧er̛ès͝ ̧má͟s ͜q͏u͞e͠ ͞uno ̴de esos q̢ųe aca͢b́aņ de ̸l̷l͠e͘g̕ar!͏ ͢S҉i n҉o̕ hu̧b̵i͜er̨a̛s͢ s̷įdo҉ ͏un̡a̕ pe͘r̀s͡ona͟ ̕t͜an̢ c҉e̶rra̵d̷a en t͟u͘ ṕro͠p͢io̵ ̛ego҉, lo͠ ҉mi̛sm͠o ̴p̵òdíaş ̛haber ͞s̨igo̢ al̴go̵ ͞más.͢

҉¡Ṕue͠s ̢es͡ tu ̶dí̶a de ̨sue͝rte͏, c͝u͡mpl͡iré ̶tu d͢ȩseo͝, d̩̖͘e̛̬͊̒͑̌̇́s̮̙̰̦͉̳̳̔́a̢̫͇͓̎ͩͤͩ̈́̆̚p҉̘̬̪͕̙ḁ̘̉̈̏r̛̰͒͗e͐ͥ̽̊̚c̜͙̲͍̞͈̠̅̐̌̄͊̓͜e̞͇̬̋̿̌ͮͬͤ̽ ̟̞͓͕̦̹̇̄ͅc̰̯̱͕̽͒̿̿̈́ͧo̧̩͉̻̻̖̖̐̒̿̑̌ͭ̂m̌ȏ̤̩͔̟̬ͩ̀ ͍͟Ÿ̥͎̻̬͊ű̦̯̱̗̪ͫͦͯ͞sͯḧỉ̸͕̔!̰͕̹̤̳̭̝̎͟


Fue engullido bruscamente por aquel ser y de golpe todo se volvió oscuro...

...


La leve luz del amanecer y el suave viento mecían a un dormido Hiro, quien como de costumbre reposaba sobre la rama de un árbol. Pero aquella paz duró poco ¿O es que había existido en algún momento? Unos espasmos incontrolables hicieron caer bruscamente al mestizo contra el suelo, el sonido fue tan impactante que parecía haberse roto algo. Exclamaciones de dolor invadieron aquel recóndito lugar mientras se llevaba las manos a la cabeza.

¡¿Qué coño pasa?! — De golpe unas enredaderas envolvieron al confundido pelirrojo, una energía verde se transfería por estas y sanaron lentamente su cuerpo entumecido.

¡¿Que demonios le ha pasado?! — Exclamó una voz conocida.

Pasaron unos minutos los cuales el pequeño Moguri invirtió en tranquilizar a Hiro, estaba bastante alterado pero poco a poco recobró el juicio.

Creo...que he tenido una pesadilla — Comentó —Cada vez parecen más reales...

Espero que no sea nada agravante — Soltó al entumecido soldado para que se levantara —Porqué por lo que comentan están llamado para que se reúnan esta noche todo aquel que pueda batallar, y sin duda necesitarán a un tirador como usted — Comentó.

Pe...pero... ¿Esta noche? Pero si...

Si tenía pensado ir a beber a escondidas olvídelo — Interrumpió a Hiro mientras le tiraba una de las muñequeas que se había caído al suelo —Y arréglese la indumentaria, da pena verle así.

***


La noche aconteció de la misma forma, como si de un deja-vu se tratara, a excepción de que esa vez Goei permanecía a su lado, tal vez por miedo a que le diera otro ataque psicótico o simplemente por ver qué pasaba.

El discurso de Ronin y las palabras de Ryota transcurrieron igual, pero Hiro no sentía indignación, realmente no sintió nada, ni siquiera la necesidad de apuntarse en la lista, ya que Goei, siendo uno de los primeros en llegar, apuntó su nombre y el de él.

¡Oye! ¡¿Pero de que vas?!

¡Si no le apunto a usted, no me dejan ir!

...

Salieron de todo aquel tumulto y se sentaron en las proximidades, mirando el cielo estrellado, tal vez aquella fuera la última.

Pasaron unos minutos de tranquilidad, sin ningún ruido más que el viento soplando entre la hierba machacada y las estructuras, hasta que Goei abrió la boca

Oye ¿Ronin y Ryota son sarasasasasa?

¡¿Pero a ti que coño te pasa?!

¡Yo que sé, se les ve muy pastelosos lanzándose miraditas y risitas en una situación tan tensa!

¡Si lo dices así de alto no nos invitarán a la boda, imbécil, y seguro que hay tarta!

Je... — Dejó escapar una pequeña risa —Me alegro de que haya vuelto.

No te alegres tanto, ahora China es mi hogar — Respondió mientras observaba una estrella en concreto.

Ojalá este volviera a ser su hogar.

Ojalá fuera tan fácil.

Una estrella fugaz cruzó sus miradas.
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Re: [Evento Global Final] Un Reino de Luz y Oscuridad

Notapor H.S Sora » Vie May 11, 2018 10:37 pm

Tres días de pura incredulidad. Tres días hasta que alguien se pronunció al respecto, tres días en los que el nudo que tenía en el estómago se fue haciendo más y más grande, alimentándose solo de inquietud y miedo. Tres días en los que había sido incapaz de creerme que Ronin siguiera vivo. De que hubiera vuelto con nosotros.

Pero ahí estaba, como si nada. La sala del trono se encontraba a rebosar de Aprendices, Caballeros, Maestros… todo aquel que ayudara en Tierra de Partida combatiendo había sido llamado a presentarse. Alice se encontraba a mi lado, observando con genuina curiosidad la escena.

Por otro lado yo seguía demasiado impactado como para fijarme en nada más. Ni tan siquiera me había percatado de las caras conocidas que me rodeaban, ni me molestaba en pensar qué era lo que estábamos haciendo todos ahí. El anuncio de la vuelta de Ronin, quién de hecho no había venido solo, ya me parecía lo suficientemente importante.

Cogí aire, aquel ambiente tan cargado me asfixiaba. El corazón empezó a latirme más y más rápido a medida que Ronin hablaba.

Me enorgullece veros a todos aquí. No tengo palabras para daros las gracias por lo que habéis hecho, todos y cada uno de vosotros, veteranos y novatos. Hemos recorrido un largo camino.

Me relamí los labios, ahora secos. No sabía muy bien qué esperarme de todo aquello, pero no podía evitar ver que Ryota parecía estar más vivo. Sí, aquella era la palabra que buscaba.

En los cuatro años que habían transcurrido perdiendo mundos, y todavía a más gente, el nuevo líder de Tierra de Partida había demostrado una fortaleza y entereza admirable pero eso no quitaba que pareciera más consumido. Y ahora, era cómo si gran parte de todo aquello hubiera desaparecido en el acto. E incluso juraría que le había visto sonreír más de una vez desde que nos habíamos reunido allí.

Esto se me da muy mal, lo siento. Tanta seriedad... En fin. Seré breve. Con la ayuda de los Maestros, los Caballeros que acudieron al Intersticio hace pocos días y Ruz, Eve y Zel, hemos conseguido encontrar una ruta para adentrarnos en el Reino de la Oscuridad. Una vez ahí, podremos asaltar la fortaleza de Xihn y poner fin de una vez por todas a esta guerra. Sí, así como lo oís.

La sala entera pareció que entraba en ebullición entonces: la retahíla de murmullos se propagó como la pólvora e incluso algunos se atrevieron a protestar en voz más alta.

¿Crees que?…

No lo sé —admití, murmurando. Con la mirada fija todavía en Ronin, como si de un verdadero fantasma se tratara—. Pero tenemos que hacerlo. O al menos intentarlo.

A ver, niños, calma, calma. No iremos todos, por supuesto. Cuando Xihn se dé cuenta de que vamos a por él, es posible que despliegue un ataque contra los mundos que quedan. Una terrible oleada de oscuridad. Debemos protegerlos, o nada de esto habrá valido la pena.

Nos dividiremos en grupos. Ronin, Lyn, Nanashi, Ragun, Fátima y yo nos dirigiremos al Reino de la Oscuridad. Nithael ha solicitado acompañarnos para ocuparse de los niños, y eso hará. Los que quieran acompañarnos al Reino de la Oscuridad tendrán que apuntar sus nombres en la lista que colgaremos en la puerta del Salón del Trono. Recordad, no es una competición, no es demostrar quién vale más o menos. No sabemos si volveremos o si triunfaremos. Pensad en ello y en lo delicadas que serán todas las misiones. De una forma u otra, Xihn ha perdido su cuerpo y eso significa que es el momento y no podemos perder la oportunidad de actuar.

»Si queréis… despediros, pedir consejo o cualquier cosa, es el momento.

Quise esbozar una sonrisa, de verdad que quise intentarlo mientras el Maestro Ryota continuaba explicando como se organizarían aquellos que se centraran en proteger los otros mundos y Tierra de Partida, pero no me sentí capaz en aquel momento.

Tenía los puños apretados, y la respiración acelerada. Todo porque la situación me recordaba a los últimos años, las grandes «expediciones» que había tenido que realizar ya fuera como miembro de Bastión Hueco o de la nueva Tierra Partida.

Y estaba aterrado porque era consciente de lo que había perdido en cada una de ellas. Pero todavía más porque sabía que en comparación a la que nos enfrentábamos ahora, aquello quedaba reducido a la nada.

Tanto sufrimiento y dolor no serviría de nada si fracasábamos ahora.

Exhalé hondo y noté la mano de Alice sobre mi hombro.

¿Estás bien?

Me limité a asentir, incapaz de pronunciar palabra. Mi mirada ahora se centraba en los niños que Nithael iba a cuidar durante la misión. Ellos eran la clave para que el fuego de nuestra esperanza pudiera acabar de encenderse, pero también podían hacer que se consumiera por completo.

Parece que empiezan a dispersarse —anoté, casi sin pensar, al sentir cómo la muchedumbre empezaba a moverse.

Nosotros también deberíamos irnos. Hay que pensar en lo que vamos a hacer.

Dejé que el velado silencio se extendiera frente a nosotros mientras volvíamos a nuestra habitación: ¿cómo iba a decirle que yo ya había tomado mi decisión?

***


Tumbado en la cama, extendí el brazo derecho y dejé que el arma apareciera emitiendo breves destellos, para luego hacerla desaparecer. Repetí el proceso algunas veces mientras Alice, quién tenía a Misifú acomodándose en su regazo, se limitaba a acariciarlo.

¿En qué piensas?

Me reincorporé y me acerqué a ellos, esbozando una sonrisa cansada. Misifú empezó a divertirse entonces, saltando de uno a otro, cómo si no supiera por quién decirse.

En cómo empezó todo esto. Parece que fue ayer y sin embargo…

Las emociones amenazaban con salir con demasiada fuerza de mi pecho. No sabía ni por dónde empezar. Me acarició entonces el rostro y negó con la cabeza.

Sé lo que estás pensando —advirtió, agravando el tono—. Iremos los dos. Esto es demasiado importante. Para ambos.

Alice… —Hice ademán de coger aire, mientras trataba de averiguar qué palabras escoger. Pero era demasiado difícil, y pronto el susurro en el que había quedado su nombre quedó manchado por un estallido de lágrimas—. Necesito que te quedes aquí. Tierra de Partida y otros mundos también necesitan tu ayuda. Nadie nos garantiza el viaje de vuelta.

¿Y aún así quieres que te deje ir solo? —Su voz se elevó asustando al gatito, que se separó de ambos para colocarse en la cama—. ¿Con qué derecho me pides que me quede aquí, eh?

»Soy tan capaz como tú. —Me dio un leve empujón en el pecho, haciéndome retroceder un tanto—. ¿Te das cuenta de lo egoísta que eres a veces? ¿Lo sabes si quiera?

Me levanté de golpe, pasándome la mano por el rostro y dirigiéndome a la puerta. Ella hizo otro tanto para seguirme.

Yo elegí esto, esa es la diferencia. Tuve elección.

Yo también lo elegí, ¿recuerdas? Podía haberme ido, pero me quedé. Estamos juntos en esto, hasta el final. —Su expresión se suavizó un tanto—. ¿A dónde vas?

Necesito un rato a solas.

Cerré la puerta, sabiendo que quería un tiempo del que no disponía.

***


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La música fluía, suave, y sin embargo era capaz de oírla a través de la puerta cerrada. Algo extrañado, me preguntaba si me habría equivocado cuando pasé a su interior. Alice parecía haber previsto mi regreso, y se encontraba de pie en el centro de la habitación.

Había apartado algunos muebles, dejando espacio libre. Sonreía, con lágrimas en los ojos.

Cállate y ven.

Sin mediar palabra, todavía sorprendido, me acerqué a ella. Cogió mi mano y la colocó con cautela sobre su hombro, mientras me agarraba de la otra.

Yo haré de chico —anunció—. Sígueme, despacio. Trata de sentir la música. Primero a la derecha, tu hacia atrás, yo hacia delante… y repetimos. Cuando te diga giras.

No supe decir cuánto tiempo necesitó Alice para que dejara de moverme con la rigidez de una estatua de mármol, ni tampoco cuando empecé a sentirme como en una nube. Una muy alejada de todo aquello. Antes de que pudiera darme cuenta estaba cantando la canción junto a ella, turnándonos para girar una y otra vez.

Reíamos cuando me tropezaba o la pisaba sin querer, incluso cuando vimos que Misifú nos miraba con cierto recelo desde su privilegiada posición de espectador.

Nos he apuntado a los dos —tercié al final, mientras me apoyaba en la pierna derecha para girar—. Pero… por favor, quédate aquí ayudando hasta que de verdad necesite que intervengas. Te prometo que te llamaré llegado el momento. Por favor.

Ni se te ocurra mentirme —advirtió, acercándose a mí mientras la música seguía sonando—. Porque te juro que nunca te lo perdonaría.

Lo sé… —Era su turno de girar, la miré con curiosidad—. ¿Por qué has hecho esto?

Soltó una risotada amarga.

Porque quizá esta sea la última oportunidad que tengamos. —Traté de negar con la cabeza pero me interrumpió—. Los dos lo sabemos, así que disfrutemos todo lo que podamos ahora.

Gracias, Alice.

Era un bonito recuerdo al que aferrarme si mañana podía ser mi último día.

Antes de dormirme pensé en la familia que tenía ahora. Más allá de Alice y Misifú, la formaban todos aquellos que eran importantes para mí. Fuera en Bastión Hueco o Tierra de Partida, tuviera el nombre que tuviera, hubiera sufrido lo que hubiera sufrido. No dejaba de pensar en la suerte que tenía por tenerlos a todos ellos.

Y por todos ellos lucharía mañana, vinieran o no conmigo al Reino de la Oscuridad.
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Re: [Evento Global Final] Un Reino de Luz y Oscuridad

Notapor Kairi » Vie May 11, 2018 10:55 pm

Aquellos últimos días se había notado una gran tensión en el ambiente. Kairi estaba cada vez más inquieta y Awa-chan lo notaba. Cada día sentía que ese podría ser su último día en Tierra de Partida.

Hasta que llegó esa noche.

Todos habían sido convocados en la sala del trono. Gente con la que había compartido misiones, otros a los que sólo había visto de pasada... Ronin y Ryota también estaban allí. Ya se preguntaba dónde andarían esos dos, si habían estado ocupados trazando algún plan u otro tipo de cosas... más íntimas. Kairi sentía un poco de envidia al pensar esto último.

Me enorgullece veros a todos aquí. No tengo palabras para daros las gracias por lo que habéis hecho, todos y cada uno de vosotros, veteranos y novatos. Hemos recorrido un largo camino.

Totalmente, parecía que había sido ayer cuando Lyn la eligió como aprendiza de la Llave Espada. En sus islas...

Esto se me da muy mal, lo siento. Tanta seriedad... En fin. Seré breve. Con la ayuda de los Maestros, los Caballeros que acudieron al Intersticio hace pocos días y Ruz, Eve y Zel, hemos conseguido encontrar una ruta para adentrarnos en el Reino de la Oscuridad. Una vez ahí, podremos asaltar la fortaleza de Xihn y poner fin de una vez por todas a esta guerra. Sí, así como lo oís. A ver, niños, calma, calma. No iremos todos, por supuesto. Cuando Xihn se dé cuenta de que vamos a por él, es posible que despliegue un ataque contra los mundos que quedan. Una terrible oleada de oscuridad. Debemos protegerlos, o nada de esto habrá valido la pena.

Nos dividiremos en grupos. Ronin, Lyn, Nanashi, Ragun, Fátima y yo nos dirigiremos al Reino de la Oscuridad. Nithael ha solicitado acompañarnos para ocuparse de los niños, y eso hará.

Los que quieran acompañarnos al Reino de la Oscuridad tendrán que apuntar sus nombres en la lista que colgaremos en la puerta del Salón del Trono. Recordad, no es una competición, no es demostrar quién vale más o menos. No sabemos si volveremos o si triunfaremos. Pensad en ello y en lo delicadas que serán todas las misiones. De una forma u otra, Xihn ha perdido su cuerpo y eso significa que es el momento y no podemos perder la oportunidad de actuar.

»Si queréis… despediros, pedir consejo o cualquier cosa, es el momento.


Estaba claro. Aquella sería su última misión y probablemente no saldría con vida de ella. Había llegado hasta ahí, sería una tontería echarse atrás. Haría todo lo que pudiera para salvar el resto de los mundos y a sus gentes. Sin más dilación, escribió su nombre en la lista. Acto seguido, una patita estampó su huella junto a su nombre.

Es demasiado peligroso, deberías quedarte aquí.

Awa—Awa-chan infló los mofletes—.¡Awaquiero ir!

Kairi dio un suspiro.

... Está bien. Pero no te separes de mí, lo último que me faltaba sería perderte a ti también—dijo abrazándolo.

***


Se separó del barullo de gente y salió afuera. Hacía una noche especialmente bonita, nada que ver con lo que le esperaba al día siguiente.

Había alguien sentado en la hierba. Kairi se acercó para oir a Hiro hablando algo con su Moguri personal.

¿Tarta? ¿Dónde? Me gustan las tartas—dijo, poniéndose a su lado.

¿Crees que será el final de todo esto? ¿Volveremos con vida?—preguntó mirando al cielo—. No quiero irme todavía. Me queda tanto por hacer...

»Sea como sea, regresaré aquí y me comeré una tarta entera.
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El Viernes 26 a las 20 fui al hipercor para compra un juego por el cumple de un amigo y en el msn deje un automensaje que era "En El Hipercor" , en esos momentos Habimaru cerro el chat y se creo una multiconversacion de 7 o 8 personas del foro para hablar , cada minuto aparecía mi gracioso automensaje con el icono del tio feliz , cuando llegue y comente estaban todos En El Hipercor , uno en el carrefour pero bueno , al dia siguiente en el chat la frase mítica aparecía cada poco En El Hipercor y ya esta es la historia del Hipercor que tanta gente me pregunta XD ( Se le ha parecido buena o vivió esto ponérselo como firma.


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Re: [Evento Global Final] Un Reino de Luz y Oscuridad

Notapor Drazham » Sab May 12, 2018 12:56 am

No era la primera vez, ¿cierto? Hacer un llamamiento general a los Caballeros para que acudiesen ipso facto a la sala del trono. Alanna quería creer que después de tres días de silencio y calma ya estaba preparada para la tormenta. Pero la realidad era que no quería que llegase ese momento, o que por lo menos les hubiesen dado unos pocos días más de paz. Había llovido lo bastante desde las últimas misiones como para que la Orden no estuviese parada y se pusiese al día con las nuevas. Y menudas nuevas.

En verdad, la llamada en sí no era lo que le preocupaba. Ya estaba acostumbrada después de tantos años, pero no para una que convocaba literalmente a todo aquel que supiese luchar. Fuese con armas, o con magia.

No termino de acostumbrarme cuando hacen estas cosas.

Aunque los había quienes ya estaban más acostumbrados. Comparado con ella, que necesitaba juntar las manos para no ponerse a hacer aspavientos, Nikolai lo llevaba un poco mejor, cruzado de brazos y mirando de soslayo a su alrededor. En su cara se podía apreciar cansancio por todas las veces que los Maestros les hacían aquello, pero también incomodidad por todo ese gentío que murmuraba y se preguntaba que hacían allí tan tarde.

Entonces, los auténticos protagonistas de aquella escena se hicieron visibles para apaciguar a los presentes. Ronin fue el primero en romper el silencio.

Me enorgullece veros a todos aquí. No tengo palabras para daros las gracias por lo que habéis hecho, todos y cada uno de vosotros, veteranos y novatos. Hemos recorrido un largo camino.

No le mentían cuando le dijeron que el famoso Ronin era tan famoso por… ser capaz de quitarle peso hasta a la situación más tensa. Quien pudiera ponerse tan dicharachero como lo estaba en esos momentos.

Esto se me da muy mal, lo siento. Tanta seriedad... En fin.

En ese momento escuchó cómo Nikolai exhalaba un largo suspiro y meneaba la cabeza. Como si eso también lo hubiese visto más de una vez. Quizás contagiada por la alegría pasajera de Ronin, se forzó a sonreír y se inclinó un poco hacia el chico.

¿A esto tampoco terminas de acostumbrarte?

Nikolai torció el gesto de la boca, pensándose un rato lo que iba a decir.

A esto muchísimo menos.

En parte podía entenderlo. Debía de ser muy raro volverse a topar con la persona que se sacrificó para salvarle a él y a otros más, riéndose de sí mismo como si nada de aquello hubiese pasado.

Seré breve. Con la ayuda de los Maestros, los Caballeros que acudieron al Intersticio hace pocos días y Ruz, Eve y Zel, hemos conseguido encontrar una ruta para adentrarnos en el Reino de la Oscuridad. Una vez ahí, podremos asaltar la fortaleza de Xihn y poner fin de una vez por todas a esta guerra. Sí, así como lo oís. —Contundente como el que más. Alanna estaba demasiado perpleja y ocupada en digerir aquello como para apreciar mejor el tumulto que se formó entre los novatos—. A ver, niños, calma, calma. No iremos todos, por supuesto. Cuando Xihn se dé cuenta de que vamos a por él, es posible que despliegue un ataque contra los mundos que quedan. Una terrible oleada de oscuridad. —«Oh. Dioses. Míos»—. Debemos protegerlos, o nada de esto habrá valido la pena.

Ronin estaba haciendo realidad todas y cada una de sus sospechas con cada palabra que soltaba. Presentarse en las puertas de su enemigo a lo grande. Así, sin más. Un nudo se le formó en la garganta y comenzó a oprimirla de todas las potenciales consecuencias que podían desatar. Ya no solo porque cualquier cosa pudiese salir mal.

¿Y qué era lo peor de todo? Que, aunque la parte racional de ella había hecho saltar todas las alarmas, otra de ella quería… No, deseaba que el plan que tenían en mente Ryota y Ronin fuese ya el que de una vez por todas pusiese fin a tantos años de lucha.

Nos dividiremos en grupos. —Si algo le insuflaba un mínimo de esperanzas en que el plan pudiese funcionar, era en la confianza que estaban mostrando sus perpetradores. Ronin ya era otra historia, pero… Por la Primera Reina, ver a Ryota tan pletórico era extraño. Incluso antes de que ella llegase a Tierra de Partida ya tenía fama de ser áspero de normal—. Ronin, Lyn, Nanashi, Ragun, Fátima y yo nos dirigiremos al Reino de la Oscuridad. Nithael ha solicitado acompañarnos para ocuparse de los niños, y eso hará.

Luego estaban los niños, claro. ¿Cómo no tenerlos en cuenta? Miró hacia ellos, escapándosele un suspiro melancólico. Como con las Princesas del Corazón, que tuviesen que recurrir a unos pobres chiquillos que todavía se estaban adaptando a un lugar tan distinto en el que vivían… Por su poder, por supuesto. No lo iba a negar, pero le daba mucha rabia que sus bazas se estuviesen reduciendo a arrastrar a gente que no tenía por qué luchar sus guerras.

Los que quieran acompañarnos al Reino de la Oscuridad tendrán que apuntar sus nombres en la lista que colgaremos en la puerta del Salón del Trono. Recordad, no es una competición, no es demostrar quién vale más o menos. No sabemos si volveremos o si triunfaremos. Pensad en ello y en lo delicadas que serán todas las misiones. De una forma u otra, Xihn ha perdido su cuerpo y eso significa que es el momento y no podemos perder la oportunidad de actuar.

»Si queréis… despediros, pedir consejo o cualquier cosa, es el momento.

Alanna compuso una expresión que pareciese que se le hubiese atorado un hueso en la garganta. Despedirse. ¿En serio acababa de decirles eso?

Poco a poco, se fue sumergiendo en un torbellino de todas las preocupaciones, miedos, y supuestos de lo que podía llegar a ocurrir una vez comenzase la misión. El resto de las explicaciones que dio Ryota se le hicieron un ruido sordo; ya había digerido suficiente información como para querer saturarse más con lo que debían de hacer quienes se quedaban atrás y el grupo principal no…

Oh, y el grupo principal. Los valientes —aunque Ryota trató por todos los medios no llamarlos así—, que incursarían en la fortaleza de Xihn. Alanna pudo hallar la lista en donde esas personas tendrían que registrar su nombre, como una invitación a entrar en la boca del lobo. Era hilarante cómo un mero trozo de papel podía infundir tanto respeto.

¿…anna? Alanna. ¿Estás bien?

Su estupor se quebró al sentir que una mano se posó en su hombro. Alanna reaccionó con torpeza y se volteó hacia Nikolai, que la miraba con extrañeza.

Oh, eh… Perdona. Estaba pensando en mis cosas.

Ya veo —murmuró, poco convencido por la respuesta—. Te decía que hablase…

Nikolai enmudeció de sopetón, con una cara que parecía que hubiese visto un fantasma. Alanna frunció el ceño, pero en cuanto se giró hacia dónde estaba mirando su novio, lo comprendió. Lo comprendió tanto que se le formó un peso en el estómago nada más verla entre la muchedumbre.

Nunca le llegó a importar que los llamados “desertores” que una vez se marcharon de la Orden volviesen para unirse una vez más a su lucha. Entendía a quienes se sentían ofendidos porque en el pasado les fallaron, y lo respetaba. Pero al menos agradecía que volviesen a tener más manos, y eso era lo único que le importaba.

Pero no fue lo mismo con ella. En cuanto se enteró de que la persona que le había hecho tanto daño a Nikolai, abandonándolo cuando más necesitaba su apoyo, volvió después de cuatro años con todo el despropósito, su indignación era inmensurable. Lo que realmente prendía los fuegos de sus entrañas era que le estaba afectando a Nikolai, por mucho que intentase aparentar delante de ella para que no se preocupase.

Ya podría haberse quedado en China y no traerles más problemas con los que lidiar.

Nikolai le retiró la mirada a la chica, meneando la cabeza. Alanna decidió entonces encauzar de nuevo la conversación al tema que les concernía.

Oye, ¿has decidido ya que vas a hacer? —Se mordió el labio inferior—. Con todo esto, quiero decir.

Ah, sí. Claro. —Nikolai pareció volver en sí, mostrándose más sereno—. Bueno. Ya habrás visto cómo de revolucionados están los recién llegados. Creo que va a hacer falta personal para controlarles.

Alanna abrió los ojos de sopetón y boqueó.

Pero, entonces… ¿No vas a ir a…?

Nikolai negó con la cabeza.

La gran mayoría son novatos que se han lanzado porque querían vengar a sus familias o proteger lo poco que les queda, Alanna. No niego que les sobren ganas, pero necesitan temple para que no se cometa ninguna insensatez.

Supongo que tienes razón.

Debió habérselo imaginado. Nikolai tenía muy presente que tarde o temprano le acabarían recomendando para examinarse en la prueba de Maestro. Y se estaba tomando muy en serio la idea de qué clase de Maestro sería si prefería quedarse a apoyar a los principiantes. Recordaba con una pizca de añoranza la época en la que le ayudó tanto en sus estudios… Y que lejana se le hacía.

¿Y tú? —preguntó Nikolai de sopetón.

¿Eh?

¿Tú que vas a hacer, Alanna?

La gran cuestión del momento. ¿Qué iba a hacer ella? Alanna abrió la boca, pero no encontraba las palabras con las que expresarse. En un intento de reorganizar su mente, la vista se le fue hacia la infame lista en la que varios de sus compañeros ya se inscribieron. Demonios, y ella pensando que nadie iría a poner su nombre tan rápido con la bomba que les acababan de soltar.

¿Qué era lo peor de todo? Que le generaba pavor, pero al mismo tiempo, era incapaz de decidirse por la otra alternativa. Por algún motivo, por increíble que pareciese, no estaba segura de que tomando la ruta “fácil” fuese a sentirse útil. Quería ayudar a la Orden en la misión, pero…

No sabía cómo.

No lo sé —musitó, mirando a Nikolai como si le diese vergüenza admitir aquello en voz alta—. Yo… No lo sé, Nikolai. Quiero servir de algo en todo esto, pero… Pero yo…

La voz se le fue quebrando hasta que ya no pudo más. Entonces, notó una mano cerrarse en su brazo, reconfortándola un poco. Nikolai asintió y dijo:

Ven. Vamos a hablarlo en un lugar más tranquilo.

No respondió. Tan solo se limitó a obedecer y a dejarse llevar por su pareja hasta salir de la sala del trono. Todo mientras volvía la vista atrás por un segundo hacía la lista que tanto temía, pero que tanto la llamaba a gritos.

***


Se habían apartado en un pasillo no muy lejano. Todavía podía escucharse el incesante murmullo que provenía de la sala, pero al menos ya no se respiraba el mismo agobio de antes.

Alanna, te conozco desde hace ya mucho tiempo. Normalmente sueles tomar cualquier decisión incluso antes de que se te planteé, sin dudarlo —dijo, juntando las yemas de los dedos—. Por eso sé que cuando dudas, es que estás barajando una de las opciones, pero buscas cualquier razón de peso que justifique que es la correcta. —Alanna apretó los labios en una fina línea y se mantuvo en silencio. Dioses, le daba mucha impotencia cuando Nikolai hacía eso, sobre todo cuando ella era como un libro abierto y no podía evitarlo, como era el caso—. O te da miedo decírmela porque crees que no la voy a ver con buenos ojos.

¡Eso no es…! —protesto Alanna, pero guardó silencio unos segundos antes de bajar la cabeza, apesadumbrada—. Eso no es… no es cierto.

Sus emociones querían salir de dentro antes de derrumbarse y negárselo, decirle que se estaba equivocando. Mentirle de la forma más descarada.

Pero siempre fue penosa para contar mentiras. Frustrada consigo misma, hundió los hombros y forzó el rostro todo lo que pudo para que todos esos sentimientos no saliesen en forma de lágrimas. Antes de que siquiera los ojos se le enrojeciesen, las manos de Nikolai se posaron en sus hombros. Emitió un suave gorgojo en respuesta.

No voy a obligarte a hacer nada que no quieras hacer, Alanna. Ni tampoco quiero forzarte a que tomes una decisión por mí —le aseguró, dándole un suave apretón en el hombro derecho—. Pero entiéndeme, no quiero que vayas a ningún sitio si todavía albergas dudas. Si lo vas a hacer, que sea segura de ti misma, y que no te arrepientas de nada.

Alanna le miró con unos ojos vidriosos. Seguridad era justo lo que estaba necesitando con urgencia. Dolía muchísimo que alguien como ella, que podía sacarla incluso en la situación más inhóspita, no pudiese en un momento tan crucial, justo cuando necesitaba más que nunca demostrárselo a la persona que amaba.

Nikolai —musitó con la voz queda—. ¿Tú crees… que alguien como yo… que apenas ha estado cuatro años aquí…? —Tragó saliva—. ¿Podría servirles de algo allí?

Nikolai compuso una escueta mueca con la boca.

¿Tú crees que yo podría? —Alanna lo miró con desconcierto y retrocedió un paso—. Me explico: alguien como yo, que no tiene la capacidad mágica de Fátima. Ni la absurda resistencia de Ragun. Ni tu fuerza. —La miró a los ojos tras eso último—. Puede que no tenga ninguna cualidad excepcional que me haga tan crucial en la misión, pero… No tiene que ser potencia bruta lo que necesite aportar. Si no, niégame aquí y ahora que no has necesitado más que tu fortaleza en todos estos años.

Se quedó sin palabras ante aquello. Nunca se le hubiese ocurrido pensar que es lo que ella había estado aportando en todo este tiempo. Cierto era que la sangre dragontina le había sacado de más de un aprieto, pero ni ella misma era tan ingenua para creerse que esa había sido su única baza en las misiones. De ser así, no habría vivido para contarlo.

Ahora, Alanna, dime que es lo que quieres hacer.

Llevándose una mano a las sienes para meditar una última vez más, tomo aire y lo soltó en un largo suspiro.

Quiero ayudar a quienes van a ir al Reino de la Oscuridad —declaró con firmeza—. Quiero aportar todo lo posible para que todas esas personas puedan volver sanas y salvas. Que esos tres niños tengan una vida plena y feliz y que nunca más vuelvan a ser utilizados como armas.

»Quiero ni tú ni nadie que se quede cuidando del resto de mundos se tengan que preocupar de nada en nuestra ausencia.

Un escueto rezongo humorado se escapó de los labios de Nikolai, dándole a ella un suave golpecito en el pecho.

Ahí tienes para lo que sirves.

Alanna no pudo sino reír entre dientes.

Eres un tonto, ¿lo sabías?

Pero uno del que se alegraba tener a su lado.

Abrió sus brazos ampliamente y envolvió a Nikolai en un fuerte abrazo que le fue correspondido por el chico. Era en esos momentos en los que deseaba que el tiempo pudiese detenerse por unos meros momentos, quedarse ahí cuanto pudiese antes del gran día. No quería pensar como los demás y barajar la posibilidad que aquella fuese su última noche.

Iba a volver, pretendía volver. Si no, de algo le tenía que servir el optimismo que le había permitido volverse a levantar cuando todo lo demás fallaba.
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Re: [Evento Global Final] Un Reino de Luz y Oscuridad

Notapor Tanis » Sab May 12, 2018 3:19 am

Buenas noches, Ragun. —Malik sonrió débilmente.

Cuando Ragun pasó de largo y Fátima se cogió de su brazo, Malik se permitió exhalar un suspiro y desdibujar la sonrisa mientras caminaban hacia su habitación. Era tarde y necesitaban dormir para la siguiente y última misión. Malik estaba cansado de la guerra. Continuaba adelante porque había tanto en juego que no podía dejarlo. Sus sentimientos eran otros.

Volvió a suspirar, sintiendo el fuerte agarre de Fátima. Le puso la otra mano en la de ella.

Estoy tan asustada. No sé qué hacer.

Puedes decirles que no —respondió en voz baja. No creía que fuera a hacerlo, y él tampoco. Necesitaban todas las manos que pudieran tener—. O yo…

Todo está pasando tan deprisa… ¿Estás seguro de que no prefieres quedarte?

Se lo había planteado, por supuesto. Si se colocaba en la peor situación, quería que los niños no se quedasen huérfanos de ambos padres, pero no podía quedarse atrás. Le pesaría en la conciencia toda su vida, aunque ganasen. Y si perdían, bueno, al menos uno de ellos podría protegerlos. Tenían que ganar para darles un buen futuro, era todo lo que pedía.

No, me necesitan también.

«Tengo que proteger lo que queda, mientras hacéis el asalto final. No podemos ir todos a por Xihn»

Se detuvo con ella en medio del pasillo. Afuera el ambiente era tormentoso, sucio y denso. Cuando Fátima tocó su rostro, sintió los dedos en la piel y cerró el ojo durante un momento. Había cambiado mucho en todos esos años de lucha, ya no era especialmente guapo, su voz se había hecho más ronca y tenía cicatrices por todas partes. Llevó la mano buena a la de ella y la acarició. Luego la cogió y besó sus nudillos, mirándola.

Tenemos que vencer. Pase lo que pase.

Asintió.

Pase lo que pase.

«Te quiero»

Dentro del cuarto se encontraron con que sus dos hijos mayores estaban levantados aun. Malik sintió como se le derretía el corazón. Se había acostumbrado increíblemente deprisa a considerar a Saiyd como su hijo y sólo eran días los que llevaba con ellos. Se acercó despacio al sofá, con Fátima del brazo, donde Clío murmuraba para ellos. Se dio cuenta de que Idris si estaba medio dormido.

¿Qué es esto? ¿No deberíais estar en la cama?

Vio a Clío sonreír. Él no se molestó en añadir la misma pregunta, sabía de sobra por qué los niños se habían quedado esperando.

Me parece que querían un beso o dos de buenas noches antes de eso.

Malik fue hacia los niños de inmediato, con sus largas y calmadas zancadas. Saiyd se bajó del sofá en cuanto Fátima cogió a Idris, y Malik se agachó frente a su hijo. Su hijo… De fondo escuchó los murmullos de Idris y de Fátima. Saiyd se abrazó al cuello de Malik. El hombre lo abarcó entero con los brazos, en silencio. No había pasado ni una semana con ellos y ya lo quería tanto como a los demás. Hizo bastante esfuerzo para que no se le escaparan las lágrimas.

¿Volveréis pronto? —El susurro del pequeño era agudo y tembloroso.

Malik supo que estaba aterrorizado. Intentó sonreír.

Claro, cariño —murmuró en respuesta.

Despacio le cogió firmemente y se irguió de pie, alzando al niño en brazos. Saiyd se enganchó a su cuello como si temiera caerse, aunque Malik pensó que no quería dejarlo ir. Lo entendía perfectamente. Lo fue llevando a la cama, y mientras caminaba sintió los labios secos de Saiyd bajo el parche. Entonces si que se le anegó el ojo de lágrimas.

¿Mamá? ¿Podemos dormir con vosotros hoy? ¿Todos?

Miró a Fátima en el mismo momento en el que ella le miró a él. Supo que no iban a decirle que no, a pesar de que no tuvieran apenas sitio. Asintió despacio, con Saiyd apoyándose en su hombro.

Me parece una idea perfecta.

«Sí, sí, por favor.»

****


Luz, protégelos—susurró Fátima.

Malik inspiró entre dientes, observando la imagen de sus cuatro hijos dormidos, apretujados en su cama, Vio a Saiyd acurrucándose contra Kris, como si inconscientemente hiciera un muro, y sonrió. Esperó de pie, preparado, a que Fátima les arropara y diera un beso a cada uno. Luego fue su turno, cuidadoso y silencioso, para desearle a sus hijos que la Luz los protegiera, como había hecho su esposa en voz alta.

Inspiró hondo y cerró los ojos por un momento. Pasase lo que pasase, recordaría ese momento, atesorado en su cabeza.

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Malik va a proteger los mundos de la oleada de Oscuridad
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Re: [Evento Global Final] Un Reino de Luz y Oscuridad

Notapor Suzume Mizuno » Sab May 12, 2018 3:33 am

Fátima miró a Malik. Sentía un peso sobre los hombros que era muy difícil de describir. Cuando Ragun pasó por su lado y les deseó buenas noches, ella esbozó una sonrisa temblorosa:

Tú también. No hagas locuras, ¿eh?

Después se cogió del brazo de Malik y se encaminó con lentitud hacia su dormitorio. Los niños ya estaban acostados, pero no le cabía duda de que Saiyd e Idris se habrían quedado despiertos.

«No deberíamos decirles nada. Que crean que será una misión más.»

Se le anegaron los ojos de lágrimas y se aferró a Malik con fuerza.

Estoy tan asustada. No sé qué hacer.

Puedes decirles que no —respondió Malik, tan bajo que su voz casi pareció ronca—. O yo…

Fátima hundió los hombros. Era cierto. Todavía podía negarse. Sabía que Ronin y Ryota lo entenderían. Lo sabía. Pero, por dios, los niños iban a ir también. A pesar de sus protestas, Ronin había insistido en que llevaran a las criaturas cerca de Xihn. La sola posibilidad de perderlos le ponía los pelos de punta. Sentía vértigo, arcadas. No podía dejar de pensar en el futuro que llegó a atisbar, de preguntarse si no lo estarían haciendo mal. Al menos en el otro futuro sus hijos habían sido capaces de crecer y…

«Pero no son solo los niños. Son mamá y papá en casa. Vaan y los demás… Y John y Mulán y Bella, y todos.»

Todo está pasando tan deprisa.—Llevaban preparándose años, pero había sido aparecer Ronin y…—. ¿Estás seguro de que no prefieres quedarte?

No, me necesitan también.

Se detuvo en medio del pasillo. Fuera el cielo estaba oscuro, prácticamente vacío de estrellas, y corría un aire fresco que olía a lluvia. Fátima miró a su marido y le acarició la cara castigada. Contempló su único ojo, le recogió el largo pelo tras una oreja y se puso de puntillas para darle un beso. Luego Malik, con su mano buena, le tomó la suya y le dio un beso en los nudillos.

Tenemos que vencer. Pase lo que pase.

Pase lo que pase.

Fátima apretó los labios. A lo largo de los años se había intentado acostumbrar a la idea de que cualquiera de los dos podía morir. No veía nada de romántico en morir lado a lado. Así que rezó para sus adentros porque al menos él…

Cuando llegaron a la habitación, no le extrañó ver a Ptolomeo despierto. Idris, en cambio, parecía haber cedido al sueño sobre las piernas de su hermano adoptivo. Se habían caído bien de inmediato y parecía como si llevaran juntos toda la vida. Clío, sentada al lado de los dos en el sofá, le contaba algo cuando entraron.

¿Qué es esto?—Fátima arqueó una ceja y se alegró de que no le temblara la voz—. ¿No deberíais estar en la cama?

Clío sonrió.

Me parece que querían un beso o dos de buenas noches antes de eso.

Fátima pensó en que Ptolomeo apenas llevaba unos días con ellos. No deberían dejarlo solo. Se soltó de Malik para que pudiera encargarse del pequeño y luego ella levantó en brazos a Idris. El niño suspiró contra su cuello.

¿Mamá? ¿Te vas a ir?—preguntó, amodorrado.

Sí, pero no mucho, espero—susurró, mientras entraba a la habitación.

Idris se incorporó un poco y Fátima lo sujetó por la espalda para que no perdiera el equilibrio. Su hijo la miró con unos ojos tan tristes que sintió que se le partía el corazón. Tenía la sensación de que Idris intuía que aquella misión no era como las demás, pero ninguno dijo nada.

Estaba metiéndolo en la cama cuando Idris murmuró:

¿Mamá? ¿Podemos dormir con vosotros hoy? ¿Todos?

Fátima miró a Malik y pensó en la estampa de seis personas metidas en la misma cama. Abrazó a Idris con fuerza. De todas formas no quería dormir, sino observar a sus hijos cada instante que le quedara.

Me parece una idea perfecta.


****


Luz, protégelos—susurró Fátima.

Era la estampa más bonita que había visto jamás. Los cuatro en la misma cama, acariciados por la luz de la mañana. Ptolomeo e Idris guardando a los pequeños en el centro. Atiya y Kris se habían cogido de la manita. Los cubrió a todos mejor con la manta y luego les dio un suave beso en la frente. Le ardían los ojos. Tuvo que hacer un inmenso esfuerzo para que no se le escapara un sollozo.

No había conseguido pegar ojo, pero no pasaba nada. Con una o dos pociones se le aclararía la cabeza. El problema era la comida. Debería intentar picar algo, pero tenía el estómago cerrado. Nunca antes había pensado con tal intensidad en cómo quería seguir tomando un café cada mañana, rascar a Harun y echarlo hacia atrás cuando asomara la cabeza por la ventana, con los dientes ensangrentados por el cuerpo algún desgraciado pajarillo. Leer el periódico, discutir algún detalle con Malik, bajar a ver a Bella y sus aprendices, preparar las misiones, despertar a los niños y…

Llamaron a la puerta. Fátima miró de reojo a Malik, que también estaba despidiéndose en silencio, y fue a abrir. Clío estaba ahí.

Gracias por venir. Otra vez.

Bueno, solo vivo a un piso de diferencia—dijo Clío con una sonrisa forzada—. ¿Están dormidos?

Como angelitos.

Se miraron un momento. Luego Clío le puso una mano en el hombro y apretó. Tras una vacilación, se acercó y le dio un abrazo. Fátima se quedó tan sorprendida que tardó en corresponder con fuerza.

Te juro que cuidaré de los niños. No dejaré que les pase nada mientras me quede un hálito de vida.

Fátima cerró los ojos y asintió con lentitud.

Lo sé. Lo sé…—Se separó un poco de ella y contempló a aquella chica que se había terminado por convertir en una buena amiga—. Gracias. Por todo.

Clío le devolvió la sonrisa y le dio un pequeño empujón.

No des las gracias y vuelve. Volved los dos. Y dale recuerdos a Andrei de mi parte. De forma que duela.

Fátima resopló con fuerza.

Te aseguro que lo haré si se me presenta la oportunidad.

Fátima recogió sus cosas, acarició la mesa y se resistió a echar un último vistazo a la habitación. Si lo hacía, se echaría a llorar y no sería capaz de marcharse. Le entregó a Clío dos cartas. Las había escrito por la noche. Por si no volvía. Una para los niños y otra para su familia. Clío se guardó los papeles con seriedad y asintió.

Fátima respiró hondo y salió al pasillo sin mirar atrás. Soltó un silbido. Una sombra cruzó la galería interna y Harun entró por una de las ventanas. El dragón trotó, con su serpenteante cuerpo ondulando, a su lado y se restregó contra su cadera. Fátima se sintió un poco mejor y le acarició la cabeza. Se dirigieron hacia la Sala del Trono.

A apuntar sus nombres y ponerle fin a todo.

*


Los Maestros ya estaban reunidos cuando ellos llegaron y Fátima intercambió unos pequeños saludos con todos. Se respiraba un aire de expectativa casi crispada, pero no pudo evitar sonreír al ver a Ronin y Ryota juntos. Todavía se le hacía extraño ver al Maestro allí.

Pero, a la vez, le hacía pensar que las cosas quizá podrían salir bien. Se separó de Malik y se acercó a su Maestra.

Lyn…—Vaciló un momento. Luego sonrió—. Solo quería decir que me alegra saber que estarás conmigo.—Le extendió una mano—. Será un placer luchar a tu lado.

Escuchó su respuesta, sonrió y se acercó a su alumna. Las Princesas —y príncipe— de la Luz irían con ellos a pesar de sus protestas. Fátima temía que pudieran perderlas de un golpe, pero si iban a cargar contra Xihn tenía que ser con todo, así que…

¿Asustada?—preguntó a Bella. La gente se estaba acumulando en el salón. Había menos nombres de los que esperaba, pero también lo comprendía y no podía culpar a nadie—. Saldrá bien. Ya verás. Volverás con Adam antes de poder darte cuenta.

Y, con algo de suerte, la pesadilla se acabaría.

Esperó a que siguiera llegando gente. Saludó a sus compañeros, en particular a Alanna, y entonces escuchó unos pasos apresurados. Celeste. Fátima arqueó las cejas, aunque no sin cierta ilusión. Se acercó a ella, vacilante: quizá solo hubiera venido a despedirse.

¿Celeste?—preguntó—. ¿Estás bien?

Estaré mejor cuando hayamos vuelto de ese lugar tan horrible —contesté con una pequeña sonrisa. Forzada, aunque no del todo. Tenía que pensar que sí que habría un regreso—. ¿A qué viene esa expresión?

Fátima le devolvió la sonrisa forzada, desvió un momento la mirada y se frotó un brazo.

No voy a negar que me hace feliz que estarás allí pero… ¿Estás segura?

Todo lo segura que se puede estar en esta situación —bromeé—. Saldrá bien. Yo... No me lo perdonaría nunca si me quedara atrás hoy. Y... estoy segura de que Daian protegerá París por mí.

Fátima asintió, le pasó un brazo por los hombros y le dio un apretón.

Pasa lo mismo conmigo. Pero lo lograremos. Cueste lo que cueste.

Luego esperó mientras Harun se le acomodaba alrededor de las piernas. Acarició la cabeza de su compañero y respiró hondo.

En cuanto abrieran el camino al Reino de la Oscuridad no habría marcha atrás.
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¡Gracias por las firmas, Sally!


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Re: [Evento Global Final] Un Reino de Luz y Oscuridad

Notapor Denna » Sab May 12, 2018 3:57 am

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No sé qué hacer.

Tumbada sobre la cama, con los tobillos cruzados y la vista fija en el techo, ni siquiera prestaba a las chispas mágicas que creaba con las manos. Era como un juego, una forma absurda y entretenida de liberar estrés. Bajo los rayos, mis dedos creaban sombras sobre la pared lisa. Qué representaban exactamente, no sabría decirlo. Puede que monstruos. Puede que héroes que hacían frente a esos monstruos. O puede que algo mucho peor.

Mirada al techo. Nada de distraerse. Pensar en voz alta.

Quiero decir... sé lo que debería hacer. He dedicado toda mi vida como Caballero a proteger París, y mañana podría pasar cualquier cosa. De acuerdo, sí, en los últimos cuatro años me he alejado más. Por narices, pero lo he hecho. Me he demostrado a mí misma que puedo vivir más allá de esa obsesión, y que soy mi propia persona fuera del lugar en el que nací, y todas esas cosas. Pero me gustaría estar ahí. Lo que ocurrió la última vez podría no ser suficiente. Ya has oído a Ronin: ¿y si pasara algo malo?

Hice una pelota de electricidad y la arrojé contra las sombras. Resoplé cuando se deshizo al chocar contra el techo, y estiré los brazos para mirarme las manos. De nuevo, chispas.

También me gustaría ir al Reino de la Oscuridad. No dejo de darle vueltas y... hay algo que tira de mí hacia ahí. Algo más fuerte que lo que me ata a París, creo. Eso da miedo. Siento que es lo que no puedo no hacer. Siento...

Cerré los puños.

Oh, no.

Mierda. Ya sé lo que siento. —Horrorizada, rodé sobre la cama y miré a Daian, reprimiendo las ganas de llevarme las manos a la cabeza—. Es mi honor como Caballero. ¿Sabes lo que diría mi yo de dieciséis años si me oyera? ¡Nada! ¡Porque explotaría! ¡Me he convertido en lo que más odiaba en el mundo entero!

Arco en mano, Daian rió desde el otro extremo de la cama. Trabajaba con parsimonia, como siempre que preparaba sus flechas, pero aquella vez no estaría conmigo en la batalla. Se me hacía tan extraño, a pesar de que habíamos sido compañeras pocas veces.... y puede que hubiera algo en ello que también tiraba de mí para alejarme del Reino de la Oscuridad.

Me mordí el labio. No. No podía hacerme esto. No podía quedarme por el simple hecho de que ella fuera a quedarse también.

Tengo que ir —le dije. Me dije. Suspiré y me incorporé—. Tengo que hacerlo. Puede que sirva de poco, pero es ahí donde tengo que estar. Yo... es mi deber. Si es que eso tiene algún sentido.

»Tan sólo... prométeme que estarás aquí cuando regrese. ¿De acuerdo?


Supe que había tomado la decisión correcta cuando sentí que me abrazaba de improvisto. Era algo que no sucedía muy a menudo. Sonreí para mis adentros y me permití relajarme por última vez, devolviéndole el abrazo.

Si tú me prometes que también volverás.

* * *


Cuando Ronin y Ryota mencionaron lo de la lista, entré en pánico. Era una locura de plan. Xihn era quien atacaba siempre primero, y nosotros apenas podíamos soñar con sacarle algo de ventaja. Incluso ahora, me parecía una locura. ¡Y además en el Reino de la Oscuridad! ¡En la boca del lobo!

Si queréis… despediros, pedir consejo o cualquier cosa, es el momento.

«No hables como si fuéramos a morir.»

No me atreví. Abandoné la sala del trono sin mediar palabra. Necesitaba pensar.

Ahora, sin la calidez de Daian y la seguridad de mi habitación, cada vez me costaba más mantener la cabeza fría. Y eso que sólo tenía que apuntar un nombre. ¿Cómo estaría mañana, sabiendo hacia dónde partía, lo que dejaba atrás, lo que me esperaba...?

Me quedé mirando la lista. Sus nombres. Tan corta. ¿Se habrían despedido ya todos de sus seres queridos? Yo sólo había hablado con Daian, y ni siquiera había terminado de confesar todo lo que necesitaba. Todo...

Me planteé escribir una nota. Varias notas. De agradecimiento, de disculpa, de ánimo. Un adiós de tinta en el que volcaría, quizás por última vez, mi corazón. En el que nada quedaría sin decir. Entonces, por fin, sería libre de verdad para irme.

En la sala vacía, mi risita retumbó.

Garabateé sobre el papel. Siempre me había gustado el sonido de la pluma al rasgar. Tenía algo especial, como este momento y como este lugar.

Yo no quería irme. Puede que, con suerte, no tuviera que hacerlo. Pero si ocurría lo peor y moría, al menos sabía que una parte de mí no desaparecería jamás.

Celeste


* * *


¿Celeste? ¿Estás bien?

Hora de partir. O casi. El grupo de valientes empezaba a reunirse, y algo en mí se estremeció al comprobar que ningún nombre nuevo se había añadido a la lista. Miré a Fátima con toda la serenidad que pude aparentar, e imaginé que ella hacía justo lo mismo. Yo, al menos, no dejaba a cuatro hijos atrás.

Estaré mejor cuando hayamos vuelto de ese lugar tan horrible —contesté con una pequeña sonrisa. Forzada, aunque no del todo. Tenía que pensar que sí que habría un regreso—. ¿A qué viene esa expresión?

No voy a negar que me hace feliz que estarás allí pero… ¿Estás segura?

Todo lo segura que se puede estar en esta situación —bromeé—. Saldrá bien. Yo... No me lo perdonaría nunca si me quedara atrás hoy. Y... estoy segura de que Daian protegerá París por mí.

Todo va a ir bien. Todo va a ir bien.

Pasa lo mismo conmigo. Pero lo lograremos. Cueste lo que cueste —prometió.

Le apreté la mano con la que me rodeó, y esta vez me costó un poco menos sonreír. Quedaba poco tiempo. Lo mejor sería pasarlo sonriendo tanto como fuera posible.

Había valido la pena. Todo el miedo, toda la ira, toda la desolación. Todo el dolor. Hace cuatro años no lo habría creído. Hace seis, ni habría podido soñar con ello. Pero ahí estaba.

Y, por mucho que me repateara a veces, no podía creer que no hubiese hecho eso nunca. Ahora que lo veía... ¡No podía irme sin haber hecho eso nunca!

Me solté de Fátima con cuidado y, sin dar tiempo a que ocurriera nada más, me acerqué a Ryota casi corriendo. Era importante decírselo antes de que nos marcháramos. Aunque volviéramos. Pasara lo que pasara en el Reino de la Oscuridad.

Yo sólo... Creo que nunca llegué a darte las gracias por... por sacarme de París. Siento haber sido una aprendiz horrible, pero... Me alegro de haber tenido la oportunidad de intentarlo, al menos. Gracias de verdad.

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¡La parte sobre Daian ha sido acordada con Espe que, aunque haya caído, el shippeo sigue a flote(??)!

Also, estado actual y de las semanas que vaya a durar el global:

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Re: [Evento Global Final] Un Reino de Luz y Oscuridad

Notapor Tsuna » Sab May 12, 2018 5:44 am

Tres días, ese era el tiempo que había transcurrido desde su última misión en Agrabah. Todo parecía haberse calmado en Tierra de Partida y los maestros no parecían muy dispuestos a tomar la iniciativa, por lo que sí, se podía decir que unos días de tranquilidad después de la última victoria no venían nada mal. No obstante para Saeko la situación era diferente, siendo consciente del peligro que suponía Xihn y de que todavía representaba una seria amenaza, sabía que tarde o temprano saldría de nuevo al campo de batalla, por esa razón pasó los días en tensión y alerta, mentalizándose de las luchas que quedaban por librar y de que, posiblemente, se llevarían a más personas. No se podía permitir el lujo de relajarse ni de estar tranquila pero tampoco se debía desesperar; nada más debía estar centrada.

Al menos la relación con Yasmín había logrado cambiar un poco esa seriedad, esa frialdad que ya llevaba siempre consigo. La sultana le demostró que todavía quedaba gente que confiaba en ella, que merecía la pena abrirse a los demás... que todavía tenía la posibilidad de encontrar esperanza en ese agujero en el que andaba metida. Cambiar de la noche a la mañana era algo difícil, y lo último que quería era deshacerse de su coraza y ablandarse, pero en cierto modo gracias a esa experiencia sabía que merecía la pena ser empática, y para qué mentirse, en el fondo lo deseaba.

Ser feliz, alegre y despreocupada.

Me enorgullece veros a todos aquí. No tengo palabras para daros las gracias por lo que habéis hecho, todos y cada uno de vosotros, veteranos y novatos. Hemos recorrido un largo camino.

En ese momento se encontraba en la sala del trono de Tierra de Partida, mantenía su cabeza alzada, seria y digna, mirando a los dos maestros que protagonizaban la que sería su última reunión. Después de toda la desesperación que habían tenido que soportar resultaba que Ronin también seguía con vida y se les terminó uniendo a la plantilla: se le veía más imponente y salvaje. A Saeko le fue inevitable recordar todas las reuniones semejantes a las que había tenido el placer de acudir desde que no era más que una aprendiza, eran recuerdos ya muy lejanos, pero los sentía muy cercanos, como si los hubiese vivido el día anterior. La sala del trono de Bastión Hueco, oscura y fría, era la que protagonizaba la mayor parte de sus memorias, y por un momento se volvió a ver a sí misma allí, de pie, a la antigua Saeko, aquella muchacha arrogante e ingenua.

El corazón le dio un tumbo y agitó la cabeza con brusquedad cuando ese dejavú le vino a la mente, en un intento de deshacerse de ello. Aquel gesto no pasó desapercibido para Shui, por supuesto, que andaba a su lado junto con su hermana.

Esto se me da muy mal, lo siento. Tanta seriedad... En fin. Seré breve. Con la ayuda de los Maestros, los Caballeros que acudieron al Intersticio hace pocos días y Ruz, Eve y Zel, hemos conseguido encontrar una ruta para adentrarnos en el Reino de la Oscuridad. Una vez ahí, podremos asaltar la fortaleza de Xihn y poner fin de una vez por todas a esta guerra. Sí, así como lo oís.

Dicho así sonaba de maravilla, desde luego.

Algunas personas comenzaron a protestar, aprendices jóvenes en su mayoría. Saeko bufó por lo bajo con un desprecio que se molestó en disimular, pero en cuanto alzó la vista y vio a los maestros echarse sonrisitas entre sí un pinchazo en el pecho la atacó, sintió más incomodidad de la que hubiese podido esperar.

Ya no soy una cría, ¿por qué?...

Ya no sentía la misma admiración por Ryota que antaño, ya no era la alumna obediente y sobresaliente que hacía siempre caso en todo. Ahora era una persona muy distinta, pero estaba claro que algunas cosas no cambiaban nunca.

A ver, niños, calma, calma. No iremos todos, por supuesto. Cuando Xihn se dé cuenta de que vamos a por él, es posible que despliegue un ataque contra los mundos que quedan. Una terrible oleada de oscuridad. Debemos protegerlos, o nada de esto habrá valido la pena.

Nos dividiremos en grupos. Ronin, Lyn, Nanashi, Ragun, Fátima y yo nos dirigiremos al Reino de la Oscuridad. Nithael ha solicitado acompañarnos para ocuparse de los niños, y eso hará.

Los niños... todavía le costaba saber cuál era cuál.

Los que quieran acompañarnos al Reino de la Oscuridad tendrán que apuntar sus nombres en la lista que colgaremos en la puerta del Salón del Trono. Recordad, no es una competición, no es demostrar quién vale más o menos. No sabemos si volveremos o si triunfaremos. Pensad en ello y en lo delicadas que serán todas las misiones. De una forma u otra, Xihn ha perdido su cuerpo y eso significa que es el momento y no podemos perder la oportunidad de actuar.

»Si queréis… despediros, pedir consejo o cualquier cosa, es el momento.


Sí, Saeko ya era consciente de todo eso: ella ya estaba preparada para morir.

Al cabo de unos momentos la gente empezó a movilizarse y el bullicio se alzó más y más, dando paso al desorden. La Caballero se dio la vuelta y se detuvo un momento, buscando la fuerza para hacer lo que estaba a punto de hacer: alzó las comisuras de sus labios reflejando una afable sonrisa a las dos personas más cercanas y queridas de todos los presentes. No les dejaba de resultar raro, sin embargo, después de tantos años viendo aquel rostro tan oscuro y sombrío.

Pues ya está todo dicho. ¿Qué os ha parecido?

¿Está pensando en ir? —comentó Shui, preocupado.

Pero Shui... ¿qué clase de pregunta es esa? —lo cierto era que sí, que se caía de maduro hacer una pregunta como aquella a esas alturas, pero la preocupación seguía presente—. Hermana, creo que será mejor discutir esto en un lugar más apropiado.

Saeko borró su sonrisa y asintió. Y aunque estaba centrada en la conversación tampoco dejaba de pasear la vista sobre todos aquellos que iban de allá para acá, analizando, hasta que se detuvo en cierta persona situada en la distancia. Por un momento el corazón le dio un vuelco y se quedó de piedra en el sitio, sabiendo de inmediato de quién se trataba. Una ola de emociones negativas se le vino encima. Todavía se sentía mal por haberle abandonado de aquella manera, por haber querido que la olvidara a la fuerza, pero era mirar al pasado y volver a ver a una Saeko desesperada y aterrada. ¿Y de qué le había servido todo aquello? De no ser porque ya había pasado suficiente la negatividad la hubiese hundido emocionalmente en el sitio.

¿Quién es...?

Nikolai no se encontraba solo, la cara de sorpresa de Saeko, que miraba con discreción, lo decía todo. Por un momento se sintió extraña, sintió el impulso de ir corriendo hacia él como si nada hubiese pasado nunca, como si se hubiesen conocido en el baile la noche anterior, pero no... el presente era bien distinto. Tardó unos segundos, después esbozó una sonrisa.

Al menos tienes a alguien.

A esas alturas sus vidas habían tomado caminos muy distintos, solo se trataba de alguien con quien había compartido unos momentos. Pero Saeko tenía bien claro que la gente iba y venía, y en ese caso solo ese pasado los uniría. Se dio media vuelta con el alivio de que al menos contaba con una persona con la que compartir su vida, de que al menos Nikolai seguía con vida.

****


Apuntarse en esa lista significará lanzarse al campo de batalla. Al cuartel general de Xihn.

¿Nos queda otra esperanza acaso? Hemos discutido esto cientos de veces, incluso venir aquí nos ha puesto a todos en peligro y ha atado nuestras vidas a algo que nunca deseamos.

Lo único que nos preocupa es el linaje.

Había pasado ya media hora desde la reunión. La familia Nagamine se encontraba reunida en una de las habitaciones, en la de Saeko concretamente. El ambiente no podía ser más serio, los tres se encontraban sentados unos frente a otros.

No ha sido culpa nuestra, todos nos hemos visto arrastrados por Xihn de un modo u otro, y agradezco que me hayáis seguido hasta este punto, me hubiese perdido a mí misma si no os hubiese tenido a mi lado. Ha sido todo tan difícil...

Saeko pegó un suspiro y bajó la cabeza, parecía realmente agotada por la situación. Meditó unos momentos hasta que finalmente alzó de nuevo la vista.

»Quiero que os quedéis.

El silencio se hizo durante unos instantes, haciendo obvio lo que todos ya imaginaban que iba a pasar.

Es posible que no vuelva. En ese caso te encargarás tu de la familia, hermana. Ya sabéis desde hace mucho que estoy dispuesta a cualquier cosa con tal de acabar con esto. Ya puse mi vida en peligro hace unos días, esta ocasión no será diferente.

La niña se tomó unos momentos para responder, no era una decisión fácil, ¿pero qué otra opción les quedaba cuando su propio mundo se había visto al borde del abismo?

Nos quedaremos aquí y ya veremos qué hacer, luchar con todas nuestras fuerzas es nuestra única opción, ¿verdad? —aclaró—. Estoy segura de que volverás, ya andabas metida en una vida como esta antes, eres demasiado cabezota como para morir, hermana. —esbozó una sonrisa, una que al menos lograba aliviar sus corazones.

Te apoyamos cuando decidiste protegernos y cuando decidiste dejar tu orgullo de lado para traernos aquí. Ni se te ocurra bajar la cabeza.

Debe sentirse muy orgullosa de lo que ha logrado, y de la gente que le ha vuelto a dar una oportunidad.

Los segundos pasaron, nadie volvió a levantar la voz hasta que, finalmente, Saeko se puso en pie con decisión.

Firmaré. Quizá esta sea nuestra última noche, deberíais ir a cenar lo que os apetezca.

Y la reunión familiar se dio por concluida...

****


Era ya entrada la noche, la tensión se palpaba en el aire. Todavía parecía quedar bastante gente merodeando por el castillo. No era distinto el caso de Saeko, que se encontraba en su dormitorio.

Esta podría ser la última noche, mi señora. No debería contenerse, está en su derecho de pedir lo que desee.

Nunca sabemos cuándo nos puede pasar algo, hemos perdido tanto que lo único que nos queda es luchar para mantener lo poco que ha quedado. Lo único que temo es morir sin poder cumplir con mis expectativas.

En ese momento Saeko se encontraba sentada de rodillas sobre un cojín, donde Shui le daba uno de los muchos masajes que ya le habría dado a esas alturas, posando sus manos sobre sus hombros en un intento de relajarla.

Pero usted las cumplirá. No tendría la devoción que tengo si no hubiese visto lo que le veo a usted... —giró la cabeza hacia la derecha, pensativo, inmerso en recuerdos y emociones—. Hemos madurado tanto, parece mentira que fuese ayer cuando apenas podía sostener más de un plato y no dejarlo todo hecho un desastre.

Olvidémonos de todo eso...

Pero ya no había necesidad de palabras. Esa noche era una ocasión especial, como supuso que para muchas otras personas también lo era. Se cubrió los hombros con la bata se dio la vuelta, mirándolo con seriedad.

Le agarró una mano con fuerza y le empujó contra la pared.

»Lo que yo desee, eso has dicho. Compláceme.

No era exactamente lo que Saeko hubiese querido en un principio, pero la desesperación le había hecho descubrir cosas nuevas en la vida. La noche cayó, y a la mañana siguiente estaría más que preparada para la misión.
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[X] #1 - Reverberación

Notapor Zee » Sab May 12, 2018 7:54 pm

 
 
Reverberación: f. Ligera permanencia del sonido en un espacio tras cesar la fuente sonora.


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El aire se sentía pesado. Cada aliento era como inhalar una bocanada de denso humo negro, que quemaba en la garganta y se atascaba en los pulmones, acumulándose y oprimiendo el pecho contra las sábanas como una delgada capa de plomo. La cama que durante años y años me había abrigado tras largos días de entrenamiento y fatigantes misiones, ahora se sentía como una gélida, rígida, losa de piedra. Y el silencio que rodeaba al castillo, el extenuante e innatural silencio, era la peor tortura para mis oídos desde mi despertar del hechizo de Freyja.

Acostado en la cama, mirando el techo. Ciertamente, debía haber mejores formas de invertir el tiempo antes de ir a lo que sería nuestra batalla más grande. Lo menos que podía hacer antes de volver a lanzarme contra Xihn era pegar pestaña, para descansar al cuerpo y tranquilizar la mente. Las dos cosas me hacían bastante falta: mi corazón saltaba de un lado a otro en mi pecho, a doscientos por minuto, y mis dedos me temblaban incluso estando estáticos sobre el colchón; por mi cabeza pasaban tantas cosas, tantos recuerdos, que sería difícil describirlo en este diario. Todo, absolutamente todo lo que había vivido, desde que Nanashi decidió recibirme en la Orden, hasta el último aliento de Maléfica la dragona.

No podía dejar de dar vueltas, tanto metafóricamente como literalmente.

Estaba decidido a ir al Reino de la Oscuridad. Era lo único que hacía sentido para mí. La única forma de comenzar a arreglar los errores que había cometido en el pasado. La única forma de convertirme en un verdadero Caballero. Tenía que ir junto con mis compañeros y enfrentarme a Xihn, cara a cara, de nuevo.

«Ya me estoy hartando de la suerte que acompaña a los imbéciles como vosotros».

Levanté mi mano derecha sobre mi rostro y su silueta se recortó contra el fondo oscuro de mi habitación. Todavía en las sombras podía distinguir las cicatrices que el Caos había dejado en mi piel. Xihn me había superado con tanta facilidad, como un león aplastando a un ratón. Daba miedo, la diferencia entre un Aprendiz cualquiera y alguien que dominaba la Oscuridad y el Caos. Al menos ya no podía mover el Tiempo a su favor.

Tiempo… Me quedaba poco, tras habérselo entregado a Felipe. Lo había sacrificado para que alguien más digno pudiera luchar y defender a la Orden y al Reino. ¿Qué podía hacer yo con el que me quedaba? ¿Cómo podía hacerlo valer?

¿Qué pasaba… si moría allí, peleando?

Tragué saliva. Si moría… ¿importaría? ¿Serviría de algo?

¿Moriría con honor? ¿De forma noble?

«Xefil. ¿Tanto quieres morir, de verdad?»

¿Quería…?

Decidí que hablar conmigo mismo no era la mejor forma de prepararme, mucho menos de tranquilizarme y descansar para la batalla. De hecho, parecía que estar a solas con mis pensamientos no hacía más que hacerme sentir peor. Así que deslicé un dedo por encima de mi comunicador de muñeca, buscando un nombre, un alguien para conversar.

¿Alanna? ¿Ragun? ¿…Nicoxa?

Tuve que sacar una carcajada amarga. No, ¿verdad? Al final, siempre se trataba de ella. Hubieran pasado años y años, siempre se trataba de ella.

Busqué el número de Daian.

“¿Estás despierta”, escribí. “¿Puedo hablar contigo un segundo?”.

Muy… seco, ¿no? El mensaje sonaba demasiado serio, y aunque la situación lo ameritaba, no quería que la atmósfera se tornara más sombría de lo que ya era. Miré al pequeño menú al lado de las teclas. “Emojis”. Eso era lo que la gente usaba para ilustrar sus palabras en aquellas cartas electrónicas, ¿no?

“ᶘ ᵒᴥᵒᶅ”.

Bien.

Me extendí tan amplio como era sobre la cama, contemplando el techo de mi habitación, durante unos segundos. Luego, llegó su respuesta. Un peso que no sabía que cargaba desapareció de mi vientre.

“Sí, sin problemas. Te espero en los jardines. Tandy duerme”.

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—Hola.

El saludo me salió algo extraño, poco natural, como si mi voz hubiera sido reemplazada como la de un robot. Todavía no sabía bien cómo comportarme frente a ella. Era como si no me sintiera cómodo siendo yo mismo. Pero hice mi mejor esfuerzo por sonreírle cuando sus grandes ojos se clavaron en los míos, sus ojos inquisitivos y estudiosos, tan diferentes pero idénticos a los de Nadhia. No me sonrió de vuelta.

El aire de los jardines se sentía frío. El cielo, desprovisto de estrellas, parecía un mal augurio de lo que estaba por venir.

Oye, prometo que seré breve —dije, de forma algo melancólica, con la voz en un murmullo. Supuse que Daian tenía… otras cosas que hacer—. No quisiera incordiarte. Creo que todos necesitamos este tiempo para prepararnos, cada uno a nuestra manera. Pero quisiera que… que me escucharas.

Me miró algo confundida antes de contestar:

No eres un incordio. Y tampoco es que tenga mucho que hacer en el cuarto si apenas puedo dormir —Al menos en eso coincidíamos—. Vamos a sentarnos si quieres.

Asentí con la cabeza, sonriendo un poco, y la seguí hasta una colina cercana, desde la cual podía distinguirse la villa contra la oscuridad. Era extraño ver aquel pueblito donde hacía unos años no había nada. La cantidad de refugiados en Tierra de Partida era impresionante. Otra señal de lo mucho que la guerra nos había cambiado. Los vestigios de aquellos mundos caídos, familias enteras, allí frente al castillo, pasando la noche sin saber que lo que vendría al día siguiente bien podría cambiar el universo entero por completo.

Deseé, por un momento, ser ignorante de nuestra situación, como ellos. Sólo… vivir.

El pensamiento se esfumó casi tan pronto como vino.

Estuve pensando en… Por qué volví para pelear con la Orden —comencé, rascándome el costado de la cabeza como siempre hacía cuando estaba nervioso. Era difícil encontrar las palabras. Sabía qué decir, lo que no sabía era cómo—. El universo se caía a pedazos y yo… me sentía satisfecho sólo corriendo, de mundo en mundo. No miraba atrás. O eso pensaba, pero… resulta que no era así.

¿Qué te hizo volver, entonces? —preguntó ella. Y yo la miré, sin saber muy bien qué decir. Lo primero que se me pasó por la cabeza fue decir “Tú”, pero estaría mintiendo; por varias razones, pero principalmente porque ella no era más la misma persona que había conocido. Lo segundo fue “Mis amigos, tú incluida” pero entonces caí en cuenta que ya no me quedaban muchos, después de la guerra. Al final, decidí tomar el camino largo y salir por una tangente.

Eso estuve pensando. ¿Recuerdas… cuando nos conocimos? ¿En Ciudad de Paso? —El indicio de una sonrisa triste apareció en mi rostro. Había sido tanto tiempo atrás. Si en ese momento me hubiera alguien dicho lo mucho que viviría, y sentiría, junto a esa chica de cabello dorado, no me lo hubiera creído ni por un instante—. Yo recuerdo cómo Light y tú hablaron sobre convertirse en Maestros, y por qué serlo era importante para ustedes.

Sí, para Nadhia era importante —aclaró Daian con suavidad, aunque la frase sonó brusca de todas formas. A veces la diferencia entre Nadhia y su Incorpóreo estaba clarísima; otras, olvidaba que estaba hablando con alguien más—, pero es cierto que seguía el rumbo predestinado para la mayoría de los Aprendices. Aunque… Yo también quiero ser Maestra —La miré, intrigado, haciéndole un gesto para que continuara. Nunca había compartido algo así conmigo. Tal vez la lucha que se nos avecinaba había expuesto un poco más los sentimientos de la chica.

¿Sentimientos…?

He estado pensado qué hacer cuando todo esto acabe, y… Ser Maestra es primordial para poder alcanzar los objetivos que quiero cumplir —Abrí la boca para preguntarle a qué se refería, pero pareció que Daian adivinó mis pensamientos y casi al segundo me interrumpió para cuestionarme—: ¿Tienes un motivo para seguir también ese camino?

No… No creo —respondí—. No ahora. No lo sé.

»Pero… haya o no Nadhia sido sincera, recuerdo que en ese entonces, cuando yo también pensaba que quería convertirme en Maestro, sentí… Envidia
—Sentí que Daian me miraba y me sentí avergonzado, por lo que aparté mis ojos de los de ella—. Yo no tenía razones para convertirme en Maestro. O para pelear. Sólo… lo hacía. Ustedes dos… Quiero decir, Light y Nadhia sonaban tan nobles, tan… resueltos.

»Yo sólo seguía a los Maestros, a ciegas, porque tenía tanto miedo de volver a casa, a mi familia y al reino congelados… Y al final me convencí que hacía algo bueno, aunque fuese por razones egoístas.


Levanté la mirada. Había sentido, de pronto, una pequeña chispa de valentía, suficiente para ver a Daian a los ojos. Ella no apartó la vista, y lo agradecí. Esto era importante. Tenía que decirlo bien. Con sinceridad. Contemplando los mismos ojos avellana que tanto significaron para mí alguna vez.

Nadhia no. Al menos desde mi perspectiva, ella hacía lo correcto por las razones correctas.

La chica sonrió y cerró los ojos, recolectando sus ideas por unos instantes, antes de seguir:

Sí, a pesar de todo ella siempre cumplía con el deber de Aprendiz por su propia ética y moral. Aunque sus motivos para convertirse en Aprendiz fueran distintos al principio… Antes de que, bueno…

La admiraba… tanto, por eso —agregué, algo triste. La extrañaba.

Ella siempre fue fiel a sus principios. Es verdad que resulta algo envidiable. Yo hasta hace poco no sabía por qué había vuelto. Seguía la voz de Tandy, porque era la única que me transmitía seguidad. Me ha costado, pero ahora… Tengo una identidad aquí.

Daian… no era Nadhia. Era alguien más. Que lucía como ella, sonaba como ella, y había vivido como ella, pero luchaba por su individualidad. Algo con lo que, hacía mucho, en un mundo inalcanzable, otro Xefil y otra Nadhia también habían lidiado.

Los dos nos hemos decidido, parece, ¿no? —Dejé escapar una pequeña risa. Los dos habíamos llegado tan lejos… Mucho más de lo que hubiéramos pensado en un principio, cuando nos conocimos en Ciudad de Paso. Tal vez no eran los caminos que hubiéramos imaginado, ciertamente nunca hubiéramos pensado que estarían separados, pero era innegable que nuestro punto de partida, las personas que alguna vez fuimos, habían quedado ya muy muy atrás—. Poco a poco vas encontrando un lugar. Y yo también, creo…

»Daian, he venido a buscarte para decir que… Ahora sí tengo una razón para pelear.


Extendí la mano, tomando la de ella, y ella no la quitó. No fue con amor, no fue con cariño. O tal vez sí, pero no el mismo de antes, el que tenía por Nadhia. No era una caricia. No. Sólo quería… sentirla, y que de alguna forma ella pudiera sentirme a mí, mis pensamientos y mis sentimientos. Apreté sus dedos con fuerza, como si quisiera tranquilizarla, aunque lo único que quería era tranquilizarme a mí. Era un gesto de complicidad, de compañerismo, y de amistad. Éramos Aprendices, los dos, y lo seríamos juntos, bajo la Orden de Caballeros, hasta el final.

Nadhia fue, y tú todavía eres, una persona importante para mí —dije—. Si algo te pasara, y no volvieras… Probablemente me derrumbaría otra vez. Probablemente comenzaría a huir de nuevo.

»Me pondría muy triste.


Yo también tengo miedo de perderos a muchos de vosotros, pero… Estoy segura de que no volverías a huir —El corazón me dio un vuelco. Aquella era la primera vez que alguien más, alguien que no fuera yo, o Jessamine, me decía… “No huirás, no correrás. Ya no más”. Y aquello, de otra forma, me hizo sentir orgulloso. Sólo un poco, pero orgulloso al fin y al cabo—. Has crecido y has madurado. El duelo es importante, pero acabarías volviendo tarde o temprano a cumplir con tu deber. Eso… eso creo.

Nos quedamos en silencio unos momentos. Yo, disfrutando el efecto de sus palabras, y ella esperando que yo dijera algo más. Mi mano seguía envolviendo la de Daian; su calidez, tan familiar y reconfortante, subía por mi brazo hasta mi pecho y serenaba mi corazón. Ya no brincaba con fuerza de un lado a otro; ahora sólo latía, pacientemente, intentando llevarme con vida hasta el próximo amanecer.

El silencio, y nuestro toque, pareció prolongarse durante décadas. Probablemente sólo fueron unos cuantos minutos.

Yo también tengo miedo de perderlos… —confesé, con un hilo de voz—. Alanna, Ragun, Saito, Nanashi, Fátima… A todos. Pero no peleo por protegerlos. Por protegerte. No creo. Sé que todos son capaces de luchar por ustedes mismos. Peleo porque… Porque quiero importar.

Finalmente, logré soltar su mano. Cuando intenté verla a los ojos otra vez y sonreírle, me di cuenta que su rostro se veía borroso detrás de unas cuantas lágrimas.

Quiero, algún día, importarle a alguien como me importas tú. Como me importa Nadhia. Que alguien luche por mí. Que alguien resienta mi ausencia. Quiero significar algo.

Alcé una mano y me limpié las lágrimas con la muñeca.

Tal vez alguna vez tuve eso y lo perdí —dije, sabiendo con claridad que aquel “tal vez” sobraba. Había sido el que se había alejado, y había dejado a Nadhia, y a la Orden, detrás—. No sé.

Miré el rostro de Daian y por primera vez desde que la conocía, vi… algo. Como si Nadhia estuviera allí, muy dentro, y hubiera reaccionado a mis palabras. Creí ver un atisbo de ira, y luego de dolor, de duelo. Recuerdos dolorosos. Pero luego el rostro de la Incorpóreo volvió a ser el mismo de antes, y tuve que pensar que a lo mejor me lo había imaginado.

Xefil, todos aquí te quieren. Claro que les importas. A mí también. Y no lo digo porque ahora, en algún lugar, Nadhia quiera cogerte de la oreja y hacer entrar en razón para que te des cuenta que tu existencia es valiosa.

Algo se removió en mi pecho. Como una espina.

Hemos vivido poco juntos como compañeros, pero lo suficiente para comprender… Por qué Nadhia se enamoró de ti.

Sin decir nada al respecto, Daian levantó una mano y la extendió hasta mi rostro, acariciando mi piel con largos y delicados dedos. Con un suave pero asertivo movimiento, me giró hacia ella. Lo siguiente que sentí fueron sus labios rozando mi mejilla. Y mi mundo entero se vino abajo.

«No quiero… No quiero morir mañana».

Empecé a llorar, en silencio, aunque estuviera sonriendo. Tenía tantos sentimientos, enredados como Naginis en una bolsa, que no podía encontrarle en sentido a ninguno. ¿Triste? ¿Feliz? ¿Enfadado? Sólo había uno, uno solo de entre tantos, que se alzaba de entre todo el caos y era fácil de distinguir:

Gracias. Gracias, Daian. Por importar tanto…

La chica se levantó con tranquilidad y me sonrió, de forma algo triste, por última vez.

Descansa. Puede que dentro de poco no podamos hacerlo.

Y con aquellas palabras, regresó al castillo, dejándome a mí solo, sentado en la colina bajo el cielo muerto, pensando en lo mucho que aquella vida me importaba. En lo mucho que había perdido, pero al mismo tiempo, en lo mucho que estaba dispuesto a recuperar.

¿Recuerdas aquel otro mundo, Daian…? Con los Reapers.

Hablaba solo. La chica ya se había ido. No quedaba nadie en los jardines. Solos, Jessamine y yo.

Al final, Nadhia y Felix lograron ser felices.

»No hay nada que desee con más fuerzas que el que tú y yo podamos encontrar esa felicidad otra vez, cada uno de nosotros… a su diferente manera.


Hora de ir a anotarme a aquella lista.

Y luchar.

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¡Me quedé dormido escribiendo este post! >>>_____<<<< ¡Muchas disculpas por haber tardado!

Espe me ayudó con los diálogos de Daian. Aunque no esté participando, decidí pedirle un poco de ayuda, así que todo está acordado con ella. ¡Muchas gracias, Espe! /heart

PS: ¿sabían que poner emojis en un post da error general? Huh. Quién lo diría.
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—You're like that coffee machine: from bean to cup, you fuck up—

~Dondequiera que el arte de la medicina es amado,
también hay un amor a la humanidad~


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Los pocos Awards que alguna vez gané
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[Evento Global Final] Un Reino de Luz y Oscuridad - Ronda #2

Notapor Denna » Lun May 14, 2018 12:27 am

Lyn, seria como si ya estuviera en el campo de batalla, apenas cambió de expresión mientras Fátima hablaba. Sonrió enseñando los dientes y le estrechó la mano con fuerza. El guantelete de su armadura estaba extrañamente cálido.

Lo mismo digo. En la batalla final... me alegra saber que tendré a una amiga a mi lado —dijo con solemnidad—. Estate tranquila. Volverás a casa con tu familia. Vamos a hacer que paguen por todo, ¿vale? Por todos ellos.

Hablaba con seguridad, pero la voz le tembló en la última sílaba. No dijo nada al respecto. Esperó a que Fátima se marchara para situarse junto a Nanashi. Las dos intercambiaron una mirada.

¡Ah, Fátima! Sí, solo un poco —confesó, recogiéndose el pelo detrás de una oreja—. Pero estoy bien. Hablé con papá anoche, y también con Adam. Y tengo a las demás Princesas y a Felipe para cuidarnos las espaldas. Si tienes problemas, no dudes en avisarme, Maestra —bromeó. Casi le salió con naturalidad.

Bella le cogió una mano, pero no hubo tiempo a decir mucho más.

Poco después, Ryota sonrió a Celeste. Fue una sonrisa breve, pero tranquila y llena de paz. Le puso una mano en el hombro y apretó.

¿Hasta ahora vas a pensar mal de ti? Nunca has sido una mala alumna. Solo terca y hay casos peores que el tuyo. Gracias por aceptar y por seguirme. Gracias por estar aquí. Y por hablarle a Nanashi. —La Maestra, algo alejada, los miró de reojo. Ryota, muy serio, dijo en voz baja—: De algún modo, siempre ha dado más miedo que yo a pesar de que es mucho mejor persona. Me alegra que hayas llegado a confiar en ella.

Acto seguido le dio una palmadita de ánimo.

Al cabo de unos minutos, Ronin y Ryota comprobaron la lista, intercambiaron una mirada entre ellos y luego se la pasaron a Nithael, Nanashi y Lyn, que se inclinaron a repasarla. Luego Ryota se adelantó y dijo:

Gracias a todos los que habéis elegido acompañarnos. Una última advertencia antes de partir. No importa lo que hicierais en el pasado, el amor o el odio que os una o separe ahora. Nuestro objetivo es Xihn. Si fallamos, podemos dar por perdidos los mundos. Todo por lo que hemos luchado durante estos años. Por lo que hemos perdido a amigos y seres queridos.

»Dejad de lado vuestro orgullo. Para bien y para mal, somos un equipo. No lo olvidéis.


Y protegeos los ojos. Siente debilidad por ellos.

El comentario arrancó una risita a Ruz. Nanashi soltó un pequeño resoplido, intercambió una breve sonrisa con Ronin, y entonces se adelantó para abrir un Portal de Luz.

Desde que Xihn regresó a su guarida hemos estudiado los alrededores y el Caos se ha descontrolado. No sabemos cómo será cuando lleguemos al centro, pero la espada del príncipe Felipe podrá abrirnos un camino a los que pretendan ir directamente contra Xihn.—Felipe asintió con la cabeza y su mano acarició la empuñadura de su arma—.Ya que el resto de princesas no pueden hacer frente al Caos, permanecerán en los alrededores de la fortaleza para reprimir la Oscuridad en la medida de lo posible mientras nos infiltramos.

Ariel intercambió una mirada con sus compañeras y se limitó a asentir con seriedad. Tenía en sus manos el Tridente de su hermana mayor, pero el aura que la joven desprendía no venía de ese objeto, sino de sí misma. Seguramente si habían prestado atención a los rumores de los últimos tres días, habrían escuchado que había ocupado el puesto de su tío en el Panteón de los Olímpicos. Lo cual significaba que, técnicamente, era inmortal e invulnerable siempre que el Caos no la afectara como sucedió con Poseidón.

El plan es sencillo. Seremos cuatro grupos. Ronin y yo acudiremos a enfrentarnos a Xihn por la puerta principal, si es que todavía queda alguna. Que no os lleve la locura de la gloria. Solo pretendemos atraer la atención de Xihn. Nithael, Lyn y Nanashi se introducirán en la fortaleza desde distintos puntos y atacarán a Xihn cuando esté ocupado con nosotros.

Sabemos que a muchos os tentará la idea de venir a por Xihn directamente, pero la idea es rodearle hasta que estemos todos posicionados, no lo olvidéis. Por tanto, sólo cuatro podéis acompañarnos a Ryota y a mí, ¿entendido? Ragun, Fátima, no tenéis por qué ser vosotros necesariamente. Todos correremos peligro. Evaluad vuestras habilidades y las de vuestros compañeros pensad dónde podríais ser más útiles y con quién. Esto es una batalla táctica.

Con nosotras vendrán los niños—continuó entonces Lyn, mirando con seriedad a los chiquillos del reino de la oscuridad. Ruz, que su centelleante pelo rojo reflejando la luz, dio unos saltitos mientras saludaba con la mano. Lyn suspiró. Evidentemente, no estaba muy a favor—.Ellos nos ayudarán a movernos en medio de la Oscuridad. El grupo de Ronin y Ryota no contará con ellos, pero tampoco importa. Nuestra misión es movernos rápido, llegar hasta Xihn. Matarlo. Si Andrei o Karel están por el camino, debemos librarnos de ellos. Nuestra misión es Xihn y nada más.

Nithael sonrió a los Caballeros con suavidad.

Lo ideal sería que nuestros grupos sean pequeños. Tres personas como mucho. Cuantos más seamos, más se percibirán nuestros Corazones, en especial quien venga conmigo. Aunque Ronin y Ryota atraigan la atención de Xihn, seguimos siendo bastantes y sería extraño que no nos notara venir, incluso con la ayuda de los niños. Pensad bien qué vais a hacer.

Fecha límite: viernes 18 de mayo


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Lo de que sólo cuatro podéis ir con Ronin y Ryota va en serio. Tenéis un chat, organizaos, por favor. Al final, todos vamos a lo mismo.

Y haced caso a Ronin. Jugad a lo estratégico y formad grupos que puedan funcionar bien… sea como sea. ¡Creatividad! Pero seriedad.
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Re: [Evento Global Final] Un Reino de Luz y Oscuridad - Ronda #2

Notapor Sombra » Mié May 16, 2018 10:49 pm



El gran portón del castillo de Tierra de Partida nunca me pareció tan pesado... Hasta aquel momento. Pasé largos instantes en el exterior, pensando si debía echarme atrás, todo el valor con el que había salido de la casa de Lía se desvaneció prácticamente en el instante que empecé a empujar. Me detuve, miré alrededor y recordé.

¿Xihn iba a lanzar una oleada de oscuridad sobre los mundos? ¿Serían suficientes? ¿Y si intentando proteger los mundos al dejarlos desprotegidos provocábamos su caída? Excusas con tal de echarme atrás y decirle a los Maestros que protegería los mundos... Pero no, a aquellas alturas el miedo era algo que debía controlar, llevaba con orgullo el título de Maestro que tanto me costó conseguir.

Dos intentos, ni más ni menos.

Seguí empujando encontrándome de bruces con las escaleras que ascendían a la sala del trono, allí ya había algunas personas reunidas; Lyn, Bella, Fátima, Ariel que emanaba un potente aura al haberse convertido en una Diosa del Olimpo... Había algunos más, entre ellos aprendices y Maestros, aunque no todos.

No pude evitar sentir un nudo en la garganta. ¿Podría soportar ver morir a mis amigos, mentores y compañeros por mano de Xihn o sus secuaces? Ya habían caído demasiados por su culpa... Como Kazuki. Habían pasado tantos años... Y aún me sentía demasiado culpable por lo que le ocurrió.

Ojalá hubiese hablado más con él... Le debía demasiado y jamás se lo compensé... De hecho se lo pagué con traición marchándome a Bastión Hueco. No me arrepentía, pero a la vez ahora veía lo inmaduro que había sido cambiando tan a la ligera... Pero la oscuridad de Ryota, el poder que prometió era algo que en aquel momento me cautivó. La posibilidad de hacerme fuerte para recuperar mis recuerdos me fascinaba, me cegaba.

Quien iba a decir que acabaría volviendo al lugar donde di mis primeros pasos como portador.

Saludé a los presentes y me sorprendió ver a Hiro entre los que se habían apuntado. A pesar de su poca colaboración en el pasado parecía haber madurado lo suficiente como para contribuir con la protección de los mundos.

Cuando ganemos —Dije en alto para que me escuchasen, convencido—. Hagamos un banquete para toda Tierra de Partida, habrá que celebrarlo.

Cuando ganemos. ¿Cómo sería el mundo después de esta guerra si realmente salíamos victoriosos? En mi mente, la imaginación saltó por todo lo alto imaginando una utopía donde todos los mundos que todavía se mantenían vivos empezasen a relacionarse en una era de paz donde tal vez la Llave Espada no fuese necesaria nunca más.

Ronin y Ryota, al poco rato comprobaron la lista pasándosela entre Nithael y el resto de Maestros más veteranos, finalmente Ryota dio un paso al frente y empezó a hablar.

Gracias a todos los que habéis elegido acompañarnos. Una última advertencia antes de partir. No importa lo que hicierais en el pasado, el amor o el odio que os una o separe ahora. Nuestro objetivo es Xihn. Si fallamos, podemos dar por perdidos los mundos. Todo por lo que hemos luchado durante estos años. Por lo que hemos perdido a amigos y seres queridos.

»Dejad de lado vuestro orgullo. Para bien y para mal, somos un equipo. No lo olvidéis.


Dejar de lado nuestro orgullo, problemas personales en el pasado... Todo. Muchos de los presentes habían sido en algún momento mis enemigos, incluyendo a Ronin, a quien había jurado matar una vez sin embargo ahora su aparición no había supuesto una decepción, le había perdonado hacía mucho tiempo... Y esperaba que Tierra de Partida nos hubiese perdonado a nosotros, los "traidores de Bastión Hueco".

Recordaba que Saito, por encima de los demás era el que más odiaba todo lo que Tierra de Partida representaba. En cierto sentido era normal, él no había llegado a conocerlos en aquel entonces, no los había traicionado. Yo los veía como enemigos tras el conflicto en La Red orquestado por Xihn y ejecutado por Chihiro, pero antes de eso... Incluso si me lo negaba, no podía verlos como enemigos... Pero aquello no quitaba que había intentado asesinarlos... A Malik entre ellos.

Sé que me había perdonado, ahora era uno de mis mejores amigos... Y lo mismo se aplicaba a Fátima, incluso había ido a su boda... Pero en ocasiones me sentía mal por lo que había hecho en el Inframundo de Tebas.

Y protegeos los ojos. Siente debilidad por ellos.

El oportuno comentario de Ronin, para rebajar un poco la tensión del momento funcionó, al menos en mí que conseguí sonreír y soltar una risita por lo bajo.

Nanashi abrió un portal de luz.

Desde que Xihn regresó a su guarida hemos estudiado los alrededores y el Caos se ha descontrolado. No sabemos cómo será cuando lleguemos al centro, pero la espada del príncipe Felipe podrá abrirnos un camino a los que pretendan ir directamente contra Xihn.—El príncipe acarició su arma, debía tratarse de una muy especial si era capaz de cortar a través de la malvada influencia de aquel corrupto ser—.Ya que el resto de princesas no pueden hacer frente al Caos, permanecerán en los alrededores de la fortaleza para reprimir la Oscuridad en la medida de lo posible mientras nos infiltramos.

Aquello era muy arriesgado, ¿cierto? Las princesas eran demasiado valiosas y el corazón de ellas demasiado vistoso. No necesitaba de mi instinto sincorazón para notarlo, posiblemente un ser como Xihn las sentiría a leguas.

El plan es sencillo. Seremos cuatro grupos. Ronin y yo acudiremos a enfrentarnos a Xihn por la puerta principal, si es que todavía queda alguna. Que no os lleve la locura de la gloria. Solo pretendemos atraer la atención de Xihn. Nithael, Lyn y Nanashi se introducirán en la fortaleza desde distintos puntos y atacarán a Xihn cuando esté ocupado con nosotros.

Sabemos que a muchos os tentará la idea de venir a por Xihn directamente, pero la idea es rodearle hasta que estemos todos posicionados, no lo olvidéis. Por tanto, sólo cuatro podéis acompañarnos a Ryota y a mí, ¿entendido? Ragun, Fátima, no tenéis por qué ser vosotros necesariamente. Todos correremos peligro. Evaluad vuestras habilidades y las de vuestros compañeros pensad dónde podríais ser más útiles y con quién. Esto es una batalla táctica.

Con nosotras vendrán los niños—Le tomó la palabra Lyn—.Ellos nos ayudarán a movernos en medio de la Oscuridad. El grupo de Ronin y Ryota no contará con ellos, pero tampoco importa. Nuestra misión es movernos rápido, llegar hasta Xihn. Matarlo. Si Andrei o Karel están por el camino, debemos librarnos de ellos. Nuestra misión es Xihn y nada más.

Lo ideal sería que nuestros grupos sean pequeños. Tres personas como mucho. Cuantos más seamos, más se percibirán nuestros Corazones, en especial quien venga conmigo. Aunque Ronin y Ryota atraigan la atención de Xihn, seguimos siendo bastantes y sería extraño que no nos notara venir, incluso con la ayuda de los niños. Pensad bien qué vais a hacer.

Ir con Nith, con Lyn, Nanashi o con Ronin y Ryota. Los cuatro grupos posibles me llamaban la atención, rodear a Xihn y atacarle por detrás podría tal vez asegurarnos la victoria en un instante. Por muy fuerte que fuese Xihn seguía siendo mortal... Pero claro, yo no destacaba por mi fuerza o mi magia... Si no por mi resistencia, incluso tenía una ligera inmunidad a la Oscuridad que tal vez fuese útil.

Pese a las palabras de Ronin —hice referencia a lo que el Maestro dijo antes sobre Fátima y yo mismo—. Creo que mis capacidades se aprovecharán mejor con Ryota y él. Puedo resistir parte del daño a los poderes de oscuridad, además de que tengo buena resistencia física. Si tenemos que ganar tiempo y entretener a Xihn también poseo habilidades para atraer la atención del enemigo y si resulta ser inmune a los poderes de Saito, Ryota, Saeko o mis propios poderes podría romper esa inmunidad con mi magia de Nada.

Miré a ambos líderes con firmeza, dejando a raya por el momento el miedo que tenía y tratando de mantenerme lo más sereno posible al hablar.

Creo que debo ir al frente.
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Re: [Evento Global Final] Un Reino de Luz y Oscuridad

Notapor Tsuna » Jue May 17, 2018 2:43 am

De: Saeko Nagamine
Para: Maestra Ariasu

Maestra Ariasu.

Soy yo, Saeko. Me hubiese sentado mal despedirme sin haberle escrito algo. Sé que mi historia es complicada, os abandoné a todos en Bastión Hueco y luego me alejé de La Orden, no espero que se me mire con buenos ojos después de todo, pero al fin y al cabo, fue usted la que me entregó la Llave Espada, la que vio a esa Saeko cerrada y asustada y le ofreció la oportunidad de vivir en un mundo mucho mayor.

No puedo negar que fui feliz durante bastante tiempo como aprendiz, pero la situación me terminó superando y empecé a ver la Llave Espada como una carga. Solo quería hacerle saber que ahora mismo me siento muy afortunada de haberla encontrado, y orgullosa de tener un poder con el que proteger a los que me importan.

Agradezco que haya sido mi maestra, espero que podamos luchar codo con codo en el futuro.


De eso trataba la carta de agradecimiento que Saeko le había escrito a su maestra, la que le entregó el don de la Llave Espada, hacía ya tantísimos años. Se aseguró de entregársela en su habitación la noche anterior, antes de regresar a su habitación de forma definitiva. Lo más probable era que la leyese a la mañana siguiente.

Solo esperaba que la carta le diera fuerzas, que la hiciera sentirse especial por todo lo que había representado.

****


Saeko se levantó temprano esa mañana, no se encontraba sola en su habitación pues otra persona la acompañaba. Sumida en sus pensamientos, en la misión y en el día que les esperaba se preparó a conciencia, seria como pocas veces. Fue la primera en estar lista y marchó, despidiéndose del muchacho con un gesto de mano, la realidad era que no había llegado a formar un vínculo sentimental tan profundo con él pero tampoco hacía falta palabras para entenderse, se apoyaban lo suficiente, aunque eso era otra historia.

El camino se le hizo corto, antes de darse cuenta ya se encontraba en las puertas de la sala del trono. No dejó de pensar en Shui, en su hermana, en si estarían realmente preparados para la batalla. No tenían tanta experiencia como ella, pero tenía que confiar, tenía que centrarse en la tarea que tenía entre manos y cumplir con su papel. Porque todo iba a salir bien.

Al poco de pisar el salón pudo apreciar cómo se empezaba a conformar el grupo de personas que se dirigía al reino de la oscuridad, cada vez eran más. Saludó a quien tuvo que saludar con algún que otro gesto de cabeza y un "buenos días", para finalmente situarse frente a los maestros. Ver a Ronin allí, tan grande e imponente, hizo que recordara lo que le había dicho a Rayim hacía un par de días. Le seguía resultando extraño, pero en el fondo albergaba la esperanza de pudiesen reunirse otra vez, maestro y aprendiz. Todavía quedaba esperanza.

Fue en ese momento cuando la voz de Ragun se alzó por encima de todos los demás dentro del salón, ganando la atención de Saeko.

Cuando ganemos. Hagamos un banquete para toda Tierra de Partida, habrá que celebrarlo.

No pudo evitar esbozar una sonrisa que se forzó en disimular poco después, sí, si lograban acabar con Xihn de una vez por todas sería necesario algo así, algo con lo que dejar todo lo que les afligía atrás, pero tampoco quería hacerse esperanzas, sentía que si lo hacía se desvanecerían.

Más gente fue llegando, entre los presentes vio muchas caras conocidas, otras no tanto. Dos personas en especial llamaro su atención, la muchacha a la que vio acompañando a Nikolai fue la primera, seguía sintiendo curiosidad por ella, por la historia que llevaba a sus espaldas. El segundo fue Saito, al cual esperó a que estuviese libre, si no lo estaba ya de entrada, para acercarse y saludarle con una sonrisa sincera y una mano en alto a modo de saludo.

Empezamos al mismo tiempo y aquí estamos ahora, terminando la faena juntos, otra vez. —comentó a modo de romper el hielo, lo cierto era que seguía impresionando que ellos dos, aprendices de Bastión Hueco, ahora se encontrasen allí luchando en su última batalla—. ¿Estás preparado? —preguntó esta vez con más seriedad, y por qué no, con cierto tono desafiante, a la espera de ver su reacción.

Esperó a su respuesta y luego continuó comentando sus impresiones al respecto. Ya habían tenido ocasión de hablar cuando Saeko fue aceptada nuevamente en Tierra de Partida, por lo que sus ideas estaban bastante claras, cada uno era conocedor de la historia del otro; podían entenderse.

Todo por lo que hemos luchado y sufrido, mi mundo, todas estas batallas... si he llegado hasta aquí, tan lejos, ha sido para ver este día. Hoy tenemos la posibilidad de cambiarlo todo, —le apoyó una mano en el hombro, apretando con fuerza y mirando fijamente a sus ojos, para Saeko aquello suponía en cierto modo, su libertad. La posibilidad de empezar otra vez— no te rindas tú tampoco, Saito.

Bajó entonces la vista cuando numerosos recuerdos pasaron por su cabeza, apartó su mano de él volvió a mirarle con cierta nostalgia, sonriente. Se sentía desafiante, contra Xihn y el reino de la oscuridad.

Escuchó lo que tuvo que escuchar y entonces, más temprano que tarde el maestro Ryota alzó la voz.

Gracias a todos los que habéis elegido acompañarnos. Una última advertencia antes de partir. No importa lo que hicierais en el pasado, el amor o el odio que os una o separe ahora. Nuestro objetivo es Xihn. Si fallamos, podemos dar por perdidos los mundos. Todo por lo que hemos luchado durante estos años. Por lo que hemos perdido a amigos y seres queridos.

»Dejad de lado vuestro orgullo. Para bien y para mal, somos un equipo. No lo olvidéis.


El pasado... nada más escuchar esa palabra Saeko apartó la vista unos momentos.

Y protegeos los ojos. Siente debilidad por ellos.

Y contuvo lo que parecía una sonrisa ante el absurdo de la situación.

Desde que Xihn regresó a su guarida hemos estudiado los alrededores y el Caos se ha descontrolado. No sabemos cómo será cuando lleguemos al centro, pero la espada del príncipe Felipe podrá abrirnos un camino a los que pretendan ir directamente contra Xihn.Ya que el resto de princesas no pueden hacer frente al Caos, permanecerán en los alrededores de la fortaleza para reprimir la Oscuridad en la medida de lo posible mientras nos infiltramos.

El plan parecía muy bien estructurado, Saeko escuchó con atención todo lo que siguió a continuación: dividirse en varios grupos, enfrentarse a Xihn directamente mientras las princesas mantenían la oscuridad a raya, y entretanto, otros más con la intención de infiltrarse, tal y como lo pintaban los maestros parecía muy sencillo, pero Saeko no se fiaba un pelo, ya se estaba mentalizando de que iba a tener que improvisar y arriesgarse como la última vez. En cuanto Lyn mencionó a los generales de Xihn Saeko sintió una especie de espinita clavada, había tenido la oportunidad de matarlo en sus manos, pero en aquel momento desconocía todo sobre Ronin y los niños, y pensando que la mejor opción era capturarlo le dejó con vida. Esperaba que el gitano hubiese reflexionado, al menos un poco, ella desde luego no se arrepentía, puesto que hizo lo que creyó correcto en ese momento. Pero no iba a tener reparos en matar a Andrei de nuevo si se lo cruzaba.

Nithael y los maestros pusieron sobre la mesa las condiciones iniciales del plan, todo parecía muy bien elaborado, pero dependía de todos los presentes formar una estrategia que resultara efectiva. Ragun expuso su punto de vista, alegando que él debía estar en el frente luchando contra Xihn. Saeko se vio tentada a seguir su camino, pues el propio Xihn era el enemigo que tanto ansiaba encontrar, pero sabía que eso no iba a dar resultado.

Era mejor pensar una estrategia y apuñalar en el momento oportuno.

Se adelantó unos pasos y expuso su decisión.

Si he llegado tan lejos no ha sido precisamente por fuerza bruta. Considero que tengo suficiente astucia como para trazar un plan y atacar en el momento oportuno —miró entonces a Nanashi—. Nanashi, si no le importa la acompañaré. —frunció el ceño al darse cuenta de lo que acababa de decir de forma inconsciente. A pesar de evitar a toda costa formalismos entre maestros y no maestros, no podía dirigirse a Nanashi de otra forma, le era imposible tratarla sin ese respeto que siempre había sentido por ella.

Sin más dilación se aproximó más a la maestra, dejando clara su intención de acompañarla. Se mantuvo expectante, esperando y analizando las decisiones de los demás.
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Re: [Evento Global Final] Un Reino de Luz y Oscuridad

Notapor Denna » Vie May 18, 2018 1:42 pm

Ante la respuesta de Ryota, no pude más que sonreír encantada. ¿En serio pensaba eso? ¡¿No había sido su peor aprendiza?! Por cruel que pudiera parecer, aquello me quitaba un gran peso de los hombros. Aunque también podía ser que tanta positividad se debiera a la influencia de Ronin... Fuera como fuera, estaba contenta. Por lo que había dicho, y también por ellos.

Nunca he pensado que ninguno fuese una mala persona —confesé—. Pero yo también me alegro. Gracias. Y buena suerte.

Saludé con la mano a Ronin si había venido con él, todavía sonriente. Ahora mismo, la incursión a la fortaleza de Xihn no parecía para tanto.

Cuando ganemos. Hagamos un banquete para toda Tierra de Partida, habrá que celebrarlo —propuso Ragun, como si me hubiera leído la mente.

¡Eso, una fiesta! ¡La fiesta más grande que se haya celebrado en Tierra de Partida en toda su historia! —convine.

Minutos más tarde, los Maestros nos reunieron para explicar el plan. Respiré hondo. Ryota tenía razón, el orgullo tenía que quedarse atrás. Hoy nos lo jugábamos todo, y fallar implicaba pagar un precio demasiado alto. Por ello, el príncipe Felipe acudiría al frente, mientras que las demás Princesas trataban de detener la Oscuridad en la medida de lo posible.

El plan es sencillo. Seremos cuatro grupos. Ronin y yo acudiremos a enfrentarnos a Xihn por la puerta principal, si es que todavía queda alguna. Que no os lleve la locura de la gloria. Solo pretendemos atraer la atención de Xihn. Nithael, Lyn y Nanashi se introducirán en la fortaleza desde distintos puntos y atacarán a Xihn cuando esté ocupado con nosotros.

Sabemos que a muchos os tentará la idea de venir a por Xihn directamente, pero la idea es rodearle hasta que estemos todos posicionados, no lo olvidéis. —Reprimí una sonrisa. No podía imaginar quién podría tener tantas ganas de enfrentarse a Xihn de esa manera, incluso entre los que nos habíamos atrevido a venir—. Por tanto, sólo cuatro podéis acompañarnos a Ryota y a mí, ¿entendido? Ragun, Fátima, no tenéis por qué ser vosotros necesariamente. Todos correremos peligro. Evaluad vuestras habilidades y las de vuestros compañeros pensad dónde podríais ser más útiles y con quién. Esto es una batalla táctica.

Miré de reojo a Fátima, preguntándome si de verdad querría ir al frente con Ronin y Ryota. Se me encogía el corazón sólo de pensarlo.

Con nosotras vendrán los niños —prosiguió Lyn, mirando reacia a los pequeños—[.Ellos nos ayudarán a movernos en medio de la Oscuridad. El grupo de Ronin y Ryota no contará con ellos, pero tampoco importa. Nuestra misión es movernos rápido, llegar hasta Xihn. Matarlo. Si Andrei o Karel están por el camino, debemos librarnos de ellos. Nuestra misión es Xihn y nada más.

Apreté los labios. Ah, eso sería un problema. ¿O una oportunidad?

«No, no. Orgullo atrás. Rencores atrás. Tienes que volver enterita, y no lo conseguirás si ya empiezas a perder la cabeza.»

Lo ideal sería que nuestros grupos sean pequeños. Tres personas como mucho. Cuantos más seamos, más se percibirán nuestros Corazones, en especial quien venga conmigo. Aunque Ronin y Ryota atraigan la atención de Xihn, seguimos siendo bastantes y sería extraño que no nos notara venir, incluso con la ayuda de los niños. Pensad bien qué vais a hacer.

Ragun fue el primero en decidirse. Fuerte como era, iría al frente con Ronin y con Ryota. Saeko tampoco se quedó atrás, y se acercó a Nanashi para acompañarla.

Miré a los Maestros y lo pensé un momento.

Me gustaría ir contigo, si te parece bien —le dije a Nithael a medida que me acercaba. A pesar de que habían pasado bastantes años como para acostumbrarme a su presencia, todavía se me aceleraba un poco el corazón y se me teñían las mejillas. Aunque eso último quizás se debiera a la vergüenza—. Yo... se me da bien atacar deprisa y sin pensar, pero en el tema curación voy bastante mal. Necesitaría algo de apoyo con eso —murmuré—. P-pero no me precipitaré. Lo prometo. Esta vez... Esta vez no permitiré que nuestros enemigos te hagan daño.
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